lunes, 26 de diciembre de 2016

De post modernos a post egóticos 34

                    De post modernos a post egóticos  34
                     Las corrientes de la Esperanza  1 3

             Voces sobre el  Encuentro
  

Coraje de ser
Es ser  encuentro.

Encuentro del tú
Sin perder el yo.

Ver al prójimo
como mi yo.

Buscar encuentros
Al encontrarlos.

Encuentros amigos
Con las preguntas.

Honda certeza
 En el  misterio.


Dentro de sombras
Encontrar soles.

Complementarse
Con los no amigos.

Encontrar flores
En las semillas.

Tocar la poesía
En la finitud.

Todo eso puede ser, pero  en lo que  seguramente vamos a concordar es en lo expresado por Martín Buber:
“Toda vida verdadera es un encuentro”.



domingo, 25 de diciembre de 2016

Educándonos para la paz 2

 Días de reflexión

Etapas en la formación para la Paz(2)

Hacia una ecología de la identidad

Insistiendo en que sólo hablamos desde nuestra perspectiva, podemos proponer una asociación entre formación para la paz y desarrollo de la salud de la conciencia hacia una conciencia ecológica.

En líneas generales, hablamos de tres etapas que no son lineales, que se sobreponen, pero que, en forma esquemática, podrían describirse como “momentos” formativos de apertura, de ordenación de marco referencial.

En el fondo, se trata de avanzar en una relación de igualdad entre lo propio y lo no propio.

Hablamos de salud-ecología de la identidad.

El tema es complejo, pero es preferible abordarlo en profundidad, sin rehuir las dificultades, dándose tiempo para irlo madurando.

Se trata de desarrollar lo propio, mi vida, mi familia, mi comunidad, mi país, en apertura para aceptar la igualdad con los otros, las otras familias, comunidades, países, la naturaleza. Hay un polo no pacifista en que se juntan individualistas, sectarios de todo tipo, nacionalistas, antropocentristas.

Si la paz es la creatividad constructiva, compartida, la búsqueda de la sinergia, la ecología integral, la salud en sus distintas dimensiones, la exaltación de lo propio y la negación de los otros va en un sentido distinto a la paz. Por eso no es pacifista lo antropocéntrico, centramiento en el ser humano como dominante de la naturaleza. Tampoco, por cierto, el nacionalista descalificador de otros países, el etnocéntrico que desprecia a otras culturas, el patriarcalista machista que asume la “dictadura” del hombre adulto sobre mujeres y jóvenes.

La primera etapa es de apertura, de sensibilización hacia lo dicho. Con aproximación afectiva, mediante películas, diálogos, obras de teatro, lecturas, ejercicios corporales o juegos, las personas los grupos, se van abriendo a las necesidades de la paz y a sus dificultades.

Es importante asociarlo al conocimiento de sí mismo y de la propia cultura. ¿Qué tengo de “integrador” y que de “separador”? ¿Cómo es mi cultura, que prejuicios tenemos? ¿Qué prácticas solidarias, saludables, ecológicas existen?

Casi todos los talleres se quedan en esta etapa de aproximación, la formación para la paz necesita llegar a la tercera etapa, la de integrarse al trabajo a favor de la paz y ella requiere el puente de la segunda fase, la adquisición del marco de referencia, del paradigma.

La segunda etapa, inseparable de la primera, es la aprehensión de un marco de referencia. No se trata de un “saber”, poder dar cuanta intelectual de algunas ideas. Se trata de hacerse cargo del paradigma de la paz, que implica no solo ideas, sino una conciencia, un funcionar desde una perspectiva distinta.

Nuestra cultura no es pacifista. No integra. Está basada en los intereses, en los poderes, en competencias de las personas, las familias, los grupos, los países... No se trata de irse a una isla o a una montaña, o aislarse de las prácticas dominantes, la conciencia pacifista implica un estar conciente, un “darse cuenta”, de esos cortes, de esas distancias.

Pensando en el campo de la educación, por ejemplo, se funciona desde el paradigma dominante cuando una profesora da tareas, reta a los niños, habla con los padres, sin “imaginarse”, sin ponerse en el caso de los niños o los padres, sin sentirse “parte de ellos”.

Asumir el paradigma de la paz es estar pre – ocupada(o) de los propios límites, tratar de estar permanentemente en diálogo, aprehendiendo el sentido de la integración.

La tercera etapa, es la de la transformación de la pre – ocupación en ocupación. Se tiene conciencia, después de haber sido sensibilizado, de la necesidad de no identificarse totalmente con lo propio y, más allá de eso, de que se está en minoría, en una sociedad, un mundo no pacifista y... se buscan espacios para llegar a una cultura de la paz.
 En esta etapa se trata de abrir espacios, de sensibilizar a otros, de ayudar a que se aprehenda el paradigma paz – salud – ecología. Es por eso que se habla de una etapa operativa, que debiera durar toda la vida... En esta etapa, siempre hay sensibilizaciones a nuevos temas relacionados con la paz,  reforzamientos, ampliaciones del paradigma, nuevos cauces para trabajar...









sábado, 24 de diciembre de 2016

Educándonos para la Paz

Días de reflexión…

FORMÁNDONOS PARA EDUCAR PARA LA PAZ


Paz entre los pacifistas...

El pluralismo en la educación para la paz.
En todo lo que sea formación hay muchos marcos de referencia, muchos objetivos posibles, muchas metodologías a las que se puede optar... depende del “cristal con que se mire”, de quién mire... En la educación para la paz la cosa es muchos más compleja que en otros temas, porque hay muchas concepciones sobre la paz.

En los hechos, es fundamental distinguir entre contenidos y alcances extensivos de la paz.

Desde el punto de vista del contenido, hay, en último esquema, un sentido restrictivo, paz es ausencia de guerra, de destructividad, de violencias, como, también, una acepción positiva, paz como armonía, como complementariedad. En eso se parece a la noción de salud, entendida como ausencia de enfermedad, daño, o como algo positivo, bienestar, desarrollo.

En torno a la extensión, siempre apuntando a lo grueso, paz del individuo, de la familia, del grupo, de la comunidad, entre países, en el mundo.

En una intuición constructiva, podemos hacer alcances operativos, definir nuestra manera de entender la paz, de qué paz estamos hablando, como primera etapa para una orientación formativa.


Paz como salud integral ecológica.

Desde nuestro sesgo, la paz es algo positivo, la salud, salud humana que asume la muerte. No es una contradicción. La salud humana es el despliegue de las capacidades humanas. Las capacidades posibles, que son las de los seres vivos, con necesidades, con límites, con muerte, además de tener conciencia y valores.

Esta salud es, al mismo tiempo, de todas las “escalas” de extensión, salud familiar, salud pública, salud ecológica, salud internacional.

La paz, como salud integra, tiene una dimensión física, psíquicas, social, ecológica y espiritual, se refiere a los individuos, los vínculos, los grupos, las comunidades, los países. Indica lo que esta pasando y las tendencias hacia el futuro.

La salud integral depende de relaciones, de la ecología. Se habla de ecología en las relaciones con el medio ambiente, pero, también, hay una ecología social y una ecología de la muerte.

Así, desde nuestro sesgo, con una concepción amplia de salud y ecología, paz es la dimensión positiva de la salud integral, y la ecología integral, las realizaciones de potencialidades en armonía, o, como se dice en círculos pacifistas y ecologistas, la sinergia.

 Sinergia es hacer “fuerza juntos”, es complementarse.

La guerra es lo contrario a la paz, pero tampoco es paz la explotación, la injusticia, el hambre, las drogas.

Por eso se habla de no violencia activa, no violencia “con positividad”. El corazón de la positividad es la sinergia, colaboración con respeto por la diversidad, aceptación de la diferencia con igualdad de fondo.




viernes, 23 de diciembre de 2016

Energía femenina

Escribe Julio Monsalvo
Desde Formosa, Argetina

Cartas que salen del Cuerpo
La columna editorial del sitio www.altaalegremia.com.ar
Carta 249: 22/12/16

ENERGÍA FEMENINA, ENERGÍA DE ESPERANZA

Por diversos medios nos enteramos de la “Marcha de la Esperanza”, protagonizada por unas tres mil mujeres israelíes y palestinas durante dos semanas en el mes de octubre, exigiendo un acuerdo de paz. (*)
La misma fue organizada por "Mujeres hacen la paz", que se propone “restablecer la esperanza y trabajar hacia una existencia pacífica para nosotras, nuestros hijos y futuras generaciones".
Una de las noticias que nos llega, nos trae la voz de una de las activistas, Raya Kalisman, quien cuenta que “Mujeres hacen la Paz”, se constituyó tras meses de conversaciones entre mujeres israelíes y palestinas sobre “por qué envían a sus hijos a la guerra”.
En diversos ámbitos, en distintas geografías, con grupos de las más variadas culturas con que la Vida me ha regalado interactuar, he percibido una constante: son las mujeres quienes toman la iniciativa en acciones por la salud, por la educación, por el cuidado de la vida.
Esa Energía Femenina, que está en el Ser Humano Varón y Mujer, es Energía que mueve a Esperanzar, provocar Esperanza que lleva a acciones concretas en defensa de la vida.
Mi homenaje a las Mujeres Campesinas y de los Pueblos Originarios del Norte Argentino, a las Mujeres de los Andes y a las Mujeres de diversos rincones del mundo, que me enseñaron andar haciendo el camino de recuperar el sentido de pertenencia a la Madre Tierra.
Saber que pertenecemos a la Madre Tierra nos hace tomar consciencia que somos vida dentro de la Vida, que todos somos Uno, surgiendo así la fraternidad entre los seres humanos y con toda forma de vida que lleva a un Mundo de respeto, de solidaridad, de apoyo mutuo y de paz.
Dejar aflorar la Energía Femenina es construir la Cultura de la Vida.

Con un alegrémico y amistosófico abrazo,
                                    hasta la Victoria de la Vida Siempre!!
                                                                                   Julio