sábado, 18 de mayo de 2019

El Árbol 55


El Árbol 55
Gloria Palma
NO SÈ QUÈ DECIRTE, ÀRBOL….
BUENO, QUE SIENTO VERGÜENZA
HABER ESTADO RECIBIENDO TANTO DE TÌ
Y YO DARTE TAN POCO.
 NI SIQUIERA DARME CUENTA QUE TE AMABA
ESTABAS SIEMPRE, SILENCIOSO, MIRANDOME
ACOMPAÑÀNDOME EN MIS CAMINOS
Y YO ACEPTABA TU SOMBRA, TUS COLORESY TRANPARENCIAS COMO CARICIAS   SIN
CONSCIENCIA, GRATUITAMENTE.
NO SUFRÌA SI TE VEÌA CAÌDO, QUEMADO,
ENFERMO O ALICAÌDO
¿DESDE CUÀNDO MI CORAZÒN ESTÀ DORMIDO?
HAY SERES QUE SIENTEN TU DOLOR
QUE LLORAN TANTA PÈRDIDA.
ESTABAS TAN SUMERGIDO EN MI INSCONCIENTE
COMO TANTOS REGALOS DEL UNIVERSO
AMADOS, PERO NO RECONOCIDOS.
TENDRÀ QUE LLEGAR UN MOMENTO EN QUE MI ALMA SE UNA CON LA TUYA
Y MI EGO SE DISUELVA. LLEGARÀ EL MOMENTOS QUE MIS RAMAS CREZCAN
 Y SE UNAN CON LAS TUYAS. Y QUE NUESTRAS RAÌCES SE HAGAN UNA
EN ALGÙNM LUGAR DEL UNIVERSO.
Palmera                               mayo 2019
Gloria palma



viernes, 17 de mayo de 2019

Fábulas Abiertas 16


 Fábulas  Abiertas 16
PODER
Con qué placer iba a recibir los huevos de oro. El paso felino, raudo, alado, lo conducía, al primer atisbo de sol matinal, hacia el lecho próximo, en cuyos pies relumbraban los huevos dorados, mientras la gallina cubría una cara extenuada y pretendía dormir.
Los tocaba, inquieto, tal vez furtivo, el rabillo del ojo en su acompañante, dama de pasado nebuloso, amenazante, incoloro. Los dedos traían, pronto, las noticias reconfortante habituales, todo en su sitio, la dureza, el frío, el contorno del metal noble.
 Ahora, el reconocimiento reprimido a la gallina, madre escultora. Rápido, la certeza del sigilo, la reserva absoluta, la complicidad del silencio en la carrera hacia el escondite secreto. Allí, centelleando, la algazara espectral, hierática, la danza coagulada de los huevos de oro en colección fabulosa. Cascadas de risa anaranjadas, imponentes. Sabor gratísimo de tener, ansiedad de palpar ahora con las manos, los brazos, los pies, los codos, las orejas palpitantes, Oro. Codicia de paladear solo, infinitamente solo. Lejanos, deseos de urgir más a la gallina. Si pudiera saber cómo había aprendido este arte. Cómo persuadirla a contar, a dar cuerpo a su pasado fantasmal.
Algún día ella moriría y se llevaría su secreto, el origen de su talento para poner huevos de oro. Tal vez, si la llevara al médico amigo. Un examen. Aunque no colaborara. La sabiduría de su amigo, el ir arrancando tierra de recuerdos de ese vacío asfixiante, abisal hasta lo mortecino.

Sintió una extraña opresión, como el recibir una mirada con resolana, de un fulgor pálido y a la vez terebrante. Por un momento creyó verla a ella, como en ese primer encuentro, turgente, magnánima, próxima. Ella allí, sin estarlo realmente, pero luego fue un leve murmullo en la macicez del oro y una sombra esquiva en el matiz del amarillo.
Cuando la solidez de la mañana, en un instante, le ayudó a tomar su propio centro, y miró, ávido, codicioso, desesperado, en paroxismo, tenia ante si una enorme, una estupenda colección de huevos de gallina.


jueves, 16 de mayo de 2019

Fábulas Abiertas 15


FÁBULAS  ABIERTAS 15
ENTRE LAS ORDENES Y LAS MENTIRAS
Con cada mentira , Ella crecía.
La mentira – ya es lugar común ,
está en todas partes y, por eso,
sus dimensiones llegaron a ser fabulosas.
Vino una época en que era tan, tan grande,
tan,
que ni siquiera quedaba espacio para decir mentiras.
En esas coyunturas, con tamañas proporciones,
 la gran tribu gris de las órdenes no tuvo elección
y se decidió, también, a mentir
algunas veces.
Sólo queda preguntar
cómo podrían haberse dado mejor
las relaciones entre mentiras y órdenes.

No mentir en la contestación.
¿una orden?