miércoles, 16 de noviembre de 2016

Formación 35

Formación 35

El trabajo con otros niveles de conciencia. 1

La revisión de las últimas veinticuatro horas y la preparación de las próximas se centran en los contenidos de la conciencia, en las representaciones de afectos, sensaciones, fantasías, ideas, conductas... Trabajamos, también, sobre la otra gran vertiente de la actividad de la conciencia, lo que distingue el sueño de la vigilia o el estado de estupor, el nivel de conciencia. Se distinguen alrededor de veinte diferentes "estados de conciencia", incluyendo la conciencia lúcida, la del dormir sin soñar, la del sueño, la obnubilación, el estado delirioso, el delirio, el coma. En el enfoque humanista y transpersonal se hace hincapié en los llamados estados alterados de conciencia cuyos vértices más señeros son los trances místicos y la meditación. En nuestro trabajo intentamos una apertura hacia el asumir posibilidades de desarrollo de la salud integral al cultivar la razón, la capacidad reflexiva, junto al entrar en el mundo de los sueños y de los ensueños y de hacerse cargo, cotidianamente, de practicar la relajación.

Es la tercera fase del trabajo individual. Para la mayor parte de las personas tiene ventajas el hacer la relajación a continuación de la revisión del día pasado y de la anticipación del próximo. Dentro de la autonomía, la creatividad y el espíritu de investigación esperado, caben toda clase de innovaciones, incluyendo el hacer más de una experiencia de relajación al día o condicionar su repetición alas necesidades de mantener un estado de equilibrio emocional, centrado en la vivencia de serenidad.

La fase de motivación está nucleada en el tener presente que la relajación es un estado de conciencia "natural", orgánico, que se presenta, con frecuencia, en forma espontánea, al conciliar el sueño o al despertarse, en los baños de sol, al escuchar música o sentir el murmullo suave del viento, mirando el fuego, el atardecer o el mar, después de hacer el amor.. Interesa, igualmente, recordar su papel en el avance en la dirección de la salud integral. Al practicar la relajación estamos, conscientemente, suspendiendo el fluir de contenidos en nuestra conciencia, acercándonos a los bordes de nuestra separatividad, quedándonos en un estado de contemplación, de continuidad con lo más allá de nosotros, con una especie de hibernación de nuestro yo empírico. Es el meollo de la ecología del yo, un ejercicio de desapego de sí mismo. Con la relajación, por cierto, acortamos distancia con nuestros mundos inconscientes, abrimos camino a la actualización de nuestros potenciales creativos. En los planos psicofisiológicos de la salud integral, compartimos un gran medio para alcanzar armonía, subir el umbral de emergencia de la irritabilidad, la ansiedad y la angustia.

Habitualmente iniciamos la relajación cerrando los ojos, respirando con la nariz, la lengua apoyada en el labio inferior practicando la respiración abdominal, la espiración prolongada. Luego se va llevando todo el cuerpo a un estado de distensión paulatino, empezando con las extremidades inferiores. A continuación, se profundiza la relajación en tres partes, la boca, los ojos y las manos. Se prosigue llamando la atención sobre el latido del corazón, la presencia del aire, a nuestro alrededor, en el tracto respiratorio. En ese momento, habitualmente, se evoca una imagen asociada con el estado de conciencia buscado. Es diferente para cada persona. A veces requiere un período de investigación para optar entre escenas llenas de un sentir plenitud y sosiego al borde del mar, en bosques, en montañas, junto a un sauce y un arroyo, ante una chimenea familiar, escuchando música, compartiendo caricias.



martes, 15 de noviembre de 2016

Formación 34

Formación 34

La Disciplina Individual

La anticipación de las próximas  24 horas.

Después de la revisión de las últimas veinticuatro horas, viene la preparación de las próximas veinticuatro horas. Aquí, hay dos momentos, uno de anticipación, propiamente tal; el otro, de orientación a la plasmación de nuestro proyecto.

Empezamos por tratar de figuramos el próximo día, al modo de un ejercicio neutro, descriptivo. Esto va a pasar... Iré allá, tendré tal momento desagradable. Aquella tentación. Esa tarea es muy congruente conmigo. Ese momento es de rutina, de confusión, de presión para apartarme de lo mío.

 Es, simplemente una descripción, descontando lo impredecible, formulando hipótesis, prefigurando lo inevitable.

Luego, la preparación: "¿Qué puedo hacer para tener un día lo más cercano posible a mi proyecto?” Trabajo emociones y acciones, separando lo que depende y lo que no depende de mí, lo que está a mi escala actual y lo que todavía, o nunca, estaré en condiciones de realizar.

El trabajo sobre las veinticuatro horas siguientes se enlaza con nuestra autocrítica. Es parte de la revisión diaria, ¿hasta dónde cumplimos con nuestra anticipación?



lunes, 14 de noviembre de 2016

Formación 33

Formación 33

Los momentos altos
El último tramo de la revisión diaria es el reconocimiento de los momentos altos, significativos. Son aquellos instantes en que la vida se nos da como especialmente válida, "digna de ser vivida, no cuestionada. Los momentos "altos "peak", de Maslow.

A veces son encuentros . En ocasiones, son palabras, cuyo contexto se desvanece. No es raro que resuenen durante mucho tiempo momentos altos  como el momento en que  alguien nació, falleció, regresó de un viaje, se casó.Por cierto son inolvidables escenas conm el del regocijo de un pueblo orimido que alcanza la libertad . La práctica destaca  las instancias de conversión, de un “darse cuenta “ de algo relevante ,    la vivencia de abrirse  a otra perspectiva,  a , de alguna manera, ser otra, ser otro.

El trabajo con las reacciones "reduccionistas" y el reconocimiento de los momentos altos forman, en conjunto, una unidad de ecología del yo al servicio, en lo inmediato, de una "economía emocional". Se trata de un no desgastarse, de un bajar la entropía de los momentos "negativos" y "nutrirse" con los momentos significativos, contraviniendo la vida espontánea en que nos quedamos con frecuencia fijados a una emoción angostante y dejamos pasar, sin retenerlos, asimilarlos, los momentos altos.

A las reacciones angostantes las "intervenimos", con la imaginería. A los momentos altos, simplemente, los evocamos, los recordamos, tratamos de retenerlos, escribiéndolos, grabándolos, dibujándolos, incluyéndolos en un diario, una narración, un poema.

Contándolos en nuestros círculos de intercambio, dialógicos, en la vida cotidiana, llevándolos a nuestras disciplinas de pareja y de grupo.




domingo, 13 de noviembre de 2016

Formación 32

Formación 32
Disciplina  Individual 4
Revisión de las últims 24 horas 3
Los Momentos Angostantes

Tras la fase descriptiva y la de autocrítica viene el trabajo con las reacciones emocionales desbalanceadas, aquellas que sentimos "estrechadoras", ajenas a nuestro proyecto, a cómo queremos ser. Esta es la parte más controversial de la metodología. Contraviene un sentir muy difundido sobre las emociones, el de que hay que ser 6&auténtico" y "permitirse" vivir lo que se siente. Tenemos un sistema nervioso muy antiguo, capaz de reaccionar en forma desmedida, viviendo como amenaza lo que no es tal. Muchas de nuestras rabias, de nuestras celos, de nuestros temores, no nos llevan a "vivir mejor", al contrario, nos constriñen, nos angostan, nos reducen. Para poder comprometemos mejor con nuestro proyecto de vida necesitamos tener la salud, el poder, de desapegarnos, de no involucrarnos en lo que nos aparece como "chico", como no nuestro. Al examinar nuestro día, nos topamos con reacciones donde estuvimos "fuera de nosotros mismos", con iras, celos, miedos, culpas, ansiedades, que nos han "reducido", sacándonos de "cómo queremos ser”.

La propuesta es revisar si hemos tenido una reacción de esa índole en las últimas veinticuatro horas y, si la ha habido, realizar con ella una "imaginería afectiva". Este ejercicio consiste en rememorar la escena. Por ejemplo, nos dijeron una palabra que no nos agradó y tuvimos un estallido de rabia. Entonces, se intenta recordar el episodio en la forma más realista posible y se procede a fantasear con que nos mantuvimos tranquilos. ¿Me sigues? Lo único que cambiamos en la imaginería, es el estado afectivo. Imaginamos que no nos dejamos llevar por la reacción "angostante", no tuvimos rabia, por ejemplo. Esto no lleva implícito el que no juzguemos lo que se nos dijo de una manera crítica. El cambio deseado reside en nuestra reacción emocional. La intención es de disminuir la gravitación de emociones que empequeñecen nuestros horizontes y limitan nuestro aporte a la vida, a la salud en sentido integral.

Se trata de poder distinguir nuestro sentir más profundo, nuestro adherir a una forma de estar en la vida, de lo que nos viene de un fondo arcaico o, posiblemente, de una formación previa a nuestro proyecto para la salud integral. El yo debe ir discriminando, actuando ecológicamente con respecto a las emociones. Conociéndolas, respetándolas, aprendiendo de ellas, pero sin dejarse arrastrar, asumiendo el sentido crítico al servicio del proyecto de vida.

La imaginería afectiva va ligándonos, poco a poco, acercándonos a un estado de serenidad que facilita el que nuestra actuación cotidiana se concentre en nuestro propósito de embellecer la vida, a nuestra escala, según nuestras capacidades, "de cada uno según sus capacidades de aportar a la vida, la suya y la vida en general".



sábado, 12 de noviembre de 2016

Formación 31

Formación 31

Disciplina  Individual 3

Después de la descripción viene la autocrítica, la evaluación, en primer término, de la marcha del proyecto de vida. Se supone que se han adoptado unas metas, un cuerpo referencial, en este caso, el de nuestra metodología, la ecología del yo, dentro de la salud de la conciencia, parte integrante de la salud integral. Tú puedes tener por meta el vivir los valores del cristianismo o los de la masonería, los del arte por el arte, los del neoliberalismo, los del marxismo o los del budismo... En esta fase del trabajo diario te haces la pregunta de hasta qué punto fuiste coherente con tus valores, tus metas, con cómo quieres ser. No es una cacería de errores ni una reafirmación ligera de tu desempeño. Se trata de visualizar lo positivo, lo negativo, lo incierto, lo no susceptible de análisis valórico. Es la práctica de la autocrítica, cada vez más profunda y rigurosa, incluyendo el examen de tus metas y de tu imagen de ti, asumiendo la revisión de tu propia capacidad autocrítica.

Luego pasas al seguimiento de ciertas características tuyas, incorporadas a tu propuesta de desarrollo personal, ya sea para fortalecerlas, para potenciarlas, sacarles un mayor partido, o para intentar modificarlas, disminuir sus alcances. A veces necesitas intervenir un mismo rasgo para, al mismo tiempo, potenciarlo en ciertos planos y quitarle desarrollo en otros. Es lo propio de la sensibilidad, donde se da la tensión entre la legitimación del poder vibrar, acoger, guiar, embellecer, con el posible efecto negativo del sufrimiento por sensitividad, por intolerancia a la agresividad, al egoísmo, a la falta de delicadeza. Se da un camino de desarrollo personal de búsqueda de más "dureza" en el sentido de resistencia al quiebre, al daño, y de mantención o crecimiento en comprensión, en capacidad de expresar y promocionar nobleza, profundidad interior, ética, sentido de belleza, espiritualidad. Lo corriente es que se procure bajar el perfil, subir el umbral de reacción de manifestaciones emocionales perturbadoras para la convivencia como los celos, la ira, el temor, como que, por el contrario, se estimulen condiciones constructivas del tipo de la ecuanimidad, la buena comunicación, el humor.

Junto a la verificación de la coherencia con los objetivos y metas del proyecto de vida y el pastoreo de ciertos rasgos considerados positivos o negativos, la autocrítica comprende una pregunta general sobre lo aprendido: ¿El día ha dejado alguna enseñanza? Recuerdo una clase a alumnos de medicina en que conversábamos sobre la muerte y la función del médico y de improviso alguien dijo algo así como: 16entonces la medicina, al final, es una postergadora de la muerte..." Era el asumir no solo los límites de la medicina, era hacerse cargo de la inevitabilidad de la muerte y de la resistencia que la acompaña. El que nos cuesta integrar la muerte en nuestra visión de la vida. Es simplemente un ejemplo, entre muchísimos posibles, de un "aporte" del día. Puede no aparecer una enseñanza en ese lapso de veinticuatro horas. Nos vamos, entonces, retrocediendo en el tiempo, recuperando enseñanzas emergentes de la cotidianidad de días anteriores.