sábado, 9 de noviembre de 2013

Conversando desde la Amistad (355)


Conversando desde la Amistad(355)
“Azul” de Rubén Darío
125 años del libro  Azul de Rubén Darío, publicado en Valparaíso en 1888, cuando Darío tenía 21 años
Allí en prosa y en verso el joven nicaragüence asombra al mundo literario por su conocimiento de la poesía universal , especialmente  la francesa  y la española clásica
Azul…No está clara la razón por la cual Darío tituló así el libro. En su primera edición, la obra llevaba un prólogo de su amigo chileno Eduardo de la Barra con un epígrafe de Víctor Hugo, poeta muy admirado por Darío, que dice así: "L'art c'est l'azur". En una nota a la segunda edición del libro, de 1890, el autor explica que esta cita del poeta francés motivó el título. Sin embargo, años después, en Historia de mis libros (1913), negó esta relación. Según explica en esta obra, el azul era para él "el color del ensueño, el color del arte, un color helénico y homérico, color oceánico y firmamental".

viernes, 8 de noviembre de 2013

Conversando desde la Amistad (354)


Conversando desde la Amistad (354)
Albert Camus
 Hace 100 años nació Albert Camus, novelista, autor de obras dramáticas y de cuentos, pensador de la ética y de  la amistad. Buscador del encuentro  entre la libertad y la justicia
Premio Nobel de 1957.  A los 44 años.
 Humanista existencial , su obra , su vida, sus vínculos  son  una expresión de una verdadera militancia  en la amistad

“No camines detrás de mí, puedo no guiarte. No andes delante de mi, puedo no seguirte. Simplemente camina a mi lado y sé mi amigo.”

 Discurso se aceptación del Premio Nobel

Estocolmo, 10 de diciembre de 1957

Al recibir la distinción con que ha querido honrarme su libre Academia, mi gratitud es más profunda  cuando evalúo   hasta qué punto esa recompensa sobrepasa  mis méritos personales.  Todo hombre, y con mayor razón todo artista, desea que se reconozca lo que es o quiere ser. Yo también lo deseo. Pero al conocer su decisión me fue imposible no comparar su resonancia con lo que realmente soy. ¿Cómo un hombre, casi joven todavía, rico sólo por sus dudas, con una obra apenas desarrollada, habituado a vivir en la soledad del trabajo o en el retiro de la amistad, podría recibir, sin una especie de pánico, un galardón que le coloca de pronto, y solo, a plena luz? ¿Con qué ánimo podía recibir ese honor al tiempo que, en tantos sitios, otros escritores, algunos de los más grandes, están reducidos al silencio y cuando, al mismo tiempo, su tierra natal conoce una desdicha incesante? 

He sentido esa inquietud, y ese malestar. Para recobrar mi paz interior me ha sido necesario ponerme de acuerdo con un destino demasiado generoso. Y como era imposible igualarme a él con el único apoyo de mis méritos, no he hallado nada mejor, para ayudarme, que lo que me ha sostenido a lo largo de mi vida y en las circunstancias más opuestas: la idea que me he forjado de mi arte y de la misión del escritor. Permitanme,  aunque sólo sea en prueba de reconocimiento y amistad, que les diga, lo más sencillamente posible, cuál es esa idea. 

Personalmente, no puedo vivir sin mi arte. Pero jamás he puesto ese arte por encima de cualquier cosa. Por el contrario, si me es necesario es porque no me separa de nadie, y me permite vivir, tal como soy, a la par de todos. A mi ver, el arte no es una diversión solitaria. Es un medio de emocionar al mayor número de hombres, ofreciéndoles una imagen privilegiada de dolores y alegrías comunes. Obliga, pues, al artista a no aislarse; le somete a la verdad, a la más humilde y más universal. Y aquellos que muchas veces han elegido su destino de artistas porque se sentían distintos, aprenden pronto que no podrán nutrir su arte ni su diferencia más que confesando su semejanza con todos. 

El artista se forja en ese perpetuo ir y venir de sí mismo hacia los demás, equidistante entre la belleza, sin la cual no puede vivir, y la comunidad, de la cual no puede desprenderse. Por eso, los verdadero artistas no desdeñan nada; se obligan a comprender en vez de juzgar. Y si han de tomar partido en este mundo, sólo puede ser por una sociedad en la que, según la gran frase de Nietzsche, no ha de reinar el juez sino el creador, sea trabajador o intelectual. 

Por lo mismo el papel de escritor es inseparable de difíciles deberes. Por definición no puede ponerse al servicio de quienes hacen la historia, sino al servicio de quienes la sufren. Si no lo hiciera, quedaría solo, privado hasta de su arte. Todos los ejércitos de la tiranía, con sus millones de hombres, no le arrancarán de la soledad, aunque consienta en acomodarse a su paso y, sobre todo, si en ello consiente. Pero el silencio de un prisionero desconocido, abandonado a las humillaciones,  en el otro extremo del mundo,  basta para sacar al escritor de su soledad,  por lo menos, cada vez que logre, entre los privilegios de su libertad, no olvidar ese silencio, y trate de recogerlo y reemplazarlo, para hacerlo valer mediante todos los recursos del arte. 

Nadie es lo bastante grande para semejante vocación. Sin embargo,  en todas las circunstancias de su vida, obscuro o provisionalmente célebre, aherrojado por la tiranía o libre para poder expresarse, el escritor puede encontrar el sentimiento de una comunidad viva, que le justificará sólo a condición de que acepte, tanto como pueda, las dos tareas que constituyen la grandeza de su oficio: el servicio a la verdad, y el servicio a la libertad. Y puesto que su vocación consiste en reunir al mayor número posible de hombres, no puede acomodarse a la mentira ni a la servidumbre porque, donde reinan,  crece el aislamiento. Cualesquiera que sean nuestras flaquezas personales, la nobleza de nuestro oficio arraigará siempre en dos imperativos difíciles de mantener: la negativa a mentir respecto de lo que se sabe y la resistencia ante la opresión. 

Durante más de veinte años de historia demencial, perdido sin remedio, como todos los hombres de mi edad, en las convulsiones del tiempo, sólo me ha sostenido el sentimiento hondo de que escribir es hoy un honor, porque ese acto obliga, y obliga a algo más que a escribir. Me obligaba, especialmente, tal como yo era y con arreglo a mis fuerzas, a compartir, con todos los que vivían mi misma historia, la desventura y la esperanza. Esos hombres nacidos al comienzo de la primera guerra mundial, que tenían veinte años  en la época de instaurarse, a la vez, el poder hitleriano y los primeros procesos revolucionarios, Y que para completar su educación se vieron enfrentados a la guerra de España, a la segunda guerra mundial,  al universo de los campos de concentración, a la Europa de la tortura y de las prisiones, se ven hoy obligados a orientar a sus hijos y a sus obras en un mundo amenazado de destrucción nuclear. Supongo que nadie pretenderá pedirles que sean optimistas. Hasta llego a pensar que debemos ser comprensivos, sin dejar de luchar contra ellos, con el error de los que, por un exceso de desesperación han reivindicado el derecho al deshonor y se han lanzado a los nihilismos de la época. Pero sucede que la mayoría de entre nosotros, en mi país y en el mundo entero, han rechazado el nihilismo y se consagran a la conquista de una legitimidad. 

Les ha sido preciso forjarse un arte de vivir para tiempos catastróficos, a fin de nacer una segunda vez y luchar luego, a cara descubierta, contra el instinto de muerte que se agita en nuestra historia. 

Indudablemente, cada generación se cree destinada a rehacer el mundo. La mía sábe, sin embargo, que no podrá hacerlo. Pero su tarea es quizás mayor. Consiste en impedir que el mundo se deshaga. Heredera de una historia corrompida —en la que se mezclan las revoluciones fracasadas, las técnicas enloquecidas, los dioses muertos, y las ideologías extenuadas; en la que poderes mediocres, que pueden hoy destruirlo todo, no saben convencer; en la que la inteligencia se humilla hasta ponerse al servicio del odio y de la opresión—, esa generación ha debido, en si misma y a su alrededor, restaurar, partiendo de amargas inquietudes, un poco de lo que constituye la dignidad de vivir y de morir. Ante un mundo amenazado de desintegración, en el que se corre el riesgo de que nuestros grandes inquisidores   establecezcan para siempre el imperio de la muerte, sabe que debería, en una especie de carrera loca contra el tiempo, restaurar entre las naciones una paz que no sea la de la servidumbre, reconciliar de nuevo el trabajo y la cultura, y reconstruir con todos los hombres una nueva Arca de la Alianza.

No es seguro que esta generación pueda al fin cumplir esa labor inmensa, pero lo cierto es que, por doquier en el mundo, tiene ya hecha, y la mantiene, su doble apuesta en favor de la verdad y de la libertad y que, llegado el momento, sabe morir sin odio por ella. Es esta generación la que debe ser saludada y alentada dondequiera que se halle y, sobre todo, donde se sacrifica. En ella, seguro de vuestra profunda aprobación, quisiera yo declinar hoy el honor que acabais de hacerme. 

Al mismo tiempo, después de expresar la nobleza del oficio de escribir, querría yo situar al escritor en su verdadero lugar, sin otros títulos que los que comparte con sus compañeros, de lucha, vulnerable pero tenaz, injusto pero apasionado de justicia, realizando su obra sin vergüenza ni orgullo, a la vista de todos; atento siempre al dolor y a la belleza; consagrado en fin, a sacar de su ser complejo las creaciones que intenta levantar, obstinadamente, entre el movimiento destructor de la historia. 

¿Quién, después de eso, podrá esperar que él presente soluciones ya hechas, y bellas lecciones de moral? La verdad es misteriosa, huidiza, y siempre hay que tratar de conquistarla. La libertad es peligrosa, tan dura de vivir, como exaltante. Debemos avanzar hacia esos dos fines, penosa pero resueltamente, descontando por anticipado nuestros desfallecimientos a lo largo de tan dilatado camino. ¿Qué escritor osaría, en conciencia, proclamarse orgulloso apóstol de virtud? En cuanto a mi, necesito decir una vez más que no soy nada de eso. Jamás he podido renunciar a la luz, a la dicha de ser, a la vida libre en que he crecido. Pero aunque esa nostalgia explique muchos de mis errores y de mis faltas, indudablemente ella me ha ayudado a comprender mejor mi oficio y también a mantenerme, decididamente, al lado de todos esos hombres silenciosos, que no soportan en el mundo la vida que les toca vivir más que por el recuerdo de breves y libres momentos de felicidad, y por la esperanza de volverlos a vivir. 

Reducido así a lo que realmente soy, a mis verdaderos limites, a mis dudas y también a mi difícil fe,  me siento más libre para destacar, al concluir, la magnitud y generosidad de la distinción que acabais de hacerme. Más libre también para decir que quisiera recibirla como homenaje rendido a todos los que, participando el mismo combate, no han recibido privilegio alguno y sí, en cambio, han conocido desgracias y persecuciones. Sólo me  falta dar las gracias, desde el fondo de mi corazón, y hacer públicamente, en señal personal  de gratitud, la misma y vieja promesa de fidelidad que cada verdadero artista se hace a si mismo, silenciosamente, todos los días.


jueves, 7 de noviembre de 2013

Conversando desde la Amistad(353)


Conversando desde la Amistad( 353)
Escribe Iris Leal, desde Pucón.
Encuentro
La  Dimensión Poética de la Vida( 13 )

En cuantía vienen a buscarte
traen sus nebeles, sus arpas, sus liras
suenan por doquier las cuerdas ígneas
tensadas por las manos palpando sabiduría.

Un obscuro incierto se acrecenta ante tus ojos
y sin embargo llevas en tu pecho el asombro
una llama leve ilumina este sendero
y tus pasos son lágrimas en vuelo.

Traen el rocío prendido en su alado cuerpo
y en ellos reflejada la vida de tus huesos
en sus faces dóciles los diversos afectos
que tu mismo rostro repartió en maternales gestos.

En sus cantos llueven astros eternos
luceros que titilan amplios y sinceros
se vierten en tu sangre en una danza sideral
entonando el compás de tus férreos versos.


En cuantía viene todos hacia ti
el temor te envuelve en vértigo febril,
y el calor sinuoso que consume al cuerpo
desprende del tiempo lo sacro y sutil.

Toman delicados tu misterioso corazón
le adornan con rubíes, diamantes y zafiros
le tornan en dorado y lo sumen en su aliento
un tremor deviene en compasión los pensamientos.

Iris Leal

miércoles, 6 de noviembre de 2013

Conversando desde la Amistad (352)


 Conversando desde la Amistad   ( 352)
El Derecho a ser Humanos  Con el dolor  personal y con la vista en lo humano.
 (Facultad de  Medicina U de Chile. diciembre 2008)
 Buscando la Amistosofía

Sesenta años de la declaración de los Derechos del Hombre… continuación de toda una historia ,  viva en la trayectoria  de una especie , en la evolución humana,  en que la punta del iceberg son   Declaraciones ,  acuerdos  donde    rescatamos  los de los  Derechos del Hombre de la Revolución Francesa ,  el acta de   Independencia de Estados Unidos  con  su mención del derecho a la felicidad, la Magna Carta  inglesa… y como  desde el fondo del  espíritu nos miran Gandhi, Luther King, Mandela, más atrás Sócrates  Laotse, Buda,  Isaías, Jesús,  antes ,todavía,  los primeros  seres humanos que integraron a la conciencia de sí la de pertenecer    a una condición  especial,  compleja, misteriosa,  con una vocación escondida o  insinuada, de ser  fraternos, de compartir derechos  y responsabilidades, necesidades y capacidades, de cuidar el ser.
Nos convocan recuerdos y  llamados a la acción,  emociones dolorosas , deseos de comunicarnos, exigencias  de una ética profunda, ideales de vida, deseos de  unirnos, de fortalecer nuestra acción.
Necesitamos integrarnos, abrazarnos, danzar, cambiar nosotros mismos, transformar nuestros vínculos,  nuestra relación con la naturaleza y con la trascendencia , afianzar nuestro  modesto aporte a salir  de la  crisis general, planetaria, cambiando el sentido común, el paradigma cultural básico, ejerciendo el derecho a ser humanos, a llegar a ser homo sapiens.
 Siempre empezamos con nuestras emociones.El golpe militar nos sacudió, arrasó con muchas certezas,  a lo mejor  nos permitió asumir un proyecto sin certezas .  Nos continuamos con nuestras emociones.
El  12 de Septiembre del 73 empecé  a buscar  a mis cercanos  desaparecidos. Más de 10  de ellos estaba en la Moneda el día  anterior¿ Qué es de ellos?, me pregunté, angustiado , recordándolos, sintiendo  esa  realidad última  que es la amistad  ¿ Qjué es de ellos? Lo seguí preguntando por mucho tiempo. Ese día  yo, buscado, escondido, necesitaba saber de mis amigos  Cuando encontré a la  persona que debía  acompañarme , ella  se apartó  corriendo, después de decirme, espantada,  llorando, “en el Consultorio   anunciaron que te habían  fusilado y   la gente aplaudió con entusiasmo”. Era un lugar  en que  convivíamos muy bien ,  yo hacia clases y trabajo voluntario, si  notar  odios abisales. Incrédulo, yo también me espanté, desconcertado.  Seguí buscando  a    los amigos.   Nunca más ví a  Jorge Klein, a Enrique Paris,a  Eduardo Paredes,  a Pincheira ,a Claudio Jimeno   Luego, la lista  se fue agrandando Carlos Lorca,  Carlos Godoy Carmelo Soria, Ivan Insunza, Fernando Ortiz, tantos otros.
 De ellos me han quedado  emociones, lecciones, palabras. Palabras que siguen vivas La última vez  que ví a Jorge Klein me   dijo que  estudiaba para poder conversar con Marta Harneker. En circunstancias parecidas  le escuché a Iván Insunza expresar con  vehemencia que debíamos  entendernos sin motejar al  que pensara distinto  Supe que  Enrique Paris pasó la jornada en la Moneda  levantando  el animo  de todos y que    el estallido de las bombas lo encontró cantando” la vida nos llama adelante “.La última vez que  Carmelo, Soria  fue a mi casa, mucho antes que este  querido español republicano muriera torturado  diciendo” pobre Chile”… el   descubrió que mis hijos se hacían los dormido para poder escuchar nuestras conversaciones. José Tohá me instó , muy  al inicio del gobierno de la Unidad Popular, a que difundiera un  mensaje  tranquilo, mesurado , comentando con un  gesto elocuente “nos pueden cortar la la cabeza a todos”. Cuando tuve la oportunidad de hablar en forma distendida con Salvador Alllende, antes de su gobierno ,  me  dijo que la unidad era básica  y que  había que hacerla  sin muchos discursos , en la acción, en el día a día.Con su hija Beatriz conversamos mucho de  los  momentos oscuros de la vida,  ella los llamaba” la noche”, siento que    después del golpe no se recuperó y en un momento negro, de noche,  se quito la vida. Claudio Jimeno, mi primo, me advirtió mucho ante del golpe , es preferible   esperar   20 años antes de llegar al socialismo que  sobrellevar  20 años de fascismo.
Las palabras  vivas de los amigos muertos ,  una emoción como muchas  que nos conducen a mantenernos  en la lucha    por  profundizar la democracia, por la ecología del ambiente físico, de lo social, de los vínculos , del mundo interno ,del yo, de la visión   amplia de los derechos humanos,  de la responsabilidad por ser humanos .
  Es la responsabilidad y el derecho de aportar granos de arena a cambiar la vida , derecho y responsabilidad de siempre    y de vigencia  muy  particular  en la crisis actual. Crisis de civilización, crisis evolutiva, cuya parte  visible es la pobreza económica    y espiritual,  la violencia entre los humanos y con la naturaleza, el predominio  de la manipulación  de la conciencia con la técnica  y con las drogas sobre la meditación, la reflexión, la creación,  el diálogo, el trabajo comunitario . Crisis cuyo trasfondo es   la pérdida del ser y del sentido  de trascendencia en  los médanos del tener, del poder, de la trivialidad , del autoritarismo , del egocentrismo.
Hoy , por primera vez, a pesar  del pequeño horizonte      de la post modernidad que reniega  de la historia y de las utopías,   se abre una hermosa perspectiva, una oportunidad de unidad en la diversidad,  de una concertación para cooperar con  la evolución, a través  de los nuevos movimientos culturales, la mujer, la paz, la ecología, el diálogo de culturas,  la salud integral, la educación   holística, los derechos y las responsabilidades humanas ;  en relación a las nuevas orientaciones de la física cuántica, la cosmología, la biología de sistemas,  la psicología, comunitaria, la para psicología, la psicología humanista y transpersonal. Ello,  en el contexto de la revitalización de la espiritualidad,  la cristiana, la oriental , la de los pueblos originarios, la de la sensibilidad ecuménica  y la que no se inscribe  en las religiones establecidas .   Se va aspirando, anhelando y se va dando  un cambio complejo , en parte informe,  en gran medida molecular, hacia una nueva perspectiva   de la convivencia, del planeta ,   con respeto a la  naturaleza, con atención a la  igualdad básica y la diversidad expresiva de los humanos, con   reconocimiento de la integración  y  de la complejidad , con la aceptación del misterio del ser y del  ser humano.
Vamos aproximándonos a un gran consenso, los derechos  humanos se confunden con las responsabilidades humanas, las necesidades humanas llaman a la expresión de las capacidades humanas, los 30 derechos básicos,  las diversas generaciones de derechos humanos,  confluyen hacia  la gran tarea de  reencantar la vida, de proseguir la humanización, de rescatar el derecho a ser humanos.

Es un camino difícil, integrar las emociones, las experiencias, las palabras vivas, los proyectos personales y de grupos, la danza de la vida, la ética personal, los momentos altos de la vida, los diálogos, la amistades, la cooperación, el amor, el desarrollo personal, los grandes movimientos culturales, la ciencia, el arte,  la acción social…  Integrar, amistar , en  un diálogo, en una convergencia, una sinergia,  orientada hacia un  nuevo sentido común, un paradigma  integrador.
  Es una tarea, una oportunidad, una danza, un sentido , un poema vivo . Para  asumir sus dimensiones  puede ser útil poner atención, inspiración,   emoción, cerca de las palabras de Gabriela Mistral: “hinchar el corazón para que entre como lava ardiente en el universo.” 
Vislumbrando las dificultades ,lo arduo, la  infinita apertura que hay que poner en el compromiso, cabe complementar   con Hölderlin: “La ola del corazón no se cubriría de  la más hermosa  espuma,  ni se haría todo espíritu , si la roca impasible del destino no se opusiera a su paso”




martes, 5 de noviembre de 2013

Conversando desde la Amistad(351)


Conversando desde la Amistad(351)

 La elección , un texto de Miguel  Ángel San Martín
Lo ubicamos en al Cuidado (23), aunque también representa Salud Integral
EJERCER NUESTRO PODER INDIVIDUAL.
Miguel Ángel San Martín
Diario Crónica Chillán
Viernes, 1° de noviembre de 2013.
                             Versión Original
       A pocos días de un importante proceso electoral, me da la impresión de que en Chile estamos en presencia de un nuevo impulso democrático para ejercer los derechos sociales y de exigir sus cumplimientos.
       Cuentan que antes del Siglo V a. c., cuando existían los Eupátridas (Nobles), los Demiurgos (artesanos), los Geomoros (campesinos) y los esclavos, en la antigua Grecia se juntaban circunstancialmente los demiurgos y los geomoros, conformando mayorías suficientes como para derrotar a los Eupátridas,  adoptando decisiones generales de la sociedad de entonces. Y que  de allí se fue conformando el concepto representado por la palabra “Democracia”, que el mismo griego la describe como Poder del Pueblo (Demos=Pueblo y Cratos=Poder). Entonces, podremos colegir que los procesos democráticos actuales no difieren mucho de aquellos tan antiguos…
       Al margen de estas consideraciones histórico/humorísticas traídas a colación, estamos convencidos que es bueno participar en el ejercicio de un derecho que nos da poder a cada uno de los ciudadanos, para adoptar decisiones que son colectivas y que, a la vez, nos afectan individualmente.
       La era moderna nos ha posibilitado encontrar mecanismos de participación, como seres libres e iguales, que permiten legitimar las decisiones que nos llevan a una convivencia social mejor.  Por eso, resulta lógico pensar que estos mismos mecanismos han de ser voluntarios, formados e informados adecuadamente, para que cada uno de nosotros los utilicemos de acuerdo a nuestro leal saber y entender.
       Hace unos días solamente, hemos conocido una encuesta que revolucionó el ambiente general de nuestra sociedad, porque en forma científica hurgó en las voluntades mayoritarias y proyectó resultados de las próximas elecciones que viviremos en nuestro país. Unos la descalifican, otros la alaban. Unos colocan aquel sondeo en la pared de su casa para salir a la calle con un convencimiento, en tanto que otros lo dejan en el baúl de los recuerdos, esperando que el 17 de noviembre los hechos lo desmientan.
       Lo que ninguno ha dejado de decir es que mientras más votemos, mejor. Porque será más explícita la voluntad popular. Porque será más contundente el pronunciamiento ciudadano. Porque no tendremos excusas después para quejarnos de que nuestros intereses particulares o de grupos, han sido vulnerados. 
Es bueno votar. Es necesario que cada uno se considere un elemento vital en el proceso social y participe en un hecho colectivo de tal magnitud. Es fundamental para que el sistema democrático funcione –como lo hicieron los antiguos- que el ser único y personal se sume al colectivo y empuje el carro del progreso social hacia la concreción de los anhelos de un pueblo en marcha. Si no lo hacemos, le estaremos dando la oportunidad a que otros decidan  por nosotros. Y eso no aceptaría excusas ni lamentos posteriores.


lunes, 4 de noviembre de 2013

Conversando desde la Amistad (350)


Conversando desde la Amistad (350)

EL VIAJE DE ICARA E ICARO
                                 Mitos intervenidos (9 )

Iban al so!, las alas compartidas, olvidando el camino, confiando en nubes supersticiosas, hablando ‑aun sin conocerlos‑ con cometas de todos los colores, contemplando, las manos juntas, rebaños de días aún sin nacer.

El vuelo era largo y, conociendo el secreto, sus miradas tejían alas nuevas para el viaje más allá del sol.

domingo, 3 de noviembre de 2013

Conversando desde la Amistad (349)


 Conversando desde la Amistad(349)

El coraje de  ser
El Cuidado (23)

El coraje de ser, más allá, más acá y dentro de la sabiduría

Con el  énfasis en el conocimiento se  tiende a perder sabiduría, con la información se suele  des -cuidar el conocimiento .
Hay   quienes  piensan que con la sabiduría se puede no asumir la  espiritualidad

Se  tiende  a vivir  dejando pasar las mejores elecciones  de nuestro  proyecto    de vida, de aporte   a la vida…

         Somos seres de posibilidades.
   
      Posibilidades de  asumir el ser.
      De hacerse cargo de pertenecer a la vida, a lo humano.
     De poder  situarse  dentro de sí y  dentro del diálogo.
    De  asumir  con coraje el ser, la vida, lo humano,  los otros, a sí mismo.

  Coraje de  mirar la finitud sin pestañar.
 Coraje   de saludar  el anhelo de absoluto ,sin complicidad .
 Coraje de dar la mano al tiempo .
 Coraje de   ser parte de los otros y del todo.
 Coraje de ser  separados e integrados.
 Coraje de vivir a orillas  del misterio.
 Coraje  de militar en lo  oscuro radiante  y en el frío de lo claro.
Coraje de amar la vida  y desear su evolución.
 Coraje de comprometerse y de desapegarse.

Coraje de conocer el  temor
Coraje de convertirlo en información ,en conocimiento, en sabiduría.
Coraje de convertir  la sabiduría  en creación.
Coraje de convertir la  creación en amistad.
Coraje de convertir  la amistad  en sabiduría.

Coraje  de  asumir la sabiduría de vivir el secreto:
La espiritualidad se llama coraje de ser,