viernes, 20 de octubre de 2017

Vidafilia 3


                Patricio Alarcón Carvacho
                Vidafilia 3
Con la esperanza de que el curriculum de los colegios y la universidades se llenen de asignaturas y cátedras sobre la vidafilia, y que aprendamos a tener o recuperar el biocentrismo o biofilia,  la la utenticidad e intimidad óntica, la inteligencia de las células,  la sabiduría de los bosques y de las estrellas,
Con el anhelo que se humedezca nuestra tierra profunda, ancestral y sabia, para que germinen nuevas reflexiones y diálogos sobre el amor a la vida, un inicio-final de una lluvia de interrogantes e inquietudes:
·       ¿Si se ama la vida, que posibilidades reales tiene en el planeta la tristeza, la enfermedad y la infelicidad?
·       ¿Podemos amar la vida sin honrar a padre y madre, a los que nos dieron la vida?
·       ¿Cuánto contribuirá en nuestra vidafilia, honrar a todos aquellos a quienes les debemos tener vida biológica, espiritual, sociocultural, emocional, familiar, planetaria?
·       ¿Cómo se agradece el hermoso regalo de la vida, cuidándolo o abandonándolo?
·       ¿La vidafilia individual impacta en la promoción y expansión de la vidafilia social y viceversa?
·       ¿Cómo es la cosmovisión y praxis de una medicina esencialmente vidafílica?
·       ¿Cuánto incide en el amor a  la  vida el tipo de familia a la que se pertenece?
·       Si entendemos vivienda como en lugar donde se entrega la vida. ¿Habitamos viviendas  dadoras-vida o  quitadoras- de vida?
·       ¿Se nos enseñó en esas viviendas a  amar la vida, o a odiarla, A caminar en dirección a ella o  la dirección opuesta, o tal vez un andar zigzagueante?
·       ¿El “miedo a la libertad[1]  es el recurso más usado por los sistemas de “control e influencia social” para promover la “tanatofilia”?
·       ¿Mi conciencia que dimensión de la vida logra percibir?
·       ¿Cuál es mi relación con mis ancestros, mi linaje, mis mayores, desde donde proviene mi vida?            Y esto ¿Qué relación tendrá con la direccionalidad de mi existir?
·       ¿Qué relación tiene nivel de  vidafilia con las enfermedades y con su tipo, su duración, su ubicación en el cuerpo, con el miembro de la familia o habitantes del planeta que la padecen?
·       ¿El tipo de vínculo y relación que tengo o tuve con mis padres, tiene impacto con la calidad y cantidad de amor que le tengo a la vida?
·       ¿Por qué al parecer resulta cada vez más fácil, confundir libertad con pseudolibertad, amor con pseudoamor, existir con pseudoexistir, felicidad con pseudofelicidad, alegría con pseudoalegría y vida con pseudovida?
·       ¿Se puede no amar la naturaleza y todo lo que contiene y no amar la vida?
·       ¿Se puede amar los niños y todos los modos que les son inherentes para expresar su condición de niños  y no amar la vida?
·       ¿Es la falta de vidafilia  la explicación de que el suicidio se esté convirtiendo gradualmente en una de las principales causa de muerte en el mundo?
·       ¿Existen categorías de vida y por ello grados de justificación para eliminarlas?
·       ¿Es más fácil quitarle la vida a un animal-no humano, que a un animal-humano?
·       ¿Es más fácil destruir la vida de las flores ajenas que las propias?
·       ¿Qué hace más fácil vivir de espaldas a la otredad?
·       ¿Cuánto se distancia de la vida el “homo digitalis[2]”?
·       ¿Por qué la “no-vida” nos acerca  cada vez más a “una sociedad del cansancio[3]” y a una “sociedad de la indignación[4]
·       ¿Por qué se hace cada vez más fácil y común,  vivir en el “mapa” o dominio semántico, que en el “territorio” o domino político?
·       ¿Por qué se optó por lanzar la bomba atómica sobre Japón y no sobre Alemania?
·       ¿Cuál  es el sentido de quitarle la vida a quien quita la vida?
·        ¿De qué me olvido o que dejo de ver cuando me quejo de la vida y me muevo en dirección contraria a su sentido?
·       ¿El sentido de vida es motivado por algún tipo de aproximación a la muerte?
·       ¿La vidafilia es hija de la voluntad de vivir?
·       ¿La vidafilia es originaria, propia o natural de todo ser vivo?
·       ¿La educación debería ser un sistema que tuviera por principal sentido, el enamorar de la vida?
·       ¿La vidafilia es pariente cercana de la ecología profunda, de la epigenia y de la cultura matristica?
·       ¿La alegremia y la amistosofía son  parientes directos de la vidafilia?






[1] Erich Fromm
[2] Byung Chul-Han
[3] Byun Chul-Han
[4] Byung Chul-Han

jueves, 19 de octubre de 2017

Vidafilia 2

Patricio Alarcón Carvacho
 Vidafilia  (2)

Con el anhelo que se humedezca nuestra tierra profunda, ancestral y sabia, para que germinen nuevas reflexiones y diálogos sobre el amor a la vida, un inicio-final de una lluvia de interrogantes e inquietudes:

·       ¿Si se ama la vida, que posibilidades reales tiene en el planeta la tristeza, la enfermedad y la infelicidad?
·       ¿Podemos amar la vida sin honrar a padre y madre, a los que nos dieron la vida?
·       ¿Cuánto contribuirá en nuestra vidafilia, honrar a todos aquellos a quienes les debemos tener vida biológica, espiritual, sociocultural, emocional, familiar, planetaria?
·       ¿Cómo se agradece el hermoso regalo de la vida, cuidándolo o abandonándolo?
·       ¿La vidafilia individual impacta en la promoción y expansión de la vidafilia social y viceversa?
·       ¿Cómo es la cosmovisión y praxis de una medicina esencialmente vidafílica?
·       ¿Cuánto incide en el amor a  la  vida el tipo de familia a la que se pertenece?
·       Si entendemos vivienda como en lugar donde se entrega la vida. ¿Habitamos viviendas  dadoras-vida o  quitadoras- de vida?
·       ¿Se nos enseñó en esas viviendas a  amar la vida, o a odiarla, A caminar en dirección a ella o  la dirección opuesta, o tal vez un andar zigzagueante?
·       ¿El “miedo a la libertad[1]  es el recurso más usado por los sistemas de “control e influencia social” para promover la “tanatofilia”?
·       ¿Mi conciencia que dimensión de la vida logra percibir?
·       ¿Cuál es mi relación con mis ancestros, mi linaje, mis mayores, desde donde proviene mi vida?            Y esto ¿Qué relación tendrá con la direccionalidad de mi existir?
·       ¿Qué relación tiene nivel de  vidafilia con las enfermedades y con su tipo, su duración, su ubicación en el cuerpo, con el miembro de la familia o habitantes del planeta que la padecen?
·       ¿El tipo de vínculo y relación que tengo o tuve con mis padres, tiene impacto con la calidad y cantidad de amor que le tengo a la vida?
·       ¿Por qué al parecer resulta cada vez más fácil, confundir libertad con pseudolibertad, amor con pseudoamor, existir con pseudoexistir, felicidad con pseudofelicidad, alegría con pseudoalegría y vida con pseudovida?
·       ¿Se puede no amar la naturaleza y todo lo que contiene y no amar la vida?
·       ¿Se puede amar los niños y todos los modos que les son inherentes para expresar su condición de niños  y no amar la vida?
·       ¿Es la falta de vidafilia  la explicación de que el suicidio se esté convirtiendo gradualmente en una de las principales causa de muerte en el mundo?
·       ¿Existen categorías de vida y por ello grados de justificación para eliminarlas?
·       ¿Es más fácil quitarle la vida a un animal-no humano, que a un animal-humano?
·       ¿Es más fácil destruir la vida de las flores ajenas que las propias?
·       ¿Qué hace más fácil vivir de espaldas a la otredad?
·       ¿Cuánto se distancia de la vida el “homo digitalis[2]”?
·       ¿Por qué la “no-vida” nos acerca  cada vez más a “una sociedad del cansancio[3]” y a una “sociedad de la indignación[4]
·       ¿Por qué se hace cada vez más fácil y común,  vivir en el “mapa” o dominio semántico, que en el “territorio” o domino político?
·       ¿Por qué se optó por lanzar la bomba atómica sobre Japón y no sobre Alemania?
·       ¿Cuál  es el sentido de quitarle la vida a quien quita la vida?
·        ¿De qué me olvido o que dejo de ver cuando me quejo de la vida y me muevo en dirección contraria a su sentido?
·       ¿El sentido de vida es motivado por algún tipo de aproximación a la muerte?
·       ¿La vidafilia es hija de la voluntad de vivir?
·       ¿La vidafilia es originaria, propia o natural de todo ser vivo?
·       ¿La educación debería ser un sistema que tuviera por principal sentido, el enamorar de la vida?
·       ¿La vidafilia es pariente cercana de la ecología profunda, de la epigenia y de la cultura matristica?
·       ¿La alegremia y la amistosofía son  parientes directos de la vidafilia?






[1] Erich Fromm
[2] Byung Chul-Han
[3] Byun Chul-Han
[4] Byung Chul-Han

miércoles, 18 de octubre de 2017

Vidafilia 1


                               Patricio Alarcón Carvacho
VIDAFILIA (1)
 “La historia ilustra tres grandes paradigmas evolutivos del conocimiento: la teocéntrica, la antropocéntrica y la biocéntrica, los que surgen en forma gradual y solapadamente entre sí[1].”
La vidafilia, es una pulsión natural e integrativa de amor a la vida, es la energía o sentido primordial que explica el tropismo positivo y negativo de las plantas, la energía del sol, la inteligencia de las células, la epigénesis, la hologramatidad,  las estaciones del año, la fotosíntesis, las olas del mar, la rotación de la tierra, el amor, la voluntad, el valor de todo lo que fue, es y será.
Se nace vidafílico, la existencia depende de esta fuerza originaria, fácilmente visibles en la infancia ontogenética y filogenética, en la sabiduría redonda y exacta de los niños, que en cada gesto y en cada paso expresan vida y en la sabiduría de los pueblos originarios naturalmente matrísticos, ecosistémicos y bioenamorados.
Algo corrompe este fluir cristalino y dinámico en dirección a la vida, tanto a nivel ontogenético como filogenético, de pronto surge una educación y una cultura eminentemente tanática;  de la  negación de la vida, de la felicidad y la salud. Al parecer esto sucede, entre otras explicaciones, cuando se descubren los pseudopoderes[2] que se pueden adquirir mediante múltiples estrategias, como: la dicotomía, la fragmentación, la exclusión, la escisión, el sometimiento y la negación del otro.
 Demasiado pronto se descubrió que el modo de trasgredir la dirección natural del existir hacia la vida, era reduciendo también con diversos medios, la libertad y con ello el sentido vidafílico del planeta. Se cortaron y desviaron los ríos, se sometieron a los otros de todas las especies, se cultivó el miedo a la libertad y al prójimo,  dando inicio a la “agonía del eros[3]” y a   la pérdida del vivir con sentido y con coherencia óntica.
La vidafilia es la puerta abierta hacia la salud y la felicidad, la más leve disminución en el amor a la vida, podría atorarla o cerrarla para siempre.
La muerte sólo es ausencia necesaria de no vida, toda muerte que derive en vida sólo es más vida. Si el grano de trigo no muere no hay trigo, necesitamos abandonar la materia de nuestro cuerpo para que otros cuerpos puedan surgir. Suicidios colectivos de animales buscan la vida que conlleva el equilibrio ecológico que su acto genera.
Por eso debe distinguirse entre no-vida y muerte. La muerte, aunque nos cueste mucho entenderlo, por nuestra ceguera hologramática siempre es más vida. En definitiva “No aprendemos a vivir hasta que no comprendemos que la muerte es parte de la vida…Perder el miedo a la muerte es también perder el miedo al vivir[4]”. Sin esta doble dialéctica, dialógica e integrativa entre vida y muerte, ninguna de ellas estará completa y por tanto nunca podrá ser validada, comprendida, he incorporada plenamente al existir. “La muerte es parte de la vida así como la sombre es parte de la luz[5]
 Sólo se puede llamar “no-vida”, a aquello que en alguna medida, por pequeña que sea se mueve en dirección contraria a la vida. Al respecto se podría hacer un listado muy extenso de no-vidas cotidianas y personales y de no-vidas sociales y planetarias. ¿Se puede existir no-vivo?, ¿Se puede ser un vivo-muerto?, muchos notables pensadores como Platón, Confucio, Montaigne, Sartre, Langle, Frankl, entre muchos otros, nos han enfrentado a esa duda.
Muerte-vida es posiblemente el “no-dos”, más distanciado, escindido y polarizado. Se asocian con sombra y luz, con tristeza y alegría, con la noche y el día, con lo oscuro y lo luminoso. Sin embargo, todas mis palabras nacen y mueren cada día, para que mañana broten otras nuevas, todas las personas con las que interactúo en cada instante de mi vida, dejan de ser y nacen nuevamente para mantener intacta mi capacidad de asombro. El día muere con la noche y nace en cada aurora y dejaría de ser día o estaría incompleto si le falta uno de sus partes, las células mueren y nacen en mi cuerpo para mantenerme vivo.
Lo más parecido a la “no-vida”,  es el abandono u olvido a nuestra vidafilia natural. Ingreso a la “no-vida”, cada vez que niego mi ser y/o mi existencia, cada vez que niego el ser y la existencia del otro y de lo otro. Cada vez que olvido mi tarea diaria de hacerme más feliz y más sano en la  simultaneidad hologramática de hacer  más feliz y más sano a los otros y lo otro.
 “Muere quién se transforma en esclavo de sus hábitos… quien no confía, quien no lo intenta, quien no ama[6]”. Lo que es equivalente a decir, que  se aleja de la vidafilia o se acerca a la “no-vida”, quien desnaturaliza o renuncia a  su  capacidad interior, para ser, para amar, para el bien, para la verdad, para la belleza y para la unidad.
La mejor escuela para aprender la vidafilia, es la naturaleza, es nuestro cuerpo, los niños aún libres en la expresión total de su infancia, la “poesía de la vida[7]” experimentada en el encuentro con otro u otros sólo para el goce coexistencial de su presencia, el amor nutritivo donde la mirada, la voz, el silencio, la piel, el corazón, le mente y el alma, son instrumentos de precisión para fortalecer la mismidad y la otredad, en perfección plena del “presente vivo[8]”.
Tal vez un modo de comenzar a instalar la vidafilia, como el tema más importante en la salud y la educación y en todas las ciencias habidas y por haber, es regar estas páginas de interrogantes, como diminutos perturbadores, como el sonido inicial de un despertador epistemológico, o como sutiles tirones a la venda de la “inteligencia ciega”, que al no permitirnos ver la recursión, la doble dialéctica y la hologramatidad, no otorga una “ceguera” que  nos convierte en buenos “consumistas compulsivos” de no-vida, y en consecuencia en  habitantes planetarios  funcionales perfectos para los sistemas de control e influencia social que se “enriquecen[9]”,  con la enfermedad, la muerte y todos sus activadores: la desconfianza, el desamor,  la competencia, el sometimiento, la tristeza, la depresión, el estrés, el miedo, el odio, en una frase de la negación o expulsión del otro.
Una de las estrategias más utilizadas, para instar un estilo de vida paradojal, que es buscar la vida en la “no-vida” y ver en la vida  la no-vida y sus diversas expresiones, está en potenciar la percepción y conexión brumosa afectivo-sociocultural-ético-espiritual, logrando una confusión temprana y generalizada, entre amor y pseudoamor, entre felicidad y pseudofelicidad, entre  alegría y pseudoalegría, entre salud y pseudosalud.
Con la esperanza de que el curriculum de los colegios y la universidades se llenen de asignaturas y cátedras sobre la vidafilia, y que aprendamos a tener o recuperar el biocentrismo o biofilia,  la la utenticidad e intimidad óntica, la inteligencia de las células,  la sabiduría de los bosques y de las estrellas,





[1] Ludwig Schmidt.
[2] Se le agregó el prefijo pseudo, porque paradojalmente debilita no sólo a aquellos en quienes se ejerce dicho poder, sino que fundamentalmente a quien  lo ejerce.
[3] Byung Chul-Han
[4] Paloma Cabadas
[5] Alejandro Jodorowsky
[6] Martha Madeiros
[7] Edgard Morin
[8] Edmund Husserl
[9] Va entre comillas porque en este caso es sinónimo de empobrecen; a lo menos ética y espiritualmente