miércoles, 2 de julio de 2014

Voces del Coraje de Ser (93)


Voces del Coraje de Ser (93)

 El Coraje de abrirse a la mirada y al juicio de los otros

 La disciplina de  auto desarrollo con la orientación de la salud integral (Individual, vincular y grupal)
  La disciplina grupal (2)
 La silla caliente con temperatura adecuada para el diálogo

A) «Silla tibia»:
Se denomina así al ejercicio gestáltico de juego en que, sucesivamente, cada miembro del grupo va siendo «figura», puesto en el centro de las preguntas y orientación de los demás, de quienes constituyen el «fondo grupal». La expresión «silla tibia» es una adaptación de lo que en dinámica de grupo se conoce como la «silla caliente». El cambio, el «amortiguamiento», obedece a la orientación de evitar los «acorralamientos», las sobrexigencias de tensión, de agresividad, de apresuramiento, en el logro de las «introvisiones». Se hacen observaciones muy sintéticas al sujeto de la silla tibia, este contesta a todos en conjunto y, finalmente, designa a una persona para que pondere hasta que punto se ha profundizado bien en la comunicación. Se ofrece la palabra para preguntar y aportar. Interviene nuevamente el sujeto de la silla tibia. Se termina con la intervención de un vocero designado por el grupo. Los pasos, en síntesis, son:

A. 1) Instalación, calentamiento, con el rol integrador tomado en forma rotativa por los miembros del grupo.
A.2) Una persona se propone para iniciar la silla tibia.
A.3) Los miembros del grupo le manifiestan su percepción de como lo han visto en el mes o le hacen preguntas.
A.4) El sujeto en el centro contesta preguntas, se refiere a percepciones y da su propia versión.

A.5) Un integrador sugerido por la persona de la silla tibia hace una síntesis de contenidos y dinámica vividos.

A.6) El integrador de la jornada pregunta por nuevos interrogantes o aportes directos.

A.7) Se realiza una segunda intervención de la persona en la silla caliente.

A. 8) El grupo designa un «sintetizador» final, con evaluación y sugerencias .



martes, 1 de julio de 2014

Voces del Coraje de Ser (92)


Voces del Coraje de Ser (92)

El Coraje de asumir la libertad, la diversidad  , el diálogo, la promoción mutua , en un contexto  grupal.


El trabajo grupal se articula con las disciplinas individual y vincular, y con la vida cotidiana.



      VIDA COTIDIANA














           DISCIPLINA














TRABAJO

            TRABAJO

TRABAJO
INDIV.

            VINCULAR

GRUPAL

Tal como las otras disciplinas, la meta es un trabajo autónomo, autogestado. Los facilitadores motivan, explican, apoyan la formación, pero el grupo debe desenvolverse sin ayuda externa, con participación igualitaria.

La experiencia muestra que esta parte de la metodología tiende a ser vista dentro de los talleres o grupos de trabajo como la más legitimada, y se abre la expectativa de reproducirla sin que se tome conciencia de todo lo que es el proceso de formación.

Se trata de un grupo autogestado de crecimiento, en que se procura enlazar la «salud del grupo» con la salud individual y la salud «transgrupal», en redes, otros grupos, la sociedad, la cultura. Si no es fácil encontrar una pareja para el trabajo vincular, más difícil es contar con todo un grupo.

La mejor manera de motivar es a partir de la propia práctica, individual y vincular. Es lo que irradia la necesaria seguridad para atreverse a hacer cambios importantes.

Los grupos no son, necesariamente, continuaciones del taller demostrativo. Depende de la motivación, de qué los ha llevado allí, tiene que ver con las afinidades. Lo básico es la libre iniciativa de cada asistente para iniciar su trabajo personal ‑lo único que depende de él o ella‑ y explorar, con paciencia, las posibilidades de hacer la disciplina vincular y la grupal.

La propuesta plantea una reunión mensual, de un grupo lo más estable posible, de duración indefinida, con ingresos cuidadosamente estudiados, absolutamente consensuales. El número puede ser de 6 a 15 personas, aconsejándose ‑si se crece más y se subdivide‑ reunirse en forma separada, ojalá en el mismo sitio

TRABAJO: FRECUENCIA:

INDIVIDUAL ‑ DIARIO
VINCULAR SEMANAL
GRUPAL   mensual
El proyecto es que el grupo cumpla las tareas siguientes: revisar por turnos cómo ha sido el mes de cada uno, dar un espacio especial a las necesidades de solidaridad, entregar un tiempo a una labor de estudio, analizar la marcha del grupo, revisar el entorno, las redes actuales o posibles, la comunidad que rodea al grupo, los nuevos miembros potenciales.



domingo, 29 de junio de 2014

Voces del Coraje de Ser (91)


Voces del Coraje de Ser (91)
 El Coraje  de aprender de lo vivido
La última sesión del cielo de la aproximación vincular está destinada a la sistematización y evaluación:

1.‑ Sesión: Dialogo libre.

2.‑ Sesión: Juego a la verdad.

3.‑ Sesión: Diálogo libre.

4.‑ Sesión: Cambio de roles.

5.‑ Sesión: Diálogo libre.

6.‑ Sesión: Sistematización y evaluación.

La pareja ha acumulado una experiencia de 5 sesiones, si es el primer cielo, y de más tiempo, si el empleo de la disciplina es anterior. La propuesta es de sistematizar y evaluar, en forma acumulativa.

Los objetivos son obvios:

a) Saber qué se ha hecho, aproximadamente, en cada sesión, que grado de regularidad, de concentración, en cada cosa.

b) Preguntarse por el hilo central, la profundización en igualdad/diferenciación, apoyo/cuestionamiento, transparencia/cuidado, complejidad/armonía. ¿Qué indicadores existen?
e) Evaluar la relación de lo global con el desarrollo de cada uno. ¿Qué sentido tiene?
d) Evaluar los aportes a la contingencia de parte de cada uno.
e) Evaluar el significado para los proyectos e insersiones de cada uno.
f) Revisar, específicamente, el diálogo libre. ¿Qué características ha tenido, qué aportes y qué deficiencias?

g) Analizar, en el mismo sentido, el juego a la verdad. h) Hacer lo propio con el cambio de roles. i) Plantear los caminos a seguir. Se acuerda mantener la metodología, hacer modificaciones, ¿cuáles? ¿por qué?



sábado, 28 de junio de 2014

Voces del Coraje de Ser (90)


Voces del Coraje de Ser (90)

 El Coraje de ponerse en el lugar del otro


El tercer ejercicio es el del «cambio de roles» dentro de la pareja. La directriz es el ponerse activamente en el lugar del otro, un esfuerzo por identificarse, en general y en torno a temas y situaciones concretas. Como en el juego a la verdad, hay un componente lúdico acompañando una práctica importante de desarrollo personal. Sí en el juego a la verdad existe el riesgo de desvirtuar a través de incidir en lo sado‑masoquista, en el hacer sufrir o no cuidarse a sí mismo, en la modulación de preguntas y respuestas, en el cambio de roles cabe la dilución en lo estético, en el perfeccionismo por aprehender al otro a través del gesto, el lenguaje o el discurso. Aquí lo básico es «la imaginación de sentido», las elecciones, el captar y reproducir el modo de ubicarse del otro frente a los diferentes temas.

Como en el dialogo libre, se llega a un acuerdo sobre el o los temas a tratar, esta vez «como si uno fuera el otro». Aquí se difiere del juego a la verdad en que, por cierto, cada uno pregunta lo que cree es más pertinente para el otro, bajo un común propósito de comunicación profunda.

En lo que atañe al marco referencial, la racionalidad integradora, aquí, de nuevo, sobresale el papel de la «cruz básica», los ejes individualización/universalización, desapego/compromiso, sin perjuicio de que este presente toda la gestalt.




       INDIVIDUALIZACION

















DESAPEGO




COMPROMISO
















     UNIVERSALIZACION





Hay un complejo desapego/compromiso en el salir de ser uno  mismo e intentar «apegarme» al otro. Uno individualiza en el otro, en el intentar «ser el otro», la tensión y la búsqueda de la posibilidad de romper las barreras y ponerse en el caso de cualquier otro.

Como en el caso del juego a la verdad, no siempre es posible hacer la demostración del cambio de roles en el corto tiempo disponible, debiendo la enseñanza ser teórica, accediendo a analogías y estimulando la práctica autónoma.

La explicación del ejercicio es del tenor siguiente:

«... estamos en el método vincular, hemos visto las dimensiones de la profundización, la propuesta de ciclos de 6 sesiones, el diálogo libre, el juego a la verdad... vemos la tercera instancia, el cambio de roles... ¿tienen experiencia?, seguramente sí, en juegos en la familia, en grupos... el tratar de imitar... a lo mejor más de alguna o alguno ha practicado la técnica de la representación de roles, el representar a otro con quien uno tiene que ver en el trabajo, en la casa, sin que necesariamente uno se ponga en su caso... un jefe "hace" de secretaria... un portero de director... una arsenalera de cirujano... un padre de hijo... un alumno de profesor. En general, se buscan situaciones en las que se dan opacidades (el no verse) y en que son naturales, frecuentes, los conflictos.

... se trata de parecerse en la forma como la otra persona se define, "elige", su posición ante diferentes temas... no es necesario que esa persona exprese claramente, habitualmente, esa posición. Aquí esta el ejercicio, no en hacer buen teatro, no en la imitación de gestos o palabras, es entrar al sentido que tiene lo que se está hablando para la persona que ustedes representan... claro, hay mucho que uno no sabe... se trata, precisamente, de aventurarse de hacer conjeturas, de acercarse a la verdad de ustedes sobre lo que es la verdad de los otros", la verdad improvisada, lo que se les ocurre en el momento. No es un compromiso con sanar a alguien, o algo así, es intentar aplicar la observación, dejar correr la intuición ... »


Se da el tiempo apropiado, de acuerdo con el programa y lo que esta indicando la dinámica del grupo.

Los objetivos del ejercicio de cambio de roles son:

a) El desarrollo de la confianza básica, asociado al exponerse a mostrar la representación que se tiene del otro, al aceptar esa «verdad del otro».
b) El experimentar la tolerancia a la incertidumbre: «yo no sé si estas fantasías tienen algo de real», «yo no sé que aceptación tendrán por mi compañera o compañero».
c) El practicar, específicamente, y constatar las dificultades del investigar, tanto del conocimiento del otro, como de la imagen que el otro tiene de uno.
d) El poder articular el sentido de investigación en el logro de la interpretación del otro o de la observación de como el otro lo ve a uno, con un distanciamiento del «narcisismo de actor», el separarse de toda vanidad por el bien o mal representar o ser representado.










viernes, 27 de junio de 2014

Voces del Coraje de Ser (89)


Voces del Coraje de Ser (89)
 El Coraje  de dialogar

 Voces del Coraje de Ser  (89)

La segunda sesión de cada cielo está destinada al «juego a la verdad». Se puede definir como un dialogo semiestructurado, intencionado. Apoyándonos en lo que es una práctica espontánea en los grupos juveniles, se plantea una modalidad de ejercicio de comunicación pautado, con cinco fases, preguntas recíprocas, contestaciones y repeticiones de lo que se ha contestado por parte de quien formula las preguntas, una evaluación de esa rememoración por parte de quien ha respondido y una evaluación general.

Más precisamente, el esquema es:

a) A hace a B un cierto numero de preguntas (acordadas previamente).
b) B va contestando cada una de ellas.
c) y d) Se cambian los papeles: B pregunta, A contesta.
e) A da a conocer a B su recuerdo acerca de que respondió B y como lo hizo (mímica, estado afectivo).
f) B hace las observaciones correspondientes sobre la percepción de A.
g) y h) El turno de B de recordar las respuestas de A, el de A de dar su propia percepción.
i) Se hace la evaluación del cielo. Según el tiempo y la dinámica se puede hacer una nueva secuencia de preguntas y respuestas.

Entre los elementos de «reglas de juego» están:

a) Las preguntas deben ser hechas «para» el interrogado, con el fin de abrirle perspectivas, contribuir a su esclarecimiento.
b) No se establece discusión sobre las respuestas. El ejercicio tiende a aguzar la capacidad, tanto de preguntar como de escuchar. Incluso en la evaluación final no se discute sobre contenido, se revisa la interacción, la riqueza del ejercicio, sin entrar al fondo de las «verdades» de cada cual.
c) No hay aceptación del apremio en el preguntar. Se puede dejar sin contestar algo que se sienta agresivo o que provoque tensión o, simplemente, se ignore. La formula coloquial es «paso... »

d) También es posible interrumpir una contestación que se extiende mucho, parece evadirse o entender mal la pregunta. La  formula, en este caso, es «gracias ... » En relación con la racionalidad integradora, aquí hay un juego especial de las «diagonales» de la gestalt:


FOCALIZACION




CREATIVIDAD



































SEGURIDAD



MULTIDIMESIONALIDAD



Se busca abrir la creatividad en el preguntar, en el responder, en la percepción de cómo se sentía el otro al responder... hay garantías de seguridad y de respeto en el sentido de no violentar al interrogado, en «la última palabra», como derecho de quien contesta a impugnar lo que «oyó» el interrogador.

La activación del binomio focalizacion‑multidimensionalidad es de índole procesal, el ejercicio está bien «ladeado» hacía la focalización, el detalle, la observación. A lo largo del tiempo se espera que esta disciplina vaya traduciéndose en aportes integradores, en que se vea el conjunto del juego a la verdad, los planos de la estructura y de la libertad, de la certeza y de la relatividad del conocimiento.

Resumiendo y ordenando, se puede plantear que los objetivos de este ejercicio, son:

a) Poner en tensión la contradicción entre la necesidad de certeza, de «verdad objetiva» y la realidad de que siempre existe la relatividad, la verdad, mediada por la subjetividad.
b) Dar realce a la pregunta, al formular interrogantes, como gran ariete del desarrollo personal.
c) Rescatar la importancia y las dificultades del escuchar y del comprender el estado afectivo del otro.
d) Asumir la tolerancia a la ambigüedad, la vivencia de algo no resuelto, indefinido, propio del evaluar el ejercicio desde su dinámica, haciendo abstracción del contenido mismo, de las «verdades» producidas por cada uno.

En la demostración a veces no hay condiciones (tiempo) para realizar el ejercicio y sólo se discute. En la medida que se puede realizar, la consigna es, inicialmente, «vamos a ver el segundo ejercicio del ciclo de trabajo vincular... el juego a la verdad... ¿quién ha jugado, alguna vez, a la verdad?... hagan memoria... a ver, tú, ¿cómo lo jugabas?... ya, ¿y tú?... bien, hay muchas modalidades, muchas reglas de juego... recuerden que ustedes, que quienes practican la metodología, deben apropiarse de ella, pueden hacen los cambios que su investigación vaya indicando... ahora, practiquemos, vamos a dividirnos en parejas, escogiendo alguien «nuevo», poco conocido... vamos a tomar el tema de... cada uno hará tres preguntas y luego... « (se plantean las reglas metodológicas, se propone un cierto tiempo).




jueves, 26 de junio de 2014

Voces del Coraje de Ser (88)


Voces del Coraje de Ser (88)

El Coraje de  dialogar
  El auto desarrollo desde la orientación  de la Salud Integral
  La  Disciplina Vincular (2)

El trabajo se lleva a cabo, por término medio, una vez por semana. Este es un ritmo más cultura] que «orgánico» ‑como es el de las 24 horas para el cumplimiento de la tarea individual, pero, en grandes números, parece ser lo más conveniente. Por supuesto que está abierto a las variaciones que la pareja resuelva hacer.
Se fija el día, la hora, la duración, y se van haciendo los ajustes que determine la práctica. Generalmente, entre dos y tres horas resulta el tiempo óptimo para dar lugar al establecimiento del clima adecuado, ponerse de acuerdo en lo que se va a hacer, realizarlo y evaluarlo.

En un período inicial, se fijan cielos de 6 reuniones, 6 semanas en el diseño habitual. Las sesiones se alternan entre las que se centran en la comunicación abierta, el «diálogo libre», y las que están intencionadas en el sentido de que se propone el uso de una técnica, sucesivamente, el llamado juego a la verdad, el cambio de roles y la sistematización.

Ciclo de reuniones seintimiles

Sesión 1.‑ Dialogo libre.
Sesión 2.‑ Juego a la verdad.
Sesión 3.‑ Dialogo libre.
Sesión 4.‑ Cambio de roles.
Sesión 5.‑ Dialogo libre.
Sesión 6.‑ Sistematización, evaluación, perspectivas.


Se trata, precisamente, de acercarse a sí y aproximarse a otro, de relacionarse con la pareja de trabajo a modo de aprendizaje, de afinamiento, de lo que debieran ser los diversos vínculos, de modo que, en el traslado a la vía cotidiana, el «otro» de la pareja es, a la vez, asiento de una tensión entre lo individual y lo universal

En la comunicación profunda, se hace presente y se desvanece el yo individual, Llena el escenario al reencontrarse con sus vivencias para expresarlos, pasa a segundo plano cuando se trata de escuchar, de ponerse en el lugar del otro. Sin embargo, en forma paralela, en la expresión debe haber un «ajuste», una filtración, para no invadir, para no intoxicar, para guardar ecuanimidad. Allí esta, por cierto, el compromiso, pero, también, el desapego. El escuchar, por otra parte, no puede ser sólo desapego, hay el interés por el otro, el darle relieve, compromiso, para singularizarlo, para rescatar lo que tiene de originario.

El diálogo libre es una instancia en que se juega a fondo el reconocimiento de la igualdad básica, existencial, el otro es otro humano, junto al reconocimiento de su originalidad, su diferencia. La igualdad y el reconocimiento de la diferencia se ponen a prueba en la apertura: «el otro puede cambiarme», «juntos podemos llegar a algo nuevo»..., «no me convence, pero es lo de ella, lo de el, vale por ser una convicción, una característica humana ... »

La libertad tiene la impronta dialógica que lleva a modular equilibrándonos, por el apoyo y por el colaborar al cambio del otro; el estimulo es un apoyo para después, el apoyo es un cambio en el futuro...

Dialogo es, también, transparencia y complejidad balanceándose con la prudencia, con la conciencia de los límites.

Las reuniones se configuran a partir de la plena participación de las dos personas. A veces, el hilo conductor tiene que ver con los trabajos disciplinarios individuales, en ocasiones, es el proyecto de vida, puede ser la propia dinámica de la interacción vincular, o lo que se está viviendo en grupos o en la interacción comunitaria.

La demostración tiene siempre ejercicios de pareja y, en rigor, ejemplos de dialogo libre. El tema puede ser realmente libre, pero es más aconsejable sugerir un contenido atingente a la propuesta, como: «fortalezas y debilidades para trabajar en grupos o para comunicarse», «historia de las personas que han sido significativas para cada uno», «como le gustaría ser, que le falta para eso, que podría hacer para alcanzar esas nietas ... »

miércoles, 25 de junio de 2014

Voces del Coraje de Ser (87)


Voces del Coraje de Ser (87)
Voces del Coraje de Ser (87)
   El coraje de asumir el auto desarrollo con metas definidas, disciplina y  creatividad-
   La orientación de la salud integral y el auto desarrollo
  La disciplina Vincular

 En esta  metodología , se plantean unas preguntas básicas, tres disciplinas  una invitación a tener una  inserción  que  permita  un acceso   lo que ocurre en la comunidad, en el mundo, en el desarrollo humano.  

«El Yoga de, la comunicación

Existe una tendencia natural a buscar la comunicación con alguien en quien se pueda confiar plenamente, esperar apoyo emocional, consejo, compañía para llevar a cabo las experiencias que se sientan más relevantes. La búsqueda del intercambio se confunde, muchas veces, con la del alma gemela; la mutualidad puede obscurecerse con la aparición de la posesividad, la búsqueda de subordinación o sumisión.

La propuesta de trabajo vincular necesita apoyarse y discriminar en lo que es, por una parte, la necesidad de comunicación profunda y, por otra, el vínculo, la búsqueda de la díada, la relación profunda, la relación preferente, lo que es el tema del mejor amigo o amiga y el de la pareja erótica.

Se necesita una relación estable, para crecer juntos, en que se vean los actores como espejos en la percepción del otro. El proceso requiere de conocimiento mutuo, de posibilidades y voluntad de hacer un intercambio, de asegurar que esa situación no sea mediada por tensiones afectivas, por instrumentalizaciones de ningún tipo.

Las relaciones de pareja, las amistades íntimas, los nexos familiares y cercanos, suelen envolverse en tramas de requerimientos, de recuerdos, de dependencias, de obnubilaciones afectivas, que dificultan un posible trabajo riguroso de apoyo recíproco para el crecimiento.

La propuesta es buscar una persona con quien se pueda practicar una disciplina de a dos, bien centrada, con garantías de continuidad y de evaluación permanente, que pueda ser armónicamente enlazada con lo que cada uno viva en la cotidianeidad. Pueden haber, seguramente, otras relaciones más ricas en vivencias, más densas en lo intelectual, pero el vínculo para esta disciplina es el de un compromiso bien llevado, compromiso necesario para un verdadero yoga ‑el yoga de la comunicación, una disciplina de crecimiento a través de la comunicación, constante, ordenado.

Hay un primer período de búsqueda, de conjeturas, de indagaciones, de conversar, hasta llegar a un acuerdo. Luego, su realización, su permanente evaluación que está incorporada a la práctica. Al final, si no se puede proseguir, un cierre adecuado, un verdadero «finiquito existencial», optimizando el aprendizaje, lo que se recupera para una nueva etapa del «yoga comunicacional».

En ocasiones, sobre todo en los períodos de transición, se sobreponen dos o más pares de pareja. Lo cierto es que la disciplina es compleja y es preferible jugarse a una sola opción, un par de personas en «relación de pares».

El eje de la disciplina es la igualdad. En ello se articula con la autoayuda. La pareja en crecimiento se autogesta, es autónoma, no está intermediada por un facilitador o terapeuta. Quiere ser una relación de iguales, distinta a una relación terapéutica, diferente al vínculo profesor‑discípulo, a las jefaturas y a los liderazgos. La igualdad se articula con el derecho y la búsqueda creativa de la diferenciación: iguales y diferentes. Igualdad en el trato, en ir
haciendo las agendas, en las responsabilidades. Todas las diferencias que estén en la realidad, en el ánimo de abrir complementariedades, horizontes nuevos o seguridades y enriquecimientos para lo que no cambia.

La articulación entre igualdad y respeto a las diferencias es un eje de profundización en el trabajo. Uno de los parámetros a evaluar.

Lo segundo es la modulación entre el apoyo y el cuestionamiento. Se trata de saber recibir, dar espacio, entregar apoyo, postergar las críticas, junto con arriesgarse a mostrar las dudas, explicítar los reparos, ahondar en lo deficitario del otro. Es un juego de aprender, artesanalmente, a sopesar las oportunidades, cuando estimular y cuando poner el dedo en la llaga, cuando escuchar con paciencia y cuando sugerir límites, interrumpir, poner luz roja.

La tercera vertiente de profundización es la transparencia, asociada, interpenetrada con la seguridad. Se procura decir todo, incluso los sentimientos negativos, pero con el cuidado de no quebrar o quebrarse, de no perder discreción, de no perturbar la confianza de terceros. La transparencia debe ir avanzando, sin que se pierda la noción de respeto a la vulnerabilidad, a la sensibilidad de cada parte y de los terceros.

La cuarta dimensión es la más clásica, el profundizar en el sentido de ganar en complejidad, en este caso, enlazado con los ritmos de cada uno, las tendencias, el momento del vínculo. Entrar a los temas tabúes, a los más angustiantes, a los más abstractos, pero con los pies firmes, hasta donde el momento lo permita.