viernes, 22 de julio de 2016

Boletín 10 segunda parte

 Boletín Esperanza 10-segunda parte

La amistosofía nos conduce a la amistad con la situación existencial del ser humano.
Mientras, con mayor o menor conciencia, viajamos del nacimiento a la muerte, de no ser astronautas, poco vivenciamos de los paisajes transitados por nuestra nave espacial.
En cambio, se nos da la gran posibilidad de ir haciéndonos cargo de nosotros mismos, de nuestro centro y de nuestra relación con el ser.
Nosotros aquí y ahora, nosotros como proyectos, nosotros seres finitos, podemos ser más o menos indiferentes, extraños, hostiles, amistosos… hacia el hecho de existir.
La amistad con la existencia es el trasfondo de la orientación amigable hacia la naturaleza, la cotidianidad, la trascendencia, las y los seres significativos, la humanidad, los valores…
Todo ello, es obvio, se da sobre los cimientos, en el escenario del existir.
La amistad como relación con nuestro ser, como relación con nuestra finitud, con nuestra realización y nuestra búsqueda.
Como relación con quienes coexistimos. 
Es una realización de compromiso con la vida, con los otros, con nosotros mismos, es, al mismo tiempo, una actitud desapegada en que la coexistencia tiene un lugar especial.
Este arte de conducir en armonía, en sinergia, el compromiso y el desapego, nosotros y la coexistencia, el buscar y el realizar, tiene un punto de apoyo importante: la gratitud.
La gratitud por existir
En esa vivencia se integra nuestra condición de ser finitos.
Finitos con nostalgia de infinito, integrable con la amistosofía.
La Amistad y su proyección a la amistosofía, cada vínculo amistoso, su hermandad con la Alegría, su inseparabilidad con la Esperanza, es una  prueba de la verdad, la bondad y la belleza alcanzables a la escala humana. La de la armonía con la naturaleza. La de la unidad en la diversidad. La del compromiso con las necesidades y las capacidades de todos.
La amistosofía es una utopía, una eutopía, diversa, de muchos rostros y fiel a sí misma. Concreta y fantástica. Poética y Prosaica.
Alcanza el fulgor del descubrimiento mágico. Aquel que confirma la necesidad de un arte de vivir y de una reevolución. Revolución en la evolución para salir del laberinto de la crisis  planetaria.
La crisis llama a vivirla como un arte. La amistad es una parte importante del arte de vivir.
La vida  pide integrarla con la ciencia.
La amistosofía es arte y ciencia, es amor y desapego, es individuación y visión y vínculo universal, compartiendo y necesitando alegría y  esperanza.






jueves, 21 de julio de 2016

Boletín Esperanza 10 primera parte

Descripción: Descripción: F:\ALEGREMIA\005 CO-INCIDENTES\BOLETIN\0A_aGA_133_Logo_Int_Esp.jpg  Descripción: Descripción: C:\Users\Alegremia\Documents\0000 JULIO 04-08-2015\00 DOCUMENTOS\01 NVO_ESCRIT\005 CO-INCIDENTES\COCHABAMBA\Logo_Int_Esper.jpg

HACIA
LA INTERNACIONAL  DE LA ESPERANZA
CON
ALEGREMIA Y AMISTOSOFÍA

Nº 10
18 de Julio de 2016

LUGAR: Cochabamba – Bolivia MARTADERO www.martadero.org
FECHAS: Viernes 23, Sab. 24 y Dom. 25 de Septiembre 2016
ANFITRIONES: Salud de los Pueblos – Bolivia
Facebook: Salud de los Pueblos – Bolivia
https://www.facebook.com/groups/665838210126663/
COORGANIZA:   Martadero Bolivia
teléfono fijo: 00 591 4 4588778
INFORMES e INSCRIPCIONES:  alegremiabolivia@gmail.com
Enlace para Ficha de Inscripción:
El dinero no debe ser un factor de impedimento para asistir.
Se sugiere aporte voluntario 100 bs. Las personas que puedan apoyar al evento con este importe  perfecto, lo mismo la mitad o más o lo que se pueda….
PAGINA DE FACEBOOK:
Internacional De La Esperanza: Salud Popular Con Alegremia Y Amistosofía
https://www.facebook.com/InternacionaldelaEsperanza/?fref=ts


AMISTOSOFÍA – I -
La amistosofía una hermana de la alegremia. Un camino, un fundamento y una expresión de la esperanza
Luis Weinstein

En conversaciones en vivo y en directo y en conversaciones a distancia, hemos percibido interés  en la  intuición-idea de la amistosofía. De un tema abierto, ajeno a toda opción posesiva o autoritaria.
Filosofía, teosofía, antroposofía, ecosofía, poéticosofía… Sofía…amistosofía.
También, amistosemia, asombremia, corajemia, esperanzemia, alegremia…
La amistad es atracción.
La amistad es afecto.
La amistad es una actitud positiva, de acercamiento, de afecto, de compartir, de converger, de cuidado, de ayuda mutua, de promoción humana, de equidad, de respeto a la naturaleza, de posicionamiento de la condición humana, de búsqueda de la esencia, de la espiritualidad.
Una actitud positiva de fondo, que incluye el asumir la realidad de lo inalcanzable.  De lo incompleto. De lo indiferente.  De lo contradictorio. De lo ambiguo. De lo negativo.
Es un  posible vínculo positivo.
Es una posible relación positiva.
Es un tenor de fondo de decir sí a la vida, a la existencia, al regalo del ser.
Sofia es sabiduría, Amistosofía… encuentro de la orientación amistosa, en todos sus niveles, con la Sofía, la sabiduría, la visión de conjunto, la cosecha de la experiencia… el pre requisito del sentido, la condición esencial para enfrentar los pormenores y el proyecto de viada, las crisis  particulares  y la actual crisis de la civilización.
Amistosofía… una dirección para el desarrollo de conciencia, para la  convivencia, para la salud integral.
Una tarea  para  la unidad en la diversidad. Una tarea política en el  verdadero sentido de la palabra.
Amistosofía, un desarrollo personal, un desarrollo humano, una ecología, una sabiduría, una dirección, una búsqueda.
Una de las acepciones del término amistad, al decir de la Real Academia, es el de afinidad, conexión entre cosas.
Afinidad, conexión entre cosas, asociar… La filosofía, la antroposofía, la ecosofía, la teosofía, la psicosofía, la poeticosofía… la alegría, la alegremia, la alegresofía… la esperanzemia y la esperanzasofía son cercanas, viven en comunidad, a veces, hasta muestran mutualidad de la propia  esencia.
Mirándolas bien, se advierte cómo todas tienen un aire de familia: el de lo positivo. el del reconocimiento de nuestra conexión, el de la identidad de pertenencia, el del agradecimiento, el de la alegría por ser y por participar, por la existencia y por la vida.
Más allá, junto con nuestra identidad existencial, nuestro ser diferenciado, está nuestra pertenencia, el ser partes de una familia, una comunidad, una especie, la vida, la tierra el cosmos, el ser…
La amistosofía, sabiduría desde la amistad, sobre la amistad, es inseparable del desarrollo personal, del desarrollo de conciencia, de las aproximaciones a la felicidad, del discurrir  sobre otras formas de amor, de la afectividad, del ánimo, de los sueños y de a realización de los sueños,  de la esperanza.
La amistosofía  nace y se proyecta con alegría. Una alegría del ánimo del sentido, del proyecto  de vida, de los compromisos, de los vínculos. Una alegremia que nutre y guía.
La amistosofía no se sostien sin esperanza. Sin una confianza radical  que irradia esperanza.
La amistosofía… no es un término pasado por el civil, pero se utiliza, no causa daño, contribuye  al cambio personal, al desarrollo de conciencia y a las transformaciones en  grupos y en redes , en el cambio  socio cultural,
En nuestro caso, hablamos de amistosofía silvestre. De conversar, de discurrir, de recordar sobre la amistad desde el acaecer diario y desde las perspectivas del planeta y de la evolución Desde colaborar en la búsqueda de una visión integrada de la amistad, no pretender contar con ella. Reconocer sus muchas dimensiones. Estar consciente de su relevancia para el ser humano, para la convivencia, para  el sentido. Sentir la alegría  de que exista. Tener esperanza. Comprometerse con el camino para defender y promocionar la vida. El de la búsqueda del encuentro de la amistad consigo mismo, con el otro. Ir hacia la amistosofía… Buscar a Amisto Sofía. La amistad con quienes promocionan la vida desde los vínculos personales y el trabajo grupal y comunitario, desde la ciencia, la poesía y la espiritualidad. Desde el asombro, el compromiso, la alegría y la esperanza.
La amistosofía contribuye y se sostiene con el coraje de ser que lleva a la militancia en la vida, a la amistad consigo mismo, con el otro, con los otros, con la  naturaleza, con la existencia, con la militancia en la vida.
La amistosofía nos conduce a la amistad con la situación existencial del ser humano.
Mientras, con mayor o menor conciencia, viajamos del nacimiento a la muerte, de no ser astronautas, poco vivenciamos de los paisajes transitados por nuestra nave espacial.
En cambio, se nos da la gran posibilidad de ir haciéndonos cargo de nosotros mismos, de nuestro centro y de nuestra relación con el ser.
Nosotros aquí y ahora, nosotros como proyectos, nosotros seres finitos, podemos ser más o menos indiferentes, extraños, hostiles, amistosos… hacia el hecho de existir.
La amistad con la existencia es el trasfondo de la orientación amigable hacia la naturaleza, la cotidianidad, la trascendencia, las y los seres significativos, la humanidad, los valores…
Todo ello, es obvio, se da sobre los cimientos, en el escenario del existir.
La amistad como relación con nuestro ser, como relación con nuestra finitud, con nuestra realización y nuestra búsqueda.
Como relación con quienes coexistimos. 
Es una realización de compromiso con la vida, con los otros, con nosotros mismos, es, al mismo tiempo, una actitud desapegada en que la coexistencia tiene un lugar especial.
Este arte de conducir en armonía, en sinergia, el compromiso y el desapego, nosotros y la coexistencia, el buscar y el realizar, tiene un punto de apoyo importante: la gratitud.
La gratitud por existir
En esa vivencia se integra nuestra condición de ser finitos.
Finitos con nostalgia de infinito, integrable con la amistosofía.
La Amistad y su proyección a la amistosofía, cada vínculo amistoso, su hermandad con la Alegría, su inseparabilidad con la Esperanza, es una  prueba de la verdad, la bondad y la belleza alcanzables a la escala humana. La de la armonía con la naturaleza. La de la unidad en la diversidad. La del compromiso con las necesidades y las capacidades de todos.
La amistosofía es una utopía, una eutopía, diversa, de muchos rostros y fiel a sí misma. Concreta y fantástica. Poética y Prosaica.
Alcanza el fulgor del descubrimiento mágico. Aquel que confirma la necesidad de un arte de vivir y de una reevolución. Revolución en la evolución para salir del laberinto de la crisis  planetaria.
La crisis llama a vivirla como un arte. La amistad es una parte importante del arte de vivir.
La vida  pide integrarla con la ciencia.
La amistosofía es arte y ciencia, es amor y desapego, es individuación y visión y vínculo universal, compartiendo y necesitando alegría y  esperanza.





miércoles, 20 de julio de 2016

El Mantel dd Deborah

Escribe Ximena Aranda

  El mantel de Deborah


Llegó a la vieja casa de la playa en El Quisco y se instaló abriendo ventanas para  ventilar ese lugar cerrado por tantos meses. El aire marino al parecer la llenó de energía así es que siguió abriendo y ordenando, ahora le tocaba a  los clósets. Al abrir el del dormitorio principal, divisa en el estante de arriba, entre cortinas y toallas viejas unos manteles doblados del tiempo de cuando vivían los suegros. Ellos usaban la mesa del comedor en toda su extensión para recibir a la familia y las visitas, ahora la gran mesa de roble esta achicada y puede a lo más acoger a ocho personas.
Tiene tiempo y ganas y decide sacarlos y también airearlos, no se usan desde que Deborah, su suegra vivía y ejercía de dueña de casa. Son manteles  de hilo, grandes y pesados, toma uno blanco al azahar y al desplegarlo la pieza se llena de letras y palabras, se había olvidado de él y se emociona. La imagen de Deborah, su suegra, en la terraza al sol con los hombros descubiertos y bordando en ese mantel se impone como si fuera ayer. Se sentó en la cama y empezó a leerlo, porque no eran flores ni pájaros lo que Deborah bordaba sino que escribía con puntadas gruesas y simples los acontecimientos que se celebraban en la casa. Leerlo era  abrir un libro con la historia familiar de hacía más de cuarenta años atrás, más que eso, era como asomarse a un diario de vida de Deborah porque solo consignaba lo que le importaba “Lucho se recibe de médico; Nico vuelve de Europa; Nace Ruth nuestra primera nieta; Se casan Max y Mónica, Camilo Mori retrata a mi madre; Nicha y Oscar nos visitan; Llegan los sobrinos de Buenos Aires y así seguía año tras año.
Las frases se iban siguiendo en círculos concéntricos, un color para cada año, el verde para 1951, el amarillo para 1952, a 1953 le corresponde el azul y el café a 1954 y así formando un arco iris se narraron los hechos que a ella la afectaban  desde que se inaugurara la casa. Sigue leyendo y observa que la escritura se detiene en el rojo del último año, verano del 73….
Deborah era muy reservada, comentaba pocas cosas, menos si afectaban a la familia, han pasado más de cuarenta años para entender su gesto de relegar el mantel a un rincón y no usarlo nunca más.   



                                                                      21, junio,2016

martes, 19 de julio de 2016

De la Ciencia a la Conciencia

Extracto del libro DE LA CIENCIA A LA CONCIENCIA, de Cecilia Montero
Sudamericana, Santiago,2016, que se lanza mañana a las 19 horas en el Café Literario del  Parque Bustamante.



Epílogo
Mi nueva ciencia



Así como la flor de loto nace del barro, del silencio nace uno a la conciencia. El estallido de la flor de mil pétalos inunda de sentido la materia, las formas, la vida. La celebración es respirar y vivir despiertos en cada instante. Porque la vida nos es dada en cada segundo.
Participar de la vida plenamente en forma consciente es el regalo. Agradezco todo lo que recibí a lo largo de este viaje. Agradezco también al lector que me acompañó. Comencé en la ciencia y terminé en la conciencia. Grandes palabras que sólo me atrevo a sostener si por ellas se entiende que la comprensión viene de la experiencia. No hay más que la experiencia. El pensamiento es el mapa, la experiencia es el territorio. Y lo que lo inunda todo es la conciencia.
Vengo de una generación que estuvo atrapada en el choque entre la realidad de la ciencia y el anhelo de trascendencia. Fuimos personas afortunadas las que pudimos detenernos a observar la incomodidad que siente el alma cuando se pierde el sentido, y que avanzamos gracias a intuiciones que más tarde vinieron a alegrarnos, cuando pudimos comprobar que hay otras, quizás infinitas, formas de percibir. En el camino, he ido desarmando bloque tras bloque las certezas del mundo que había tomado como reales. Ahora sé reconocer las nuevas cristalizaciones que yo misma me fabrico. Y convivo con todas ellas. Con las antiguas, con las nuevas y con las que vendrán. Y sonrío.
No invito a nadie a abrazar nuevas creencias. Todas las narrativas pertenecen al imaginario, a la mente, al pensamiento condicionado. Las palabras dichas encuentran su valor en la duda, en sostener la búsqueda, en las preguntas que las suscitaron más que en sí mismas. Este libro fue la concreción de un viaje íntimo, el barco que me llevó a otra orilla, donde presiento ese sustrato de conciencia, esa inteligencia implícita que seguirá emergiendo y que invita a estar disponible.
¿Quiere decir esto que pasé de la ciencia a la espiritualidad? Visto de afuera, puede ser pues cambié de actividad. Desde mi interior, solo sé que mi experiencia anterior a este viaje era la de creer que yo era algo, que estaba logrando ciertos objetivos (por lo general externos). Apegada a ciertos roles, jugaba varios juegos a la vez. Hoy sólo me queda honrar a esas personas sucesivas que creí ser, las que fui construyendo —como todos— con mucho esfuerzo y los personajes que fui dejando atrás para encontrarme en una tierra de nadie, habitada por la luz que mi sola presencia puede conocer.
El budismo zen me enseñó a inclinarme en reverente reconocimiento ante todo aquello que hace posible la experiencia de ser: el canto del río mientras escribo, la luz de las flores sobre mi mesa, el cariño de, las personas que me rodean, el cojín que me sostiene, los eventos que me despiertan. … Es hora de hacerlo.
Me inclino ante mis padres, que aunque sin comprender lo que yo hacía, me inculcaron el coraje de ser.
Me inclino ante los militares, que me despojaron de las ilusiones juveniles, dejándome libre para enfrentar mi propia creatividad.
Me inclino ante los franceses, que me acogieron en la extranjería de ser siempre ajena, obligándome a pulir mi virtud profesional.
Me inclino ante el mundo de las ciencias sociales, de donde extraje el prurito de estar siempre investigando.
Mis reverencias también van a los cientos de personas que han venido a sentarse conmigo en la aventura de meditar.
A mi esposo, cómplice en muchas de estas aventuras, que no me ha dejado creer en nada a la vez que me sonríe con dulzura.
Y a esos brotes de vida que son mis hijos y mis nietos.

Estas reverencias me dejan ante un silencio más elocuente que al inicio de mi búsqueda. Libre de tener razón, me instalo en la presencia justa y natural donde puedo sostener el asombro. La paz, la belleza, la felicidad están aquí, en la vibración de compartir un viaje interior como cualquier otro.