martes, 19 de enero de 2016

Para Fábulas y Para Mitos 27

Para Fábulas Para Mitos 27
 La Eternidad

La eternidad, así nos cuentan  los antiguos griegos,  era una caverna…ubicada en un lugar remoto, inaccesible hasta  para  los dioses, incluso para el Destino.
Ella,  constantemente, así nos lo han referido , hacía salir los tiempos, desde la caverna ,siempre conducidos por Cronos, a veces  visitados por el imprevisible Kairós, el de los  momentos significativos.
William  Blake, visionario, imaginativo, idealista,  en su  mayor momento clarividente,  trans…divino, se dio cuenta que la Eternidad  estaba enamorada…¿De  quién? Allí  actuó su intuición  y… no acertó . La creyó enamorada de las obras del tiempo, una especie  de Edipo  de abuela  cautivada por su nieto.
Advertido, Kairós, cómplice, modestamente, sonrió. La eternidad  estaba enamorada  de un antecesor, de Eros,  el hijo mayor del Caos. Eros, el integrador. Anterior al tiempo. Familiar de la Nada y de la Creación. Hermano gemelo del Misterio
Ensimismada, perpleja, de la Caverna salieron  tiempos confundidos, nacieron almas antiguas, algunos delataban  el futuro o el remoto pasado.
 Los Dioses encontraron  forma de llegar a la eternidad.
No,así, los humanos.


lunes, 18 de enero de 2016

Rubén Darío

¿Actualidad?
Rubén Darío
El 18 de Enero de 1867 , nació Ruben Darío(Félix Rubén García Sarmiento), uno de los grandes de la poestrica de alcanzarsperanzaa  alcamino e alcanzaría universal.
Su aporte poético contribuye a dar vida y esperanza  a la  tarea histótrica de alcanzar  una cultura  de equilibrio y sinergia poético  prosaica .
Recordemos su poema que lleva ese título:
CANTOS DE VIDA Y ESPERANZA
A José Enrique Rodó 

I
Yo soy aquel que ayer no más decía
el verso azul y la canción profana,
en cuya noche un ruiseñor había
que era alondra de luz por la mañana.

El dueño fuí de mi jardín de sueño,
lleno de rosas y de cisnes vagos;
el dueño de las tórtolas, el dueño
de góndolas y liras en los lagos;

y muy siglo diez y ocho y muy antiguo
y muy moderno; audaz, cosmopollita;
con Hugo fuerte y con Verlaine ambiguo,
y una sed de ilusiones infinitas.

Yo supe de dolor desde mi infancia,
mi juventud... ¿fue juventud la mía?
Sus rosas aún me dejan la fragancia...
una fragancia de melancolía...

Potro sin freno se lanzó mi instinto,
mi juventud montó potro sin freno;
iba embriagada y con puñal al cinto;
si no cayó, fué porque Dios es bueno.

En mi jardín se vió una estatua bella;
se juzgó de mármol y era carne viva;
un alma joven habitaba en ella,
sentimental, sensible, sensitiva.

Y tímida, ante el mundo, de manera
que encerrada en silencio no salía,
sino cuando en la dulce primavera
era la hora de la melodía...

Hora de ocaso y de discreto beso;
hora crepuscular y de retiro;
hora de madrigal y de embeleso,
de "te adoro", de "¡ay!" y de suspiro.

Y entonces era en la dulzaina un juego
de misteriosas gamas cristalinas,
un renovar de notas del Pan griego
y un desgranar de músicas latinas.

Con aire tal y con ardor tan vivo,
que a la estatua nacían de repente
en el muslo viril patas de chivo
y dos cuernos de sátiro en la frente.

Como la Galatea gongorina
me encantó la marquesa varleniana,
y así juntaba a la pasión divina
una sensual hiperestesia humana;

todo ansia, todo ardor, sensación pura
y vigor natural; y sin falsía,
y sin comedia y sin literatura...:
Si hay un alma sincera, ésa es la mía.

La torre de marmil tentó mi anhelo;
quise encerrarme dentro de mí mismo,
y tuve hambre de espacio y sed de cielo
desde las sombras de mi propio abismo.

Como la esponja que la sal satura
en el jugo del mar, fué el dulce y tierno
corazón mío, henchido de amargura
por el mundo, la carne y el infierno.

Mas, por la gracia de Dios, en mi conciencia
el Bien supo elegir la mejor parte;
y si hubo áspera hiel en mi existencia,
melificó toda acritud el Arte.

Mi intelecto libré de pensar bajo,
bañó el agua castalia el alma mía,
peregrinó mi corazón y trajo
de la sagrada selva la armonía.

¡Oh, la selva sagrada! ¡Oh, la profunda
emanación del corazón divino
de la sagrada selva! ¡Oh, la fecunda
fuente cuyo virtud vence al destino!

Bosque ideal que lo real complica,
allí el cuerpo arde y vive y Psiquis vuela;
mientras abajo el sátiro fornica,
ebria de azul deslíe Filomela.

Perla de ensueño y música amorosa
en la cúpula en flor del laurel verde,
Hipsipila sutil liba en la rosa,
y la boca del fauno el pezón muerde.

Allí va el dios en celo tras la hembra,
y la caña de Pan se alza del lodo;
la eterna vida sus semilas siembra,
y brota la armonía del gran Todo.

El alma que entra allí debe ir desnuda,
temblando de deseo y fiebre santa,
sobre cardo heridor y espina aguda:
así sueña, así vibra y así canta.

Vida, luz y verdad, tal triple llama
produce la interior llama infinita.
El Arte puro como Cristo exclama:
¡Ego sum lux et veritas et vita!

Y la vida es misterio, la luz ciega
y la verdad inaccesible asombra;
la adusta perfección jamás se entrega,
y el secreto ideal duerme en la sombra.

Por eso ser sincero es ser potente;
de desnuda que está, brilla la estrella;
el agua dice el alma de la fuente
en la voz de cristal que fluye de ella.

Tal fué mi intento, hacer del alma pura
mía, una estrella, una fuente sonora,
con el horro de la literatura
y loco de crepúsculo y de aurora.

Del crepúsculo azul que da la pauta
que los celestes éxtasis inspira,
bruma y tono menor ¡toda la flauta!,
y Aurora, hija del Sol ¡toda la lira!

Pasó una piedra que lanzó una honda;
pasó una flecha que aguzó un violento.
La piedra de la honda fué a la onda,
y la flecha del odio fuése al viento.

La virtud está en ser tranquilo y fuerte;
con el fuego interior todo se abrasa;
si triunfa del rencor y de la muerte,
y hacia Belén... ¡la caravana pasa!

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domingo, 17 de enero de 2016

Apuntes de Amistosofía 23


Apuntes de Amistosofía 23
El fantasma de la humanización
Un fantasma recorre un mundo donde parece andar, con prisa inaudita, la densa realidad del consumo, el poder y el deslumbramiento por las innovaciones tecnológicas.
Es el fantasma de una nueva mirada y una nueva forma de vivir, convivir y apreciar la existencia.
Es el fantasma del Cuidado y es el fantasma de Amistad.
Es el fantasma de la transformación, la del intervenir en la evolución, del asumir el paradigma de la coexistencia activa, de la integración, de la complejidad, de la salud integral, de la educación integral, de los derechos y responsabilidades integrales, de la integración de la ecología ambiental, la social, la subjetiva, la del yo... la del desarrollo de lo más humano de lo humano.
El fantasma de hacerse cargo de nuestra identidad como especie, de seres finitos con vocación por cooperar con la vida, de especie que vive el cuidado.
El fantasma del llegar al yo-tú, al diálogo de confianza en la coexistencia, en el ser iguales y diferentes, en el encontrarse y complementarse.
El fantasma de la amistad profunda. El fantasma del Cuidado.
Es una inquietud, es un anhelo que empieza a vislumbrarse porque cada vez son más quienes buscan, quienes empiezan a caminar, muy resueltos o a tientas, por sendas de cambio, a través de la ciencia o la filosofía, del espiritualidad, lo poético o la acción social.
Hay quienes han llegado a la conciencia y la práctica de una misión: trabajar por hacerse dignos de la condición humana, por su desarrollo y por favorecer el desarrollo de otros, por asumir la misión de cambiar el paradigma vigente, por llevar los anhelos, los sueños, a la realidad.
La tarea incluye el aceptar que se trata de una minoría avanzada, crítica, realizadora y propositiva.
Una minoría con trayectorias y presentes muy diversos.
Una minoría que debe enfrentar la realidad de que el sentido común dominante sigue siendo otro, individualista, de miras estrechas. Incluso, en parte en los cercanos, incluso, en cierto grado, en quienes dedican su vida al cambio de vida y de la conciencia.
En la resistencia alemana en tiempos del nazismo se repetía una palabra de un texto de Rilke: resistir.
Ese resistir se llama, hoy, de diversas maneras. Una de ellas, una forman de resiliencia, es dialogar.
Dialogar dentro de cada persona, con las relaciones significativas, con las personas agrupaciones y tendencias cercanas. Y con las que no son tanto.
Dialogar, es decir llevar a la práctica el nuevo paradigma, aquí y ahora.
Dialogar, ir haciendo difusas las fronteras dentro y fuera de la minoría, muy diversa, que cree y vive desde la perspectiva que está en los anhelos de muchos. La perspectiva que todavía es un fantasma.


sábado, 16 de enero de 2016

Apuntes de Amistosofía 22


Apuntes de Amistosofía 22
El Cuidado  guía de la Amistad
La Perspctiva de Erich  Fromm
2
Otro camino para conocer «el secreto» es el amor. El amor es la penetración activa en la otra persona, en la que la unión satisface mi deseo de conocer. En el acto de fusión, te conozco, me conozco a mí mismo, conozco a todos -y no «conozco» nada-. Conozco de la única manera en que el conocimiento de lo que está vivo le es posible al hombre -por la experiencia de la unión- no mediante algún conocimiento proporcionado por nuestro pensamiento. El amor es la única forma de conocimiento, que, en el acto de unión, satisface mi búsqueda. En el acto de amar, de entregarse, en el acto de penetrar en la otra persona, me encuentro a mí mismo, me descubro, nos descubro a ambos, descubro al hombre. El anhelo de conocernos a nosotros mismos y de conocer a nuestros semejantes fue expresado en el lema délfico: «Conócete a ti mismo» Tal es la fuente primordial de toda psicología. Pero puesto que deseamos conocer todo del hombre, su más profundo secreto, el conocimiento corriente, el que procede sólo del pensamiento, nunca se puede satisfacer dicho deseo. Aunque llegáramos a conocernos muchísimo más, nunca alcanzaríamos el fondo. Seguiríamos siendo un enigma para nosotros mismos, y nuestros semejantes seguirían siéndolo para nosotros. La única forma de alcanzar el conocimiento total consiste en el acto de amar: ese acto trasciende el pensamiento, trasciende las palabras. Es una zambullida temeraria en la experiencia de la unión. Sin embargo, el conocimiento del pensamiento, es decir, el conocimiento psicológico, es una condición necesaria para el pleno conocimiento en el acto de amar. Tengo que conocer a la otra persona y a mí mismo objetivamente, para poder ver su realidad, o más bien, para dejar de lado las ilusiones, mi imagen irracionalmente deformada de ella. Sólo conociendo objetivamente a un ser humano, puedo conocerlo en su esencia última, en el acto de amar. Esta afirmación tiene una consecuencia importante para el papel de la psicología en la cultura occidental contemporánea. Si bien la gran popularidad de la psicología indica ciertamente interés en el conocimiento del hombre, también descubre la fundamental falta de amor en las relaciones humanas actuales. El conocimiento

psicológico se convierte así en un sustituto del conocimiento pleno del acto de amar, en lugar de ser un paso hacia él.
La experiencia de la unión, con el hombre, o, desde un punto de vista religioso, con Dios, no es en modo alguno irracional. Por el contrario, y como lo señaló Albert Schweitzer, es la consecuencia del racionalismo, su consecuencia más audaz y radical. Se basa en nuestro conocimiento de las limitaciones fundamentales, y no accidentales, de nuestro conocimiento. Es el conocimiento de que nunca «captaremos» el secreto del hombre y del universo, pero que podemos conocerlos, sin embargo, en el acto de amar. La psicología como ciencia tiene limitaciones, y así como la consecuencia lógica de la teología es el misticismo, así la consecuencia última de la psicología es el amor.
Cuidado, responsabilidad, respeto y conocimiento son mutuamente interdependientes. Constituyen un síndrome de actitudes que se encuentran en la persona madura; esto es, en la persona que desarrolla productivamente sus propios poderes, que sólo desea poseer los que ha ganado con su trabajo, que ha renunciado a los sueños narcisistas de omnisapiencia y omnipotencia, que ha adquirido humildad basada en esa fuerza interior que sólo la genuina actividad productiva puede proporcionar.”