miércoles, 6 de mayo de 2015

Lo Cotidiano y lo Universal 59


Lo Cotidiano y lo Universal 59
 Alicia , Antonio y sus amigos en El País de lo Poético
La Filosofía y la Poesía, dos hermanas,  leen alternadamente el capitulo Pensamiento  y poesía libro   Filosofía y Poesía ,de   la filósofa  española María Zambrano.
 Segunda parte
¿Qué raíz tienen en nosotros pensamiento y poesía? No queremos de momento definirlas, sino hallar la necesidad, la extrema necesidad que vienen a colmar las dos formas de la palabra. ¿A qué amor menesteroso vienen a dar satisfacción? ¿Y cuál de las dos necesidades es la más profunda, la nacida en zonas más hondas de la vida humana? ¿Cuál la más imprescindible?
Si el pensamiento nació de la admiración solamente, según nos dicen textos venerables, no se explica con facilidad que fuera tan prontamente a plasmarse en forma de filosofía sistemática; ni tampoco haya sido una de sus mejores virtudes la de la abstracción, esa idealidad conseguida en la mirada, sí, más un género de mirada que ha dejado de ver las cosas. Porque la admiración que nos produce la generosa existencia de la vida en torno nuestro no permite tan rápido desprendimiento de las múltiples maravillas que la suscitan, y al igual que la vida, esta admiración es infinita, insaciable y no quiere decretar su propia muerte.
Pero, encontramos en otro texto venerable -más venera­ble por su triple aureola de la filosofía, la poesía y... la "revelación"-, otra raíz de donde nace la filosofía: se trata del pasaje del libro VII de La República, en que Platón presenta el "mito de la caverna". La fuerza que origina la filosofía allí es la violencia. Y ahora ya, sí, admiración y violencia juntas como fuerzas contrarias que no se destruyen, nos explican ese primer momento filosófico en el que encontramos ya una dualidad y, tal vez, el conflicto originario de la filosofía: el ser primeramente pasmo extático ante las cosas y el violentarse en seguida para liberarse de ellas. Diríase que el pensamiento no toma la cosa que ante sí tiene más que como pretexto y que su primitivo pasmo se ve en seguida negado y quién sabe si traicionado, por esta prisa de lanzarse a otras regiones, que le hacen romper su naciente éxtasis. La filosofía es un éxtasis fracasado por un desgarramiento. ¿Qué fuerza es ésa que la desgarra? ¿Por qué la violencia, la prisa, el ímpetu de desprendimiento?
Y así vemos ya más claramente la condición de la filosofía: admiración, sí, pasmo ante lo inmediato, para arrancarse violentamente de ello y lanzarse a otra cosa, a una cosa que hay que buscar y perseguir, que no se nos da, que no regala su presencia. Y aquí empieza ya el afanoso camino, el esfuerzo metódico por esta captura de algo que no tenemos, y necesitamos tener, con tanto rigor, que nos hace arrancarnos de aquello ­que tenemos ya sin haberlo perseguido.
Con esto solamente sin señalar por el momento cuál sea el origen y significación de la violencia, ya es suficiente para que ciertos seres de aquellos que quedaron prendidos en la admiración originaria, en el primitivo zaumasein no se resignen ante el nuevo giro, no acepten el camino de la violencia. Algunos de los que sintieron su vida suspendida, su vista enredada en la hoja o en el agua, no pudieron pasar al segundo momento en que la violencia interior hace cerrar los ojos buscando otra hoja y otra agua más verdadera. No, no todos fueron por el camino de la verdad trabajosa y quedaron aferrados a lo presente e inmediato, a lo que regala su presencia y dona su figura, a lo que tiembla de tan cercano; ellos no sintieron violencia alguna o quizá no sintieron esta forma de violencia, no se lanzaron a buscar el trasunto ideal, ni se dispusieron a subir con esfuerzo el camino que lleva del simple encuentro con lo inmediato hasta aquello permanente, idéntico, Idea. Fieles a las cosas, fieles a su primitiva admiración extática, no se decidieron jamás a desgarrarla; no pudieron, porque la cosa misma se había fijado ya en ellos, estaba impresa en su interior. Lo que el filósofo perseguía lo tenía ya dentro de sí en cierto modo, el poeta; de cierto modo, sí, de qué diferente manera.
¿Cuál era esta diferente manera de tener ya la cosa, que hacía justamente que no pudiera nacer la violencia filosófica? ¿y que sí producía por el contrario, un género especial de desasosiego y una plenitud inquietante, casi aterradora? ¿Cuál era este poseer dulce e inquieto que calma y no basta? Sabemos que se llamó poesía y ¿quien sabe si algún otro nombre borrado? Y desde entonces el mundo se dividiera, surcado por dos caminos. El camino de la filosofía, en el que el filósofo impulsado por el violento amor a lo que buscaba abandonó la superficie del mundo, la generosa inmediatez de la vida, basando su ulterior posesión total, en una primera renuncia. El ascetismo había sido descubierto como instrumento de este género de saber ambicioso. La vida, las cosas, serían exprimidas de una manera implacable; casi cruel. El pasmo primero será convertido en persistente interrogación; la inquisición del intelecto ha comenzado su propio martirio y también el de la vida.

lunes, 4 de mayo de 2015

Lo Cotidiano y lo Universal 57


Lo Cotidiano y lo Universal 57
Nota 20 del libro Alicia , Antonio y sus amigos en el País de Lo Poético
 Llegan la Poesía y la Filosofía, hijas del Asombro. Presentación de María  Zambrano.

Estaban en estas conversaciones , cuando el conejo blanco anunció, con  una voz  que evidenciaba   una gran sorpresa: la Poesía y la Filosofía…
Sí, son muy amigas dijo la Integración…nuestra familia, verdad Asombro…El Asombro corrió al encuentro de  sus dos hijas.
 Estamos  por el camino de María Zambrano,  dijo  la Filosofía. Sí, cuando entramos al de Platón yo pasó a pérdida ,dijo la Poesía. Luego, agregó:
Me gusta presentarme  ante  ustedes junto con mi hermana…

 Oigamos lo que dice  María Zambrano
 La Filosofía y la Poesía leen, alternándose, fragmentos del capítulo Pensamiento y Poesía del  libro Filosofía  y Poesía ,de María Zambrano.
  Previamente, las dos se excusan. La Filosofía,  por  ser, para muchos, ajena a lo poético, una extranjera ; la Poesía,   porque no representa, como algunos creen , sólo al Poema,  este  sería  un lado cachorro de Lo Poético, más o menos puro. El Asombro, la Reflexión y la Integración   sonríen poéticamente.  Se les acerca el gato de Cheshire.
Continuará

domingo, 3 de mayo de 2015

Lo Cotidiano y lo Universal 56


Lo Cotidiano y lo Universal 56
Del libro Alicia, Antonio y sus amigos en el país de lo  Poético
Nota 19

La  Rosa interroga a la Pregunta.  La Pregunta y  lo poético. La pregunta y la libertad
Primera parte
La Rosa (la del planeta del Principito), en verdadero estada de gracia , como cada vez que  iba   a conversar con sus amistades en el bosque de las rosas,  interpeló a la Pregunta.
Perdona,  tú estás  aquí, bueno,  eso tendrá su sentido, pero no veo al Amor…aquello tan especial, con tantos matices ,es como lo que  yo…
¿Y Antonio?, inquirió, con delicadeza, la Integración.
Si, pero también  yo  y mi bosque, Antonio y el Zorro, Alicia y  la sonrisa, o  ella y su  hermana…hay distintos tipos de amor…
Es cierto, dijo la Pregunta,  pero, primero   esa especie de  sospecha  tuya de por qué yo ando por estos lados…
¿Por qué  hablas de  sospecha , intervino Antonio, en un son  protector  que nubló por un instante los ojos de la Rosa.
Yo hablo  por la Pregunta, dijo , apareciendo  la Libertad.
Somos amigas, amigas hermanas profundas.
A mí se me legitima como parte de Lo Poético, la Pregunta parece ser sólo del dominio de las salas de clase, del trabajo de los jueces, de los investigadores, de los  detectives, de los  mercados…

Aquí hay unas palabras que nos asocian, de paso entramos  a acercarnos  al gran amor, a la Amistad. Creo que  es  por lo menos un gesto en la orientación de por qué la Pregunta, en su esencia, no en la minucia de sus expresiones y aplicaciones, en su fondo, es parte de la dimensión poética de la existencia, de la vida, de lo humano.

LA PREGUNTA ES LIBERTAD


En toda estación,
pregunta.

Con viento y estrellas de fuego,
con miedo,
cuando viajan las hojas,
pregunta,
si hoy destierro helado,
si sueña el sol silvestre,
si tu desap
areces,
pregunta.

Si tengo el nudo inmenso,
dime que pregunta.

Si la marea regala mirar íntimo de sus ojos,
si silencian los fulgores del amor,
pregunta,
en los brotes plenos humeando poesía,
en la muerte nieve nada,
pregunta.

La pregunta es libertad.

Es la estación del niño
cuando asombran sus preguntas;
por qué, rítmico, insistente,
de dónde vienes tú, redondo,
que hay más allá, más allá, más allá…
pregunta en ola interminable,
por qué,
después,
de dónde,
tú,
yo,
qué hay más allá, más allá, después,
sencillo preguntar.
Y tú huyes,
pides ayuda,
te rindes, transas, mientes, hieres.
Por qué
no das la mano a estas preguntas
y las acercas a las tuyas,
como el río al mar.

Cuando llega la estación del amor,
con todos sus colores,
pregunta,
con asombro, con tu miedo,
por qué nosotros,
por qué no el otro, por qué él,
por qué nosotros y no todos los otros.

Cuando respires grande y pequeño,
cuando se acerquen a la poesía,
cuando empiece el huracán del cosmos,
si el cuerpo se transforma en mirada,
cuando el tercero acecha peligroso, implacable,
si el nudo duele desde la sombra y antaño,
pregunta,
aunque abrume como tajo brutal de amapolas,
pregunta hasta las primeras vertientes
donde ciega la luz porque nace tu certeza.

Colectivos, hermanos, amigos, compañeros,
no ahoguen la pregunta con órdenes y letras, con números y sitios,
con grandes y pequeños.

Vamos a jugar y preguntemos,
tomemos la pala y preguntemos,
busquemos la verdad y preguntemos,
vamos a la lucha y preguntemos.


Preguntas a la tierra y al amigo.
Preguntas a la ciudad y al compañero.
Pregunta, y no vaciles, a tu hermano,
con preguntas se hace el colectivo,
la libertad pregunta su camino.

Pregunta, en la estación del miedo,
cuando el miedo recorre hasta las últimas galerías donde quieren apresar el infinito.
Si hay furor de relámpagos en acantilados surgentes,
cuando el pesar estalla como el más obscuro de los astros,
pregunta.
Pregunta, por ejemplo,
por las palabras vivas de los amigos muertos,
pregunta, donde estén,
las más queridas, las últimas, las más de ellos,
el gesto luminoso,
la pregunta que nunca le hiciste,
la melodía única en sus ojos,
pregunta,
desde tus inmensas tormentas, pregunta
la pregunta para darles nuevos amigos,
pregunta la pregunta que pueden sembrar.



 Es así dijo el Zorro,  la pregunta poética, la de la Libertad, es una que domestica…que lleva a una amistad con el Sentido .


sábado, 2 de mayo de 2015

Lo Cotidiano y lo Universal 55


        Lo Cotidiano y lo Universal 55

El ego es un habitante de lo más  cotidiano de lo pensable a la escala humana y , debiendo, por ello mimo, ser un tema  universal , está lejos  de  poder transita libremente fuera de los guettos de las minoría  que viven la espiritualidad, la ética, la  búsqueda de la sabiduría    y de la plenitud de los diálogos.


Tres informaciones, casi fidedignas

Qué  es la egoemia


 Hablando en la Real Academia Española(RAE)

Señor de gafas oscuras con una cadenita de oro:
“En una revista virtual  se está usando la palabra egoemia”
Risas en la sala .
 Un señor de levita  oscura se levanta  indignado
“Es inadmisible,  es una idea mía, está en mi  Diario”
Cambia el clima de la reunión. Desaparece todo asomo de hilaridad .Se siente como se confunden la ira y la consternación.



Hablando en una reunión  clínica en la Universidad de  Harvard.
Se está presentando   a un enfermo con  una anamnesis próxima y  remota , un examen   físico y una  batería  de  exámenes de laboratorio muy completos . Muy bien centrados. Muy  orientados  hacia la evidencia
Un alumno pregunta, con timidez, ¿Y…cómo anda la egoemia?
“Los payasos para fuera”,  responde el profesor, totalmente  fuera de  sí, aquí estamos en algo serio.



Hablando en un encuentro de  personas  supuestamente muy próximas a la iluminación.
Una joven  muy cercana al maestro: “Me pregunto si nuestra atención al ego  no nos arrastra, a veces ,  a no   encaminarnos en una  ecología de yo  abierta a compatibilizar    el amor y el desapego… la individuación y la visión universal…
El maestro  la mira con distancia, sin disimular un dejo de decepción y cansancio.
Un ayudante se  apresura a interpretarlo  y dice; “es   una pregunta desde el ego.”
Otro  no se retiene y dice ;” sí, si  existiera el examen   ella tendría  la egoemia  bien alta.”,
La joven   lo mira    y .llorosa   , dejando  la  sala    dice  :  “sería bueno que todos   pudiéramos   medir  nuestra egoemia”

viernes, 1 de mayo de 2015

Lo Cotidiano y lo Universal 54


Lo Cotidiano y lo Universal  54
La poesía, dimensión de la vida  donde es dable  esperar el encuentro de lo cotidiano y lo universal
 La percepción de una poeta
Un texto interesante para conversar en grupo:
El poeta y su mundo

Wislawa Szymborska

Discurso de aceptación del Premio Nobel de Literatura 1996

(segunda parte )


No hay mucha gente semejante a los poetas. La mayoría de la población mundial trabaja para sobrevivir. Trabajan porque tienen que hacerlo. Ellos no eligieron tal o cual trabajo, las circunstancias las eligieron por ellos.
Trabajo sin amor, trabajo aburrido, trabajo valioso solo porque otros no lo tienen. Aunque sin amor y aburrido, esta es una de las más duras miserias humanas. Y no hay signos de que en los próximos siglos mejorarán las condiciones del presente.
Aunque les quito a los poetas el monopolio de  la inspiración,  los ubico en el selecto grupo de los afortunados.

Aquí es donde pueden despertarse las dudas en el auditorio. Toda clase de torturadores, dictadores, fanáticos y demagogos pelean por el poder vía ‘slogans’ altisonantes y también disfrutan de sus deberes con fervor creativo. Sí, ‘saben’. Saben y todo lo que saben es suficiente para ellos por siempre. No desean averiguar nada más porque podría debilitar la fuerza de sus argumentos. Y toda ciencia que no saca a la luz preguntas nuevas, pronto se convierte en ciencia muerta, pierde la temperatura apropiada para la vida. En los casos extremos, casos bien conocidos desde la historia antigua y moderna, aún supone una amenaza letal contra la sociedad.
Esta es la razón por la cual valoro esta frase: “No sé”. Es pequeña, pero vuela sobre alas poderosas. Expande nuestras vidas para incluir los espacios dentro de nosotros, además de esas expansiones externas en que nuestro pequeño planeta está suspendido.
Si Isaac Newton nunca hubiese dicho “no sé”, la manzana en su pequeño huerto habría caído al suelo como granizo y en el mejor de los casos la habría recogido y engullido con entusiasmo.
Si mi compatriota Marie Sklodowska-Curie nunca se hubiera dicho “no sé”, lo más probable es que ella habría terminado enseñando química en alguna universidad privada para jovencitas de buenas familias y habría terminado sus días realizando, por lo demás, este respetable trabajo.
Pero ella continuó diciendo “no sé”. Y esas palabras la encaminaron, no una sino dos veces a Estocolmo, donde los espíritus inquietos y cuestionadores  son ocasionalmente galardonados con el Premio Nobel.

Un poeta, si es un verdadero poeta, debe repetirse también: “yo no sé”. En cada nuevo poema él trata de contestar, pero a cada punto final una nueva duda lo invade, una nueva pregunta, y la convicción de que se trata una vez más de una respuesta provisional e insuficiente. Entonces él vuelve a empezar una vez más, hasta que un día los doctores en letras ponen en un enorme clip todas las pruebas de su insatisfacción y le llaman “su obra”.

A veces sueño con situaciones imposibles, imagino por ejemplo, en mi insolencia, que tengo la ocasión de hablar con Eclesiastés, el autor del lamento más conmovedor por la vanidad de todas las acciones del hombre. Haría una reverencia profunda ante él, ya que para mí es uno de los poetas más importantes, y lo tomo de la mano. “Nada nuevo bajo el sol”, dijiste Eclesiastés, sin embargo tú has nacido nuevo bajo el sol. Y el poema escrito por ti es nuevo bajo el sol ya que antes de ti nadie lo había escrito. Y nuevos bajo el sol son todos tus lectores ya que ¿podrían ellos haberlo leído antes que tú? De la misma manera, el cedro a la sombra de la cual estás sentado no crece desde el alba del universo. Él fue engendrado por otro cedro parecido al tuyo, pero no el mismo. Y me gustaría preguntarte, ¿sientes deseos de escribir algo nuevo bajo el sol?, ¿algo que completara tus reflexiones?, o bien, ¿tendrías deseos, a pesar de todo, de refutar algunas? En tu gran poema no has olvidado la felicidad ¡qué importancia, en el fondo, que ella sea pasajera! ¿Y si en tu próximo poema, nuevo bajo el sol, le fuera consagrada?, ¿ya has tomado las primeras notas, hecho los primeros borradores? No puedes decirme ahora "ya lo he dicho todo, no tengo nada más de qué hablar". Ningún poeta en el mundo puede decir algo así, y menos aún tú, grande como eres.
Porque el mundo, pensemos lo que pensemos, pasmados por su inmensidad y por el espectáculo de nuestra impotencia, llenos de amargura frente a una indiferencia en relación con aquellos que sufren, humanos, animales, plantas tal vez (porque quién puede garantizarnos que ellos no sufren); pensemos lo que pensemos de esos espacios infinitos atravesados por el esplendor de las estrellas alrededor de las cuales descubrimos hoy nuevos planetas; y a pesar de lo que podamos decir de este inconmensurable teatro al cual nos dan una entrada que es válida por un tiempo tan efímero; a pesar de todo lo que podamos pensar, este mundo nos es asombroso.
Sin embargo en esta palabra, asombroso, una trampa lógica nos acecha. Nos asombramos de las cosas que se apartan de una norma conocida y generalmente aceptada, y a la cual estamos acostumbrados. Pero no existe ningún mundo normal y evidente. Nuestro asombro es autónomo y no procede de ninguna comparación.
De acuerdo a nuestro lenguaje ordinario que no se pregunta sobre cada palabra empleada, nosotros decimos “vida ordinaria”, “mundo ordinario”, “orden normal de las cosas”. Pero en el lenguaje de la poesía, donde cada palabra es cuidadosamente empleada, nada nunca es ordinario ni normal. Ni una piedra, ni una nube. Ni un día, ni una noche. Y sobre todo ninguna minúscula existencia en este mundo.
Todo indica que los poetas tendrán siempre muchísimo trabajo.

Traducción: Antonio Salinas y Justyna Ziardowska (El Extramundi N° XI, 1997)
Publicado hace 14th December 2011 por Wilder Buleje