jueves, 11 de julio de 2013

Conversando desde la Amistad (2636)


Conversando desde la Amistad(236)

El Cuidado (2)

El Cuidado como  parte del Amor
La perspectiva de Erich Fromm.
Para Erich Fromm hay diversos tipos de Amor( materno, erótico, amor a sí mismo, amor a Dios,  fraternal) uno de los cuales , el Amor Fraterno , se puede identificar con la amistad.
 Fromm  integra al Cuidado  en los grandes constituyentes, requisitos o radicales del amor: Responsabilidad, Respeto, Conocimiento y Cuidado . Así se lee en su  muy conocido “Arte de Amar”:
 “Además del elemento de dar, el carácter activo del amor se vuelve evidente en el hecho de que implica ciertos elementos básicos, comunes a todas las formas del amor. Esos elementos son: cuidado, responsabilidad, respeto y conocimiento.
Que el amor implica cuidado es especialmente evidente en el amor de una madre por su hijo. Ninguna declaración de amor por su parte nos parecería sincera si viéramos que descuida al niño, si deja de alimentarlo, de bañarlo, de proporcionarle bienestar físico; y creemos en su amor si vemos que cuida al niño. Lo mismo ocurre incluso con el amor a los animales y las flores. Si una mujer nos dijera que ama las flores y viéramos que se olvida de regarlas, no creeríamos en su «amor» a las flores. El amor es la preocupación activa por la vida y el crecimiento de lo que amamos. Cuando falta tal preocupación activa, no hay amor. La esencia del amor es «trabajar» por algo y «hacerlo crecer», el amor y el trabajo son inseparables. Se ama aquello por lo que se trabaja y se trabaja por lo que se ama.
El cuidado y la preocupación implican otro aspecto del amor: el de la responsabilidad. Hoy en día suele usarse ese término para denotar un deber, algo impuesto desde el exterior. Pero la responsabilidad, en su verdadero sentido, es un acto enteramente voluntario, constituye mi respuesta a las necesidades, expresadas o no, de otro ser humano. Ser «responsable» significa estar listo y dispuesto a «responder». La persona que ama, responde. La vida de su hermano no es sólo asunto de su hermano, sino propio.
Siéntese tan responsable por sus semejantes como por sí mismo. Tal responsabilidad, en el caso de la madre y su hijo, atañe principalmente al cuidado de las necesidades físicas. En el amor entre adultos, a las necesidades psíquicas de la otra persona.
La responsabilidad podría degenerar fácilmente en dominación y posesividad, si no fuera por un tercer componente del amor, el respeto. Respeto no significa temor y sumisa reverencia; denota, de acuerdo con la raíz de la palabra (respicere = mirar), la capacidad de ver a una persona tal cual es, tener conciencia de su individualidad única. Respetar significa preocuparse porque la otra persona crezca y se desarrolle tal como es. De ese modo, el respeto implica la ausencia de explotación. Quiero que la persona amada crezca y se desarrolle por sí misma, en la forma que les es propia y no para servirme. Si amo a la otra persona, me siento uno con ella, pero con ella tal cual es, no como yo necesito que sea, como un objeto para mi uso. Es obvio que el respeto sólo es posible si yo he alcanzado independencia; si puedo caminar sin muletas, sin tener que dominar ni explotar a nadie. El respeto sólo existe sobre la base de la libertad: El amor es hijo de la libertad, nunca de la dominación.
Respetar a una persona sin conocerla, no es posible; el cuidado y la responsabilidad serían ciegos si no los guiara el conocimiento. El conocimiento sería vacío si no lo motivara la preocupación. Hay muchos niveles de conocimiento; el que constituye un aspecto del amor no se detiene en la periferia, sino que penetra hasta el meollo. Sólo es posible cuando puedo trascender la preocupación por mí mismo y ver a la otra persona en sus propios términos.
Puedo saber, por ejemplo, que una persona está encolerizada, aunque no lo demuestre abiertamente; pero puedo llegar a conocerla más profundamente aún; sé entonces que está angustiada, e inquieta; que se siente sola, que se siente culpable. Sé entonces que su cólera no es más que la manifestación de algo más profundo, y la veo angustiada e inquieta, es decir, como una persona que sufre y no como una persona enojada.
Pero el conocimiento tiene otra relación, más fundamental, con el problema del amor. La necesidad básica de fundirse con otra persona para trascender de ese modo la prisión de la propia separatividad se vincula, de modo íntimo, con otro deseo específicamente humano, el de conocer el «secreto del hombre». Si bien la vida en sus aspectos meramente biológicos es un milagro y un secreto, el hombre, en sus aspectos humanos, es un impenetrable secreto para sí mismo -y para sus semejantes-. Nos conocemos y, a pesar de todos los esfuerzos que podamos realizar, no nos conocemos. Conocemos a nuestros semejantes y, sin embargo, no los conocemos, porque no somos una cosa y tampoco lo son nuestros semejantes. Cuanto más avanzamos hacia las profundidades de nuestro ser, o el ser de los otros, más nos elude la meta del conocimiento. Sin embargo, no podemos dejar de sentir el deseo de penetrar en el secreto del alma humana, en el núcleo más profundo que es «él».
Otro camino para conocer «el secreto» es el amor. El amor es la penetración activa en la otra persona, en la que la unión satisface mi deseo de conocer. En el acto de fusión, te conozco, me conozco a mí mismo, conozco a todos -y no «conozco» nada-. Conozco de la única manera en que el conocimiento de lo que está vivo le es posible al hombre -por la experiencia de la unión- no mediante algún conocimiento proporcionado por nuestro pensamiento. El amor es la única forma de conocimiento, que, en el acto de unión, satisface mi búsqueda. En el acto de amar, de entregarse, en el acto de penetrar en la otra persona, me encuentro a mí mismo, me descubro, nos descubro a ambos, descubro al hombre. El anhelo de conocernos a nosotros mismos y de conocer a nuestros semejantes fue expresado en el lema délfico: «Conócete a ti mismo» Tal es la fuente primordial de toda psicología. Pero puesto que deseamos conocer todo del hombre, su más profundo secreto, el conocimiento corriente, el que procede sólo del pensamiento, nunca se puede satisfacer dicho deseo. Aunque llegáramos a conocernos muchísimo más, nunca alcanzaríamos el fondo. Seguiríamos siendo un enigma para nosotros mismos, y nuestros semejantes seguirían siéndolo para nosotros. La única forma de alcanzar el conocimiento total consiste en el acto de amar: ese acto trasciende el pensamiento, trasciende las palabras. Es una zambullida temeraria en la experiencia de la unión. Sin embargo, el conocimiento del pensamiento, es decir, el conocimiento psicológico, es una condición necesaria para el pleno conocimiento en el acto de amar. Tengo que conocer a la otra persona y a mí mismo objetivamente, para poder ver su realidad, o más bien, para dejar de lado las ilusiones, mi imagen irracionalmente deformada de ella. Sólo conociendo objetivamente a un ser humano, puedo conocerlo en su esencia última, en el acto de amar. Esta afirmación tiene una consecuencia importante para el papel de la psicología en la cultura occidental contemporánea. Si bien la gran popularidad de la psicología indica ciertamente interés en el conocimiento del hombre, también descubre la fundamental falta de amor en las relaciones humanas actuales. El conocimiento psicológico se convierte así en un sustituto del conocimiento pleno del acto de amar, en lugar de ser un paso hacia él.
La experiencia de la unión, con el hombre, o, desde un punto de vista religioso, con Dios, no es en modo alguno irracional. Por el contrario, y como lo señaló Albert Schweitzer, es la consecuencia del racionalismo, su consecuencia más audaz y radical. Se basa en nuestro conocimiento de las limitaciones fundamentales, y no accidentales, de nuestro conocimiento. Es el conocimiento de que nunca «captaremos» el secreto del hombre y del universo, pero que podemos conocerlos, sin embargo, en el acto de amar. La psicología como ciencia tiene limitaciones, y así como la consecuencia lógica de la teología es el misticismo, así la consecuencia última de la psicología es el amor.
Cuidado, responsabilidad, respeto y conocimiento son mutuamente interdependientes. Constituyen un síndrome de actitudes que se encuentran en la persona madura; esto es, en la persona que desarrolla productivamente sus propios poderes, que sólo desea poseer los que ha ganado con su trabajo, que ha renunciado a los sueños narcisistas de omnisapiencia y omnipotencia, que ha adquirido humildad basada en esa fuerza interior que sólo la genuina actividad productiva puede proporcionar.

miércoles, 10 de julio de 2013

Conversando desde la Amistad (235)


Conversando desde la Amistad (235)
 El Cuidado (1)
El cuidado es una  de las expresiones  de la amistad, la interpersonal, la con otros seres  vivos, con el medio ambiente, con los objetos estimados, Con los proyectos  y los compromisos. Su dominio es inseparable de la amistosofia, pero merece una consideración   especial.
En el sentido común actual, tienen plena presencia   los cuidados   en cualquier  hacer ,   con los enfermos, con el parto, con la tercera edad, con la conducción de un  vehículo, con el medio ambiente, con el uso del dinero. En  forma creciente se   va instalando la preocupación y la ocupación con el auto cuidado, con la la  alimentación, con el progreso académico, con la relación de pareja…
 Una minoría crítica  va abriendo camino a una mirada  a la realidad más amplia , más compleja, más  multidimensional, a un nuevo paradigma cultural básico.
No se trata de  de abandonar las particularidades, dejar de sopesar la importancia  de cuidar el cómo se escucha, se elaboran los sueños o se  trabaja por la ecología , los derechos  humanos y la salud-
El nuevo paradigma,  se integra, extiende la murada, la complejiza, va relacionando  los opuestos.
Sigue  presente la  necesidad de aplicar el cuidado. Se
 entreteje  con la visión del  cuidado  como algo esencial en la condición humano.  Con el recuerdo  del lugar del Dios Cuidado en la fábula de Higino que Heidegger  contribuyó a actualizar- El Cuidado como el Dios a cargo de los humanos…mientras viven.

“Una vez en que el Cuidado se dispuso a cruzar un río, vio un poco de arcilla, recogió, pensativo,  algo de ese material y comenzó a darle forma. Mientras meditaba sobre lo que había hecho, se presentó Júpiter y Cuidado le pidió que le confiriera  espíritu, a lo que el  dios accedió de buen grado. Sin embargo, cuando Cuidado quiso dar su propio nombre  a la nueva creatura, Júpiter se opuso y exigió que se le diera en cambio el suyo. Mientras el Cuidado y Júpiter disputaban, apareció la Tierra, que quiso que se le  diera su nombre a la creatura, puesto que ella  había  suministrado  el material para formar su cuerpo. Entonces, pidieron a Saturno que oficiara  de árbitro y éste pronunció la siguiente decisión, que parecía justa: puesto que tú, Júpiter, le diste  su espíritu, recibirás  ese espíritu a la muerte de la creatura, y  puesto que tu, Tierra, le diste el cuerpo, recibirás su cuerpo. Ahora, como Cuidado fue quien primero dio forma a  ese cuerpo, lo poseerá mientras viva, Y como todavía disputáis sobre  el nombre que haya de dársele, llámesele homo pues está hecho de humus (tierra)” .
 Desde el ángulo psicoterapéutico. Existe la interesante  aproximación del  psiquiatra existencial Rollo Mail:
“El cuidado es un estado compuesto del reconocimiento de otro ser humano, de un semejante como uno mismo, de la identificación de uno con el dolor o la alegría del otro; de la culpabilidad, la compasión y la conciencia de que todos compartimos la base común de la humanidad a la que todos pertenecemos.”

El Cuidado. es un  dios, es decir un arquetipo del reconocernos como  como seres finitos  , separados   e integrados ,semejantea y diverso, abiertos  a un  auto desarrollo y a una participación en el desarrollo de otros. 

martes, 9 de julio de 2013

Conversando desde la Amistad (234)


Conversando desde la Amistad ( 234)

Buscando la Amistosofía (13)

La amistad entre la espiritualidad   y el compromiso  social

“ Quien piensa lo más hondo, ama lo más vivo”
 ( Hölderlin)

                

Espirituales y sociales


Los espirituales
llegando a la cima
sólo quieren dar,

pero estando lejos,
no encuentran al otro.


Los sociales ,

en el valle,
 dan a diario,
sin llegar

al fondo del otro.


Un río  de miradas

Espera ,hondo,

                                    En el valle,
                                     Vivo,
                                     En la cima.

                                                   


lunes, 8 de julio de 2013

Conversando desde la Amistad(233)


Conversando desde la Amistad(233)

 Buscando la Amistosofía(12)

 Nietzche y  las separaciones en la Amistad
Nietzche, el débil, ha quedado como símbolo de la adhesión al  poder.
Nietzche,  hijo de un pastor protestante  a quien en el colegio llamaban, por  su espíritu religioso, “el ministerito “ , emerge como el gran  admirador de Dionisos y denostador de Jesús.
Nietzche,  deslumbrado por  Wagner, lo cuestiona  a fondo  y rompe con él cuando  el compositor  estrena su Parsifal en Bayreth.
Nietzche , poeta , poeta   del pensamiento, abre caminos  a la amistad con las posibilidades del ser humano, más allá de su  pleito con  Sócrates y la razón o su instrumentalización por  el nazismo.
Más allá de su conducta   espontánea y de sus escrtos , más allá de sus contradicciones, más allá o más acá de su soledad, Nietzche escribió este magnífica atisbo  de  la amistad  trascendiendo las contingencias   la amistad de fondo, “la amistad de estrellas”.
“Nos  pasa que ocurren las separaciones emergen los  muros y los golpeamos con desesperaciones   e impotencias.

“Lo que más nos aproxima a una persona es esa despedida, cuando acabamos separándonos, porque el sentimiento y el juicio no quieren ya marchar juntos; y aporreamos con violencia el muro que la naturaleza ha alzado entre ella y nosotros.”

 Entonces , el gran solitario, el  poeta  del  super hombre , nos propone  esta visión humana, demasiado  humana.

279 (gaya cien””c”Amistad de las estrellas-
Eramos amigos y nos convertiremos en extraños, lo había decidido desde antes de hacerlo. Pero esta bien que sea así, no queremos ocultarnos como si tuviésemos que avergonzarnos de ello. Somos dos barcos y cada uno tiene su meta y su rumbo; puede que nos crucemos y hagamos una fiesta como lo intentaste. La fuerza de nuestras decisiones nos separó y nos impulso a diferentes mares y a diferentes regiones del sol, puede que tal vez no veamos, pero confió en que no nos reconoceremos, los diferentes soles y mares nos abran transformado.
Que tengamos que ser extraños es la ley que está sobre nosotros: ¡Por eso mismo hemos de volvernos más dignos de estimación el uno al otro!¡Por eso mismo ha de volverse más sagrado el recuerdo de nuestra anterior amistad!
Probablemente exista una enorme e invisible órbita de estrellas, en la que puedan  estar contenidos nuestros caminos y metas tan diferentes.
Elevémonos hacia ese pensamiento.
Pero nuestra vida es demasiado corta y nuestra visión pequeña, como para ver que pudiéramos ser algo mas que amigos, en el sentido de aquella sublime posibilidad.
Y es así como queremos creer en nuestra amistad de estrellas, aun cuando tuviéramos que ser enemigos en la tierra.”


Nietzche, `por  ali y por allá  permite que se exprese  su multiverso contradictorio y genial, su poesía Por ejemplo, en este poema a la Amistad
 A la Amistad
Yo te saludo, Amistad,
Oh, primera claridad
De mi suprema esperanza
Ah, muchas y muchas veces
Esa noche, ese camino
De mi trágico destino
Pareciéronme sin fin;
y toda, toda la vida
Sin objeto y maldecida,
Digna de mi odio y ruín
¡Ah, vivir quiero dos veces.
Ahora que tú me apareces,
¡Oh, mi más cara deidad!
Pues la victoria y la aurora
Tus ojos he visto ahora
Inundar de claridad.



domingo, 7 de julio de 2013

Conversando desde la Amistad(232)


 Conversando desde la Amistad (232)
          Buscando la Amistosofía (11)
La diosa de la amistad. en la Mitología Clásica
Los griegos tenían una diosa alegórica de la amistad.
Diosa de  bajo perfil,  la cual, literalmente, “ardió Troya”.
La diosa de la amistad era una joven, con el pecho desnudo o cubierto por una túnica. Con su mano derecha apuntaba al corazón.  Con la izquierda señalaba un olmo quemado por un rayo alrededor del cual   se enroscaba una vid  con grandes, golosos, racimos de uva .
Una mano al corazón. Al sentir, a la compasión. La otra,  apuntando al  árbol herido ,al sufrimiento, a la solidaridad. A la empatía. Empatía convertida en servicio, alegre, pleno,  radiante fructífero.
Estaba presente la amistosofía como sentipensar donde  se está atento al corazón y al otro,  donde   se tiene conciencia de que coexisten  la tristeza y la alegría.


sábado, 6 de julio de 2013

Conversando desde la Amistad (231)


Conversando desde la Amistad(231)
 Buscando la Amistosofía
Amistad con lo medicinal de los seres  humanos(10)

El psicoanalista Balint contribuyó a  poner en las conversaciones la dimensión medicinal del médico .
Ello se complementa   con el antiguo consejo dePitágoras:
“Antes que al médico llama a tu amigo.”
 Mitrando la salud como un todo, podemos decir, todo ser humano… es actual o potencialmente, medicinal y… la amistad  es un  gran medio para llevar eso  a la realidad.
Las citas son, en general, posibles puntos de partida para una reflexión, una meditación , una creación . Lo que interesa  , desde el ángulo de miras  del desarrollo personal, es no sentirlas  como semillas   que reproduzcan la matriz de  pensamiento, de sentido, la intuición del autor de la cita. Sino, un medicamento  adecuado para  el despertar  de la propuesta propia, la integración como alimento  para  crecer como ser humano.
Del mismo modo, la amistad es medicinal en la medida  que, a través de la compañía , la acción común, el diálogo… vamos abriéndonos a la alteridad,  a asumir su existencia,  a discriminar  hasta dónde  le podemos aportar, a   definir mejor  hasta qué punto nosotros somos nutricios, medicinales  para  esa amistad, las amistades, las y los otros….Y, por ende, hasta  dónde esta amistad, nuestras  amistades, son nutricias, medicinales  para nosotras, nosotros.

viernes, 5 de julio de 2013

Conversando desde la Amistad (230


Conversando desde la amistad(230)
Buscando la amistosofía(9)
La amistad entre la Atracción   y el Respeto
 La atracción y el  respeto…binomio, polos de la amistad. Muy trabajado en Kant, es un tema antiguo,  propio  de lo constitutivo del  ser humano, pero no suele  conversarse, ni fuera  ni dentro de la amistad.
La amistad empieza en la atracción ,se diferencia  con el afecto y , sin embargo, puede ser sólo  el  sentir  de  un ser vivo por otro, sin alcanzar la reciprocidad  Se  le da una cuerpo con la  debida dedicación y  adquiere una dimensión coexistencial cuando  se atisba,  se aprecia,  se intenta  conocer , cuidar, respetar.  al otro.
En esas condiciones, la atracción  contribuye a dar vida al respeto, pero es , también ,una frontera. El respeto lleva a que  ciertas madres y padres reconozcan  hasta  donde  insistir en los abrazo, en los movimientos y  en los canturreos  con  los lactantes. El respeto pone límites, formas y contenidos a las demandas porque los adultos mayores estén  activos  o  inactivos, acompañados  o  solos. Las grandes amistades  tienen entre sus cimientos la  complementariedad entre  la atracción, la empatía, el afecto y el vivir la realidad del otro .La otra, el otro con su centro, su modo de  ser, su necesidad de  autonomía.
La amistad profunda  requiere y llama a la amistad entre la atracción y el  respeto. El camino  para la integración de la atracción y el respeto  es un arte,  el arte de la amistad. En  su  trasfondo está el cuidado. En la intimidad del cuidado se encuentra la conciencia de la coexistencia , compleja y misteriosa, en el ser, en la nave  espacial  de la humanización.