viernes, 15 de febrero de 2013

Conversando desde la Amistad (92)


Conversando desde la Amistad(92)
Febrero, mes de Neptuno(Poseidón) dios del mar
 Un antiguo dios del mar
 Nereo y las nereidas
Hijo mayor de Ponto y de Gea,  casado con Doris, hija  de Océano, padre de  Anfititre, esposa de  Poseidón. Es decir, yerno del dios  primordial del mar y  suegro del hermano temible y temperamental de Zeus, Nereo era sin embargo  bondadoso, solidario, dios de las aguas  tranquilas, prestaba auxilio a  los navegantes.
Según algunos, fue uno de los educadores  de  Afrodita
 Como  Proteo, era llamado viejo del mar  y se le consideraba  sabio y poseedor de la capacidad    de  adivinar el futuro  y de  poder transformarse  tanto  en  otros ser vivo como en un elemento de la naturaleza.
Cuando Paris viajaba en su barco, después   del rapto, con Helena   a bordo, Nereo   emergió entre las olas y lo detuvo para advertirle   de la inminencia de la guerra y la catástrofe posterior para  su Troya nativa.
Por su parte, Hércules  lo ubicó   para  exigirle  que le   orientara  para llegar al jardín de las Hes- pérides , donde  iba a robar las manzanas de oro. Nereo se negó  a ser cómplice  del robo y ,para ello, se  transformó sucesivamente en  serpiente, en león, en agua , ern fuego, sin que  el héroe  dejara de mantenerlo  asido y demandante. Hijo de   Zeus, Hércules  triunfó y  obtuvo la información que necesitaba
Doris y Nereo tuvieron cincuenta las Nereidas Eran  una  ninfas  juguetona  y tan solidarias  como su padre, Vivían en el palacio  de plata  de éste, en el fondo de mar Egeo, pero subían a la superficie    a bailar,  cantar y jugar, alertas  para intervenir en cualquiera contingencia.
  Entre las nereidas más individualizadas  se encuentran la citada Anfititre, Tetis, la madre de Aquiles, Galatea l.a blanquísima, la espuma, la amada por el cíclope Polifemo, Kymo, la ola. Glauke, la verde.

jueves, 14 de febrero de 2013

Conversando desde la Amistad (91)


Conversando desde la Amistad(91)
La coherencia
Sumidos en un mar de incertidumbres, vamos navegando   con mayor o menor certeza en nuestra arca, la de las certidumbres   a nuestra escala, la escala humana. Una fuente de seguridad,  a ese respecto, es nuestro  sentirnos coherentes. Vernos como viviendo nuestro proyecto de vida, traduciendo nuestros  valores en el día a día
Nuestro modo de ser  es  laberíntico, En relación a la coherencia siempre hay zonas no recorridas, evitadas. Nos defendemos  negando  incongruencias y contradicciones. De fendemos  nuestra  imagen  ante los otros y, también, a veces obstinadamente, ante nosotros mismos.
A ese propósito, Federico Piedravín ,escritor prolífico y lector voraz, nos comunicó lo siguiente, autorizando su comunicación en estas notas.
Transcribo , con mala memoria para  sus términos precisos, lo contado por Federico , por teléfono ,desde el extranjero.
“Mi nana Raquel   me ayuda en los quehaceres domésticos desde hace  muchos años. No te puedo  precisar , pero pueden haber sido  sus buenos  cuarenta…. Como soltero y  desde  el inicio de mi relación de pareja, hace 15 años. En su rutina un  hito importante,  seguido  de cerca,  a veces con aprensión, por mi pareja y por mí, es cómo ordena los libros  y papeles en el dormitorio, siempre  en el suelo, sobre   o hasta debajo de la cama.
Hace  poco le pregunto a Raquel  por un libro , me señala   su sitio e, inesperadamente,  agrega: interesantísimo,  , es un buen escritor. La miro , asombrado mientras agrega -desde chicas, mi madre nos   orientaba  hacia lecturas  , comentaba   las materiales de  nuestros colegios… mi familia es muy lectora….
 En  40 años   nunca tocamos  el tema. Ella  ordenaba  mis libros . No se me ocurrió  conversar con ella sobre ninguno de ellos, a pesar  de que  hablamos  bastante, con soltura ,de otros  temas, de ideas y quehaceres
  Escribo para comunicarme ,pero está claro  :con ella no he sido coherente en algo   para mí esencial Lo estamos conversando con mi pareja… no es fácil ser coherente …”

miércoles, 13 de febrero de 2013

Conversando desde la Amistad (90)


Conversando desde la Amistad(90)
Febrero mes de   Neptuno(Poseidón), del Mar
Océano
Antes de Poseidón , en cierto modo paralelo  a su  reinado , se veneraba a Océano, también a Nereo, a Proteo y a Glauco, dioses del mar
Según algunos, Océano era uno de los  titanes,  hermano de Cronos
Otra versión, muy interesante, cuenta  de  un personaje primordial, anterior  al Cielo y a la Tierra . Océano, pareja de su hermana Tetis. Tetis, el sentido y la fuerza de la fecundidad,   Océano, la energía de lo fundante. Los dos  dioses dej agua, formando un río  , el límite de la  Tierra  de lo conocido entonces como el disco de la Tierra.Un río  conectado  con los mares y los  ríos, los lagos y las fuentes. Un dios  dios, dos dioses sosteniendo  el alba de la evolución. Un mito   a lo mejor con eco en el primer filósofo, en Tales y  su idea del Agua  como la base del ser
Tetis y Océano padres de las Oceánidas y padres  de los rios. Oceánidas  , ninfas como las nereidas y las náyades.  Ríos,  seres perdurables , diose menores, pero dioses al fin.

martes, 12 de febrero de 2013

Conversando desde la Amistad (89)


Conversando desde la Amistad (89)
La virtud de Rudolf   Steiner para el mes de Febrero:
La Discreción se convierte en fuerza de Meditación

En la discreción el otro  está  en primer plano,
 como un otro  al que hay que respetar

En la meditación  el respeto
Se transforma en identidad

En la  discreción hacemos
En meditación somos

En la discreción somos buenos vecinos
En la meditación coexistimos

En la discreción la meditación es promesa
En la meditación la discreción es un don

La discreción respeta la meditación
La meditación desarrolla la discreción

La discreción cuida las fronteras
La mediación  limita con lo humano

lunes, 11 de febrero de 2013

Conversando desde la Amistad (88)


      Conversando desde la Amistad (88)

El encuentro de la Muerte con la Poesía

Escribe  IRIS LEAL  desde Pucón.

MUERTE VIVA

 ¿Muerte, muerte, has venido a develar lo bello?
 Muerte de mis entrañas obscuras y de mis poemas claros, llévate lo que debes. Llévame por la tierra húmeda al manantial de los astros. Llévame si debe mi cuerpo hacerse gránulo para donar lo que pueda. Recoge lo que he podido ser y repártelo aunque deba ello doler, doler luego de lo humano.
 Llévate a mis hijos, si son ellos suspiros para el pobre que no sabe de amor. A mi amado si es esa su labor fecunda dentro de lo desalmado. Muerte, no te temo, no temo a que por ti pasen los seres, pues para ello te vistes de negro y por ello el sol se hace rey de lo cierto, luz.
 Muerte, toma el brebaje de mis días y el elixir de mis noches. Toma en tu mano fría el azul de mis pocas muertes que tuve temblando de miedo. El hielo de mi aliento agonizante cuando sentí clavar la daga dentro de mi carne magra. Toma todo lo que sonreí por favor, tómalo que es tuyo. Toma también lo que vi, lo que vi dentro de los sufridos y en el fondo de los buenos. Toma mi reflejo en el lago calmo, bébelo. Toma muerte, toma el sorbo que he sido y perdona. Perdona por traerte la canasta roída por el diezmo inútil del propio engaño, dando sin dar, conociendo sin sentir, pensando sin pensar, orando sin escuchar.
 Muerte, una vez te besé los labios celestes, te besé y te dije en tono suave que no podía amarte, que no. Otra vez muerte te besé los labios azulosos y te miré fijo en tus ojos violeta, te miré con enamoramiento, pero el enamoramiento pasa como el día sobre la mariposa. Te susurré en tu surco y te dejé una semilla de ilusión para crecer a la luz de la luna.
 Muerte, te he reconocido sobre los rostros de los míos, te vi buscando a mi hijo y te grité, te grité con tanto desconcierto que me miraste y me dijiste esperanza. No quise escucharte, pues el niño debe ser sonrosado y fresco en mi humana sangre. Me fui muerte con mi retoño en brazos y corrí de ti, corrí al fondo del bosque sin entenderte. Una madre había perdida de su sueño, con los brazos vacíos sujetaba lo arrancado y su rostro era pálido, riguroso y desesperado. Sus gemidos rasgaban la piel y sangraba sobre la tierra, charco de penas, pozo de lágrimas solitarias. La miré y vio a mi hijo dormido junto a mi pecho. Me echó iracunda de su lecho y mientras huía iban mis ruegos cayendo.
Pero sucede la noche fielmente hasta llegar al día. Sucede el agua profunda en donde uno sumerge y el aire es solo otra esfera que surge de la boca quieta. El oído escucha en un fluir de sensaciones como si fueran cantos, un movimiento que se oye en cristales blandos, lucientes voces recitan cual ángeles albos.
Entonces muerte, muerte, muerte, eres la única que se bordó en mis destinos como cierta, llena de coraje, pues me dijiste desde el comienzo que yo moriría, que todo y todos moriríamos luego del nacimiento. Clavada en mi cuerpo como estigma que resuena, como misterio abierto en la cima del monte sagrado en donde el cielo se abre subterráneo y lo trascendente enciende al universo. Muere, muere muerte, muere conmigo. 
 Muera a la hora justa el santo, el cruel, el niño y muera el anciano, muera rodeado de flores perfumadas y llantos blancos como la ilusión y la nieve, como el real canto. Muera por haber visto la vida y vivido la muerte.

domingo, 10 de febrero de 2013

Conversando desde la Amistad(87)


        Conversando desde la Amistad (87)

Febrero , mes del mar, mes de Poseidón, mes del poema de Baudelaire ,mes del Monumento al Mar  de Vicente Huidobro(y el de todos nosotros).

Monumento al mar.
(Últimos Poemas)

Paz sobre la constelación cantante de las aguas

Entrechocadas como los hombros de la multitud

Paz en el mar a las olas de buena voluntad

Paz sobre la lápida de los naufragios

Paz sobre los tambores del orgullo y las pupilas tenebrosas

Y si yo soy el traductor de las olas

Paz también sobre mí.

He aquí el molde lleno de trizaduras del destino

El molde de la venganza

Con sus frases iracundas despegándose de los labios

He aquí el molde lleno de gracia

Cuando eres dulce y estás allí hipnotizado por las estrellas
He aquí la muerte inagotable desde el principio del mundo

Porque un día nadie se paseará por el tiempo
Nadie a lo largo del tiempo empedrado de planetas difuntos

Este es el mar

El mar con sus olas propias

Con sus propios sentidos

El mar tratando de romper sus cadenas

Queriendo imitar la eternidad

Queriendo ser pulmón o neblina de pájaros en pena

O el jardín de los astros que pesan en el cielo

Sobre las tinieblas que arrastramos

O que acaso nos arrastran

Cuando vuelan de repente todas las palomas de la luna

Y se hace más oscuro que las encrucijadas de la muerte


El mar entra en la carroza de la noche

Y se aleja hacia el misterio de sus parajes profundos

Se oye apenas el ruido de las ruedas

Y el ala de los astros que penan en el cielo

Este es el mar

Saludando allá lejos la eternidad

Saludando a los astros olvidados

Y a las estrellas conocidas.


Este es el mar que se despierta como el llanto de un niño

El mar abriendo los ojos y buscando el sol con sus pequeñas
/manos temblorosas

El mar empujando las olas

Sus olas que barajan los destinos


Levántate y saluda el amor de los hombres

Escucha nuestras risas y también nuestro llanto

Escucha los pasos de millones de esclavos

Escucha la protesta interminable

De esa angustia que se llama hombre

Escucha el dolor milenario de los pechos de carne

Y la esperanza que renace de sus propias cenizas cada día.


También nosotros te escuchamos

Rumiando tantos astros atrapados en tus redes

Rumiando eternamente los siglos naufragados

También nosotros te escuchamos
Cuando te revuelcas en tu lecho de dolor

Cuando tus gladiadores se baten entre sí
Cuando tu cólera hace estallar los meridianos

O bien cuando te agitas como un gran mercado en fiesta

O bien cuando maldices a los hombres

O te haces el dormido

Tembloroso en tu gran telaraña esperando la presa.


Lloras sin saber por qué lloras

Y nosotros lloramos creyendo saber por qué lloramos

Sufres sufres como sufren los hombres

Que oiga rechinar tus dientes en la noche

Y te revuelques en tu lecho

Que el insomnio no te deje calmar tus sufrimientos

Que los niños apedreen tus ventanas

Que te arranquen el pelo

Tose tose revienta en sangre tus pulmones

Que tus resortes enmohezcan

Y te veas pisoteado como césped de tumba


Pero soy vagabundo y tengo miedo que me oigas

Tengo miedo de tus venganzas

Olvida mis maldiciones y cantemos juntos esta noche

Hazte hombre te digo como yo a veces me hago mar

Olvida los presagios funestos

Olvida la explosión de mis praderas

Yo te tiendo las manos como flores

Hagamos las paces te digo

Tú eres el más poderoso

Que yo estreche tus manos en las mías

Y sea la paz entre nosotros


Junto a mi corazón te siento

Cuando oigo el gemir de tus violines

Cuando estás ahí tendido como el llanto de un niño

Cuando estás pensativo frente al cielo

Cuando estás dolorido en tus almohadas

Cuando te siento llorar detrás de mi ventana

Cuando lloramos sin razón como tú lloras


He aquí el mar

El mar donde viene a estrellarse el olor de las ciudades

Con su regazo lleno de barcas y peces y otras cosas alegres

Esas barcas que pescan a la orilla del cielo

Esos peces que escuchan cada rayo de luz

Esas algas con sueños seculares

Y esa ola que canta mejor que las otras


He aquí el mar

El mar que se estira y se aferra a sus orillas

El mar que envuelve las estrellas en sus olas

El mar con su piel martirizada

Y los sobresaltos de sus venas

Con sus días de paz y sus noches de histeria


Y al otro lado qué hay al otro lado

Qué escondes mar al otro lado

El comienzo de la vida largo como una serpiente

O el comienzo de la muerte más honda que tú mismo

Y más alta que todos los montes



Qué hay al otro lado

La milenaria voluntad de hacer una forma y un ritmo

O el torbellino eterno de pétalos tronchados


He ahí el mar

El mar abierto de par en par

He ahí el mar quebrado de repente

Para que el ojo vea el comienzo del mundo

He ahí el mar

De una ola a la otra hay el tiempo de la vida

De sus olas a mis ojos hay la distancia de la muerte

De Últimos Poemas


sábado, 9 de febrero de 2013

Conversando desde la Amistad (86)


  Conversando desde la Amistad(86)
¿El poema de Baudelaire reteja el arquetipo de Poseidón?
¿Da  otras perpectivas?
      El  Hombre y  el Mar
       ( Las Flores del Mal)
¡Hombre libre, siempre adorarás el mar!
El mar es tu espejo; contemplas tu alma
En el desarrollo infinito de su oleaje,
Y tu espíritu no es un abismo menos amargo.

Te complaces hundiéndote en el seno de tu imagen;
La abarcas con ojos y brazos, y tu corazón
Se distrae algunas veces de su propio rumor
Al ruido de esta queja indomable y salvaje.

Ambos sois tenebrosos y discretos:
Hombre, nadie ha sondeado el fondo de tus abismos,
¡Oh, mar, nadie conoce tus tesoros íntimos,
Tan celosos sois de guardar vuestros secretos!

Y empero, he aquí los siglos innúmeros
En que os combatís sin piedad ni remordimiento,
Tanto amáis la carnicería y la muerte,
¡Oh, luchadores eternos, oh, hermanos implacables!