viernes, 18 de noviembre de 2016

Formación 37

Formación  37
Disciplina Individual
La Ecología del Yo 1
(También el yo y su ecología es central en las otras  dos disciplinas, la vincular y la grupal)


El yo  es misterio y  consituye nuestra  realidad más cercana.
Es , seguramente la palabra más reiterada y , sin embargo,no sabemos  responder  a la pregunta  ¿quién soy yo?
Esta al centro  de las realidades y tensiones  del egoismo y el altruismo , del  nacionalismo, el etnicismo, el machismo, elitismo...  con el universalismo, el humanismo ecológico, el biocentrsimo… el nuevo paadigma.
Entra en la disciplina individual y en las grandes conversaciones educacionales, de salud. políticas y ecológicas… éticas.

Tal vez convenga   empezar  con una semana de meditación, diálogoi y creación  sobre  pinceladas acerca del yo de diferentes autores


Empecemos con este poema de  Juan Ramón Jiménez

¡No corras. Ve despacio,
que donde tienes que ir
es a ti solo!
¡Ve despacio, no corras,
que el niño de tu yo, recién nacido
eterno,
no te puede seguir!
Si vas deprisa,
el tiempo volará ante ti, como una
mariposilla esquiva.
Si vas despacio,
el tiempo irá detras de ti,
como un buey manso.








jueves, 17 de noviembre de 2016

Formación 36

Formación 36
Disciplina Individual
El Trabajo con otros estados de Conciencia 2


Teniendo como base la relajación, las personas en trabajo de desarrollo personal pueden ir, paulatinamente, internándose en el campo de la imaginería, imágenes... actualizadas de acuerdo a un objetivo. Hemos hablado del ejercicio de figurarse un día de otra persona, de la fantasía afectiva, de serenidad, frente a las emociones "angostantes", de las imágenes familiares de contextos "relajadores". Avanzando en este trabajo con los niveles de conciencia se llega a las visualizaciones de escenas consideradas amenazantes del pasado, presente o presumible futuro, para perderles el miedo, para llevarlas a la familiaridad y facilitar su elaboración . También a ejercicios de anticipar diferentes escenarios. Abre perspectivas el ejercicio de fantasear con las posibles consecuencias de haber realizado otras opciones biográficas, al modo de "¿qué estaría ocurriendo si me hubiera casado con esta persona y no con quien lo hice?”. Imaginerías de evidente contribución al desarrollo de la ecología del yo son las dirigidas a entrar en la concepción de ser humano y en la imagen de sí. Para la primera es bien fecundo el ejercicio de figurarse contestando qué es lo propio, lo distintivo del ser humano, a personas de diferentes edades, culturas y niveles de instrucción. En relación a uno mismo, hay una vivencia de profundización cuando uno fantasea con diálogos sobre nuestras principales características en que participan personas con las que hemos tenido conflicto y otras que nos son muy afines.

La meditación es el gran camino para llegar a los llamados estados alterados de conciencia, nombre equívoco por asociársele a la patología en circunstancia que tiene que ver con un nivel de conciencia en que uno se aproxima a trascender el ego, la separatividad, a reencontrarse con la unidad del todo. En nuestra intención de hacer un aporte simple, para la democracia, para todos los ciudadanos, no haremos más que mencionar esta disciplina. La relajación, una vez aprendida, puede y debe practicarse con autonomía. Los y las ciudadanas pueden ir posesionándose de ciertas formas de imaginería, intencionado nuestro fantasear de cada día, dándole rigor, evaluaciones, ventilaciones en el diálogo. La meditación requiere una instrucción previa. Afortunadamente, las personas que quieren desarrollar esta disciplina pueden fácilmente encontrar cursos y centros de instrucción. No podemos dejar de insistir en la necesidad de que los interesados tengan claridad acerca de las bases espirituales y epistemológicas, las fuentes de lo que se les ofrece. La sociedad de consumo ha penetrado el terreno de la ampliación de conciencia, de la espiritualidad, desarrollando un verdadero turismo espúrio y banal, un ámbito mercantil donde se empalman la codicia irresponsable con la ingenuidad junto al auténtico desarrollo de lo más profundo de las personas.

Hay una forma de meditación que está al alcance del trabajo de autodesarrollo en relación a la salud integral. Es la observación de la mente. En el camino a aprehender la identidad esencial y la apertura al conocimiento de sí y al cambio, el observar los contenidos de la conciencia, qué siento, qué pienso... es un ejercicio de apertura, de reconocimiento de planos en nosotros mismos... Hay un Yo que observa, más allá, no idéntico a lo que pasa por mi conciencia. Es un paso en la facilitación del desapego, del no identificarse totalmente con la individualidad, es un momento en el compromiso con la tarea de salir de los condicionamientos de situarse en la empresa de ser humano.



miércoles, 16 de noviembre de 2016

Formación 35

Formación 35

El trabajo con otros niveles de conciencia. 1

La revisión de las últimas veinticuatro horas y la preparación de las próximas se centran en los contenidos de la conciencia, en las representaciones de afectos, sensaciones, fantasías, ideas, conductas... Trabajamos, también, sobre la otra gran vertiente de la actividad de la conciencia, lo que distingue el sueño de la vigilia o el estado de estupor, el nivel de conciencia. Se distinguen alrededor de veinte diferentes "estados de conciencia", incluyendo la conciencia lúcida, la del dormir sin soñar, la del sueño, la obnubilación, el estado delirioso, el delirio, el coma. En el enfoque humanista y transpersonal se hace hincapié en los llamados estados alterados de conciencia cuyos vértices más señeros son los trances místicos y la meditación. En nuestro trabajo intentamos una apertura hacia el asumir posibilidades de desarrollo de la salud integral al cultivar la razón, la capacidad reflexiva, junto al entrar en el mundo de los sueños y de los ensueños y de hacerse cargo, cotidianamente, de practicar la relajación.

Es la tercera fase del trabajo individual. Para la mayor parte de las personas tiene ventajas el hacer la relajación a continuación de la revisión del día pasado y de la anticipación del próximo. Dentro de la autonomía, la creatividad y el espíritu de investigación esperado, caben toda clase de innovaciones, incluyendo el hacer más de una experiencia de relajación al día o condicionar su repetición alas necesidades de mantener un estado de equilibrio emocional, centrado en la vivencia de serenidad.

La fase de motivación está nucleada en el tener presente que la relajación es un estado de conciencia "natural", orgánico, que se presenta, con frecuencia, en forma espontánea, al conciliar el sueño o al despertarse, en los baños de sol, al escuchar música o sentir el murmullo suave del viento, mirando el fuego, el atardecer o el mar, después de hacer el amor.. Interesa, igualmente, recordar su papel en el avance en la dirección de la salud integral. Al practicar la relajación estamos, conscientemente, suspendiendo el fluir de contenidos en nuestra conciencia, acercándonos a los bordes de nuestra separatividad, quedándonos en un estado de contemplación, de continuidad con lo más allá de nosotros, con una especie de hibernación de nuestro yo empírico. Es el meollo de la ecología del yo, un ejercicio de desapego de sí mismo. Con la relajación, por cierto, acortamos distancia con nuestros mundos inconscientes, abrimos camino a la actualización de nuestros potenciales creativos. En los planos psicofisiológicos de la salud integral, compartimos un gran medio para alcanzar armonía, subir el umbral de emergencia de la irritabilidad, la ansiedad y la angustia.

Habitualmente iniciamos la relajación cerrando los ojos, respirando con la nariz, la lengua apoyada en el labio inferior practicando la respiración abdominal, la espiración prolongada. Luego se va llevando todo el cuerpo a un estado de distensión paulatino, empezando con las extremidades inferiores. A continuación, se profundiza la relajación en tres partes, la boca, los ojos y las manos. Se prosigue llamando la atención sobre el latido del corazón, la presencia del aire, a nuestro alrededor, en el tracto respiratorio. En ese momento, habitualmente, se evoca una imagen asociada con el estado de conciencia buscado. Es diferente para cada persona. A veces requiere un período de investigación para optar entre escenas llenas de un sentir plenitud y sosiego al borde del mar, en bosques, en montañas, junto a un sauce y un arroyo, ante una chimenea familiar, escuchando música, compartiendo caricias.



martes, 15 de noviembre de 2016

Formación 34

Formación 34

La Disciplina Individual

La anticipación de las próximas  24 horas.

Después de la revisión de las últimas veinticuatro horas, viene la preparación de las próximas veinticuatro horas. Aquí, hay dos momentos, uno de anticipación, propiamente tal; el otro, de orientación a la plasmación de nuestro proyecto.

Empezamos por tratar de figuramos el próximo día, al modo de un ejercicio neutro, descriptivo. Esto va a pasar... Iré allá, tendré tal momento desagradable. Aquella tentación. Esa tarea es muy congruente conmigo. Ese momento es de rutina, de confusión, de presión para apartarme de lo mío.

 Es, simplemente una descripción, descontando lo impredecible, formulando hipótesis, prefigurando lo inevitable.

Luego, la preparación: "¿Qué puedo hacer para tener un día lo más cercano posible a mi proyecto?” Trabajo emociones y acciones, separando lo que depende y lo que no depende de mí, lo que está a mi escala actual y lo que todavía, o nunca, estaré en condiciones de realizar.

El trabajo sobre las veinticuatro horas siguientes se enlaza con nuestra autocrítica. Es parte de la revisión diaria, ¿hasta dónde cumplimos con nuestra anticipación?



lunes, 14 de noviembre de 2016

Formación 33

Formación 33

Los momentos altos
El último tramo de la revisión diaria es el reconocimiento de los momentos altos, significativos. Son aquellos instantes en que la vida se nos da como especialmente válida, "digna de ser vivida, no cuestionada. Los momentos "altos "peak", de Maslow.

A veces son encuentros . En ocasiones, son palabras, cuyo contexto se desvanece. No es raro que resuenen durante mucho tiempo momentos altos  como el momento en que  alguien nació, falleció, regresó de un viaje, se casó.Por cierto son inolvidables escenas conm el del regocijo de un pueblo orimido que alcanza la libertad . La práctica destaca  las instancias de conversión, de un “darse cuenta “ de algo relevante ,    la vivencia de abrirse  a otra perspectiva,  a , de alguna manera, ser otra, ser otro.

El trabajo con las reacciones "reduccionistas" y el reconocimiento de los momentos altos forman, en conjunto, una unidad de ecología del yo al servicio, en lo inmediato, de una "economía emocional". Se trata de un no desgastarse, de un bajar la entropía de los momentos "negativos" y "nutrirse" con los momentos significativos, contraviniendo la vida espontánea en que nos quedamos con frecuencia fijados a una emoción angostante y dejamos pasar, sin retenerlos, asimilarlos, los momentos altos.

A las reacciones angostantes las "intervenimos", con la imaginería. A los momentos altos, simplemente, los evocamos, los recordamos, tratamos de retenerlos, escribiéndolos, grabándolos, dibujándolos, incluyéndolos en un diario, una narración, un poema.

Contándolos en nuestros círculos de intercambio, dialógicos, en la vida cotidiana, llevándolos a nuestras disciplinas de pareja y de grupo.