viernes, 8 de junio de 2018

Multiversidad sin Fronteras 50

Multiversidad sin Fronteras 50
Escribe Homero Carvalho desde Santa Cruz, Bolivia.

Los abuelos

Los abuelos de mis abuelos
no imaginaron cómo era la patria,
porque la inventaban cada día.

En sus sueños
la patria era el hogar,
el techo que salvar de las lluvias de enero
y el árbol elegido para que se transforme
en la madera de la cama de los hijos.

No importaba si no conocían el país,
porque al despertar había que contar los sueños,
conjurando las pesadillas,
con salmos matinales
y tisanas de paja cedrón,
para que la esperanza
no sea enterrada con el hijo de los vecinos,
que murió de viruela y ningún santo pudo salvarlo.

Los abuelos de mis abuelos
no figuran en los libros de historia,
porque no fueron héroes ni villanos,
aunque muchos de ellos empuñaron la espada
cuando los hechos eran más urgentes que las palabras.

Los abuelos de mis abuelos
no despojaron a nadie de sus tierras,
su conquista fue la del territorio de sus amadas
y fueron guerreros de la alborada
alistando los machetes
para cortar el sol en pedacitos.

Hubo artesanos y costureras
entre los abuelos de mis abuelos
y alguno cantó a orilla de los ríos,
mientras otro escribía poemas.

También hubo ganaderos y herreros
y quién sabe qué otros de mil oficios
porque en el pasado los títulos los daba la vida.

Los abuelos de mis abuelos
fueron portugueses, indígenas y españoles,
                        ¿acaso importa?
Importa el amor que nos legaron
y las palabras de este y del otro continente,
con las que narraban el asombro cotidiano.

En mi pueblo, Santa Ana del Yacuma,
la nación de los Movimas,
los nombres de Leónidas y Raquel,
mis abuelos paternos,
son pronunciados por niñas y niños
en las escuelas que ostentan sus nombres
y los de Nemesia y Humberto,
mis abuelos maternos,
son recordados en las cenas familiares.

En los abuelos, raíces mías,
semilla de muchas generaciones,
portadores de mi nostalgia
está el pueblo ausente.



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