lunes, 11 de enero de 2016

Vicente Huidobro

Actualidad
Vicente  Huidobro(1893.1948)



Volveré sobre las aguas del cielo. 




El cambio cultural  y el desarrollo personal hacia el nuevo paradigma   requieren,  entre  otras transforamaciones, la apertura de la imaginación. Por eso, en el 68, Sartre agradeció a los estudiantes  la oportiniodad que  dieron de  abrir el imaginario conpartido.

Vicente Huidobro, el padre de Altazor, el poeta  del creacionismo ,está  este mes  de doble aniversario: el 10   de enero, los 123 años de su  nacimiento; el 2, los 68 de su fallecimiento.
Por eso , Enero, el mes   de Jano, es tamnién el  mes  de nuestro Huidobro, poeta universal.


HUIDOBRO O LA IMAGINACIÓN AL PODER

Quiero empezar con algunos recuerdos personales  asociados a Huidobro, al ser humano nacido en 1893 y fallecido al despuntar el año 48. La verdad sea dicha, sólo lo vi, de niño-adolescente, en tres ocasiones. Era amigo de mi padre.

       Daniel, un gran conversador, prestigioso abogado, comensal infaltable de todos los fines de semana en mi casa, tenía una anécdota de Huidobro, muchas veces repetidas en las sobremesas, fijada para mí como un recuerdo infantil imborrable, anterior a toda lectura y al conocimiento directo del vate.
 Daniel estaba desterrado en París, en los convulsionados años veinte. Un día lo aborda Vicente Huidobro, pidiéndole un consejo jurídico sobre su situación conyugal. Casado, con dos hijos, con Manuela Portales, se ha fugado a París con su nuevo amor, Ximena Amunátegui, de 17 años. El poeta indaga caminos legales, se pregunta sobre la forma de encarar las mortales amenazas de los hermanos Amunátegui, da vueltas a su fantasía de casarse con el rito musulmán. Daniel, profesional estudioso, de información meticulosa, precisa, le da los datos pertinentes con gran orden y detalle.

Pasan algunas semanas y Huidobro y nuestro amigo abogado se encuentran de nuevo. ¿Cómo te fue? El poeta, sin vacilar, cuenta de una entrevista suya con el más grande tratadista francés, un ser inaccesible fuera de los asuntos de grandes alcances financieras o de conmoción pública, y recita lo que el mismo Daniel le había comunicado, ante la escucha resignada de este último, sabedor de la fantasía del poeta. Es mi primera asociación, simplemente en orden de antigüedad. Huidobro mitómano… pero mentiroso ingenuo, gratuito, quizás incontenible.

Después, serían mis 12 años, un veraneo en El Tabo. Huidobro, en Cartagena, le propone a mis padres un encuentro a caballo, partiendo de las casas respectivas, para hacer una especie de combate ecuestre. Participa, entusiasta, Santiago Ontañòn, un escenógrafo español. De alguna manera, aparecen los caballos, pero no se da ninguna batalla más allá de un enfrentarse a un asado en la playa. No tengo noción de lo conversado, pero, sí, recuerdo como todos escuchábamos a Huidobro, con regocijo, con embeleso, con seducción.
      
Luego, un almuerzo en mi casa en Santiago. Se hacia mención, ante mi solfa, de que Huidobro traería el teléfono de Hitler. Yo tendría, supongo, 14 años, ya habíamos desfilado por la caída de Berlín a manos del ejército rojo. Huidobro no habló de la guerra. Estaba enervado por la formación de su hijo Vladimir. Ximena lo había dejado. Su compañera, el tercer amor importante, era Raquel Señoret. El poeta vino sólo y nos habló, animadamente sobre su laicisismo y la lucha que estaba dando para asegurar que Vladimir pudiera no asistir a las clases de religión.

       Esa visita debe haberse realizado el año 45, después me tocó ver a Huidobro en casa de un tío abuelo amigo de escritores. Mucha gente, todos adultos, yo sentado en una punta de mesa sin escuchar nada, sintiendo, a lo lejos, como Huidobro monopolizaba la palabra y la atención.

 Después, la noticia de la muerte. Carlos, un escritor amigo de mi padre, narró cómo fue la ceremonia del entierro. Habló del “pobre Vicente” “que fue a quedar allí”. Para mí, quejándose de la injusta suerte de un poeta afamado en Europa y en la vanguardia mundial sepultado en la modesta Cartagena de Chile. Es a principio del 48, Neruda está de actualidad. Pregunto a Carlos qué ha dicho Neruda. No sabe, pero le ha escuchado decir al poeta de Isla Negra “Huidobro es un poeta extraordinario, pero como persona es nefasto”.

       Pasan los años, será por allí por el 66, con el poeta Alberto Rubio vamos a ver la tumba del gran creador, en Cartagena. “Abre la tumba al fondo de esta tumba se ve el mar”. Por allí hay un niño abstraído, jugando con unas bolitas de cristal. Le pregunto si sabe quién está enterrado bajo esa lápida. Contesta con toda naturalidad “es un buzo”.

       Un buzo, un buceador en las posibilidades humanas, inquieto, libre: enamorado de sí mismo, repetidas veces en el primer amor, definitivamente el amor de su madre; enemigo del conformismo, de la medianía, fantasioso, genial; comunista y niñito bien; formado en los jesuitas y come frailes;candidato a la Presidencia de Chile y despreciador de lo chileno, amigo de la invención pura y admirador de la ciencia. Sobre todo, un imaginativo, un abridor de horizontes, un aparente “pequeño dios”. En el fondo, susceptible, sensible, tremendo comunicador de emociones.

       Si queremos ubicar a Huidobro en una tipología humana, debemos subrayar aquello que es más constitutivo, más propio, menos encontrable en otros. Era inteligente, susceptible, sensible, pero, sin duda, lo especial fue su inventiva. La imaginación conducente al arte de escribir y… a un cierto arte de vivir acelerado, sin respiro, siempre en permanente propuesta de innovación, en la inventiva. El continuo buscar, adelantándose al mayo del 68, la llegada de la imaginación al poder. Un gran poder de la imaginación, acompañado de una increíble seguridad y confianza de sí.

 Su capacidad y audacia lo convirtieron, en sus primeros veinte, en un vanguardista reconocido en Francia y España.

       A los 32 años la Federación de Estudiantes lo proclama candidato a la presidencia.

       Cultivó, sobresalió, en el poema en verso y en prosa, escribiendo en español y en francés; en la novela, el teatro, el guión de Cine, el ensayo, en la inventiva y en grandes amistades con celebridades mundiales.

       Mereció el Nobel y no alcanzó, siquiera, el Premio Nacional. Es que murió joven. Es que vivió de prisa…Recién se lo está reconociendo.

 Recién admitió su propia sensibilidad profunda en sus últimos años.

       Su imaginación no llegó al poder. No se realizó su colonia utópica en Angola. No prosperó el proyecto de hacer una crianza de ruiseñores, no logró deshacer la imagen de sus adversarios como Neruda o de Rokha, o de quienes subestimó como Gabriela Mistral, García Lorca o los surrealistas. No pudo retener a la bella y postergada Ximena. No fue Presidente de Chile. No logró “encender en el sol sus últimos cigarros”, no fue mago ni dio a luz en el poema la más enana de las rosas silvestres del jardín. No fue un Dios ni grande (como le habría gustado ser) ni pequeño (como reconoció corresponderle a los poetas). Sin embargo, no fue anti poeta.

 Fue Altazor, el ser humano digno, finito, embriagado de lo que su rival Neruda llamara “la tentativa del hombre infinito”. Fue un poco Adán, el primer ser humano en muchas búsquedas. Fue uno de los grandes puntales del gran litoral de los poetas, del océano, del mundo entero donde nacieron el ser humano, la vida y la poesía.


 Por eso, su gran oleaje, su condición de buzo explorador del futuro, su aporte, sin saberlo, a una imaginación que no pretenda simplemente llegar al poder, sino desarrollar el poder de mejorar, de cambiar la vida        

domingo, 10 de enero de 2016

Desarrollo Personal y Cambio Cultural 22



Desarrollo Personal y Cambio Cultural  22

El Yo Integrador y las grandes Antinomias 3

La ecología ha pasado, de ser una ciencia de la relación del ser vivo con el entorno, a constituir un movimiento sociocultural con presencia en la arena política contingente y a empezar a convertirse en la inspiración de una nueva mirada a la cultura, al ser humano y a la realidad como un todo.

 La relación individuo‑los otros y lo otro, desde el yo integrador, necesita ampliar la visión del campo de la ecología. Hay puentes de sentido transitando entre la ecología de la contingencia política y la vida cotidiana, el enfoque paradigmático de conjunto y las vertientes personales, subjetivas, de la ecología. Esta ecología de las ópticas epistemológicas, de la subjetividad, de las vivencias, del desarrollo de la conciencia, es esencial en la salud y la educación para la formación de los vínculos significativos, con los otros, en interacción; inscritos en un mismo referente laboral o cultural; con la sociedad; con la humanidad; con la cultura material y espiritual; con la trascendencia; con la naturaleza.

La relación del yo integrador con la trascendencia refleja y hace de medio articulador con mucho de lo conversado.
 Este aspecto de la propuesta tal vez ponga especialmente a prueba tu tolerancia a lo que se aparta del paradigma dominante.

 Al mirarse a sí mismo, el yo deja de pisar tierra firme, entra en una vivencia de desasosiego, de pérdida de familiaridad. Dejamos de fluir, de sentimos integrados con el mundo.

Es el momento en que la integración profunda adquiere un espacio, suscita un propósito, una intención de dirigirnos hacia nosotros mismos, trascender el condicionamiento, lo mecánico de lo cotidiano. Si nos ponemos a observar nuestra mente, en ese momento, advertimos una cierta distancia que nos permite sentir "yo no soy mis sentimientos, mis sensaciones, mis pensamientos".

Es una paradoja; miramos nuestro yo como desde fuera, observamos los contenidos de nuestra mente como separados de nosotros y nuestros pasos son integradores... no estamos destruyéndonos, caotizándonos, vamos profundizando, trascendiendo. Nos encontramos haciendo posible actualizar una dimensión de la integración que generalmente permanece en estado virtual: la unión del yo empírico con el yo "profundo".

 Hay una larga polémica sobre la trascendencia del yo. Sartre es uno de los más sutiles y rigurosos negadores de su realidad .60 Personalmente, me atengo a una experiencia, vivida por muchos, al alcance de todos. Experiencio, percibo al yo colindando con lo "más allá de las posibilidades humanas", misterio y no problema, apertura, pregunta, no constructo de la "exaltación humana". No podemos decir nada a modo de "explicación" sobre su naturaleza, si lo hiciéramos no sería trascendente, misterio. Hay en el otro, en mí, una vivencia, un plano, un centro, portador de asombro, de una naturaleza distinta a la de la realidad habitual. "Más allá" de ella.

Esta vivencia personal, de ser trascendente, se empalma con la visión de lo significativo de la vida y de la profundidad de los encuentros persona a persona, de la construcción de comunidad, de la intervención en el desarrollo. Vivimos aquí, en lo operativo, en la inmanencia. A la vez, trascendemos. A través de nuestra interioridad y de nuestra obra, alcanzamos la vivencia del trascender juntos en el trabajo con sentido comunitario, en la amistad, en el encuentro, en el amor, en la magia de los niños. La integración de lo trascendente se logra en la medida en que se lo percibe, en uno, en la comunicación con el mundo, y se la vive en la inspiración para asumir creadoramente la inmanencia, para participar en el perfeccionamiento de la realidad.



sábado, 9 de enero de 2016

Desarrollo Personal y Cambio Cultural 21

Desarrollo  Personal y Cambio Cultural  21

El Yo Integrador y las Grandes Antinomias(2)

Corresponde individualizar, dar sentido, desarrollar las capacidades, los poderes de cada ser humano, en armonía con los otros, con la visión más universal posible. Hay tres orientaciones del desarrollo que se imbrican y se potencian entre sí: la del individualizarse, la de las relaciones cualitativas, profundas, la de la amplitud abarcativa, social, ecológico‑ambiental, cósmica, trascendente...

El individualizarse es una forma de diferenciación que incluye la capacidad de vivir vínculos en profundidad y extender substancialmente el horizonte de la mirada.

El individualismo es un desbalance en que "la parte", el individuo, se hipertrofia, pierde equilibrio en relación al todo, a los nexos especiales, a la consideración del conjunto de las relaciones humanas. Por contraste, en el individualizarse hay un crecimiento en profundidad, un acercarse del yo empírico a las profundidades de la identidad, al sí mismo. Allí, la conciencia se expande y vive su relación con Io otro", su pertenencia a un orden más amplio, sin límites abarcables por el ser humano. En el individualismo se asientan "patologías colectivas", como las llamamos en el Seminario Taller Desarrollo a Escala Humana.59 Entre ellas se encuentra el economicismo, la violencia, la corrupción, la explotación y la instrumentalización, el aislamiento, la alienación en el consumo, en las drogas, en la dependencia de los medios de comunicación masivos y de la realidad virtual.
Por otra parte, al negar la vigencia, la legitimidad del individuo, pasamos a anular la especificidad humana, la dignidad del testigo del cosmos y de la vida, del ser que puede cooperar con la evolución, El colectivismo autoritario instrumentaliza al individuo en pos de un interés absorbente, un afán de poder, una necesidad de homogeneización, una idea, un capricho, un prejuicio, un privilegio antojadizo, una pasión. Atrás quedaron, aparentemente, los imperios, el nazismo, fascismo, socialismo estalinista, los caudillismos populistas. Ahora, sin embargo, se van estableciendo enclaves colectivistas en los poderes de los medios de comunicación y consumo. Es la paradoja del individualismo vertiéndose en cauces colectivistas, en las patologías colectivas. El colectivismo despersonalizado, sin participación, está muy distante de las experiencias de iniciativas comunitarias, donde se da una relación cara a cara de sujetos expresando sus deseos, sus capacidades, sus potenciales de salud. En la individualización y en el espíritu comunitario se avanza hacia superar la contradicción entre lo individual y lo colectivo.
La dicotomía individuo‑colectividad se vive en medicina bajo la forma de la querella sempiterna entre clínicos y salubristas. En la perspectiva de los primeros, la motivación, la riqueza, lo humano del estar junto a un enfermo hace desmerecer, muchas veces, la importancia de la educación y la prevención realizada a grandes sectores poblacionales, en base a informaciones simples y muy generales, corno también el conocer y el tomar en cuenta la vida cotidiana de esa persona que está delante con aquella enfermedad, sus alegrías y sufrimientos, sus recursos económicos, o las angustias del administrador de la clínica o el hospital moviéndose entre cifras, diligencias y reuniones. Los que no están en la brega junto al paciente son,
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59   Manfred Max Neef y otros. Desarrollo a Escala Humana. Developiment Dialogue. Uppsala. 1986.
presuntamente, inútiles, secundarios, desechables. Desde la otra óptica, la de la salud pública, la relación con el enfermo puede reducirse a número de casos por hora, a uso presumible de camas y de exámenes; los médicos y el equipo clínico estarían dedicados a minucias, a lo "chico". No legitiman lo único de cada persona, lo significativo de los diversos mundos, el valor esencial de las relaciones profundas. Desde esa mirada, cien bebedores pueden ser cien dosis de antabus y cien determinados minutos de atención, sin cabida para preguntarse, por ejemplo, si para algunos de los afectados es importante la trascendencia, para otros, la imagen de los hijos, la posibilidad de la locura, los celos, la opinión de los amigos, las veleidades de la pareja, los prejuicios, los talentos, los malos y los buenos recuerdos, los sueños, la falta de trabajo, la exaltación al beber, la merma de la timidez. No interesa, tampoco, la índole de la relación establecida entre los consultantes y sus familias y el equipo tratante. Solo vale lo cuantitativo.



viernes, 8 de enero de 2016

Baltasar Gracián

Actualidad

Cumpleaños de  Baltasar  Gracián . 
Nació  el 0cho de Enero de  Mil Seiscientos  Uno.

Descripción: A los veinte años un hombre es un pavo real, a los treinta un león, a lo cuarenta un camello, a los cincuenta una serpiente, a los sesenta un perro, a los setenta un mono, a los ochenta nada».



Autor ,entre otros libros, de El Criticón  El Discreto, El Político,El Héroe.

Alguna  citas para meditar, dialogar, servir de base de ensayos, de narraciones, de poemas, de dibujos, de juegos, de actos teatrales.


Amar es el más poderoso hechizo para ser amado.

No hay maestro que no pueda ser discípulo.

Todos los mortales  andan en búsqueda de felicidad, señal de que nadie la tiene.

Todo lo que  nos pertenece es el tiempo, incluso el que no tiene nada más lo posee.

Cada  uno muestra lo que es en los amigos que tiene.