sábado, 29 de octubre de 2016

De Post Modernos a Post Egóticos 7

De Post Modernos a Post Egóticos 7

La identidad, el conocimiento, el poder, las necesidades humanas: grandes ausentes, temas vitales para una visión global
 de la humanización
Tres vertientes de la alienación
En la prisa del día a día, en la absorción lubricada, fácil, de los veloces adelantos técnicos, junto a la saturación del yo con noticias, consumos, persuasiones e imágenes, la trivialidad camina: es el opio de los naturales interrogantes metafísicos y existenciales, marginados a la ciencia ficción, a los sueños y a los devaneos y rebeldías adolescentes.
Hay tres temas básicos, universales, abandonados, tres opciones de estudio, de convocatoria para una nueva mirada a la realidad.
Son el terreno, precisamente de la crisis constitutiva del homo sapiens. El ser de la consciencia de ser consciente, el del para sí, el que debe asumir la separación, la individualidad. Es, en primer término, la identidad, con sus tensiones entre la autonomía y la participación, la unidad y la diversidad, la experiencia existencial y la identidad de pertenencia, la coherencia y la difusión. Es, en segundo lugar, el conocimiento, dimensión abarcante de las diferentes realidades que vive el ser humano. Es, completando el trío, el poder, la capacidad de actualizar lo potencial, lo manifiesto en el ser singular y plural.



martes, 25 de octubre de 2016

De Post Modernos a Post egóticos 6

De Post Modernos a Post Egóticos  6
Los cambios realmente existentes como parte de una crisis de civilización .
Convergencia de tres crisis: la del desarrollo hegemónico, la de la evolución, la constitutiva del ser humano .
Hay más, más próximo a nosotros. Hemos transformado la superficie del planeta, hemos creado un mundo virtual, nos acercamos al momento de expansión hacia el universo, pero ,a pesar de los muchos avances en psicología y educación, los aportes de las corrientes espirituales, la filosofía y el arte,no hemos llegado a alterar, a mejorar  lo del fondo de la conducta humana. Los cambios corresponden a la relación que se establecea con los instrumentos y a la producción de las cosas, a los medios, no a los sujetos, no a la orientación  hacia los fines.
El ser humano está en crisis. Se la puede expresar de muchas mane-ras, pero es indudable que, haciendo cambios, sin poder hacer una separación con la lógica que lleva a esos cambios, el modelo de desarrollo nos ha llevado a las bombas en las Torres Gemelas y en las estaciones españo-las, a las tragedias de Afganistán, de Irak, de Palestina e Israel. Violencia ,como parte visible del iceberg bajo el cual existe el mundo del hambre y el del consumismo, el de la violencia cotidiana y el de la indiferencia por la suerte del prójimo, el de la acumulación de poder y el del empobrecimiento de las condiciones del aire, del agua, de la tierra, el del tráfico de drogas, de armas y de influencias.
Es la crisis epocal, la crisis de la civilización, la crisis de toda la evolución de la vida y de la superficie de la Tierra. El momento en que se globalizan los flujos financieros, las informaciones, los transportes, el modo de vida occidental, sin que se desarrolle una consciencia de humanidad y de planeta.
En el centro de la crisis, el ser humano. La actualización de una crisis constitutiva, la de la tensión del ser con el tener. La del hacer con el sentido. La de la separación entre el fin y los medios. La del predominio de la razón instrumental.

La de la aceleración de los cambios sin atención a las grandes características del sujeto y objeto de los cambios. La Crisis en que se mul-tiplican al infinito los conocimientos fragmentarios, mientras la preocupa-ción por el ser humano y su realidad se confina a los estudios de mercado, a los tratamientos psicológicos y psiquiátricos, a las elites académicas y a las minorías espirituales.

lunes, 24 de octubre de 2016

De Post Modernos a Post Egóticos

De Post modernos a Post Egoticos 5
La negación de la muerte
Por cierto si hay una realidad que se enmascara, se niega, se olvida en el frenesí de la idolatría del cambio, ella es la de la muerte. Empujando el carrito del super mercado, eligiendo canal en la televisión, pagando una comida a crédito, olvidamos, negamos, nos defendemos, arrancamos de la muerte propia y la muerte del otro, la muerte inevitable de cada uno de los humanos.
Nosotros, dentro y fuera de la constatación de incertidumbre, asumiendo o no las constantes de la vida y del cosmos, aprehendiendo o no la inevitabilidad de la muerte, podemos sólo hacernos cargo, desear, dis- frutar cambios que nos permitan cierta inevitable continuidad. “Viva el cambio” es un llamado que lleva implícito la permanencia de los sujetos que han de vivirlo, su continuidad existencial como portadores, como es- pectadores de las variaciones en los instrumentos y los bienes.



domingo, 23 de octubre de 2016

De Post modernos a Post egóticos 4

De post modenos  a post egóticos  4
El misterio esencial    
El vacío en la embriaguez por el cambio tiene, sin embargo, una dimensión más esencial. Estamos entrando a maravillarnos de las complejidades de la física sub atómica, de la dinámica de la base de la vida, la herencia y la consciencia.
 Extraordinaria como es la complejidad de lo que nos es actualizado, presente, objetivable, en el cosmos, en la Tierra, en la Vida, en la Humanidad, hoy, como en los albores de la humanidad, com- partimos la vivencia del misterio. Leibnitz, Schelling, Heidegger, cualquier niño que no es reprimido en su tendencia natural a las preguntas, la conversación de los adolescentes abiertos, llevan al enigma básico de los orígenes, por qué hay ser y no más bien nada...
Los cambios veloces, pródigos, sorprendentes, se dan en una reali- dad, en la percepción del ser humano que tiene muchas narraciones hermosas sobre el fundamento de todo, pero que, cuando vive en la hondura existencial, entra a las pregunta básicas, al asombro, a la emoción fundante de la filosofía, la poesía, la ciencia, la espiritualidad ...
El asombro existencial, metafísico, nos recuerda que todos los cam- bios que deslumbran nuestra cotidianidad son los propios de quien hace innovaciones cosméticas en su cuerpo, y su entorno, de quien puede olvidar que somos allegados, que no hicimos al mundo. Con la más certera simplicidad nos lo recuerda la Mafalda cuando se queja de que “justo a mi me tocó ser yo”...
No cambiamos las leyes de la física, el elan de la vida, estamos sumidos en una trama de misterio, de metafísica, viviendo como en isla con lo “circunvalante”, más allá nuestro.


sábado, 22 de octubre de 2016

Formación 24

Formación  24

NUESTRAS METAS

Cambiar, trabajarse, hacia dónde, en qué dirección. La aceptación del rigor implícito en el contar con una disciplina se compadece con la flexibilidad, la apertura, para explorar, confrontar, ir evaluando la dirección y el camino orientado hacia las transformaciones anheladas. El paso fundante es el de asumir nuestra participación consciente en la vida y en nuestra propia vida. Nuestro papel de colaboradores, con la responsabilidad de estar alertas en la navegación del vivir. Alguien, la trascendencia, el piloto... nos puso aquí, nos dio ciertas reglas de juego. Una serie de "copilotos", historia, cultura, familia, contingencia, nos acotan el margen de operaciones; así y todo nos quedan nuestras opciones, nuestro espacio de maniobra como "copilotos" de nosotros mismos.

La gran opción es la representación general de cómo queremos ser, cuáles son nuestros valores centrales. ¿Cristianos? ¿Budistas? ¿Revolucionarios? ¿Artistas? ¿Quijotes? ¿Damas? ¿Geishas? ¿Chamanes? ¿Caballeros? ¿Tipo Schweitzer? ¿Tipo Guevara? ¿Humanistas? ¿Santos? ¿Belicistas? ¿Materialistas índividualistas? ¿Acumuladores? ¿Pragmáticos? ¿Cultivadores del cuerpo? ¿Sabios? ¿Contemplativos?... ¿Por qué? Siempre es un buen ejercicio intentar explicarle a otro en qué cree uno, por qué, qué consecuencia tiene ello en nuestro comportamiento. En ocasiones podemos templar nuestra claridad y coherencia conversando sobre nuestros ideales de vida, leyendo bien sus reacciones, con un grupo de adolescentes, siempre inquisitivos, exigentes en lo ético.

El amor, el desapego, el bien común, la integración, la creatividad, la competitividad, la alegría... son contestaciones frecuentes a la pregunta central... Sin embargo, suelen ser ajenas a una consideración cotidiana, actualizada. Parecen muy generales, al principio, para darles seguimiento. Son frecuentes las dudas sobre si son nuestras auténticas metas. Por eso se empieza, muchas veces, por un trabajo menos abarcativo, por el pastoreo de algunos rasgos, fortalezas o debilidades que tenemos muy presentes, en son de fomentarlas o neutralizarlas, de procurar cambiarlas en uno u otro sentido. Alguien, por ejemplo, puede sentir que tiene un buen sentido del humor y que ello es positivo para la vida o para sus fines últimos, estimando, sin embargo, que no saca suficiente provecho, no actualiza ese rasgo de acuerdo con sus potencialidades. Se trata, entonces, de tomarlo en consideración en su trabajo consigo mismo y con otros, en el momento formalizado de la autocrítica o en el discurrir libre de la imaginación y de la comunicación. Lo habitual es el trato con una deficiencia, una debilidad, la merma en el desarrollo de una condición de salud. Ejemplos típicos son la timidez, la irritabilidad, la descalificación. La persona en trabajo de desarrollo personal va observando su desempeño en esas áreas, conociéndose, probando medios para superarse. Ese trabajo, focalizado, va trayendo, ecológicamente, facilidades para una visión más general, para la elaboración de las metas y el pensamiento sobre el camino para acercarse a su progresiva realización.

A pesar de Machado y de Serrat, no es tan claro que se haga camino al andar. Camino dirigido, en este caso, a una meta de transformación en el modo de ser y en la conducta. Parece indudable, sin embargo, que las metas y los caminos se confunden. Es la enseñanza de Gandhi : "No hay un camino hacia la paz, la paz es el camino". Se hace meta al caminar. No se llega a la ecuanimidad, se puede ir viviéndola en el proceso de una lucha, un placer y un dolor de la vida cotidiana y de la práctica de disciplinas de desarrollo personal. Siempre se está "por llegar" a la tierra prometida, Se pasa por etapas de un crecimiento, un perfeccionamiento, definitivamente inacabable.