martes, 8 de noviembre de 2016

Formación 28

Formación  28

EL COMPROMISO ETICO SOCIAL

Es la formación en una tarea, concordante con el proyecto de vida, de aporte al advenimiento de los cambios deseados, a la escala de la persona, sus vínculos o sus grupos de pertenencia.

Es la nueva forma de hacer política, en los cauces clásicos de los partidos o movimientos, en redes, en instituciones, en comunidades, donde el perfeccionamiento se hace uno con la acción.

Va del cuidado voluntario de enfermos a la participación en movimientos para salvar las ciudades o los bosques, de la contribución al bienestar de recién nacidos hasta los aportes a la cotidianidad de adultos mayores no autovalentes, del diario mural a la red cibernética, de la alfabetización a la elaboración de marcos referenciales epistemológicos.

En última instancia, la inscripción en trabajos comunitarios, sociales y ecológicos patentiza el asumir, creativa y constructivamente, la antinomia trascendencia e inmanencia.
Es actuar en el medio, más o menos extendido, desde un sentido de trascendencia, de la dignidad de la vida humana; cooperar con ella; vivir la salud integral aquí y ahora.

En el trabajo individual, vincular y grupal, la acción de colaboración con la vida es un referente que adquiere presencia, densidad, consistencia, con esta "práctica", cabalgando entre las disciplinas y la vida cotidiana.

 Es la disciplina de actualizar lo que se avizora como meta del perfeccionamiento.

Entrega la posibilidad de ser convincente, de irradiar motivaciones para que otros salgan de los condicionamientos y afronten la responsabilidad humana de hacerse cargo de la vida.

En el compromiso en tareas se acortan distancias entre el mundo espiritual y el político, se abren posibilidades de diálogo desde la perspectiva de considerar la política y la espiritualidad como formas de realizar servicios.



Constituye un grano de arena en la tarea de reencantar la política y encarnar la espiritualidad. Puede considerarse un espejo, muy accesible, para revisar la consistencia de los procesos de perfeccionamiento, para aprender a vivir mejor.







lunes, 7 de noviembre de 2016

Editorial CoIncidir 33

REVISTA CO  INCIDIR
Noviembre 2016

Saludo Inicial
Sofía Orellana


PENSAR – PESAR

El hombre tiene algo que le permite hacer cosas o realizar actos que el animal no puede, algo que le permite influir sobre la actividad de su cuerpo, controlando a su voluntad toda una serie de funciones que a su vez influyen sobre el resto. El hombre puede controlar su cuerpo, todo su cuerpo directa e indirectamente. Luego, un ser humano es más que su cuerpo, tiene una parte adicional que le diferencia esencialmente de los animales. Dicha parte se llama Mente y su función es una sola: pensar.
La mente no es el cerebro, hasta el momento es un misterio el área donde se localiza. Si alguna vez ello ocurriera, se tendría que separar las funciones puramente físicas del sistema nervioso de las funciones psíquicas. Se sabe que existe por sus funciones. Es un hecho innegable que la mente realiza procesos que el cuerpo no puede realizar. Es un hecho incuestionable que al elegir un curso de acción entre dos alternativas, se está realizando una función que ningún otro ser existente puede realizar. Es una hecho no cuestionado que la elección supone la libertad de elegir. La vida depende de que la mente realice con igual precisión que el cuerpo las funciones que le son propias. Estas funciones permiten hacer lo mínimo y lo máximo, hasta llegar a un verdadero arte y caben en un solo verbo: pensar.
En un juego muy personal elijo una palabra y luego le resto una letra, o dicha palabra la coloco de atrás para adelante. Luego busco el concepto del  nuevo vocablo.

Elegí la palabra PENSAR y al quitar la letra N quedó PESAR.

El interrogante: ¿hay relación entre ellas, coinciden en algo ambos conceptos?

Así comienza  este análisis.
Pensar es relacionar cosas subjetivas como sacar ideas, ordenar algo confuso, imaginar, preparar una acción, etc. Pero, ¿qué puede pesar dentro de la intangibilidad de un pensamiento?
Nunca había unido mi pensamiento a este hecho, de mucho valor en nuestra vida que es como una columna que nos sostiene.
El pensar y el pesar tiene una dualidad que puede ser positiva o negativa, según la internalicemos.
El cuerpo que ocupamos en la vida ocupa un lugar en el espacio, tiene volumen y se pesa para saber la cantidad de su contenido y darle un valor (de mucho peso o liviano). Pero, ¿Cómo peso mis ideas y pensamientos? Ellas también se pesan (se ponderan, 3ª. acepción: eas livianas y pensamientos de mucho peso) y dan como resultados las acciones.

Segunda acepción:
Examinar con atención o considerar con prudencia las razones de algo para hacer juicio de ello.
Si estas ideas y pensamientos son positivos serán provechosas: si son negativas sólo cooperarán causando penas y desolación para alguien.

Octava acepción: causar arrepentimiento o dolor.
Para el pensar, positivo o negativo hay que realizar una fuerza vibratoria que mueva y dé forma al pensamiento. Las positivas llevarán a creaciones o actuaciones positivas, como el amor, la fraternidad, la caridad, la solidaridad, la tolerancia y otros valores y virtudes.
Los pensamientos negativos sólo producirán desorden, frustración y traerán consigo la pasión y la destrucción. Estos dos estados, uno de carácter espiritual y el otro de carácter pasional e incontrolable, convergen en una figura llamada Cuerpo.
Aquí aparecen nuevos personajes en escena. Esta trilogía se apoya en la Conciencia, que es la columna vertebral de la parte espiritual del hombre; una conciencia ética que opta por el bien mantiene recto el pensar. Pero como el ser humano no conoce mucho de sí (conócete a ti mismo) la vida enseña por medio de las sensaciones que experimentan los sentidos.
Se aprende que la alegría, la alegremia, es como un resorte que se mueve en el engranaje del tiempo y de la vida. Se aprende que la amistad, amistosofía, es un ahora que habita en dos mundos y que la unión perdurará si se mantienen abiertas las ventanas al azul del cielo.
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PENSAR – PESAR - ACTUAR




domingo, 6 de noviembre de 2016

Formación 27

Formación 27

CONOCIMIENTO Y CAMBIO COMO CORAZÓN DE LAS VIAS DISCIPLINARIAS

El conocer y el transformar son el alma de todo el proceso de hacerse cargo de la vida desde la salud integral, el nuevo paradigma y la ecología del yo. Lo impregnan con sutileza o con una bien definida directividad.

 En las distintas instancias del trabajo consigo mismo, con la pareja testigo, con el grupo, en la inserción de colaboración expresa con la vida, se va destilando, conformando, confirmando o enmendando, la imagen de sí y del ser humano, el ideal de autotransformación y los compromisos con los otros.

Hay necesidad de alimentar las otras líneas disciplinarias con un trabajo central, permanente, fundante, de inicio lo más precoz posible, sobre las preguntas cardinales del "Quién soy" y del "Quién quiero ser", extendidas a los interrogantes radicales sobre el ser humano y a los llenos de natural afectividad sobre las personas significativas, junto a las metas de la acción sobre el mundo, desarrolladas a la escala de abarcabilidad y profundidad de cada uno.

Este trabajo tiene su meollo en la experiencia. En la observación de las vivencias y de la conducta cuya matriz está en el recuerdo de lo vivido en las últimas veinticuatro horas y la autocrítica diaria, en el trabajo individual, para los efectos del conocerse y el aprehender las metas de cambio, respectivamente.

 La imagen de los otros, obtenida en los avatares de la vida cotidiana, actualizada en el trabajo de pareja y en los intercambios de grupo, viene a ser contraste y a cuestionar las percepciones personales.

Es siempre importante enriquecer estas percepciones escribiendo. Se suelen hacer descubrimientos en forma de recuerdos, nuevos ángulos de mira y preguntas con el encabezamiento. "¿Quién soy, quién he sido, quién quiero ser”- Debe ser un texto abierto, sujeto a extensiones y revisiones, una especie de guía, ojalá compartido con personas significativas y, en especial, con la pareja testigo y los miembros del grupo de autoformación.

Otro aporte muy importante es el Diario, con observaciones sobre el discurrir habitual, lo substantivo del trabajo de exploración cotidiano, los sueños, los momentos altos, los diálogos de interés y el seguimiento de las coincidencias significativas.

El Diario, documento íntimo, es, también, un respetable y nutricio género literario. Su expresión más clásica y reveladora es la obra de Montaigne, verdadero laboratorio de observaciones antropológicas.(x)

La lectura sobre el conocerse y el cambiarse atraviesa la literatura, la psicología, la educación y la filosofía, y es imposible de abarcar en su totalidad. Para el seminario Taller Desarrollo Escala Humana contabilizamos más de cinco mil referencias sólo sobre el tema de las necesidades humanas. Hay un texto clave de Carl Rogers que contribuye a esclarecer, desde su perspectiva, los caminos de cambio.(XX) Un libro incitante sobre las relaciones entre autoconocimiento y cultura es el de Schwartzmann. (XXX)

Hay una serie de temas que atraviesan, orillan y ayudan a develar las preguntas básicas de la racionalidad integradora, importantes para el trabajo individual, el de los contextos disciplinarios, el trato en los espacios libres de la vida familiar, el cultivo de la amistad y cualquier ámbito educativo y cultural.

Entre ellos se destacan los del sentido de la vida, las orientaciones sobre la muerte, las dimensiones de la soledad, la relación entre los dos hemisferios cerebrales, la historia del cosmos y la de la evolución de la vida, los paradigmas culturales, la interpretación de los sueños, las utopías personales, el concepto de salud integral, de racionalidad integradora, de ecología del yo...

 Son inquietudes, áreas temáticas, a veces apasionantes, tal vez imprescindibles, pero que no pueden sustituir, confundirse, con el aprehender y construir en torno a las preguntas "quién soy" ‑"quién quiero ser", "cómo me acerco a ser quien quiero ser".



__________________
X    Miguel de Montaigne. Ensayos. Ed. Losada. Buenos Aires. 1941.
xx   Carl Rogers. El Proceso de Convertirse en Persona. Ed. Paidós. Buenos Aires. 1982.
XXX Félix Schwartzmann. Autoconocimiento en Occidente. Ed. Dolmen. Santiago. 1994.



viernes, 4 de noviembre de 2016

Formación 25

Formación  25

LAS DISCIPLINAS Y LA VIDA COTIDIANA

Nuestro desarrollo se va plasmando en la vida, entre fantasías, ideas y movimientos, comunicaciones, sueños y emociones, obras y procesos, imágenes, lecturas, representaciones en los medios, sensaciones cenestésicas y contactos con la realidad virtual.
 En ese crisol se dan nuestros acercamientos, empantanamientos y retrocesos en relación a los proyectos de vida, las metas, los medios para llegar a ellas, el autoconocimiento. La plenitud, la diversidad, la dificultad de abarcar este discurrir del tiempo y de nosotros mismos nos deja con poco lugar para establecer una especie de borrador.
Carecemos, habitualmente, de una instancia de preparación, de aprendizaje, por lo menos en la vida adulta. La vida humana, naturalmente, tiene un largo período de crecimiento biopsicológico. No es fácil aceptar el disponer ya no solo de una atención a la dirección de lo que hacemos en la "vida misma", sino tener un tiempo dedicado a la preparación para "el buen vivir". ¿Cómo es esto de ser lo suficientemente maduro para trabajar por tener madurez y, sin embargo, necesitar más madurez? Volvemos, en círculo eterno entre lo general y lo particular, a las consideraciones sobre el ser humano, ser "casi" maduro, incompleto y capaz de pensar, aspirar a la plenitud, desarrollarse.

Hemos incorporado la atención a la higiene general y las disciplinas en relación ala alimentación y al estado físico. La apertura del "para sí " hace miles de años que reclama el cuidado a lo que es más propio del ser humano, a ese darse cuenta, a ese poder proyectarse. La antigua noción de disciplina se asociaba a violencia, a latigazos, a la anulación de los sujetos.
 La disciplina emblemática del desarrollo personal es la de la orquesta, su unidad en la diversidad de los instrumentos y las interpretaciones. Los músicos preparan sus presentaciones. Nunca dejan de ensayar. Nunca olvidaré mi primer viaje en barco, de Buenos Aires a El Havre. Nuestro grupo, aprontándose a participar en el Festival Juvenil de Bucarest por la paz y la amistad, mirando el mar, conversando horas y horas, conociéndose, preparando canciones y documentos Entre nosotros, un ausente, Fernando García, entonces estudiante de música, aislándose para tocar el piano, para practicar su disciplina, su vocación de siempre. La disciplina de Fernando y de Claudio Arrau, la del artista, la del médico revisando sus revistas de actualidad, la del político serio documentándose constantemente.

Nuestro tiempo nos interpela en un llamado a estar en constante revisión y preparación para enfrentar la vida como práctica de la educación, práctica de la salud, práctica de la política y práctica del arte.

Necesitamos aunar nuestro desempeño en la vida cotidiana, nuestro desarrollar allí el proyecto de vida, con estar en un permanente aprendizaje, en un permanecer al día con uno mismo, en consagrarnos a la jardinería de podamos y fertilizamos. Asumir disciplinas para encauzar nuestro desarrollo como personas, Articularlas, perfeccionarlas, darles consistencia, con su aplicación en el día a día.