viernes, 28 de noviembre de 2014

El Arte de Vivir 26


            El  Arte  de Vivir  26
       Destellos de la cotidianidad
           Sentpensamientos

        Lo complejo
      ¿Es posible  ser simple  para explicar lo complejo?
    Tal vez no, quedándose en la habitación del hemisferio izquierdo
       ¿ Sí, golpeando la puerta del hemisferio derecho?

 Inspiración y cuidado
    Recién  había nacido el primer  ser humano: cuerpo de Gea.  tierra, alma dada por  Zeus, obra de el Cuidado, reparto de responsabilidades dado por  Cronos.
Llega la Inspiración.Le dice  al Cuidado:  te felicito, pero  es ser de un día, se va  morir.. ¿Por qué no lo conviertes en Yin y Yang  y así  irán  transmitiendo la antorcha,,, Y si no se gustan, preguntó el Cuidado. Buena  pregunta, dijo Inspiración: pon un poco de yang  a la yin  un poco  de yin al Yang. Así  encontrarán algo de ellos…y no se perderán…


 Viajes  
  En ocasiones  hacemos  memoria, conversamos del futuro, nos movemos en la piel del tiempo
 La tierra   se mueve , sin aduanas ni papeles
 Hay quienes  viven hechos que pasaron y ellos no conocieron o anticipan lo que no  ha sucedido
Hay quienes   están , a veces, en dos partes al mismo tiempo.
El sol se mueve y la tierra lo sigue, y los seguimos nosotras
Nuestra galaxia se mueve...,,,y algunos lo imaginan.



jueves, 27 de noviembre de 2014

El Arte de Vivir 25


 Arte de Vivir 25
La relación con los árboles
 Los árboles
por Juan Carlos Skewes
Antropólogo y acádemico, Universidad Alberto Hurtado
“Tiene que crecer derechito, como un arbolito”, “es fuerte como un roble”, “es más desordenado que mata de arrayán florido”, “quien a buen árbol se arrima”, “escribir un libro, tener un hijo y plantar un árbol”, “hay que huasquear a los árboles para que den frutos”. ¿Quiénes no han usado estas expresiones? Los árboles son compañeros de ruta silenciosos, pasan casi inadvertidos. Están en el origen de la humanidad y seguirán dando vida a pesar de las muchas veces que les damos vuelta la espalda.
¿Qué sabemos de los árboles? La región de Los Ríos cuenta con importantes reservas de la biósfera. Quienes aquí viven tienen el privilegio de la compañía de bosques y renovales de árboles nativos. Aquí abundan los coihues, las tepas, los mañíos. ¿Qué se sabe de ellos? ¿Qué significa esta vecindad?
Miremos desde la perspectiva de un árbol. Imaginemos la alegría del bosque con las primeras lluvias del año. Pensemos en el movimiento de sus ramas, en el susurro del viento, y en la vida que nace con ellos. Desde las pequeñas larvas hasta las güiñas, desde los musgos suaves hasta el chucao, desde las hormigas hasta los leones, todo está en movimiento, todo está vivo. Cada cual coloca su color, su sonido, su olor. Pablo Neruda nos invita a respirar el bosque. “Me entra por las narices hasta el alma el aroma salvaje del laurel, el aroma oscuro del boldo”, escribe nuestro poeta. La tierra húmeda y crujiente del bosque austral es una invitación a la vida.
Los árboles nos llaman a enredarnos con ellos, a prolongar la vida que ellos engendran, a dejar florecer sus frutos entre nosotros. Es una invitación generosa que ofrecen ramas y troncos para servirnos de alero y calor a cambio del respeto que merecen sus vidas centenarias o milenarias. Hay en las arboledas, en los bosques, en los renovales, la vida que es de todos. Es lo que otro poeta, de nuestra región esta vez, Luis Oyarzún, entendió como nadie tal vez: “Quisiera vivir en un árbol, / en la oquedad del árbol de la noche. / Me dormiría en este vientre seco, /regresando a la corteza / de la tibia quietud que me devuelve /a la tierra final de mi destino”.
En ausencia de los bosques sólo queda el silencio, la tierra dura, la roca viva; en ausencia de ellos no hay musgos, ni líquenes, ni lianas, ni pájaros, ni insectos y, de no haber más bosques en el mundo, difícil es que pudiera haber seres humanos en el planeta.
Hay una sabiduría profunda en el pueblo que hace de los arboles amigos. Las vecinas dicen que éstos les ayudan a cuidar sus huertos y los mapuche, en la cordillera, erigen  descansos en la memoria de sus difuntos y los ubican junto a robles y laureles. En los pellines quedan instaladas las memorias de la tierra. Las maderas aparecen en la arquitectura, en las herramientas, en las bancas, mesas y sillas de la vida diaria; en las ocasiones religiosas sus ramas prodigan verdor y también se hacen presente en las movilizaciones políticas.
Es cierto. Los árboles tienen amigos pero parecieran más sus enemigos. Despojado de su follaje, humillado y mutilado por la motosierra, expoliado de su pulpa, el árbol no tarda en ser convertido en moneda tan muerta como dura. Pirómanos de todos los tipos, aserraderos, hachas, sierras, cascos: un ejército de adversarios las emprende contra las formaciones boscosas convirtiendo el verdor en leña y chips para la exportación.
También los hay quienes simulan amistad con el bosque para lucrar con los manchones verdes puesto al servicio del turismo o del ocio puro de un filántropo ambiental igualmente verde. Gigantes Egoístas hay tantos como madereros arrastrados por la dura moneda. Los unos quitan al bosques de sus árboles, los otros de los bosques sacan a los seres humanos. Unos y otros temen la conflagración subversiva que supone la conversación entre árboles y personas. Intuyen que son maniobras no rentables, que el bienestar de unos y de otros dejan fuera el juguete que todo se lleva – el mercado – ese agujero negro de la economía, capaz de absorber hasta el último insecto, el último suspiro, si de tornarlo en dinero se trata.
Imaginamos que los árboles desde sus alturas no quieren morir pero tampoco quisieran estar solos. Sus vidas dependen del jugueteo de la naturaleza, de la luz solar tanto como del humus oscuro en el que hunden sus pies. No quieren sentirse entregados a la absoluta soledad de un planeta desierto. Esperan, pues paciencia y tiempo tienen, que las conversaciones vuelvan a darse. Que así como los pájaros carpinteros pueden alimentarse de sus troncos y las güiñas tomar el sol en sus copas, que esta otra especie, la de los seres humanos,  – un poco arrogante, un poco envilecida por sus propias mezquindades – pueda volver a conversar con los árboles, a gozar de sus frutos, poniendo un poco de lo suyo – también – para sostener la vida de quienes a diario le dan vida.


miércoles, 26 de noviembre de 2014

El Arte de Vivir 24


E l Arte de Vivir 24
Una experiencia trascendente
Escribe Moira Brncic

   

Moira Brncic Isaza

22 Noviembre 2014
Lo que escribiré esta noche, pido al lector no lo considere un acto de arrogancia  sino de humildad pues el arte de vivir es muy personal y no quisiera darle lecciones a nadie. Pienso que cada uno tiene una experiencia trascendente respecto a este tema, y muy respetable por cierto.
El 25 de julio en 2011 murió mi madre muy temprano por la  mañana. A las cuatro de la tarde falleció el padre de mi hija. No puedo dejar de pensar que de pronto una época entera  se disolvía en la invisibilidad de lo desconocido y que nuestras revoluciones, la mía personal y las sociales desde que fui dirigente estudiantil  además del sufrimiento de la dictadura, quedaba sin dos protagonistas claves en mi vida. Ya había padecido en 1973, la de mi padre. Sin duda que el 25 de julio era una fecha de coincidencias desde ser el cumpleaños de nuestro papá que cayó abatido por los golpes en la cabeza de soldados emplazados en el Pedagógico y el matrimonio de mi hija que lo escogió como fecha emblemática en honor a su abuelo muchos años más tarde.
Recuerdo que, con profundo dolor, pude reinterpretar los mensajes de mi madre en pleno responso brindándonos risas y asombro a la concurrencia. La  muerte es parte de  nuestra vida y la había conocido a muy temprana edad, no es vetusta, ni engolada, es. A mi mamá, el día de su funeral se le había ocurrido, muy graciosa, con toda tu simpatía y carácter cuando el sacerdote le hacía el responso, apagar y encender las luces de la capilla del Cementerio General durante unos minutos para poner después en acoplamiento, los micrófonos de tal forma que las voces se diluían y volvían dejándonos a todos con la boca abierta sin poder escuchar nada. La concurrencia que no esperaba que esto pasara, entre las luces y sombras se quedó en silencio, luego comenzó a reír y todos dijimos de acuerdo: "¡Es la Gaby!" oración y clamor que resonó en la capilla, más los comentarios: "Sólo a ella se le puede ocurrir, con su personalidad, abrirnos el paso a una dimensión con el guiño de la muerte, para que no le temamos". Le di las gracias por ello y por su vida a nuestro lado.
Las existencias no están exentas de confrontaciones aunque nos amemos mucho ni de sufrimientos compartidos con nobleza, o sorpresas, misterios y asombros. Esto lo aprendí muy pequeña, a los cuatro años donde el resultado fue querer compartir con el otro sus vicisitudes como mis cosas. Aprendí a escuchar y observar, tengo recuerdos preciosos de esa época. Siempre rescaté durante toda la vida los recuerdos maravillados, los eventos de comprensión mutua, las alegrías y risas de la convivencia, la creatividad familiar, colectiva y la mía propia con la que descubría mundos. Al mismo tiempo pruebas familiares desgarradoras.
Ratos difíciles, dolores, penas y sinsabores, fuera de enfrentarlos a su debido tiempo para superarlos respetando el proceso de vivirlos, no me han atrapado en su negatividad. Tengo una visión surrealista de ellos mientras busco soluciones creativas lo que me ha hecho sanamente, ver otra dimensión de las circunstancias vitales que está oculta tras pena, risa y sonrisa.

Además me gusta percibir el proceso en que estamos inmersos, los esfuerzos por cambiar, la sensibilidad que está en juego en él y la valentía con que los seres humanos buscan superar sus problemáticas vitales. El proceso trae consigo un aprendizaje inmenso. Y sin duda, cuando estamos conscientes de su transcurrir los resultados son felices.
Ahora que puedo morir en cualquier momento por Mielodisplasia, debido a plaquetas que bajan su producción así como los glóbulos rojos y blancos en la médula, he hecho un trato con ella muy tierno: conversar todos los días y con sus células. Quizás esa sea la razón de estar aquí todavía sobrepasando la estadística  y acompañando a mi familia, amigos y amigas. Aunque ellos me acompañan más bien.
He sido psicoterapeuta junguiano y gestáltico por más de 40 años y educadora. Me siento bien de haber compartido tanto con infinidad de personas diferentes, plena de vínculos y cariños múltiples. Siento, aunque no pueda caminar como antes, - lo hago muy lentamente recién hace dos días-  mis piernas correr por ayudar al prójimo en su soledad, en su confusión, en su desdicha. Paso cada dos días por el Hospital “Alejandro del Río”, más conocido como la Posta Central en avenida Portugal y veo a diez o doce entre mujeres y hombres, de  diferentes edades, durmiendo en la vereda a veces levantándose, lavándose en la calle y me bajaría  a arreglar esto mientras voy hacia el Banco de Sangre de la Universidad Católica donde tienen que transfundirme. Entonces me digo, “si esas ganas de ayudar las tienes todavía es que estás viva”.
La muerte nos convierte, en el imaginario colectivo, en una contradicción. “No soy ninguna “santa” y espero no serlo después. Durante estos últimos meses he estado a punto de partir 3 veces, la última fue una baja de plaquetas que me produjo un moretón en el tronco encefálico, pero como estamos hablando del ARTE DE VIVIR, regresé a compartir las cosas buenas que tiene la vida para enseñar: La Amistad y el Amor, el circuito de Cuidados que debemos éticamente, generar para ellos.
Morir parece fácil, aparentemente. Vivir y  Morir es complejo. Ambos conceptos son unidad. Se nos reclama haber adquirido sabiduría para ello. Una tarea que nos demanda tolerancia. Trabajo. Desapego.

martes, 25 de noviembre de 2014

El Arte de Vivir 23


                         El Arte de Vivir  23
                               Sentipensamientos  3
                  Comunicación con la muerte
                        Quiso preguntarle a su  muerte  por  su futuro personal
                       Sobria, ella sólo le habló de su frontera

 El cielo entre paréntesis
                Conocerse fue llegar al cielo
               Sabiéndolo  cambiante, se dirigieron a otros climas

 Trato con los laberintos
                 Recorría ,  sin riesgos, sus  laberintos
                 Sin reconocer a los minotauros
Disyuntiva
             Ser o no ser caballero, dijo Alonso Quijano
            Ser o no ser  poderoso, acotó Bonaparte
            Ser o no ser sabio, insinuó  Salomón
             Es más simple , musitó el danés: ser  o no ser.

Visiones de partícipes de una doctrina
         Rojo la defendió, la elogió, la exaltó.
        Verde  percibió fronteras fértiles y diálogos  con dispares.
       Amarillo  contagiaba,  alegrándose de su existencia.
        Gris la encontró superior a todas las doctrinas habidas y por haber.
       Blanco vió lo esencial  en el hacerla visible.
        Negro  previó desde zancadillas  hasta  bombas atómicas.
        Azul  pidió no perder de vistan el sentido  de contar con esa  doctrina.

lunes, 24 de noviembre de 2014

El Ar te de Vivir 22


El Ar te de Vivir  22
Sentipensamientos (2)

      Inocencia

                        Todos somos  inocentes ontológicos

         Planos
                     Despectivo, le dijiste  enano
                     La vida  intervino y te señaló a ti
                     La tierra  le expresó lo mismo a la vida
                     El sol hizo lo suyo con la tierra
                    El universo encaró al sol de la misma manera
                     El multiiverso repitió el guión con el universo
                     El ser se limitó a mirar al  multiverso
                     Después, se esbozó una sonrisa.

 Nosotros y la tierra
                   Le hemos hecho una carpa demasiado grande.
                    Somos muchos , no la  ayudamos y acampamos mal

  Fe y certeza
                    Certeza del valor de la fe
                     Gentileza no compartida

 Importancia de uno  mismo
                      Se sentía  orgulloso de sí mismo
                     Lo sorprendió, sin querer, la plenitud de una noche.

domingo, 23 de noviembre de 2014

El Arte de Vivir 21


El Arte de Vivir 21
Compartiendo sentipensamientos
Pensar
        ¿Un gran salto evolutivo?
         ¿Una niebla ocultando el vivir?
Milagros
             Cada sonrisa de un niño es un milagro
              También, el que puedas decirlo
 Progreso
                              Seamos progresistas
                             Conservemos el sentido
                Política
                              Necesitamos una política
                               Sí, para que pueda nacer la política

                Síndrome de  Frankestein
                               Un ser originado en el misterio desarrolla  una       cultura de la eficiencia  y lo cuantitativo.

               Diferencia
                              Lo natural se  asume
                              Lo humano llama a la comprensión

              Los otros
                            Los necesitamos
                           ¿ pero sin su esencia

sábado, 22 de noviembre de 2014

El Arte de Vivir 20


El Arte de Vivir 20
Destellos  de la vida cotidiana
Decidir
El poder es un requisito del arte de vivir; poder de existir, de vivir, de coraje de   ser , de coraje y arte de decidir
Recuerdos  . Reacciones  con y sin decisión
Entre los recuerdos de la señora Ayey, dueña de casa y  bastante dueña de su desarrollo personal, está uno que concierne a la dinámica de su vida conyugal y a las decisiones personales .
Advierte que ella ha sido una esposa fiel a toda prueba. Con lo cual no coincide , necesariamente,  siempre, la conducta de  su esposo.
En una ocasión, ella reconoce  un levísimo paso fuera de su senda, pronto  vuelto a su centro, a su  proyecto básico.
Estaba   sentada en un lugar público y ,de improviso, se encontró con una sonrisa de un  varón desconocido. Algo nuevo le pasó,. Le surgió , sin mediar decisión alguna, le “paso”… devolver  esa sonrisa con  una sonrisa suya ,  inesperable, como si eso fuera la obra de otra persona. Pasaron algunos minutos y el personaje volvió, siempre acompañado por su sonrisa embrujada . Ella volvió a responder , como conectada con un plano misterioso,  absolutamente nuevo. Tras un lapso corto, el señor regresó y la invitó a salir   a ver  su auto, nuevo, muy valioso. Ella reaccionó con  su personalidad d e siempre, indignada ,descalificando al señor de las sonrisas.
Pasaron unos días, su esposo  recibió un llamado por teléfono ,Era un señor que le advertía que tuviera cuidado porque su esposa estaba  intentando atraerlo, insistentemente,..
El esposo, tranquilo, le replicó: “así que no te  resultó ,h…..”