sábado, 19 de enero de 2019

Árboles 14


Árboles 14
AROMOS RUBIOS EN LOS CAMPOS DE LONCOCHE
(Crepusculario - Pablo Neruda)

La pata gris del Malo pisó estas pardas tierras,
hirió estos dulces surcos, movió estos cuervos montes,
rasguñó las llanuras guardadas por la hilera
rural de las derechas alamedas bifrontes.
El terraplén yacente removió su cansancio,
se abrió como una mano desesperada el cerro,
en cabalgatas ebrias galopaban las nubes
arrancando de Dios, de la tierra y del cielo.
El agua entró en la tierra mientras la tierra huía
abiertas las entrañas y anegada la frente:
hacia los cuatro vientos, en las tardes malditas,
rodaban -ululando como tigres- los trenes.
Yo soy una palabra de este paisaje muerto,
yo soy el corazón de este cielo vacío:
cuando voy por los campos, con el alma en el viento,
mis venas continúan el rumor de los ríos.
¿A dónde vas ahora? -Sobre el cielo la greda
del crepúsculo, para los dedos de la noche.
No alumbrában estrellas... A mis ojos se enredan
aromos rubios en los campos de Loncoche.


viernes, 18 de enero de 2019

Árboles 13


EL AROMO
 Jorge Teillier

El tiempo lo guardó en su memoria
para soñar con él, en las noches de invierno.

Los labios del tiempo despiertan,
y pronuncian, mojada de lluvia,
la primera palabra que recuerdan.

Y se enciende la llama del aromo
sin temor al viento, sin envidia del sol.

El aromo es el primer día de escuela,
es una boca manchada de cerezas,
una ola amarilla de donde nace la mañana,
un vaso de vino en la mesa de los pobres.

El aromo es un domingo en la plaza de provincias,
es lo que nace de la semilla
de un hueso de niño muerto,
la amistad de las ovejas y el molino
en los viejos calendarios
y la alegría de los brazos
que renacen cuando estrechan el cuerpo de quien aman.



jueves, 17 de enero de 2019

Árboles 12


   Arboles 12

Sudelia  (Yeya) Astroza

Siguiendo el tema de los árboles para el cuarto Encuentro de la Internacional de la Esperanza en Cuba, deseo compartir con ustedes  mi cercanía con el árbol del Roble.

Viví mi infancia en el campo de Chile, entre un río y el bosque, muy cerca de Futrono (Valdivia hacia la cordillera). Junto a mis hermanos pasábamos horas trepando y aprendiendo a conocer los diferentes árboles nativos, entre ellos: El Roble, de hecho cuando vi por primera vez a un Duende él estaba bajo uno de ellos.

El Roble, es un árbol de gran altura que puede llegar a medir hasta 40 metro, tiene un aspecto desordenado, da una madera de color rojiza firme y hermosa. Tiene una semilla que al abrirla se encuentran tres semillas más en su interior, como indicando las tres vidas que debe vivir el mismo árbol desde su nacimiento hasta su ocaso.
En su infancia y adolescencia recibe el nombre de Gualle. Da en esa etapa los digueñes,  frutos comestibles (no es necesario cocinarlos),  nosotros lo consumíamos mientras jugábamos.

En su juventud: es Roble y solo entonces se puede ocupar su madera
 
En la madures: es  Pellín y su madera es aún más resistente.

         Cuando adulta, en el  Movimiento de Schoenstatt había una etapa Espiritual que debíamos  descubrir nuestro Ideal  Personal  y asociarlo con algún elemento  de la  Naturaleza , sin dudarlo  elegí el  Roble.
Años después  siendo mis hijos  pequeños ,  durante  el  trayecto para unas  vacaciones  en  Futrono, pasamos a alojar  a la  Vicaría  de  Temuco .   Nos  abrieron  un  portón  para guardar  el auto  junto  a  la  leñera.   Al  observar  la madera  cortada  y  apilada ordenadamente, pude  reconocer  de  inmediato  la veta y su color rojizo  de  la  Noble  madera  de  Roble  que  sería QUEMADA  ese  año.   Frente  a mi expresión  de  dolor ,  preguntaron  que  me  pasaba, solo dije : es  Roble, señalando  la madera.