lunes, 13 de enero de 2014

D Personal, c Cultural y m Paradigma ( 13)


 Desarrollo Personal, Cambio Cultural y Nuevo Paradigma (13)
El cuidado es un componente esencial de ser humano Es un dios rescatado por Heidegger de una fábula de Higino Es otro arquetipo-dios importante en  la perspectiva del nuevo paradigma.
 El Cuidado

 La Amistad con el Cuidado
El cuidado es una  de las expresiones  de la amistad, la interpersonal, la con otros seres  vivos, con el medio ambiente, con los objetos estimados, Con los proyectos  y los compromisos. Con la visión de la realidad. .Su dominio es inseparable de la amistosofia, pero merece una consideración   especial.
En el sentido común actual, tienen plena presencia   los cuidados   en cualquier  hacer ,   con los enfermos, con el parto, con la tercera edad, con la conducción de un  vehículo, con el medio ambiente, con el uso del dinero. En  forma creciente, se   va instalando la preocupación y la ocupación con el auto cuidado, con la  alimentación, con el progreso académico, con la relación de pareja…
 Una minoría crítica  va abriendo camino a una mirada  a la realidad más amplia , más compleja, más  multidimensional, a un nuevo paradigma cultural básico.
No se trata de   abandonar las particularidades, dejar de sopesar la importancia  de cuidar el cómo se escucha, se elaboran los sueños o se  trabaja por la ecología , los derechos  humanos y la salud-
El nuevo paradigma,  se integra, extiende la murada, la complejiza, va relacionando  los opuestos.

 El Cuidado  como  algo esencial  de la condición humana. El  dios a nuestro cargo.
Sigue  presente la  necesidad de aplicar el cuidado. Se entreteje  con la visión del  cuidado  como algo esencial en la condición humano.  Con el recuerdo  del lugar del dios Cuidado en la fábula de Higino que Heidegger  contribuyó a actualizar- El Cuidado como el Dios a cargo de los humanos…mientras viven.

“Una vez en que el Cuidado se dispuso a cruzar un río, vio un poco de arcilla, recogió, pensativo,  algo de ese material y comenzó a darle forma. Mientras meditaba sobre lo que había hecho, se presentó Júpiter y Cuidado le pidió que le confiriera  espíritu, a lo que el  dios accedió de buen grado. Sin embargo, cuando Cuidado quiso dar su propio nombre  a la nueva creatura, Júpiter se opuso y exigió que se le diera en cambio el suyo. Mientras el Cuidado y Júpiter disputaban, apareció la Tierra, que quiso que se le  diera su nombre a la creatura, puesto que ella  había  suministrado  el material para formar su cuerpo. Entonces, pidieron a Saturno que oficiara  de árbitro y éste pronunció la siguiente decisión, que parecía justa: puesto que tú, Júpiter, le diste  su espíritu, recibirás  ese espíritu a la muerte de la creatura, y  puesto que tu, Tierra, le diste el cuerpo, recibirás su cuerpo. Ahora, como Cuidado fue quien primero dio forma a  ese cuerpo, lo poseerá mientras viva, Y como todavía disputáis sobre  el nombre que haya de dársele, llámesele homo pues está hecho de humus (tierra)” .
 Desde el ángulo psicoterapéutico, existe la interesante  aproximación del  psiquiatra existencial Rollo May:
“El cuidado es un estado compuesto del reconocimiento de otro ser humano, de un semejante como uno mismo, de la identificación de uno con el dolor o la alegría del otro; de la culpabilidad, la compasión y la conciencia de que todos compartimos la base común de la humanidad a la que todos pertenecemos.”
El Cuidado. es un  dios, es decir un arquetipo del reconocernos como seres finitos,  separados  e integrados, semejantes y diversos, abiertos  a un  auto desarrollo y a una participación en el desarrollo de otros.


domingo, 12 de enero de 2014

D Personal,c.Cultural y n. Paradigma(12)


 Desarrollo Personal, Cambio Cultural y Nuevo Paradigma (12)

APOLO, INSPIRADOR DE HIGIA Y DE LA VISION INTEGRAL DE LA SALUD

Se llama paradigma al modelo, al marco consensual de ciencias y prácticas de una comunidad científica. Por extensión, se plantea una noción más amplia, la del paradigma cultural básico, que se refiere tanto al como conocer como a los grandes contenidos de la visión de mundo y de evolución humana posible y deseable. Hoy vivimos, dentro de una crisis de civilización, la coexistencia y el enfrentamiento de paradigma básicos. La valoración y la conceptualización de la integralidad son parte substantiva de esta crisis y confrontación de tendencias.
El asumir la confrontación de paradigmas, el contar con la capacidad crítica y la creatividad requeridas para darle vida y sentido a la integralidad, requieren apertura y desarrollo de conciencia. Para ello las conexiones entre el inconsciente individual y colectivo y los mitos de resonancia universal son facilitadores de progresivos niveles de comprensión. A este respecto, junto a las figuras de Panacea y de Higia, tiene un valor el alternar con el célebre y multifacético Apolo.

Panacea es una figura simbólica que contribuye a la introvisión, al “insight” sobre nuestra tendencia a la omnipotencia y la falta de conciencia de nuestros límites. Higia encarna la vocación y la exigencia existencial del hacerse cargo, del “cuidado”, del “pastoreo” de la vida. Apolo puede contribuir, como símbolo, a aprehender las dimensiones y conflictos a encarar con la noción de integralidad, como utopía de la medicina de la salud, e, incluso, de la felicidad.

Hay una asociación muy antigua, entre el Dios Apolo y una serie de atributos relacionados con la integralidad: sabiduría, equilibrio, brillo, amplitud, ponderación, belleza, aprendizaje... Apolo, el resplandeciente, dios del sol, árbitro del tiempo, plenitud de juventud, dios de la enfermedad y las pestes y de la curación, de la videncia y de la profecía, de la mediación entre los humanos y los dioses. Apolo, un dios que se enamora, que tiene desengaños, que es capaz de ser cruelmente vengativo, que sufre al perder a sus hijos, que exige, implacable, que Orestes vengue a su padre y mate a su madre Clitemnestra, Apolo, dios múltiple, versátil, del equilibrio y la armonía. Dios que integra salud y enfermedad, vida y utopía.

Pitágoras, tal vez el primer religioso pensador que hablara de “filo-sofía”, amistad hacia la sabiduría, fue considerado por algunos como una encarnación de Apolo. Schelling y Niestzche destacaron el contraste entre las grandes constelaciones culturales, apolíneas y dionisiacas, las del equilibrio y las del frenesí vital.  Cuando Cazaneuve habla de tipologías de concepciones de la felicidad, también alude a una visión apolínea y a una orientación dionisiaca, que podrían equivaler a los principios de realidad y de placer de Freud, en sus alcances más radicales.

Hay dos elementos del mito de Apolo que son importantes de destacar, en el propósito de sacar el tema de la integralidad de la mecánica del slogan y lo trivial y llevarlo a sus implicaciones epistemológicas y de asociación con el cambio de conciencia. El primero es el rescate de la ótica integral como punto de experiencias biográficas. Apolo estuvo muy lejos de nacer Apolíneo, en segundo término, la relación de equilibrio, de desapego, de lo clásico, con la pasión, la vida, lo romántico. Apolo, además de haber sido “dios de las pasiones”, ya en pleno período profético, de intermediario con Júpiter, se entendiera, complementaba con Dionisio, no lo descalificaba.

Apolo tuvo un duro aprendizaje biográfico, una serie de experiencias que lo llevaron a madurar hacia lo “Apolíneo”. El mito ayuda a comprender que se requieren procesos formativos profundos para trabajar en los marcos referenciales de la salud y la medicina integral.
La vida de Apolo está marcada por pasiones y conflictos desde antes de nacer. Hijo de Júpiter y de Latona, la personificación de la noche, vio amenazada su supervivencia por los celos embravecidos de Hera, esposa posesiva del dios supremo, quien dio instrucciones intimidatorias para que en ningún sitio de la tierra se aceptara dar lugar al parto de este fruto de la infidelidad divina. Sólo la pequeña Delos, un peñón flotante, se apiadó de la gran angustia de Latona. Poseidón dios del mar, le proporcionó columna para que anclara y sirviera de digna cuna a tan importante personaje. Iris, la mensajera de los dioses, la del “arco iris” entre cielo y tierra, fue la encargada de ir al Olimpo en busca de Eleitis, diosa de los nacimientos, mañosamente retenida por Hera.

Al nacer, Apolo rompe el cordón de oro que rodea sus reales pañales y reclama de inmediato el arco y la lira, junto con expresar con absoluta asertividad su propósito de ser el intérprete de la voluntad de Júpiter, su padre. Vemos, de inmediato, el concierto de las armas y la música, el desparpajo genial y precoz de hacer lo suyo, pero, al mismo tiempo, la forma, el orden, la conciencia de límites frente a una racionalidad a un ser superior. La lección de fondo es que todos esos equilibrios son difíciles, incluso para un gran dios, por lo que es explicable que Apolo pasara por muchas frustraciones y por la autoría de severos errores.

Tal vez el episodio más pertinente para ejemplificar como Apolo se hizo “integral” viviendo experiencias remecedoras, fue su año de castigo con trabajos en la tierra. Hay una visión que atribuye la falta a que Apolo mató a la fatídica serpiente Pitón en las inmediaciones sacras del templo de Delfos. Lo más aceptado es, sin embargo, el relato que lo asocia con la muerte de Esculapio, el padre de la medicina e hijo de Apolo, que incurrió en la transgresión de resucitar a uno ¾o varios¾ muertos. Júpiter lo fulminó con un rayo y Apolo, desconsolado, impulsivo, se vengó matando, a su vez, a tres cíclopes, familiares del primero de los dioses, Júpiter, entonces lo condena a servir, durante un año, de cuidador de los rebaños de un mortal, el rey Admeto. Apolo aceptó con humildad la tarea y la relegación fuera del Olimpo, empleó la lira para domesticar los animales, creativo y responsable. Fue, al parecer, un hito decisivo en su transformación “personal”, en el tránsito hasta llegar a ser ponderado, equilibrado, apolíneo, integral. Del exilio en el espacio vino a relegar a un segundo plano lo pasional, lo impulsivo. Un aprendizaje de la integralidad no a base de consignas, sino en función de una evolución de la conciencia relacionada con vivencias profundas.

En lo biográfico está implícito el segundo contenido importante del mito, para los efectos de la discusión sobre la integralidad, lo apolíneo puede encauzar lo dionisiaco, pero no lo excluye. En el templo de Delfos, el más importante de los muchos lugares de culto a Apolo, también se celebraba a Dionisio. Los dos dioses no eran antagónicos, eran complementarios. Apolo, el sabio, era joven y vital. Tenía el don de la profecía, pero también manejaba el arco y la lira. Nietzche destaca en “El Origen de la Tragedia” que ésta nació del confluir de la vitalidad, de la verdad dionisíaca, y se integra con las representaciones mediatizadas, de la pintura y la escultura, apolíneas.

Otra manera de decirlo es que la integralidad se nutre de la reflexión, del orden secuencial, del hemisferio cerebral izquierdo, y, también, exige atención a los nacimientos, los exilios, las muertes, la vida y su repercusión en los afectos, el hemisferio cerebral derecho. O, también el mito puede traducirse en que se requiere acercar las experiencias vividas de quienes trabajan en proyectos de medicina integral, con sacrificios, abnegación y compromiso, con los que buscan y encuentran caminos de desarrollo psicológico y ampliación de las perspectivas paradigmáticas.

Higia, la higiene, el proyecto de construir la vida de cada uno y de todos en forma saludable, al imbricarse con la Atención Primaria como estrategia de cambio, tiene que involucrarse con transformaciones culturales en que la noción de integralidad está en primer plano. Se trata de abandonar el individualismo desarrollando la capacidad de individualización, de respetar la razón y asegurar su primacía frente al mecanicismo y los esquemas, en consonancia con la apertura a los afectos, a la imaginación, a los afectos, a la imaginación, a los valores, al espíritu. Apolo, dios principal de la salud, es un arquetipo inspirador, en la medida que es un mito que contribuye a sacar a la salud y a la medicina integral de la retórica y de la instrumentalización comercial. Apolo, dios principal de la salud, es un arquetipo inspirador, en la medida que es un mito que contribuye a sacar a la salud y a la medicina integral de la retórica y de la instrumentalización comercial. Apolo, en diálogo con la Panaceas, los Júpiter y los Dionisios. Apolo como inspirador de un cambio cultural y de una formación que ve a la integralidad como puente entre la salud y la medicina, entre la ética y la ampliación de la conciencia, entre el paradigma básico vigente y el nuevo paradigma holístico y humanista.

sábado, 11 de enero de 2014

S Personal, c .Cultural y nuevo Paradigma (11)


Desarrollo Personal, Cambio Cultural y Nuevo Paradigma (11)
Un mito  sobre las complejidades  que afronta la persona desarrollada
El Mito de ADAPA
Desde  el sentido común  actual se hace  un foso divisorio entre la valentía y el miedo. O se  centra la atención en exaltar la valentía  o  en descalificar el miedo. No es habitual  la integración de un comprender  nuestra vulnerabilidad y , al mismo tiempo , asumir nuestra responsabilidad de   actualizar nuestras potencialidades   y acercarse  a nuestros límites. Desarrollar la comprensión del miedo y  ampliar, enriquecer la aptitud  para hacer frente a los peligros, para  identificarse con  lo humano, con el desarrollo de lo humano.
El mito de Ícaro apunta al valor de aceptar la finitud,  de discriminar entre lo valiente,en ese caso  volar un largo trecho sobre el mar con alas de pluma  y cera,  y el ser temerario,  omnipotente, como  fue el que  Ícaro volara   hacia el sol.
El mito de  Adapa, de la cultura de la antigua  Mesopotamia, pone de relieve algunas dimensiones de la valentía y de su límite con la temeridad.  Al mismo tiempo,se encomia el valor , la   valentía de asociar el compromiso y el desapego,
Adapa era un tipo especial de héroe, un benefactor, educador de  su pueblo.  Con ascendencia  divina, protegido del dios Ea, era un humano, un mortal
En una ocasión, de pesca por el golfo pérsico, se desencadenó   un viento terrible  y , a pesar de todos  sus esfuerzos, su bote naufragó. Indignado, Adapa golpéo al viento, el dios causante de su desgracia .Para algunos, la consecuencia fue la fractura de un brazo, para otros un traumatismo encéfalo craneano. Los testimonios son muy dispares. Donde  coinciden, es en la consecuencia: Anu, el dios supremo, requirió la presencia en el Cielo del culpable de tamaño desacato a la dignidad divina.
Adapa no vaciló un instante.  Partió a dar su testimonio . Lo llevó a cabo con absoluta humildad y honradez . Anu, impresionado, quiso hacerlo dios y, para ello, le ofreció los alimentos correspondientes. Adapa ,  muy puesto  en su proyecto  humano,  desapegado, rehusó, con toda la cortesía del  caso y retornó a la tierra, a su ciudad, a  seguir educando, compartiendo sus nuevas experiencias, al compromiso.




viernes, 10 de enero de 2014

DESARROLLO PERSONAL, CAMBIO CULY+TURAL Y NUEVO PARADIGMA (10)


 Desarrollo Personal, Cambio Cultural y Nuevo Paradigma(10)
 Una perspectiva idealizada para los proyectos, la  utopia de la omnipotencia, el arquetipo, la diosa
PANACEA,
 


Se entiende generalmente por panacea la fantasía de un remedio universal, un medicamento capaz de enfrentar cualquier tipo de enfermedades. En un sentido más amplio, es un término que se emplea para indicar, por extensión, que algo —o alguien— está en condiciones de solucionar en forma absoluta y, en todas las circunstancias, cierto tipo de problemas.

Así, por ejemplo, en algún momento se habló de la cortisona como una droga “milagrosa”, una panacea infalible para una serie de males. En la acepción más amplia, la aplicación se da, entre un sin fin de oportunidades, cuando, en el campo laboral, se apunta a la integración, el control adecuado, las relaciones humanas o la recreación conjunta, como resortes infalibles, panaceas frente a cualquier dificultad, por grande que sea.

Panacea es el nombre de una diosa griega. Se la ubica de Esculapio, como parte del conjunto de deidades de la salud. Figura en el juramento Hipocrático “…Juro por Apolo, médico, por Esculapio, por Higia y Panacea, por todas las diosas…”. Sabido es que en la mitología griega se le atribuían poderes en relación a la salud a todos los dioses, empezando por Zeus, el supremo.

Atenea la sabia, tenía naturalmente, muchas relaciones con el ámbito de la salud y hasta, explícitamente, se la identificó con Higia. Sin embargo, el mismo juramento  diferencia algunas figuras y existe un juego de funciones, de “territorios” en los que se dan los “responsables” (los trabajadores de la salud en el mundo de los dioses), que son encabezados por Apolo, el sol, la afirmación del equilibrio, el célebre centauro Quirón, su discípulo Esculapio, la figura, fundante, mítica, de la profesión médica, Higia, antecesora de la “Salus” romana, Telésforo, el dios de la convalecencia, Eleitia, protectora de los nacimientos, Macaón y Polidario, hijos de Esculapio, presuntos fundadores de la cirugía y la medicina interna, respectivamente, y Panacea, la diosa que complementa a Higia, la del tratamiento, la curación por yerbas medicinales.

Panacea fue una diosa menor en un contexto en que todos los grandes dioses participaban de dotes y atributos concernientes a la salud y, en que Apolo y Esculapio eran los actores más relevantes en el dominio más específico de la salud – enfermedad. Sin embargo, paradojalmente, su simbología perdura y pareciera representar lo que se espera de los poderes últimos.

En la Edad Media, la diosa griega fue asimilada a las búsquedas de los alquimistas, a las investigaciones en pos de los secretos de la piedra filosofal y la eterna juventud. Hubo varias plantas que fueron consideradas, en distintos momentos, como “panaceas” para todos los males, medicinas universales.

En nuestro propio siglo se dio un hibridaje entre este símbolo de remedio poderoso y el mundo de los visionarios y profetas, a través de una secta inglesa llamada Panacea, identificada con el legado de una mística, Jane Southcoat, que fue buscado después de su muerte como gran “panacea” para los males contemporáneos.

Panacea, es, más allá de los datos históricos, como todo contenido mitológico, una expresión de lo que es la conciencia y las necesidades humanas. Panacea es un contenido vivencial que emerge en la dinámica de las personas y las sociedades, la representación del gran recurso mágico, el satisfactor que no puede fallar, la fantasía que nuestras fantasías no tengan límite en su actualización.

Psicológicamente, las panaceas surgen de nuestra incapacidad de aceptar de que existan necesidades que no podemos satisfacer, de nuestro deseo de contar con formulas simples para salir airosos de todos los problemas. Nunca abandonaremos del todo la esperanza de que no existan enfermedades incurables, de que el pasado pueda ser “sobre pasado”, que el tiempo y la muerte cambien su naturaleza opresiva. Queremos en lo más inmediato, caminos simples, garantizados, para que cristalicen las relaciones en la forma que orientamos nuestras expectativas, para tener seguridad total de obtener esto o aquello en todos los ámbitos.

Nuestra época, con las facilidades que brinda el desarrollo tecnológico, ha llevado a una extensión del “complejo de Panacea”, a ilusionarse con medios capaces de solucionarlo todo, a perder capacidad de aceptar límites y reconocer la necesidad de asumir complejidades y diferencias. Cada vez cuesta más asumir que no hay un camino único para dar estabilidad a las parejas, una sola fórmula para asimilar toda clase de estudios, remedios universales para la deshonestidad, el tedio, la capacidad de meditar o tener plenitud sexual. Todo parecería depender de encontrar un botón, una fórmula química, un gurú, una cierta cantidad de dinero y “todo asegurado”, sin frustraciones ni fracasos.

Al situarnos en el área de las discusiones sobre política de salud, Panacea está muy presenta, siempre dispuesta a ocupar un primer plano. Hay, evidentemente, una crisis en salud en Chile y en todas partes. Existe un gran descontento por la calidad de la atención médica, ello a pesar de que han aumentado significativamente las inversiones en el sector público, a múltiples iniciativas para mejorar la gestión, al peso político que se le dio al área de salud, a la mantención del espíritu de servicio, con precarias condiciones económicas, de la mayor parte de los funcionarios. No obstante todo ello, hay malestar, no existe una buena imagen pública.
 En eses terreno, se dan las condiciones para que se active el “complejo” y surgan panaceas compartidas, fórmulas simples, de supuesta eficacia en todo lugar, en procesos de “mejorar” la salud. Una de ellas, tal vez la más socorrida, es la panacea de la privatización, tal como ocurre frente al os problemas de Codelco, se proyecta la gran fantasía de confiar las empresas de salud del sector público a intereses particulares. Se supone que “todo cambiará” si el Estado cede el máximo de espacios posibles a la empresa privada en el área de la salud.

Como siempre, Panacea seduce desde la inclinación a uniformar, a repetir, sin repara en diferencias, en contextos, en sentidos últimos. Es aparentemente sencillo, si la fruta expande sus exportaciones, durante un período, en base a la creatividad empresarial, por que no emplear esa misma lógica en salud, aunque las relaciones con la comunidad, en el trabajo de equipo, en la vinculación profesional – paciente, no sean similares a las que se dan entre los kivis, los abonos y la publicidad.

La frialdad economicista con que las Isapres han encarado la atención a la tercera edad, la salud mental y, muchas veces, la propia dignidad de los médicos ha quitado crédito a esta panacea, la ha desinflado.

Muchas parecen abrir los ojos a la importancia de mantener un sector social en la salud que contribuya a recuperar una ética de solidaridad y servicio.

El espíritu de Panacea, la exigencia de soluciones absolutas, totalizantes, no se queda tranquila, si no es la privatización, hay que incorporar la médula del ámbito empresarial, la gestión ¿Quién podría discutirlo?. La gestión es parte importante de toda acción de salud. Si, es parte de ella, e importante. Ocurre que, euforia totalizante mediante, todo se vuelve gestión, operaciones de gestión, racionalidad de la gestión. Así, desde la economía, a partir de la administración o, incluso, la computación, se empieza a querer orientar todo el quehacer y el sentido del trabajo en salud.

Panacea se viste de eficiencia, de costo beneficio, para invitar a comunicarse en profundidad con el fin de contar con buenos “productos”, a adentrarse en el “espíritu” para asegura un mejor uso de los recuso económicos. Se confunden los planos, se pierde la especificidad de los valores, el terreno del desarrollo humano.

Ahora que la moda dicta la hegemonía cultural de la gestión, cabría preguntarse como gestionar una relación adecuada entre el conjunto de los dioses y aquellos que están más identificados con el campo de la salud, entre la sabiduría de Atenea, el amor a la vida de Apolo, los aportes al como vivir de Higia y la imperiosa exigencia de Panacea de instrumentos omniscientes, infalibles.

De las enseñanzas de Atenea y Apolo podría venir un asumir tanto las potencialidades como los límites humanos, el enfoque antropológico que da un cierto lugar, que respeta la técnica, a sabiendas que no agotan la complejidad, el desafío de lo que es el ser humano.

En este camino, Higia toma de la mano a su hermana, la temperamental, la exaltada, la seductora Panacea, señalándole la necesidad de discriminar del desarrollo personal, de la higiene profunda que puede permitir mira con perspectiva histórica las modas contingentes, contribuyendo a encauzar la energía de Panacea, más allá de la obsesión por el remedio único para todos los males, hacia el analizar la experiencia de períodos anteriores, hacia entender las dimensiones espirituales, éticas y psicosociales de los problemas de la salud, respetando su diversidad, la diferencia de planos, haciendo que Panacea integre a la salud y a la cultura, una visión ecológica, saludable de poder.

jueves, 9 de enero de 2014

D.Personal ,c Cultural y n Paradigma(9)


Desarrollo Personal, Cambio Cultural y Nuevo Paradigma (9)

 Higia, diosa integradora. Como Quirón, Jano y Maat
Higia
 


Es hora de tener presente a Higia, la diosa de la salud, distinguiéndola y asumiendo, al mismo tiempo, su cercanía con Esculapio, el dios de la medicina. Salud y medicina son complementario, pero a menudo se les confunde y Esculapio, hijo, amante o padre de Higia, de acuerdo al tenor de las múltiples leyendas, pasa a ser el único visible, conocido o reconocido. La salud es más amplia que la medicina, discutimos los alcances del concepto, pero tenemos consenso en que no se identifica con la medicina, la medicina es uno de los factores que contribuyen a la salud. Higia no puede estar supeditada a Esculapio, o es su igual o es su guía conductor.

Es hora de tener presente a Higia, aunque ya no se la adora en el templo romano de Minerva Médica, no se le rinde culto en el altar que el escultor Pirro hiciera en honor de Atenea Higia, alrededor del 428 antes de Cristo en agradecimiento por haberles librado de una peste, se han hecho vagos e inciertos los orígenes de lo que empezó, como reverencia a esta diosa, en Sicione y luego se expresó en estatuas en Atenas, Argos, Gortina, Corinto y Aropa.

Higia, Higea, Higeia… se podría seguir con muchas variantes del nombre y sobre todo, explicitar su nexo con la higiene, la ciencia, el conjunto de disciplinas que contribuyen al buen vivir. Para la Grecia clásica salud era un estado de equilibrio que dependerá del buen cuidado de la mente y del cuerpo, de la dieta, del reposo, del sueño, de la gimnasia, el estudio y la música.

Higia, diosa de la salud, matriz de la higiene, simboliza la unión de la salud, del estar bien, de la cotidianidad plena, de la actualización de las capacidades físicas, psíquicas, ecológicas y espirituales, con la higiene la intervención en la vida, las normas, prácticas, valores y conocimientos que contribuyen a ese estar bien.

Higia representa, por tanto, un puente entre la promoción, la prevención y las actividades integradoras de la atención médica con la vida sana, en general, y la participación comunitaria en el desarrollo local y en la gestión de los proyectos cotidianos. Puede ser un símbolo tanto para la estrategia de atención primaria, como para las ideas fuerza de medicina integral y de salud integral.

Se representa a Higia como una joven, bella, con una copa en la mano, vestida con una túnica, portando una corona. Mujer joven, Higia es expresión de una visión abierta de la sociedad y de las tareas de salud, convencida de que la juventud es la edad de los ideales y de la fuerza vital, no sólo espacio de violencia y adicciones, atenta a los aportes de las mujeres mayoritarios en el trabajo en los consultorios y en la comunidad, en la construcción de una sociedad sensible, solidaria, a la vez autónoma y participativa. Acompañemos a Higia a la salud, a la higiene, a tener su espacio, el lugar que le corresponde en la sociedad, en la política, en la cotidianidad, a avanzar a una relación de iguales, de colaboración, con Esculapio con la medicina.


miércoles, 8 de enero de 2014

D Persoal, C Culural y nuevo Paradigma(8)


Desarrollo Personal, Cambio Cultural y Nuevo Paradigma  (8)

La realidad y la hipnosis de la familiaridad

 A la realidad, como a muchos conceptos, no le agrada andar desnuda. Se viste, ajustad, con afectos, imágenes, recuerdos. En genera, su prenda más íntima es  un estado de  conciencia especial por ser, al mismo tiempo, llano, de confianza cabal natural y, contradictoriamente, alterado, como  presa de una sugestión hipnótica. Es la hipnosis de la familiaridad.
Todo los esfuerzos de los  grandes pensadores   que en la historia  han sido no han podido contestar  las preguntas de las y los  adolescentes de todas las edades : ¿por qué hay …” y ¿quién soy yo? s el terreno del misterio . Hasta allí llegan los límites de la ciencia, de la lógica del sentido común
Todo terreno de incertidumbre lleva consigo la respuesta human de la angustia El  ser humano tiene medios  individuales  y culturales  de  enfrentar la angustia. La angustia circunstancial y esta   angustia propia del misterio, de la incertidumbre básica. Se tiende a negar… negar el misterio y para ello   están a la mano  las grandes avenidas, integradas, del hacer, el tener, el auto centramiento… con  el laberinto de diversifcaciones  en el poder y el deber, el acumular y el gozar, el crear , el mantener, el destruir, el amar, el temer, el odiar, el usar, el cooperar, el ser indiferentes…
No es que estas  distintas  opciones  tengan igual valor, el punto es que todas pueden ser distractoras del asumir el misterio de uno  y de todo
¿Y por qué asumir el misterio?
Porque los humanos coexistimos en el misterio.  Son parte del misterio el rey y el  menesteroso. El rey no es más real que cualquiera de nosotros. Por ello importa uniendo derechos , responsabiidades, necesidades y capacidades   humanas  con visión ecológica,  aceptar que somos  todos  diversos, pero estamos  unidos en la  existencia, en la residencia en la tierra   en la vida  y en la conciencia  y que   ir más allá de la hipnosis de la famiiaridad nos ayudará a lllegar a ser homo sapiens .

martes, 7 de enero de 2014

Desarrollo Personal, Cambio Cultural y Nuevo Paradigma (7)


Desarrollo Personal, Cambio Cultural y Nuevo Paradigma (7)
(Correspondencia a lweinsteinc@gmail.com)

La mirada a la realidad

La nueva mirada, el nuevo paradigma,   asume una diversidad de vertientes científicas, filosóficas, espirituales, poéticas… que convergen hacia una visión abierta , multidimensional, de la realidad, que incluye los aportes del sentido común , de la lógica  y de la ciencia clásica, pero   se abre a una concepción  a un sentir más amplio que asume el misterio, la existencia de los fenómenos paranormales, la coexistencia de diversidades y semejanzas…
En el camino  de la apertura a una visión multidimensional de la realidad  que desborda el sentido común , queremos  proponer un ejercicio.
Se trata  de leer estas citas sobre la realidad y escribir un cuento corto  inspirado en una  o más de una de ellas.
De  Jean  Anouilh
Me gusta la realidad, sabe a pan.

De Ortega  y Gasset
 Hay tantas realidades como puntos de vista.

De Anatole France
La realidad sólo nos sirve para construir mejor o peor un poco de ideal. Tal vez no es útil para otra cosa

De Roberto Musil
Lo que ocurre en la realidad es trivial al lado de lo que pudiera ocurrir.

 De Ambrose Bierce
La realidad es :
El sueño de un filósofo loco
Lo que queda en un filtro cuando se filtra a  un fantasma
El núcleo de un vacío

        De René Crevel
La realidad se transforma en el hombre detrás de lo que uno se esconde y menosprecia, ignora, niega el movilizar espeso de la realidad, sin  proyección sobre todos los planos-intelectual, moral, científico, práctico, filosófico, iba ella misma con ansias de reflector, excepcionalmente fuegos de estrellas y habitualmente  tierra planetaria.