martes, 12 de junio de 2018

La Amistosofía y el Arte dela Amistad 16

La Amistosofía y el Arte de la Amistad  16
La Plaza de la Amistosofía (2)
 Los escondites de lo egótico
Después de llegar  de regreso a su planeta, Antonio, también llamado el Principito, dibujó un macetero  con  una tierra generosa  y , ante  su sorpresa, allí se instaló la Rosa diciéndole con malicia: “Ahora, yo también voy a viajar. Dibuja un avión como el de ese padre espiritual que encontraste en la tierra. Nos ponemos dentro y ...yo te voy a conducir, no a otro planeta como el del vanidoso o el de la tierra, no iremos al país de las lágrimas…vamos el Planeta de la Esperanza  a esa plaza donde te espera Alicia.
 Antonio, emocionado, en esta ocasión no hizo   preguntas y , sin saber como ni  cuando , se encontró viajando  en el avíos que acababa de dibujar, sentado  al lado de la Rosa, quien entraba y salía de su macetero,  como  si  eso hubiera hecho durante toda su existencia.
¿No es cierto que lo encuentras natural?, preguntó la Rosa.
Confirmo que me tienes muy domesticado, contestó, feliz, Antonio.
El Planeta de la Esperanza  se veía a distancia como un gran bosque.
Anochecía. Estaba expresivo el color endrino.
Es la plaza de la Amistosofía, dijo la Rosa, justo acaban de pasar los dos crepúsculos que  necesitá bamos, por ser la nuestra reunión entre  afines, aunque  tú eres el afin principal…
Al descender  del  avión,  los esperaba el Zorro. Antonio lo abrazó, sin atinar a  pronunciar palabra, pero  su mirada emotiva era hasta demasiado elocuente. La Rosa y el zorro se saludaron como antiguos conocidos.
Pongan atención, exclamó el Zorro, indicando a los árboles. Todos   parecían estar mirándolos desde inimaginables  variedades de rosas. La Rosa del planeta del Principito los saludaba, eufórica. Los árboles  se inclinaban, en son de  hospitalidad y amistad. Sí, era iun enorme plaza, de maravillas…  Como si fuera un País de las maravilla inmensamente amable.
Antonio, como recibiendo un ramalazo , recordó cuando  dejó a su Rosa y también aquella   ocasión en  que fue  despectivo con las otras rosas.
 Es algo esencial, dijo el Zorro. A veces, el crecer es como un salto: te diste cuenta de que, a pesar de tu sabiduría, tenías algo bien egótico. No tuviste paciencia  con la Rosa,luego descalificaste a un conjunto  de rosas de la tierra , sin que mediara nada que lo justificara…
¿Y tú no estás  resentido porque todos dan como sabio a Antonio y no  a ti,? preguntó la Rosa, con tono cercano, casi maternal.
Peor, todavía, dijo el Zorro, me cuesta ver  en los humanos algo más que nefastos cazadores,  avaros con sus gallinas. Evidentemente es mi yocito,  ellos son seres, son más que aquello..-.


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