jueves, 17 de noviembre de 2016

Formación 36

Formación 36
Disciplina Individual
El Trabajo con otros estados de Conciencia 2


Teniendo como base la relajación, las personas en trabajo de desarrollo personal pueden ir, paulatinamente, internándose en el campo de la imaginería, imágenes... actualizadas de acuerdo a un objetivo. Hemos hablado del ejercicio de figurarse un día de otra persona, de la fantasía afectiva, de serenidad, frente a las emociones "angostantes", de las imágenes familiares de contextos "relajadores". Avanzando en este trabajo con los niveles de conciencia se llega a las visualizaciones de escenas consideradas amenazantes del pasado, presente o presumible futuro, para perderles el miedo, para llevarlas a la familiaridad y facilitar su elaboración . También a ejercicios de anticipar diferentes escenarios. Abre perspectivas el ejercicio de fantasear con las posibles consecuencias de haber realizado otras opciones biográficas, al modo de "¿qué estaría ocurriendo si me hubiera casado con esta persona y no con quien lo hice?”. Imaginerías de evidente contribución al desarrollo de la ecología del yo son las dirigidas a entrar en la concepción de ser humano y en la imagen de sí. Para la primera es bien fecundo el ejercicio de figurarse contestando qué es lo propio, lo distintivo del ser humano, a personas de diferentes edades, culturas y niveles de instrucción. En relación a uno mismo, hay una vivencia de profundización cuando uno fantasea con diálogos sobre nuestras principales características en que participan personas con las que hemos tenido conflicto y otras que nos son muy afines.

La meditación es el gran camino para llegar a los llamados estados alterados de conciencia, nombre equívoco por asociársele a la patología en circunstancia que tiene que ver con un nivel de conciencia en que uno se aproxima a trascender el ego, la separatividad, a reencontrarse con la unidad del todo. En nuestra intención de hacer un aporte simple, para la democracia, para todos los ciudadanos, no haremos más que mencionar esta disciplina. La relajación, una vez aprendida, puede y debe practicarse con autonomía. Los y las ciudadanas pueden ir posesionándose de ciertas formas de imaginería, intencionado nuestro fantasear de cada día, dándole rigor, evaluaciones, ventilaciones en el diálogo. La meditación requiere una instrucción previa. Afortunadamente, las personas que quieren desarrollar esta disciplina pueden fácilmente encontrar cursos y centros de instrucción. No podemos dejar de insistir en la necesidad de que los interesados tengan claridad acerca de las bases espirituales y epistemológicas, las fuentes de lo que se les ofrece. La sociedad de consumo ha penetrado el terreno de la ampliación de conciencia, de la espiritualidad, desarrollando un verdadero turismo espúrio y banal, un ámbito mercantil donde se empalman la codicia irresponsable con la ingenuidad junto al auténtico desarrollo de lo más profundo de las personas.

Hay una forma de meditación que está al alcance del trabajo de autodesarrollo en relación a la salud integral. Es la observación de la mente. En el camino a aprehender la identidad esencial y la apertura al conocimiento de sí y al cambio, el observar los contenidos de la conciencia, qué siento, qué pienso... es un ejercicio de apertura, de reconocimiento de planos en nosotros mismos... Hay un Yo que observa, más allá, no idéntico a lo que pasa por mi conciencia. Es un paso en la facilitación del desapego, del no identificarse totalmente con la individualidad, es un momento en el compromiso con la tarea de salir de los condicionamientos de situarse en la empresa de ser humano.



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