lunes, 31 de octubre de 2016

De Post Modernos a Post Egóticos 9

De Post Modernos a Pst Egóticos  9
Las realidades unidas no serán jamás vencidas
Vivimos en varias realidades, pero algunas son o nos parecen más reales que las otras.
 Existe la realidad de la vigilia, la del sueño, la del dormir sin sueño, la realidad de nuestro inconsciente y la de la corporalidad, junto a la de la naturaleza y la obra del ser humano, la realidad del vínculo y la del mundo inaccesible del otro, la realidad trascendente que sostiene, que hace posible esta realidad. Por cierto, cada vez con más peso, la realidad virtual.
Nuestra cultura incorpora velozmente la técnica y la realidad virtual, pero tiende un manto de semi clandestinidad sobre los sueños, sobre nuestros imaginarios de ensueños, de utopías, sobre la densidad de las relaciones humanas de amor, de amistad, de admiración, de búsqueda, de creación.


Va surgiendo la necesidad de una imaginación epistemológica que identifique, diferencie, encauce e integre estas diversas realidades

domingo, 30 de octubre de 2016

De Post Modernos a Post Egóticos 8


De Post Modernos a Post Egóticos 8
La Identidad Politizada
La identidad, politizada desde siempre, se ha radicalizado a partir del enfrentamiento de etnias y culturas. El misoneísmo ancestral, el rechazo al extraño, es inseparable de la exaltación de lo propio. La antigua Yu-goslavia, Ruanda y el país Vasco son testigos de la violencia, la intransi-gencia, el espíritu sectario a que pueden llegar las luchas de este cariz. La alternativa es, lejos de intentar quitar relevancia al tema contingente, el profundizar en el mismo. El politizarlo más. La identidad humana hunde su complejidad en el misterio del yo, en la zona obscura donde confluyen la espiritualidad, el cuerpo, el yo y sus involucramientos, las corrientes culturales, la socialización. De la falta de una maduración colectiva, del sentido común, valórica, epistemológica y emocional, deriva el autoritarismo y las adscripciones fanáticas a sectas, etnias, movimientos religiosos, personalistas e ideológicos.
Nuestra cosmovisión aristotélica, en su principio del tercero excluido, nos pone en la disyuntiva de vernos, los humanos, o como seres autónomos o en condición de participantes en una realidad, o en realidades, más inclusivas. Lo cierto es que vivimos nuestra consciencia, nuestro yo, como indudablemente nuestros, pero no podemos negar que somos parte de un proceso universal que nos desborda. Estamos en situación de asumirlo reflexionando, integrando la historia del universo, del planeta, de la vida, pensando antropológicamente. Lo tenemos como experiencia directa, remecedora, cuando, sumidos en una coincidencia significativa, quedamos envueltos en una racionalidad que nos hace partes de un evento más allá de cualquier acto voluntario, en que los bordes de nuestra identidad estén muy precisos. Por ejemplo, se da en forma inesperada, inexplicable racionalmente en el supuesto de absoluta separación entre nosotros y el resto de la realidad, el tener oportunidad de conocer una persona o un lugar que hemos visto en forma anticipada, en todos sus detalles, en un sueño.
Autonomía y participación... dimensiones coexistentes, cuánticas, de nuestra identidad, que no son asumidas habitualmente en la dialéctica de su interacción y su coexistencia en el análisis, en la confrontación, entre los globalizadores del dinero y los celosos conservadores de fortalezas culturales.
Hay otra aparente dicotomía, cercana a la anterior. Es la que distin- gue entre identidad existencial e identidad de pertenencia. Es la distinción entre la identidad experienciada y aquella que apunta a asociaciones exter- nas, del tipo del curriculum, la ocupación, la familia. Recuerdo mi primer contacto con una comunidad hippie, en San Francisco, en la epifanía del 68. Por vía de presentación, se me hace sentar en un círculo donde el grupo está armando un libro y se me pregunta: ¿Cómo te sientes? Nada de títu- los, de pasos anteriores. ¿Qué es lo más tuyo? Es la identidad directamente vivida, a diferencia de la decantada a través de nuestras obras y com- promisos, de la mirada externa. Esa especie de segunda piel prescindible que empieza en el llamado “documento de identidad”. El huracán de cam- bios contemporáneos tiende una polvareda de acuerdos sobre destrezas y movimientos que sólo rozan la identidad de pertenencia, y mantienen oculta, sólo reconocible en momentos especiales de intimidad, a la identidad de existencia.
La identidad, en cualquiera de sus caras e interacciones, tiene una dialéctica, una dinámica de centralidad y de difusión, de procesos centrípetos y centrífugos. En el alud de los cambios externos de la modernidad, la voracidad del mercado publicitario y el ritmo febril, caso cancerígeno de las innovaciones y obsolescencia, imposibilitan toda posible política de cuidados en torno a la necesidad de equilibrar la preservación de la identidad junto a la apertura de consciencia, a la evolución. El integrismo, lo consevador, rigidifica; el mercado, la modernidad, difunden, vacían. La identidad politizada en un sentido humanizador, tiene coherencia y conti- nuidad y, a la vez, apertura, porosidad, apetencia de contactos, diálogos, apertura del imaginario.


sábado, 29 de octubre de 2016

De Post Modernos a Post Egóticos 7

De Post Modernos a Post Egóticos 7

La identidad, el conocimiento, el poder, las necesidades humanas: grandes ausentes, temas vitales para una visión global
 de la humanización
Tres vertientes de la alienación
En la prisa del día a día, en la absorción lubricada, fácil, de los veloces adelantos técnicos, junto a la saturación del yo con noticias, consumos, persuasiones e imágenes, la trivialidad camina: es el opio de los naturales interrogantes metafísicos y existenciales, marginados a la ciencia ficción, a los sueños y a los devaneos y rebeldías adolescentes.
Hay tres temas básicos, universales, abandonados, tres opciones de estudio, de convocatoria para una nueva mirada a la realidad.
Son el terreno, precisamente de la crisis constitutiva del homo sapiens. El ser de la consciencia de ser consciente, el del para sí, el que debe asumir la separación, la individualidad. Es, en primer término, la identidad, con sus tensiones entre la autonomía y la participación, la unidad y la diversidad, la experiencia existencial y la identidad de pertenencia, la coherencia y la difusión. Es, en segundo lugar, el conocimiento, dimensión abarcante de las diferentes realidades que vive el ser humano. Es, completando el trío, el poder, la capacidad de actualizar lo potencial, lo manifiesto en el ser singular y plural.



martes, 25 de octubre de 2016

De Post Modernos a Post egóticos 6

De Post Modernos a Post Egóticos  6
Los cambios realmente existentes como parte de una crisis de civilización .
Convergencia de tres crisis: la del desarrollo hegemónico, la de la evolución, la constitutiva del ser humano .
Hay más, más próximo a nosotros. Hemos transformado la superficie del planeta, hemos creado un mundo virtual, nos acercamos al momento de expansión hacia el universo, pero ,a pesar de los muchos avances en psicología y educación, los aportes de las corrientes espirituales, la filosofía y el arte,no hemos llegado a alterar, a mejorar  lo del fondo de la conducta humana. Los cambios corresponden a la relación que se establecea con los instrumentos y a la producción de las cosas, a los medios, no a los sujetos, no a la orientación  hacia los fines.
El ser humano está en crisis. Se la puede expresar de muchas mane-ras, pero es indudable que, haciendo cambios, sin poder hacer una separación con la lógica que lleva a esos cambios, el modelo de desarrollo nos ha llevado a las bombas en las Torres Gemelas y en las estaciones españo-las, a las tragedias de Afganistán, de Irak, de Palestina e Israel. Violencia ,como parte visible del iceberg bajo el cual existe el mundo del hambre y el del consumismo, el de la violencia cotidiana y el de la indiferencia por la suerte del prójimo, el de la acumulación de poder y el del empobrecimiento de las condiciones del aire, del agua, de la tierra, el del tráfico de drogas, de armas y de influencias.
Es la crisis epocal, la crisis de la civilización, la crisis de toda la evolución de la vida y de la superficie de la Tierra. El momento en que se globalizan los flujos financieros, las informaciones, los transportes, el modo de vida occidental, sin que se desarrolle una consciencia de humanidad y de planeta.
En el centro de la crisis, el ser humano. La actualización de una crisis constitutiva, la de la tensión del ser con el tener. La del hacer con el sentido. La de la separación entre el fin y los medios. La del predominio de la razón instrumental.

La de la aceleración de los cambios sin atención a las grandes características del sujeto y objeto de los cambios. La Crisis en que se mul-tiplican al infinito los conocimientos fragmentarios, mientras la preocupa-ción por el ser humano y su realidad se confina a los estudios de mercado, a los tratamientos psicológicos y psiquiátricos, a las elites académicas y a las minorías espirituales.

lunes, 24 de octubre de 2016

De Post Modernos a Post Egóticos

De Post modernos a Post Egoticos 5
La negación de la muerte
Por cierto si hay una realidad que se enmascara, se niega, se olvida en el frenesí de la idolatría del cambio, ella es la de la muerte. Empujando el carrito del super mercado, eligiendo canal en la televisión, pagando una comida a crédito, olvidamos, negamos, nos defendemos, arrancamos de la muerte propia y la muerte del otro, la muerte inevitable de cada uno de los humanos.
Nosotros, dentro y fuera de la constatación de incertidumbre, asumiendo o no las constantes de la vida y del cosmos, aprehendiendo o no la inevitabilidad de la muerte, podemos sólo hacernos cargo, desear, dis- frutar cambios que nos permitan cierta inevitable continuidad. “Viva el cambio” es un llamado que lleva implícito la permanencia de los sujetos que han de vivirlo, su continuidad existencial como portadores, como es- pectadores de las variaciones en los instrumentos y los bienes.