viernes, 4 de marzo de 2016

Viirtud de Marzo 1

 La virtud    de marzo , según Rudolf Steiner

La Magnanimidad se transforma en  Amor.

Ejercicio

La magnanimidad ,el amor  y los colores
1) El rojo, el verde y el amarillo

El rojo magnánimo y el amor
Érase una vez…
Varios vieron pasar al Amor rojo.
Llovieron los comentarios. Fueron subiendo de tono:
-Es entusiasta
-Es apasionado
- Es puro tipo 8 del Eneagrama
-Es violento
-Es torrencial
-Es  volcánico
-Es sísmico
-Es tsunámico
-Es cósmico
-Es clonado  del Big Bang

Érase otra vez
Comentaban:
Se detuvo a ver volar  un águila y ,
               admirado, formó el Mar Rojo

Érase otra vez
Comentaron con asombro:
Cambió
Llegó a sentir el ser del otro
Fue capaz de ponerse en el lugar de otro
Se transformó en rojo amigable, rojo de amor


El verde  magnánimo se transforma en  verde amistoso

Llegan informes
De los habitantes de una selva:
El verde acompaña fraternalmente a un grupo de  habitantes de esta selva ,vividores en plenitud del vinculo con la naturaleza. La magnitud  del verde  de la selva se ha vuelto  amistad de los seres humanos entre ellos, con sus sueños, con los grandes  árboles y los vistosos pájaros, con el sentido de su existencia.

Informe sobre un pintor
 El verde  llena la  imaginación del  pintor,  mueve su voluntad, impulsa su pincel y se plasma en el cuadro muy amigo de quienes tienen la oportunidad de conocerlo

Del diario  de una persona en la antigua  Grecia
El verde constató el dolor humano por el sufrimiento, por la muerte, por la enfermedad  por la pobreza, por la incomprensión, por ello, con magnanimidad, ha dado a la humanidad  su mejor amiga: la Verde  Esperanza,

Del amarillo magnánimo al amarillo amigable
 Repiten testimonios semejantes a este quienes han escuchado confidencias  del sol  sobre como, de su  magnanimidad amarilla, surgió, radiante, el  canario amarillo.
“ Mi amarillo era pleno, lo  sentí en los trigales, en el galope de la yegua en la trilla, en el refulgir el desierto en el alto mediodía, en el goce de los cuadros de Van Gogh…
Un día sentí un canto, venía del aire, era profundo, era mío. Me pregunté, ansioso , quién podría  cantar  de esa manera. Me llegó la imagen de unos pajaritos  nuevos. Ah, me dije… llueve mi amarillo..y junté  en mí  pajarillos, canto  y amarillo…. Era el inicio del  canario y su amarillo amistoso, a la escala de los humanos.



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