domingo, 10 de abril de 2016

Cuentos colectivos 2

Sentipensamientos 15
Cuentos colectivos 2
Del  curso –taller Desarrollo Persnal, Cambio Cultural  y Dimensión Poética de la Vida, en Las Coincidencias, Isla Negra(2-4-16)
Enviado por Edurdo Vergara
EN EL BOSQUE UN AUTO Y EL MAR…
Cinco amigos de edad indeterminada caminan por el bosque en un día soleado, cuando en medio de los árboles, en un rellano, divisan un automóvil abandonado.
A medida que se acercan al vehículo la curiosidad de los niños aumenta mientras los sentidos se avivan.   Todos sienten el deseo de acercarse y ver pero una niña siente miedo y desea irse.   El grupo la contiene motivándola y protegiéndola.
A medida que se acercan asoma un fuerte olor a mar y los oídos aguzados oyen un oleaje con golpeteo de olas sobre rocas distantes.
La sorpresa fue grandiosa al mirar el interior del automóvil a través de unos vidrios manchados por el polvo y la humedad, vieron caracolas, piedrecillas de colores, algunas tiras de algas y pececillos en pequeñas posas.  El color aglutinaba la mirada del interior del vehículo, contrastante con el blanco empolvado del exterior.
La curiosidad vuelve a activarse entre los niños y niñas y pese al miedo presente en una de ellas, acuerdan entrar al automóvil para saber más de él y explicarse cómo llega a ese sitio y cómo llegan esos objetos marinos a su interior.
Abren una puerta y al ingresar, el olor a mar y el ruido del oleaje se acrecientan, todos intuyen que existen secretos en su interior y en su ubicación pero no logran entender.  Observan, tocan, huelen, escuchan.   Los sentidos se activan a su máximo de asombro.
Los niños tocan las caracolas, las piedrecillas y una de ellas mueve uno de los asientos descubriendo, debajo de él, un agujero a modo de un túnel vertical y una escalera que guía el camino.  Se miran sonrientes, emocionados, y a la voz de entremos, todos afirman menos la niña que con miedo sentencia, no sé nadar, me da miedo, pero el grupo confirma, te llevaremos al apa, no te preocupes, estamos juntos.
Y así bajando lentamente ingresan al pozo, que un par de metros más abajo, continúa camino en sentido horizontal rumbo al mar.   Los niños lentamente comienzan a sentir la humedad en sus ropas y sin saber en qué momento ni cómo, sus cuerpos se transforman en peces logrando una comunicación insospechada con todo el reino marino.  Nadan en aguas mágicas.
Una conexión tan particular permite entenderse telepáticamente entre ellos y los otros peces, caracolas, estrellas, delfines, sirenas.   
Gozan el encuentro, el miedo desaparece, queda solo la alegría del comprender y del comprenderse.
En este espacio sin tiempo los niños peces no sienten necesidad de regresar a su mundo pero una sirena se les acerca y les manifiesta un mensaje:  ustedes fueron invitados a conocer este mundo, mi mundo y a no olvidar que este mundo que ahora conocen está enfermándose porque los humanos están ensuciando el mar.  El plástico, la basura, líquidos venenosos, para nosotros y nuestra vida, nos está matando.   Por eso les pedimos que asuman esta misión, regresen a su mundo y digan a todos y a todas las creaturas de allá arriba, si el mar muere, muere el mundo terrestre, pero si ustedes nos ayudan a limpiarlo viviremos, y al vivir nosotros ustedes tendrán la posibilidad cierta de vivir.
Y dejando sus trajes de niños peces, los niños regresaron al mundo terrestre con una misión cierta.  Comenzaron a convencer a sus padres, a sus compañeros de curso, a sus profesores, a su barrio.   Y desde entonces el olor a mar es más intenso en ese vehículo en el bosque, y el ruido de las olas más claro.
Los niños involucrados en este cuento:
Chafi, alias Sofía
Crespa, alías Yeya
Quico Chico, alías Enrique
Milla, alías Millaray

Lalo, alías Eduardo.

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