jueves, 26 de noviembre de 2015

Apuntes de Amistosofía 7

Apuntes sobre  Amistosofía   7
Amistad y Derechos Humanos 1
Derechos Humanos y los nuevos Desafíos del siglo XXI. Santiago , Noviembre 2001

.Amigas y Amigos
Nos llamamos expositores y organizadores, convocantes e invitados, mujeres  y varones, jóvenes y no tan jóvenes,  oriundos de ese o de aquel país, con nuestras propias convicciones y profesiones, personalidades y formas de comunicación. En general, podemos no habernos visto antes, pero tenemos una gran amigo en común, uno y diverso, los Derechos Humanos, y sabemos que el alma de los derechos humanos es un valor, una actitud, un referente, la amistad con lo humano, con la humanización. Nuestras experiencias de vida nos han enseñado lo complejo que es el camino que  permite extender las amistades particulares a la disponibilidad para la amistad con cada humano , con la tarea de humanización. Por eso estamos aquí.

Hay una historia extraña, maravillosa, inquietante,  que nos regala la ciencia del siglo veinte. Nuestra ascendencia conocida es de unos quince mil millones de años, a partir de una gran luz, una llamarada original seguida por la emergencia progresiva del cosmos. No, no vamos a repetir esa historia con aquel hito significativo del  origen de la vida en un lugar anodino del universo, junto a la progresiva aparición del ser capaz de saber de sí mismo, de hacerse preguntas, de colaborar con la vida. El ser cuyos derechos  venimos a examinar, a defender y a promocionar Somos los humanos, ahora sumidos en una crisis de evolución, de identidad, que remece hasta los cimientos  el sentido de la existencia.

Asistimos a las grandes migraciones de los países pobres en medios de subsistencia hacia las naciones que olvidan las verdaderas riquezas humanas; a las penurias del continente hermano donde se  iniciara la humanización; a lo que se asoma del enorme iceberg de las grandes contradicciones,  de la crisis de sentido del desarrollo y la convivencia en el mundo,  a la guerra entre el fundamentalismo individualista y la tendencia a no aceptar el examen del fundamento  de las creencias: el integrismo del dinero y el integrismo de la fe

El ser humano es el ser de los desafíos  para encarar la supervivencia  y la riqueza de vivencias. Ahora  se nos da la gran oportunidad de enfrentar la ingente amenaza de destrucción total junto al afianzamiento, al poner luz  y fuego de afectos, desde lo mejor del ser humano, en afirmar el derecho a la paz, a la justicia, a la satisfacción de las necesidades, básicas y superiores, de todos los humanos, en armonía con la naturaleza, con sentido de trascendencia.

Somos trabajadores, somos dialogantes, somos investigadores, abocados a realizar nuestra contribución a esa tarea que es de las minoría críticas y de las mayorías del mundo. Es la responsabilidad por los derechos de los humanos cuando  seis mil  quinientos millones de personas  requieren una visión integradora de conjunto,

Del siglo veinte podemos cosechar dos frases inspiradoras. Einstein insistía en que todo es comprensible,  menos que, precisamente, todo sea comprensible. Nos facilitó la apertura a vivir desde la gran emoción fundante del asombro por la condición del ser humano, por la naturaleza, por el ser

 Mahatma Gandhi, el sabio, el alma grande, decía que no había un camino hacia la paz. Para él, la paz es el camino . La paz activa,  creadora. Ya le dimos un nombre: la amistad.

La amistad nos llama, nos desafía, a pensar en el otro, en los otros, en las otras culturas, en lo coyuntural y en las grandes directrices del desarrollo. En nuestra unidad en la diversidad. Pensar, razonar, junto con intuir, sentir, valorar, trascender. Tal vez el autor uruguayo Clemente Estable lo resumió cuando propuso: “… puede ser que la utopía sea tan fuerte que parezca razón,  puede ser que la razón  sea tan bella que parezca utopía …”

No cabe hacerse ilusiones débiles, necesitamos la utopía concreta, fuerte, hermosa, razonable, de la humanidad  de la paz, de la sinergia, de la diversidad, la complementariedad y la integración, del derecho al asombro  a la amistad , a la humanización.

Hagamos de nuestro tiempo y espacio de convivencia la respuesta, a nuestra escala, a los desafíos a los derechos humanos en el siglo veintiuno, escuchándonos, conociéndonos, creando desde las cercanías y las diferencias, formando redes que conviertan este encuentro  en una instancia perdurable



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