domingo, 16 de octubre de 2011

Conversando sobre la Amistad (8-9-10)

Conversando sobre la amistad ( 8)

Indignarse y promocionar la dignidad

Un anhelo recorre el mundo, Estados Unidos y Europa, el mundo árabe e Israel, las regiones de Chile… Es el deseo de vivir de otra manera , el anhelo de justicia, de poesía vivida, de utopía concreta, de la práctica de la humanización, de los muchos nombres de la amistad. Amistad en el desarrollo humano , respuesta a la crisis de la civilización.
En ese camino , se dan muchas sensibilidades, búsquedas y realizaciones ,íntimas, sociales, artísticas, científicas, espirituales… En ellas se expresa el dolor porque se frustran las más profundas necesidades humanas , de justicia, de amor, de creatividad , de trascendencia, y, a la vez, se dan espacios de esperanza, de evolución. Convergen, se complementan, hacen sinergia la indignación moral y la sabiduría , el arte , de abrir oasis de salud , grandes y pequeños, de crear redes con espíritus abiertos, de dar cauces a la amistad.
Muchas ONG S se encuentran en esa senda, luchando por su necesidad básica de sobrevivir y aportando, al mismo tiempo, desprendidas, tiempo, trabajo , experiencia, voluntad, amistad… a colaborar con la satisfacción de las necesidades básicas y profundas de la comunidad.
Un ejemplo de ello lo da El Canelo de Nos, con programas muy comprometidos en diversas regiones del país, compartiendo el legado de Paulo Freire de las relaciones dialogales en que se practica la libertad, con sus, trabajadores indignados por las injusticias y comprometidos en la apertura de espacios a la dignidad humana, a la amistad .


Conversando sobre la Amistad ( 9)

El smog autoritario

En un post título de una carrera de salud , un grupo de participantes ,al hacer un ejercicio de conversar en pareja sobre su historia personal de salud, se declara descolocado, aduciendo que ello no calza con su práctica , con su formación. A propósito de ello, recuerdo una experiencia complementaria ,hace muchos años. En un taller con varios cientos de dirigentes sociales , propongo que se empiece por conversar, de a dos, sobre las expectativas personales con respecto al encuentro . Terminado el “ejercicio” , muchos participantes agradecen, muy emocionados, esa oportunidad , tan “ caída del cielo” ,de hablar con otro. Sienten que han empezado un vínculo importante.
En los dos casos , sorpresa de con - versar, sin ninguna presión para llegar a terrenos íntimos , un simplemente hacerse presente como personas, sin mediación de roles, sin la intermediación de las cosas…
Es algo propio del paradigma cultural hegemónico vigente : hay como una prohibición tácita de hablar si uno no ha sido presentado. Ello juega con la rigidez con que en las carreras profesiones de salud se suele separar los roles de tratante y de tratado y las conversaciones entre pares de índole laboral con las propias de la la comunicación personal.
En las ciudades es frecuente el no conocer a los vecinos. En los equipos de trabajo no es frecuente hablar de las inquietudes , de los problemas, de las utopías personales. Es una expresión del smog social. De las barreras del autoritarismo. Algo muy ajeno al sueño de Walt Whitman:

“Yo ví en un sueño una ciudad invencible a los ataques de todo el resto de la tierra.
Soñé que era la ciudad nueva de los Amigos.
Nada en ella era más grande que la calidad del amor robusto: este superaba a todo lo demás.
Se le veía a todas horas en los actos de los hombres de aquella ciudad
Y en todas sus miradas y palabras. “



Conversando sobre la Amistad (10)

Destellos

“Silencio la tierra va a dar a luz un árbol”
Vicente Huidobro


A ponerse de pie:
Llegó la primera mirada.

Está la señal:
La primera sonrisa.

Dan deseos de contar:
Siembra palabras.

Admiración:
Milita en la lealtad.


Emoción profunda:
Mira hacia el sentido.

Silencio:
Encontró el tú.

Asombro:
La amistad va dar a luz un mundo.

jueves, 13 de octubre de 2011

Conversando sobre la Amistad

Conversando sobre la Amistad 1

Agradecido de mis amigas y amigos, inicio esta columna de percepciones, imágenes, divagaciones, pequeñas creaciones, sobre el tema de la amistad.
Parto explicitando mi sesgo: el adherir a la visión de la amistad como una forma de amor, el amor ético.
Me propongo compartir algo de lo que tengo escrito, junto con pareceres y ocurrencias que surjan del acaecer diario, particularmente comentarios a textos de personas amigas y citas de autores queridos.


De Año Nuevo del Dos Mil
( Ediciones Mimbre 1970

HACIA EL SECRETO
- Vamos a contar un secreto.
- Es una historia vieja y casi cierta.
- La dirás tú o yo.
- Así son los secretos.
- Un guiño en el suspenso
normal.
- Respira con sentido azul,
mientras maduran las miradas,
hacia un solo gajo.
- Dí si escuchas un pálido aroma
Goteando el universo vecino.
- Entremos a una historia de círculo y río
hacia, desde un secreto.
- Entremos recordando la contextura de los secretos.
- Lo que sentimos, por ejemplo, preguntando al azar:

¿Por qué me traes la poesía en un vaso
si antes la tenías en la cuenca de la mano?
- Hablemos jugando a situar nuestro secreto
¿Será de aquellos cuya red espléndida está siempre vacía?
-¿Será inmóvil, tendrá herrumbre, crecerá con la vida?
-Juguemos, hablando con círculo y con río. Te ayudo,
hay un secreto al decir tú:
-Tú serás todos los tú.

Será, será
una vez,
en un remoto
o cercano país,
la llegada,
natural,
del muy redondo
año
dos
mil.
…. ( Continúa)

Conversando sobre la amistad 2

Alicia y el Principito en el Planeta de la Amistad

Paseaban varias amistades: la verde, de la camaradería, la amarilla ,del afecto, la roja del goce en común, ahí, aparentemente desentonando , la gris, la utilitaria

Alicia miró con aire de pregunta a la amistad azul, la de la promoción mutua, la de la comunicación profunda, la del tú trascendente, la de la confianza básica, la del amor ético,…
“ Sí, todas ellas están aquí, como en la tierra” , fue la respuesta a su inquietud no vertida en palabras.
” Sin embargo algo te preocupa”, expresó el Principito, sonriendo, cercano , tal vez recordando su conversación con el zorro.
” Es verdad”, respondió la amistad azul ,”nos conocemos, somos diversas, pero hemos aprendido a integrarnos , ya hablaremos de ello. Quien no está por estos lados, es esa sin consistencia, sin color, la de las cartas que empiezan con el Estimado Amigo…a quien no conocen . Esa amistad acerca de la cual advirtió Kant, la retórica:
La amistad es la manía de todos los retóricos morales; es para ellos néctar y ambrosía “






Conversando sobre la amistad 3

¿ Hay un amor que no sea ético?
( Pregunta de una lectora de Face Book)

De visita al planeta de la amistad, tanto Alicia como el Principito, captaron, vía telepática, esa pregunta interpelante.” Mi amor por la rosa…” Empezó a decir el Principito, pero Alicia le interrumpió, guiñando un ojo con picardía, “Veámoslo… en general, siempre está el tema de las palabras ... Se habla de amor pasión, de amor enamoramiento, de amor erótico, de hacer el amor, de amor dependiente, de amor afecto, de amor cósmico , de amor caridad, de amor amistad…” El Principito agregó, con entusiasmo: “El amor azul, el amor ético, la amistad de verdad, aquello que ví en un apunte del aviador:
La amistad perfecta , pues, es aquella que subsiste entre aquellos que son buenos y cuya similitud se encuentra en su bondad “.( Aristóteles)


Conversando sobre la Amistad (4)

El primer Congreso de Salud y Pobreza

La amistad, vínculo, forma de amor de humano con humano, es, en el fondo , dimensión de los proyectos de vida La hemos visto entrando al imaginario compartido como lucha por la armonía con la naturaleza, como solidaridad con los mineros atrapados en San José y las víctimas del accidente de Juan Fernández , como defensa ética de la dignidad de la educación.
La amistad, práctica de la humanización, vive en el día a día de quienes enfrentan la pobreza económica a través del trabajo social, la educación institucional y comunitaria, la atención en salud primaria y todas las iniciativas de creatividad social de la comunidad.
El reciente Congreso de Salud y Pobreza , iniciativa del estudiante Cristóbal Cuadrado y de un grupo de jóvenes entusiastas, talentosos y comprometidos, convocó a más de cuatrocientas personas, a la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile a compartir, a aprender, a hacerse cargo de converger en el servicio, en la práctica de la humanización, de la amistad.


Conversando sobre la amistad (5)
El regalar como. Utopía concreta
“ La monedita del alma se pierde si no se da” (Antonio Machado)
Al tenor de los días, amigablemente, vamos recordando algunas de las incontables dimensiones de la amistad , donde caben desde las inclinaciones por los grandes valores como la justicia (tan innegable en el Congreso de Salud y Pobreza ),la verdad, la fraternidad, la visión integradora, el bien… hasta el compartir la profundidad de la apertura al tú, a la relación yo tú.
En la amistad vista como amor ético, es básica la gratuidad, el coincidir en valorar lo humano , el vínculo ajeno al utilitarismo. Al respecto, comparto unos fragmentos de un manifiesto escrito en tiempos difíciles.

Manifiesto para radicalizar los regalos( 1981)
…….
regalar y mantenerse libres,
regalar hasta las raíces,
regalar de verdad,
regalar la verdad,
regalar dentro y fuera de las fiestas,
regalar siempre, como se espera el futuro,
regalar lo que no es de nadie,
por ejemplo tu risa,
o los sueños que queremos y no podemos recordar,
o una caja con mis grandes vergüenzas,
o el color que habías escogido para ti.


Regalarse uno mismo.
Regalarse uno mismo
es regalar secretos que no deben ser secretos,
como contar la historia de las mejores miradas,
o qué entendemos, por felicidad,
o nuestras preguntas más remecedoras,
o cómo explicaríamos
a un visitante de otros mundos
lo que es el ser humano.


El regalo de verdad,
espacio justo del encuentro
entre lo que sucede y lo que podría ocurrir,
o un cordel de campo envolviendo
aquel momento tan significativo
en que te diste cuenta que crecías.

……….
Regalo, regalo de ser tú,
regalo de preguntar quién eres tú,
regalo al brindarte,
que es ir dando a conocer tu alternativa,
lo que propones a la vida,
el camino para tratar al mundo
de tú.


Conversando sobre la Amistad ( 6)

La amistad y algunas diferencia s dolorosas

En el encuentro de hoy en el curso taller de Formación de Líderes Culturales , del Antiguo Hospital San José, surgió la inquietud acerca de los problemas en la relación entre padres extravertidos e hijos intravertidos. Es una de muchas instancias en que la expectativa de contar con vínculos muy cercanos, con amistad, se ve con frecuencia interferidas por diferencia en los modos de ser de las partes implicadas

En la conversación, pronto se puso el problema en el contexto de la complejidad de nuestra existencia, de lo humano. Por algo circula la cita de Santayana “Ser humano es ya una circunstancia atenuante… “

En este caso , lo frecuente es que las diferencias en temperamentp , la sociabilidad del extravertido y la opción por la soledad del intravertidos, creen distancias , a veces muy dolorosas., siempre exigentes en atención y en esfuerzo de comprensión.

Es una situación que tensa la convicción, la fantasía, el deseo , de que la amistad simplemente fluya ,espontánea , cuando exista la necesidad imperiosa de que así sea, como en este ejemplo en el dominio de la relación padres hijos e hijos padres .

Erich Fromm nos ayudó a pensar en el “arte de amar” , del que no puede estar ausente el amor ético, el amor fraternal, la amistad. Es decir,un amor capaz del encuentro humano con humano , en lo más constitutivo, para ir avanzando en convertir las diferencias en oportunidades de crecimiento y de complementariedad.

. En el camino del arte de la amistad , para padres o hijos enfrentados a estas y otras diferencias ,para todos nosotros , puede resultar bien. nutricio el dialogar, reflexionar, crear cuentos o poemas, dibujar, meditar sobre esta cita de William Blake

Del pájaro , el nido; de la araña , la tela; del ser humano la amistad.

Integrada, a la de Elisabeth Foley

“El más hermoso descubrimiento que pueden hacer los verdaderos amigos es que pueden crecer cada cual por su lado, sin distanciarse. “


Conversando sobre la amistad ( 7)
Las ventanas del dios Momo.

Como Proteo, la amistad nos visita a diario en formas muy diversas: amistad con la trascenden- cia, con el ser, con la naturaleza ,con la vida, con el sentido de la vida, con lo humano, con una mirada a la historia , con un proyecto, con ese grupo, con aquella persona…
Marcelo Olivares, escritor, radicado en el litoral central, ayer conoció por la televisión san antonina , en el programa a cargo de Mercedes Solano, la casa y la historia de la señora Momo,
Doña Inés Balmaceda , gran amiga de escritores y artesanos . Hoy se informó y fue invitado al café de la Momo, en la calle Pocuro de Santiago .. .
Le sorprendió la coincidencia . Tal vez por ello, recordó , conversando, un sueño juvenil en que descubría que toda la realidad era como una gran trama integrada…
La coincidencia, el recuerdo del sueño, lo generoso de la señora Momo, el ambiente amigable del café, parecían asociarse mientras Marcelo, entere bebiendo sorbo su mate bien conversado, intervenía el contexto que no dejaba de ser cordial .
El nombre Momo trajo otra asociación, el Momo, el dios del humor , aquel que advirtió a Hefeistos ( Vulcano) , la divinidad de la artesanía, que a su obra , una versión del ser humano , le faltaba una ventana para ver el corazón.
Estos esbozos de diversas formas de amistad, los contextos amistosos, la hospitalidad, las sincronías, el compartir un sueño… parecen ser ventanas , medicinas, formas como podemos mejorar esa escultura.

domingo, 2 de octubre de 2011

Clase lunes 3 de Octubre en Las Coincidencias, Isla Negra

Quinceavo curso de GUIAS POETICOS

Las Coincidencias

Cedulario N º 22
Deméter, arquetipo materno
3-10 -2011

1) Repaso: a) El concepto de Nuevo Paradigma Cultural Básico.
B ) La revisión de las últimas 24 horas (2), La descripción de la conducta y las vivencias.
2) El arquetipo de Deméter.
3) Sus aparentes contradicciones.
4) La relación con Perséfone: El amor y la tendencia posesiva.
5) La relación con Demofoonte y Metanira: El cuidado , el secreto, la confianza.
6) Deméter y los Misterios de Eleusis.
7) Ejercicio : Generosidad, susceptibilidad y posesividad. Cita de Unamuno: “El pobre Adán cayó porque no tenía madre.
6) Responsabilidades para la semana a) Observa y escribe sobre lo que pasa en tí y alrededor tuyo, entre esta reunión y la próxima, sobre amor, susceptibilidad y posesividad.
b) Escribe un cuento sobre una madre que sentía “el nido vacío” y descubrió alrededor “semillas, flores y frutos” … que llenaron su vida.

martes, 27 de septiembre de 2011

Isla Negra,Las Coincidencias Sábado primero de Octubre

Curso Taller
Desarrollo Personal, Salud Integral y
Dimensión Poética de la Vida
Las Coincidencias, Isla Negra
Cedulario N º6
1-10-2011

La Salud Integral
Un marco referencial introductorio. Los arquetipos mitológicos
11 a 13 horas
1) Contacto Inicial. Presentación: La integración
2) Introducción
a)Nosotros y la salud del otro .La empatía, el saber, la voluntad, el cuidado
b) Algunos planos de la integración:
3) Los Arquetipos: Zeus-Hera, Atenea, Eros, Tanatos, Apolo, Dionisos , Jano, Higia, Quirón, Panacea, Esculapio.
4) Ejercicio encuentro con un arquetipo de la salud, pregunta por la integración
5) Grupos y café
6) Conversación general
13 h. Refrigerio

13 30h Encuentro con la psicóloga Carla Vidal.
Reflexiones sobre la vida y la muerte a partir de la experiencia de vivir un cáncer.

domingo, 25 de septiembre de 2011

La ciencia y las medicinas complementarias y alternativas

IMPLICANCIAS DE LA MEDICINA ALTERNATIVA Y COMPLEMENTARIA PARA LA CIENCIA
MARILYN SCHITZ Y WILLIS HARMAN
Traducido del inglés por Francisco Javier León
translatorinchile@yahoo.com

Marylin Schlitz, Ph.D., es Directora de Investigación en el Instituto de Ciencias Noéticas (IONS). Con formación en antropología y parapsicología, ha publicado numerosos artículos sobre temas relacionados con el fenómeno de la consciencia, entre ellos la sanación transcultural, investigación en fenómenos parapsicológicos y sociolingüística. Antes de unirse al staff en el IONS fue titular de la Cátedra Thomas Welton Stanford de Investigación Psíquica en el Departamento de Psicología de la Universidad de Stanford.


Con anterioridad al periodo moderno en el cual vivimos actualmente, la atención médica se caracterizaba por una pluralidad de opciones. Efectivamente, durante los siglos dieciocho y diecinueve, varios tipos de medicinas alternativas y complementarias coexistían con la naciente medicina alopática basada en la ciencia a través de Europa y Norteamérica. El informe de 1910 de Abraham Flexner sobre las escuelas de medicina en Norteamérica (1910), encargado por la Fundación Carnegie, cambió esta situación al dar su apoyo al movimiento creciente que usaba una definición dogmática de la ciencia para juzgar las opciones médicas. Los enfoques alternativos tales como la homeopatía, el trabajo de parteras y la quiropráctica fueron, en la práctica, forzados a salir del sistema médico oficial (Starr 1982).
Hoy en día, las medicinas alternativas y complementarias están experimentando una revitalización. Los nuevos desarrollos incluyen una creciente profesionalización, creación de varias revistas profesionales, el establecimiento de una Oficina de Medicina Alternativa en el National Institutes of Health, reembolso de determinados tratamientos alternativos por parte de algunos proveedores de seguros, proliferación de libros y conferencias sobre investigación y práctica clínica, y datos de encuestas que sugieren que los estadounidenses gastan billones de dólares al año en tratamientos alternativos.
A pesar de estos avances, la práctica médica alternativa y complementaria sigue siendo marginal en relación con el modelo biomédico dominante. Un factor importante en esta situación es el tipo de ciencia que ha dado forma a la medicina moderna, un tipo que ha evolucionado con una cierta pasión y una visión de mundo respecto de la naturaleza de la realidad. Efectivamente, la ciencia occidental moderna en su aspecto fundamental implica tres importantes supuestos metafísicos que limitan su capacidad de integrar a las medicinas alternativas.
Estos son:
a) Realismo (ontológico – lleva a una conclusión epistemológica) Existe un mundo material real independiente de la mente, el cual es, en esencia, físicamente medible (positivismo). Estamos inmersos en ese mundo, seguimos sus leyes, y hemos evolucionado desde un origen remoto en el tiempo. La mente o la conciencia evolucionaron dentro de ese mundo; el mundo pre-existía antes de su aparición, y sigue existiendo y persiste independientemente de la conciencia.
b) Objetivismo (epistemológico y ontológico) Una forma de realismo materialista que dice que el mundo es conocible y persiste como un dominio de objetos que no son afectados por los sujetos que los perciben. Ese mundo real, por lo tanto, puede ser estudiado como objeto. Esto es, es accesible a la percepción de los sentidos y puede ser consensualmente observado y validado.
c) Reduccionismo. (epistemológico) El conocimiento se obtiene a través de un proceso de análisis, explicación y validación de datos en términos de las partes constituyentes de los objetos y/o las leyes que determinan su comportamiento. El mundo real se describe por las leyes de la física, las cuales se cree, se aplican en todas partes. La esencia del esfuerzo científico es proporcionar explicaciones para fenómenos complejos en términos de las características de, e interacciones entre sus partes constituyentes.
Estos supuestos, y los métodos que ellos requieren, dominan actualmente la ciencia biomédica. La situación actual en la medicina en Estados Unidos involucra una comprensión cada vez más profunda de factores tale como el rol del ADN en la determinación de la naturaleza de un organismo, un apoyarse cada vez más en tecnología avanzada y costosa, y una creciente fe en el poder de la teoría biomédica moderna. Hasta cierto punto, estas premisas metafísicas han sido reevaluadas a través de la comprensión de los puntos de vista relativistas de la ciencia recientemente explicados por trabajos en la historia, sociología y filosofía de la ciencia. (Lakatos & Musgrave 1970; Kuhn 1970; Latour 1987). Más central aún a nuestro propósito aquí, sin embargo, son los nuevos descubrimientos en las áreas de la medicina alternativa y complementaria que tienen profundas implicancias para la ciencia y su aplicación en los dominios de la biología y la medicina. En particular, muchas epistemologías alternativas suponen una visión de mundo en la cual se cree que la experiencia humana – que incluye pensamientos, sentimientos e intenciones – interactuaría en forma causal con formas sutiles de “energías”, “fuerzas” o “espíritus” para crear una respuesta sanadora. Actualmente no hay lugar para tales creencias en el paradigma científico occidental.
Una dificultad fundamental parece ser que la ciencia occidental sigue atrapada en una trampa dualística básica – la de considerar al sujeto que hace el mapeo como separado del mapa. El disponer de un mapa más preciso (más basado en la física moderna, más “holístico”, más de “sistemas”) no parece resolver este problema. Más bien, podría ser útil reflexionar sobre la posibilidad de que los pensamientos no sean meramente un reflejo de la realidad, sino que sean también un movimiento de esa misma realidad. Quien hace el mapa, el yo, el sujeto pensante y que conoce, pudiera ser de hecho tanto un producto como un participante de lo que busca conocer y representar (Wilbur 1995,1996). El punto epistemológico crítico es acaso nosotros los humanos disponemos básicamente de una sola manera de contactar la realidad (a saber, a través de los sentidos físicos) o múltiples (incluyendo otras como la intuición, las sensaciones somáticas y la aprehensión directa) (Herman & De Quincey 1994).
La importancia de este punto surge en una pregunta ontológica central: ¿es la conciencia causada (por los procesos fisiológicos en el cerebro, a su vez consecuencia de un largo proceso evolutivo) o es causal (en el sentido de que la conciencia no sea sólo un factor causal en los fenómenos presentes, sino también un factor causal a lo largo de todo el proceso evolutivo)? El método científico occidental nos urge a tomar la primera opción, en tanto que algunos de los fenómenos de las medicinas alternativas y complementarias (efecto placebo, trauma y sanación psicosomáticos, intencionalidad) sugieren la última opción.
Se tiene mucha fe, en el mundo médico, de que surgirán explicaciones para algunos de los resultados que las medicinas alternativa y complementaria aseguran tener (al igual que la refutación de algunos otros) precisamente de este fortalecimiento de la ciencia biomédica. Al mismo tiempo, gran parte de las medicinas alternativa y complementaria no se ajusta ni siquiera a las nuevas visiones aceptadas de la ciencia, tales como la mecánica cuántica y las teorías de la complejidad. Pareciera ser cierto que, tomadas en conjunto, estas prácticas de diagnóstico, terapia y promoción de la salud, presentan un desafío fundamental a los cimientos metafísicos de la ciencia occidental – basada en los supuestos del materialismo, el objetivismo, el reduccionismo y el determinismo físico. Queremos explorar la extensión y las implicancias de tal desafío.
Incompatibilidades entre la medicina alternativa y la ciencia
Existen áreas de la medicina alternativa y complementaria en las cuales no sólo nos faltan modelos científicos que pudieran ayudar a explicar los “mecanismos” de sanación, sino que los modelos que sí surgen de los diversos sistemas médicos complementarios (por ejemplo: energías sutiles, holismo cuerpo-mente-espíritu, intencionalidad) no parecen ser compatibles con la visión de mundo occidental. Entre los ejemplos se incluyen la homeopatía, la acupuntura, el qigong, la medicina china tradicional, la medicina ayurvédica (de la India), la medicina tibetana y varias prácticas utilizadas por los pueblos del Cuarto Mundo. Incluso las terapias a base de hierbas, los suplementos nutritivos, la aromaterapia, la meditación, el biofeedback, la imaginería guiada, el trabajo corporal, etc., pudieran ser de dudosa compatibilidad en tanto suponen modelos holísticos que incluyen la conciencia causal.
ENERGÍAS SUTILES
Muchos practicantes de sanación alternativa asocian la sanación con lo que comúnmente se conocen como “energías sutiles” o “campos”. Este concepto puede incluir el campo electromagnético y otros campos de energía a través del cuerpo y en el espacio que lo rodea, pero también puede involucrar factores que al menos hasta ahora no son físicamente medibles (Schlitz 1997). La admitida ambigüedad permite una concurrencia de aquellos que creen que todos los fenómenos serán finalmente comprendidos en términos de campos de energía que se adecúen a los modelos conocidos de la ciencia, junto con quienes encuentran que los fenómenos psicológicos y espirituales involucran aspectos de la realidad que no son representables en términos de campos medibles.
Hay muchas instancias culturales de tales “campos sutiles”. En las culturas orientales, encontramos conceptos tales como prana, ch’i o ki, conceptos que no encuentran fácilmente su lugar en nuestro léxico científico. La Medicina China Tradicional (MCT), por ejemplo, es una disciplina profesional integral, basada en un completo sistema de pensamiento. Dentro de esta epistemología el cuerpo humano es visto como un reflejo del mundo natural – un todo dentro de un todo mayor. Se habla de que la energía y los fluidos en el cuerpo fluyen como canales y ríos. Un diagnóstico médico describe el cuerpo en términos de los elementos – viento, calor, frío, sequedad, humedad – conceptos que no tienen lugar en las actuales categorías de diagnóstico occidentales.
Los términos complementarios yin y yang son utilizados por el practicante de la Medicina China Tradicional para describir las diversas condiciones físicas opuestas en el cuerpo. El yin se refiere al tejido de un órgano, en tanto el yang se refiere a su actividad. La MCT introduce también un componente esencial en el cuerpo, el ch’i, que la medicina occidental no reconoce. Esta “energía vital de la vida” fluye a través del cuerpo siguiendo rutas llamadas meridianos, que se mueven a lo largo de la superficie del cuerpo, y a través de los órganos internos. De acuerdo con esta visión, se puede acceder a los órganos para tratarlos, a través de sus meridianos específicos, y la enfermedad puede ocurrir cuando hay un bloqueo del ch’i en estos canales. La MCT incorpora una amplia gama de métodos de tratamiento, entre los que se incluyen la medicina a base de hierbas, la acupuntura, la terapia dietética y los masajes. Todos éstos han llegado a ser más o menos aceptables dentro de la medicina occidental; sin embargo, el modelo conceptual que contempla el concepto central del ch’i no es de manera alguna compatible con las premisas de la ciencia occidental. Si bien el modelo médico hace uso de la energía del cuerpo al utilizar la electroencefalografía, la electrocardiografía y la electromiografía con propósitos de diagnóstico, aún no incorpora las “energías sutiles” con el propósito de sanar (Micozzi 1996).
Para otro ejemplo de energías sutiles dentro del marco de referencia de la medicina alternativa, nos volvemos hacia la homeopatía, la cual fuera fundada en el siglo dieciocho por el médico alemán Samuel Hahnemann (Jonas y Jacobs 1996). Sigue siendo bastante aceptable en Europa continental, donde en cierto sentido ha sido más o menos integrada dentro de la medicina convencional. Dentro del paradigma científico médico actual, sin embargo, los principios en que se basa suponen un desafío a los conceptos de sanación y enfermedad de la medicina convencional. Estos principios básicos son:
a. Lo similar cura lo similar; la misma sustancia que en dosis grandes crea síntomas como los de la enfermedad, en dosis diminutas puede usarse para curarla.
b. La dilución aumenta la potencia; la potencia alcanza su mayor grado cuando la dilución se ha reducido por debajo del umbral de detección química.
c. La enfermedad es específica para cada individuo; una enfermedad definida en términos generales en homeopatía sólo será tratada una vez que se hayan encontrado los patrones de síntomas que les son únicos a ese paciente.
Al igual que la MCT, la homeopatía es un sistema de medicina alternativo completo en sí mismo del cual se dice que puede tener un efecto terapéutico en prácticamente cualquier enfermedad o estado de salud. Por otra parte, sin embargo, la causalidad formal que está implícita en la homeopatía no concuerda con la causalidad eficiente de la ciencia occidental.
INTENCIONALIDAD
El rol de la mente y la intencionalidad representa una de las características clave de la mayoría de los sistemas médicos alternativos y constituye un desafío importante para la epistemología científica occidental (Schiltz 1995). Definida en términos generales, la intencionalidad involucra la proyección de la conciencia lúcida (awareness), con propósito y eficacia, hacia algún objetivo o resultado. Incluye maneras en las cuales la mente de una persona es capaz de interactuar con su propio cuerpo, como ocurre en la auto-sanación; maneras en que las intenciones de las personas pueden influenciar a otros a través de la comunicación directa o indirecta, como en los efectos placebo y “nocebo”; y más difícil aún de reconciliar con nuestra actual visión de mundo científica, maneras en las cuales las intenciones pudieran influenciar a otros a través de medios “no localizados”.
Si bien enfoques psicológicos que presuponen intencionalidad, entre los que se incluyen técnicas de imaginería, han sido utilizados por practicantes alternativos durante siglos para ayudar a movilizar el proceso de sanación, conceptos tales como enfermedad psicosomática, trastornos de stress, efecto placebo, disociación y medicina mente/cuerpo han encontrado una resistencia considerable. Esto se debe en gran parte, al hecho de que la conciencia como un factor causal está excluida de la visión de mundo científica. Hoy en día, la imaginería guiada se usa ampliamente para aliviar dolores crónicos y otros síntomas, y para acelerar la sanación y minimizar el malestar por heridas y síntomas de enfermedades. (Achterberg 1985, Achterberg & Lawlis 1984, Benson 1975, Dacher 1993, Dienstfrey 1991, Lock & Colligen 1986). La imaginería ha sido utilizada para producir la sanación de enfermedades graves; la imaginería espontánea de los pacientes se ha usado para una mejor comprensión del significado de los síntomas o para acceder a recursos internos. La intencionalidad no sólo está implícita en todo esto; se supone que existe una conexión entre la imaginería y los efectos fisiológicos reales.
En la actualidad no tenemos una comprensión clara de cómo funciona este efecto sanador dentro del contexto de nuestros modelos biomédicos. La influencia de las intenciones del paciente o el sanador (incluyendo las expectativas) en el estado físico del paciente deja perplejos o resulta perturbador para algunos profesionales médicos y es un artefacto problemático para muchos investigadores. Pero también puede ser visto como un recurso inexplotado en la sanación. Aunque la visión típica que se tiene de los placebos es que debieran controlarse o eliminarse, el fenómeno puede, de hecho, resultar ser un agente poderoso en enlazar intención, creencia, expectativas y respuestas corporales (Dienstfrey 1997). El desafío de delinear todas las variables significativas es considerable y bien puede ser una de las razones por las que tan poco se ha hecho para integrar los placebos en la práctica clínica. Podría realizarse más investigación para analizar factores no específicos como el rapport, la anticipación y la esperanza, de una forma que comenzara a aclarar sus roles en la sanación. Al mismo tiempo debemos desarrollar métodos y enfoques holísticos confiables que nos permitan comprender la relación sanadora en otros términos que el reduccionismo.
Más difíciles conceptualmente son las afirmaciones hechas por algunos sanadores respecto de que puedan utilizar la intencionalidad para acceder a alguna forma de conciencia “transpersonal” – conciencia que al parecer se originaría en una “fuente superior”, pasaría de una persona, el sanador, a otra, el paciente – a la distancia. La idea de sanación transpersonal o “no localizada” cuenta con amplio apoyo en muchas culturas. Es más: se cree ampliamente que la gente puede obtener información sobre el mundo que los rodea sin ningún tipo de contacto directo con los sentidos. Así encontramos, por ejemplo, que en la medicina popular latina del curanderismo, o en las prácticas obeah del sur del Caribe, o entre los pueblos Kaluli de la selva tropical de Papua Nueva Guinea, los sanadores creen ser capaces de afectar físicamente a otras personas a distancia a través de cierta clase de interacción directa mental o espiritual. Lo que es más, dicen que pueden sanar de esta forma sin que necesariamente las otras personas sepan lo ellos hacen – con lo cual presumiblemente eliminan cualquier efecto placebo directo. De acuerdo con el paradigma científico occidental, tales fenómenos son imposibles; no obstante, una cantidad cada vez mayor de información apoya tales afirmaciones (Benor 1993, Braud & Schiltz 1989, Schlitz & Braud 1997, Schlitz 1996, Solfvin 1984). Pero actualmente no existe explicación para tales resultados con conceptos científicos aceptados.
DIAGNÓSTICO INTUITIVO
Respeto del diagnóstico médico, muchos médicos y practicantes alternativos utilizan su conciencia de una manera tal que no es comprendida por la ciencia occidental. Con frecuencia esto se describe como una corazonada o intuición que el practicante no tenía motivo para suponer que pudiera resultar útil, pero que resultó ser precisamente lo que había que hacer. El médico Oliver Wendell Holmes describió el proceso intuitivo diciendo que “todos tenemos un doble que es más sabio y mejor que nosotros y pone pensamientos en nuestra cabeza y palabras en nuestra boca” (Inglis 1989). A pesar de esto, a la mayoría de los médicos formados en occidente se les ha enseñado a confiar en las herramientas objetivas de la ciencia para discernir un diagnóstico, con la exclusión de su propia subjetividad, salvo de manera muy marginal.
La evidencia más sorprendente de diagnóstico remoto se encuentra en forma de datos anecdóticos. Acaso dos de los casos que mejor se conocen sean los de Edgar Cayce y Caroline Myss. Cayce (1877 – 1945) descubrió esta aparente capacidad en forma accidental. Cientos de veces, en un estado alterado de conciencia y dándosele a través de sugestión hipnótica el nombre y la ubicación de una persona enferma en algún lugar remoto, él proporcionaría un diagnóstico detallado, aparentemente ajustado a la realidad en la gran mayoría de los casos. (Sugrue 1984). El trabajo de Myss es similar, salvo por el hecho de que permanecía en estado de conciencia normal (conscious awareness). A través de una llamada telefónica de su compañero, C. Norman Shealy, un neurocirujano e investigador formado en Harvard, se le daba el nombre y fecha de nacimiento de un paciente. De acuerdo con los datos del Dr. Shealy, sus diagnósticos eran “acertados en el 93% de los casos”. A pesar de tales datos o éxitos anecdóticos, sin embargo, es poquísima la investigación que se ha efectuado sobre el rol de la intuición en el diagnóstico. Como escribe Daniel Benor (1993): “Al diagnóstico intuitivo se le ha prestado menos atención que a la sanación. Esta modalidad dejada de lado tiene mucho que ofrecer a la medicina moderna”. Para que se haga realidad este potencial, sin embargo, se requerirá de algunos cambios radicales en los supuestos básicos de la medicina científica moderna.
Posibles supuestos ontológicos alternativos
A un nivel fundamental, estos enfoques alternativos implican imágenes de la realidad que no concuerdan con la visión de mundo científica occidental. Representan un desafío tanto ontológico como epistemológico. Parecería razonable abordar los desafíos uno por uno – las posibilidades de las energías sutiles, el rol de la mente en la sanación, el enigma de la intencionalidad, el misterio del diagnóstico remoto, etc. La ciencia a menudo ha progresado al enfocarse en los casos más simples y abordables primero, para proceder posteriormente con los más complejos.
Sin embargo, hay una estrategia alternativa que tiene un precedente en la historia de la ciencia. Considérese el origen de la hipótesis evolutiva. A mediados del siglo dieciocho había mucho que aprender estudiando por separado la gran variedad de micro-organismos, plantas y animales que constituyen la población del planeta. Pero Charles Darwin audazmente volcó su atención a la pregunta sintetizadora: ¿Cómo lo hacemos para entender a todos estos en conjunto? El resultado fue el concepto de evolución, alrededor del cual se organiza hoy en día prácticamente la totalidad de la biología.
Pareciera existir una situación análoga en el desafío multifacético que plantean las medicinas alternativa y complementaria. Da la impresión de que necesitáramos algún tipo de marco de referencia conceptual dentro del cual comprender una amplia gama de fenómenos y experiencias. Como lo ha observado el historiador médico Marc Micozzi (1996): “Cuando se observa que la homeopatía o la acupuntura tienen como resultado una respuesta fisiológica o clínica que no se explica por el modelo biomédico, no es el rol del científico negar esta realidad, sino más bien modificar nuestros modelos explicativos para dar cuenta de ella. En último término, hay sólo una realidad. ¿Qué clase de marco de referencia conceptual y metáforas organizadoras podrían usarse para ayudar a comprender las muchas facetas y dimensiones de la medicina occidental y la medicina complementaria consideradas todas en conjunto?
Un paso hacia la resolución de este impasse de larga data pudiera ser el reconocer de que es, en cierto sentido, un accidente histórico el que la física se haya tomado como la ciencia base. Eso condujo naturalmente a ideas tales como la de buscar la objetividad a través de la separación del observador de lo observado, considerar la realidad en esencia como lo que es susceptible de ser medido físicamente; y buscar explicaciones del todo en términos de la comprensión de las partes.
Pero, ¿qué hubiera ocurrido si se hubiera considerado el estudio de los sistemas vivientes en vez de la física como la ciencia base (Harman & Sahtoris 1999)? Si este hubiera sido el caso, la ciencia sin duda habría adquirido un cariz más holístico. Habría reconocido que los todos son por sí mismos evidentemente más que la suma de sus partes, y habría adoptado una epistemología más acorde con los organismos vivientes. Es muy posible que hubiera adoptado una postura ontológica diferente en su visión de la realidad.
Tal postura ontológica alternativa fue propuesta, siguiendo a Arthur Koestler (1969) por el filósofo estadounidense Ken Wilber (1995, 1996), la de considerar que la realidad está compuesta de “holones”, cada uno de los cuales es simultáneamente un todo y parte a su vez de algún otro todo – “holones dentro de holones” (Por ejemplo: átomo-molécula-organelo-célula-tejido-órgano-organismo-sociedad-biósfera.) Los holones asimismo exhiben la cualidad de ser agentes, la capacidad de mantener su propia integridad (wholeness), incluso mientras forman parte de otros todos. Un holón puede subdividirse en otros holones. Pero cada Holón tiene también la tendencia a unirse con otros, lo que da como resultado la emergencia de holones creativos y originales (como en la evolución). El impulso (drive) a la auto-trascendencia pareciera estar incorporado en el tejido mismo del universo. El impulso de auto-trascendencia produce vida a partir de la materia y bien puede ser la base de la conciencia.
Los holones se relacionan en forma “holárquica”. (Este término parece aconsejable, ya que la “jerarquía” tiene mala reputación, principalmente porque la gente confunde la jerarquía natural (inescapable) con la jerarquía de dominación (patológica). Así, las células-holones son partes de órganos-holones, que a su vez son partes de organismos-holones, los cuales forman comunidades-holones.
Para cualquier holón en particular las funciones y propósitos provienen de los niveles superiores en la holarquía; las capacidades dependen de los niveles inferiores.
En la imagen holárquica de la realidad, el científico-holón que busca comprender la conciencia se encuentra en una posición intermedia. Al mirar hacia abajo en la holarquía (o al mismo nivel en las ciencias sociales) y explorando con un espíritu científico inquisitivo, es obvio que la epistemología apropiada es una participativa. Mirando hacia arriba en la holarquía, queda de manifiesto que la epistemología apropiada involucra una visión holística en la que las partes se comprenden a través del todo. Esta epistemología reconocerá la importancia de los significados culturales y subjetivos en toda la experiencia humana, incluyendo experiencias religiosas e interpersonales – que parecen particularmente ricas en significados aun cuando puedan ser inefables. En una visión holística, tales experiencias significativas no serán explicadas por medio de reducirlas a combinaciones de experiencias más simples o a eventos fisiológicos o bioquímicos. Más bien, en un enfoque holístico, los significados de las experiencias pueden comprenderse descubriendo sus interconexiones con otras experiencias significativas.
Si se acepta esta postura ontológica, muchas de las visiones aparentemente contrapuestas en el pensamiento occidental se reconcilian. Desde el nivel del holón humano, el científico mira principalmente hacia abajo en la holarquía; el místico mira principalmente hacia arriba. La ciencia y religión son potencialmente dos visiones complementarias y completamente concordantes; cada una necesita de la otra para completarse. En la filosofía occidental han existido principalmente tres posiciones ontológicas: la materialista-realista, la dualista y la idealista. Una vez más, la materialista mira hacia abajo, la idealista hacia arriba, y la dualista trata de reconciliar aspectos de ambas – todas no representan sino atisbos parciales del todo holárquico.
Se requiere vivir un tanto con esta nueva postura ontológica para apreciar a cabalidad cuán exitosamente ayuda a resolver los tradicionales intríngulis de la filosofía occidental – el problema mente-cuerpo, por ejemplo, y el libre albedrío versus el determinismo. Como todo forma parte de una holarquía, si se encuentran la conciencia o el propósito en alguna parte (tal como el nivel de científico Holón), son por ese hecho características del todo. No se pueden descartar ni al nivel del micro-organismo ni al de la Tierra o Gaia. Tampoco tenemos necesidad de sentirnos desconcertados por la evidencia de las medicinas alternativa y complementaria acerca de experiencias que no concuerdan con una ontología reduccionista, materialista.
Implicancias para los supuestos epistemológicos científicos.

Tal como ocurre con el concepto actualmente dominante de la ciencia médica, la epistemología que implica esta postura ontológica, y hasta cierto punto defendible aún sin ella (James 1912), insistirá en una open inquiry y una validación pública (intersubjetiva) del conocimiento; al mismo tiempo reconocerá que estos objetivos pudieran, en un momento determinado, lograrse sólo de forma incompleta. Tomando en cuenta cómo tanto las percepciones individuales como colectivas son afectadas por las creencias y expectativas inconscientes, las limitaciones del acuerdo intersubjetivo resultan aparentes.
Esta epistemología será “radicalmente empírica”, en el sentido en que lo exigía William James (1912) en cuanto será fenomenológica o experiencial en un sentido amplio. En otras palabras, incluirá la experiencia subjetiva como datos primarios más que limitarse esencialmente a los datos de los sentidos físicos. Más aún apuntará a la totalidad de la experiencia humana – no habrán fenómenos de los cuales se tenga noticia que se subestimen porque “violen las leyes científicas conocidas”. Así. La conciencia no será conceptualizada como una “cosa” a ser estudiada por el observador que de alguna manera está un tanto aparte de ella; la investigación sobre la conciencia involucra la interacción del observador y lo observado, o más precisamente, la experiencia de observar.
Esta epistemología adecuada será por sobre todo, humilde. Reconocerá que la ciencia trata con modelos y metáforas que representan ciertos aspectos de la realidad experimentada, y que cualquier modelo o metáfora puede ser permisible si resulta útil para ayudar a ordenar el conocimiento, aun cuando parezca estar en conflicto con algún otro modelo que sea igualmente útil. (El ejemplo clásico es la historia de los modelos de ondas y partículas en la física.). Esto incluye, específicamente, la metáfora de la conciencia ¿Suena raro esto quizás?
Efectivamente, es una peculiaridad de la ciencia moderna que permite algunas clases de metáforas y otras no las permite. Por ejemplo, es perfectamente aceptable utilizar metáforas que se deriven directamente de nuestra experiencia del mundo físico (tales como las “partículas fundamentales”, las ondas acústicas), así como metáforas que representen lo que pueda medirse solamente en términos de sus efectos (tales como los campos gravitacional, electromagnético o cuántico). También ha llegado a ser aceptable en ciencia el uso de metáforas más holísticas y no cuantificables tales como: organismo, personalidad, comunidad ecológica, Gaia, universo. Sin embargo, es tabú el uso de “metáforas de la mente” no relacionadas con los sentidos – metáforas que se valen de imágenes y experiencias familiares a nuestra propia conciencia interior. No se nos permite, digamos (de acuerdo con el paradigma científico dominante) que algunos aspectos de nuestra experiencia de la realidad sean reminiscentes de nuestra experiencia de nuestras propias mentes – observar, por ejemplo, que algunos aspectos del comportamiento animal den la impresión de que estuvieran accediendo a una mente no física supraindividual, o de que hubiera en el comportamiento instintivo y en la evolución algo similar a lo que en la experiencia de nuestra propia mente llamamos propósito.
Esta epistemología expandida que buscamos reconocerá la naturaleza parcial de todos los conceptos científicos de causalidad (Harman 1994, Harman & Clark 1994). (Por ejemplo: la “causalidad ascendente”(“upward causation”) de una acción fisiomotora que resulta de un estado cerebral no invalida necesariamente la “causalidad descendente” (“downward causation”) que implica el sentimiento subjetivo de la volición.) En otras palabras, implícitamente cuestionará el supuesto de que la ciencia nomotética – una caracterizada por “leyes científicas” inviolables – pueda en último término adecuadamente abordar la causalidad. En cierto sentido más profundo no hay realmente ninguna causalidad – tan sólo el Todo que evoluciona.
También reconocerá que la predicción y el control no son los únicos criterios por los cuales juzgar que el conocimiento sea científico. Como lo dijera el poeta francés Antoine Saint-Exupéry: “La verdad no es aquello que es demostrable. La verdad es aquello que es ineluctable”. Aquí nos encontramos con que se desafía la indisputable autoridad del observador objetivo y desapegado. En particular, el experimento controlado de doble vínculo, considerado el patrón de oro de la investigación clínica resulta profundamente cuestionado si la conciencia del experimentador o el clínico es causal (Wiseman & Schlitz 1996). Una epistemología comprometida implicará el reconocimiento del rol ineludible de las características personales del observador, incluidos los procesos y contenidos de la mente inconsciente. Como corolario sigue que para ser un investigador competente, el investigador debe estar dispuesto a arriesgarse a ser profundamente cambiado a través del proceso de exploración. Debido a este potencial de transformación de los observadores, una epistemología aceptable ahora para la comunidad científica, puede con el tiempo tener que reemplazarse por otra por criterios más satisfactorios, para los cuales ha sentado las bases intelectuales y experienciales.
Implicancias más amplias
La investigación sobre la percepción, la hipnosis, la disociación, la represión, la atención selectiva, la imaginería mental, el dormir y los sueños, la memoria y la recuperación de la memoria, todo sugiere que la influencia del inconsciente en nuestra experiencia de nosotros mismos y nuestro entorno pudiera ser mucho mayor de lo que típicamente se considera. La ciencia misma nunca ha sido reevaluada a cabalidad a la luz de esta recientemente descubierta influencia cada vez más difundida de la mente inconsciente del científico o del practicante sanador. Los contenidos y procesos del inconsciente individualmente y colectivamente influencian las percepciones, el “pensamiento racional”, la apertura a la evidencia desafiante, la capacidad de contemplar metáforas y marcos de referencia conceptuales alternativos, intereses y desintereses científicos, el juicio científico – todo esto hasta un punto indeterminado. Lo que está implícito es que debemos aceptar la presencia de los procesos y contenidos inconscientes, no como una perturbación menor, sino como un factor potencialmente de importancia en la construcción de la particular forma de ciencia de toda sociedad. Una vez más, puede ser que tengamos que reevaluar el rol del efecto del experimentador en los estudios resultantes, así como nuestra sólida dependencia de nuestros estudios de control de doble vínculo, y otros supuestos respecto de la objetividad, el materialismo y el reduccionismo.
Las implicancias de la investigación en estas áreas van aún más allá. Sugieren una interconexión holística a niveles que la ciencia médica occidental aún no reconoce por completo. La postura ontológica del universo como una holarquía pareciera ser muy promisoria en cuanto a ser la base de una ciencia ampliada en la cual los fenómenos relacionados con la conciencia ya no sean anomalías, sino claves para una comprensión más profunda; una ciencia de la medicina que trascienda e incluya la ciencia que tenemos. Lo más importante es no aceptar una respuesta en particular, sino abrir el diálogo sobre las bases metafísicas de la ciencia occidental y su relación con la comprensión de la salud y la sanación cuerpo-mente-espíritu.
Conclusión
La ciencia y la sociedad existen en una relación dialéctica. Los hallazgos de la ciencia tienen un profundo efecto en la sociedad; nadie tiene dudas al respecto. Pero la ciencia es también un producto de la sociedad, que en gran medida toma su forma en función del medio cultural dentro del cual se desarrolla. La ciencia y la ciencia médica occidentales tienen la forma que tienen porque la ciencia se desarrolló dentro de una cultura que otorga un inusual valor a la capacidad de predecir y controlar.
¿Cuáles son las premisas que subyacen al intento de unir las medicinas alternativa y complementaria a la medicina alopática, fundada en la ciencia en los Estados Unidos? Por una parte estos enfoques estimulan una apertura hacia lo que sea que haya dado la impresión de funcionar en el pasado; una diversidad de enfoques para una diversidad de personas; empoderamiento del individuo para elegir su propias opciones médicas y por lo tanto estar mucho más motivado por su propio cuidado de salud. Por otra parte, para que la medicina alternativa en los Estados Unidos y en otros países se ajuste a la estructura de honorarios por servicios, poder del profesional, administración de la atención médica y supuestos científicos, es probable que esté sutilmente condicionada por esa misma estructura, de manera que su efectividad pudiera no ser la misma que en su contexto cultural original.
Aparte de escoger entre adaptarse o ignorar la estructura existente, hay una tercera opción – cambio de sistema en su totalidad (Harman 1988). Necesitamos prestar atención a las fuerzas que pudieran hacer de esto algo plausible. ¿Cómo podría la sociedad avanzar hacia un sistema de sanación realmente integrado?
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Francisco Javier León – Traductor
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Teléfonos: 9 4276561 y 6 1777574

martes, 20 de septiembre de 2011

Cuento de Augusto d Halmar Las Antiparras del Conspirador

LAS ANTIPARRAS DEL CONSPIRADOR
Augusto d'Halmar
I
Mucho se había discutido entre las familias del ve¬cindario de Santiago si asistirían o no a la fiesta con que don José Antonio de Rojas iba a inaugu¬rar su casaquinta la víspera de Año Nuevo, y es que aunque iban corridos días y años desde su famosa conspiración, todavía el conspirador se¬guía en entredicho por sus ideas. Los hombres de gobierno, sobre todo, no hubiesen querido com¬prometerse, en una época en que todo llegaba a oídos del Rey; pero se supo que don Ambrosio, el nuevo Presidente, había aceptado, por su parte, el convite, y unos por sí y otros por ver quiénes más concurrirían, ello es que calesas, literas y ca¬rretas acarrearon a la Chimba desde mediodía, mucho paño de Lyon y mucha chorrera de encajes de Holanda.
La tertulia fue regia como sólo sabía y podía ofrecerlas aquel hombre excéntrico, y se vio que la nueva residencia correspondía a sus gustos. Si¬tuada más allá del Monasterio del Carmen Bajo, estaba dotada de comodidades y lujo que debían dar tema para largas consideraciones.
Los caballeros tuvieron para rato con la decoración del estrado cuyos muros estaban cubier¬tos nada menos que de papel pintado, y las seño¬ras tomaron a sacrilegio el que la iluminación fue¬se de velones como sólo se había visto una vez en el jubileo de la ya entonces clausurada Compañía.
En fin, que el día había resultado soberbio. Después de la comida, que fue servida al caer la tarde, los que vivían más lejos comenzaron a retirarse porque no era cosa de broma franquear la enorme distancia -tal vez unas doce cuadras¬ que mediaba de la Chimba al centro. Los esclavos encendieron los faroles, y al paso de las mulas o de los bueyes se volvieron todos a la ciudad pro¬piamente dicha, cambiando sus comentarios. Quien, criticaba la terquedad del corregidor don Luis que, en esta como en otras circunstancias, no había dado su brazo a torcer y había dejado desai¬rado a don José Antonio; quien, recordaba los amores que éste había tenido con la hija del corre¬gidor, aquella misma doña Luisa que ahora se ha¬bía reunido con sus demás hermanas en el conven¬to del Carmen. ¿Habría elegido el extravagante Rojas aquella nueva residencia para estar más cerca de ella? ¿Por qué no asistiría tampoco el brigadier? Los cascabeles de las mulitas repique¬teaban menos que las lenguas de los chapetones, y esa noche ni el toque de queda logró apagar to¬dos los fuegos y las discusiones.
Mientras tanto el espléndido anfitrión se ha¬bía quedado sólo con algunos contertulios de con¬fianza y había puesto en tapete sobre la mesa en que se jugaba, la eterna cuestión que ya una vez había estado a punto de dar en galeras con su alma. Se conversaba de las ideas de Europa y de lo que recientemente habían hecho en Nueva Ingla¬terra. Los vinos importados por los galeones fran¬ceses, expresamente para el magnate y a despecho de los corsarios de mar y tierra, daban al traste con la circunspección, como si hubieran traído los humos de Rousseau y de Voltaire, y el único comensal pacato que quedaba, que era don Tomás Alvarez de Acevedo, hubiera pagado cualquier co¬sa por encontrarse muy lejos de esa sospechosa compañía, pero ¡diablo de don José Antonio! de¬bía de haberle mezclado plomo a su vino porque en vez de írsele a la cabeza al oidor, le pesaba te¬rriblemente en los pies; y luego... ¡aquellos nai¬pes, aquellos embrujados naipes!
-Es así -dijo entre dos hipos el respetable oidor-, es así, mi señor de Rojas, cómo las siete plagas se nos han descargado por nuestra impie¬dad y nuestros desacatos. Primero, hace tiempo, el temblor grande; después el memorial de su Ilus¬trísima al Consejo de Indias en que se quejaba de la silla que le había cedido el gobernador cuando el besamanos; luego el exhorto de su Majestad (a quien Dios guarde) por las inasistencias de algunos regidores a la procesión de nuestro patrono; más tarde la discusión en el Cabildo sobre los puestos que debe ocupar en los entierros; y, últi¬mamente, la avenida grande y nuestro disgusto en la Real Audiencia respecto al orden en que se ha de subir a los coches.
-¡Y van no más que seis plagas, don Tomás! -añadió el dueño de casa, sirviéndole una nueva copa y volviendo a, dar las cartas-.La séptima podría ser el fanatismo del corregidor, si su merced no se opone.

¡Bien hubiera querido oponerse su merced, pero ese diantre de vino gabacho le enredaba la lengua casi tanto como le trababa los pasos! Es¬taba entregado de pies y manos y se contentó con invocar algunos castigos del cielo sobre todos esos extranjeros que eran la causa de todo. En América del Norte, en París de Francia, según se venía co¬rriendo ahora, y hasta en esta capitanía general de Chile se admitían las cosas más absurdas sobre la libertad y el contrato social, y otras masone¬rías. ¡Aquello, Dios mío, debía de ser ya el acabo de mundo! Y no eran sólo los criollos, sino los mismos chapetones los que consentían que cun¬diesen. Alrededor de esa mesa, sin ir más lejos, estaba el Marqués de Bezanilla; estaba el Asesor; estaba don Juan, don Juan Antonio, don José An¬tonio, el mismo, en fin, oidor de la Real Audiencia, y ¿no era allí donde se decían las cosas peores? ¡Dios tenga piedad de nosotros!
-Pero don Tomás -interrumpió el Marqués aludido, que era joven, galante y alegre, y que co¬mo el antiguo conspirador había viajado mucho-, pero don Tomás, oiga su Merced, yo no tengo la culpa de que mi abuelo se gastase cinco mil peluconas para que el Rey nos crease un marquesado. Mucho mejor habría hecho con ayudar a la fundación de otra escuela o de un tajamar o un cami¬no carretero como los que proyecta el Presidente.
Este detalle, sobre todo, del camino a Valparaíso, suministró un nuevo combustible a la charla, porque el italiano Toesca, que dirigía los trabajos de la casa de Moneda, comenzó a hablar del desarrollo de la capital. A su modo, el arqui¬tecto también tenía ideas semiavanzadas, pues si bien no hablaba de escuelas en latín para los in¬dios soñaba para Santiago con inauditos ornatos y embellecimientos: hacer retirar, por ejemplo, de la plaza de Armas el rollo donde se azotaba y convertirla en jardín; quitar el abasto de las gra¬das de la Catedral y aun poner algunas luces de aceite en las calles, además de los candiles que se encendían frente al retablo de los santos. Con esto y los tajamares para las avenidas, se habría alcanzado el progreso.
En este último ramillete vino a desbarrar el orador, porque don Tomás Alvarez, que le había oído como verdadero oidor, volvió a ponerse en guardia inmediatamente. Él no era enemigo de la civilización, pero el progreso ¡quita allá! El pro¬greso eran esas malditas ideas republicanas, y to¬das las herejías. Nombró por dos veces a su Ma¬jestad el Rey y se inclinó hasta casi venírsele a los ojos la coleta de la peluca. Y paladeando el vino lamentó, con más ardor que antes, la intromisión de todo lo extranjero (el nuevo gobernador... ¡hum!). Había que volverse al chocolate y al ma¬te como a un redil y nada de remedios de botica.
Los demás se reían y una y otra vez le escan¬ciaban lo que él había denominado remedios de botica.
- Mi querido don Tomás -prevenía irónica¬mente el noble-, juego arrastre y a ver si recojo a vuestro rey, ¡arrastre jugado..! Vm. ha ofen¬dido sin querer a Toesca y al vino, que los dos son de extranjis, y tiene que pedirles perdón delante de todos.
El oidor ya se había reconciliado con el vino, y aunque su juego iba mal, quiso hacerla con el arquitecto; le ofreció un rapé, le invitó a meren¬dar en su casa, "pero a la antigua", no con esos vidrios, sino en verdaderos platos de greda, y fi¬nalmente declaró con solemnidad que don Joa¬quín Toesca era romano, de la patria del Santísi¬mo Padre, apostólico y católico y que él había querido referirse a esos Gramuset y esos Voltaire que le traían vueltos los sesos a don José Antonio.
Aquel parangón con el filósofo de Ferney, hi¬zo reír a todos, porque Antonio Gramuset era el pobre diablo que con su tocayo Berney y con el propio de Rojas había fraguado la descabellada conspiración llamada "de los tres Antonios", pa¬ra establecer en Chile una República, aun antes que pensara hacerse en Francia. ¡Pobres precur¬sores! El patricio se enjugó una lágrima y pensó seguramente en que por esa vez lo habían favore¬cido los privilegios y la injusticia. ¡Él estaba allí brindando y gozando de la vida, mientras que sus compañeros...! ¡pobres diablos! ¡pobres diablos!
La partida concluida, uno a uno fueron des¬filando los huéspedes, deseándose un feliz Año Nuevo, hasta que con don José Antonio no quedó sino el oidor, obstinado en sus ideas. ¡Somos peo¬res que los indios, más rebeldes! -repetía- o ese gobernador... ¡hum!, por él viene todo lo nuevo. Ya no se les quiebra el pie a los esclavos cuando se escapan; ya se ha declarado que los indios tienen alma; ya hay puente. ¡Hum!, ese gobernador irlandés engendrará la revolución.
Por fin se puso en pie y al ver frente a él un caballero con la golilla manchada y la peluca de través, volvió a repetir que eran peor que indios. Sin embargo, aquel incorrecto personaje que aca¬baba de aparecérsele, no era sino la imagen suya reflejada por una cornucopia.
Aquella noche la desgracia había de perseguir al oidor, porque hete que al subir a la calesa con el dueño de casa, que se había brindado a llevarle, un brusco encontrón con un cuerpo que nunca supo sino que era sólido, lo privó de la vista, que tanto daba perder las antiparras. Los vidrios se habían hecho pedazos y sólo conservaba el com¬plicado montaje de cuerno con sus cuencas como una calavera. Don Tomás interrogó a la Cañadilla, a don José Antonio, a las estrellas, a todos los se¬res inanimados o animados sobre la causa de su desventura. Después, en un rapto de independen¬cia a su modo, acusó de ello al Conde de Aranda por haberle aconsejado a Carlos III la expulsión de los jesuitas de sus dominios. ¡Volvería, sí, la Compañía, y él tendría que encargar nuevos ante¬ojos! Como Jeremías, quiso sentarse a llorar so¬bre las ruinas, y a su acompañante no le costó po¬co meterlo dentro de la calesa.
Reinaba el silencio de las altas horas, porque ya era cosa de las diez, y no transitaba un alma. Una vez que hubo llegado el carruaje al puente de Cal y Canto, el oidor se empecinó en bajarse pa¬ra ver si el óptico tenía todavía abierta su tienda, uno de aquellos muchos baratillos colocados de trecho en trecho en las garitas. Naturalmente es¬taba todo cerrado. Pero entonces se obstinó en que su amigo se volviese y en seguir a pie y solo hasta su domicilio. Lo más que don José Antonio pudo conseguir de él fue que le tomase prestadas las gafas, y allí mismo, a la luz de una débil luna se separaron.
-Tenga su merced un feliz año.
-Dios se lo dé a su merced.
"Bueno, pensaba el patriota yendo a buscar su coche; ¡conque no le vaya a pasar algo al viejo!
¡Pero él mismo se sentía fatigado y abatido, sabe Dios por qué, con ganas de recogerse más que de otra cosa! Así, pues, apenas volvió a rodar, recostado sobre los cojines, y ya se había olvidado no sólo del oidor sino de todos sus huéspedes, para soñar nada más que con la hermosa esposa del señor; que esperó un día llamar suya. Los ne¬gros cipreses del Monasterio le hicieron suspirar, y cuando volvió a encontrarse en medio del desor¬den de las salas donde se había dado la recepción, consideró desoladamente aquel lujo inútil, y pen¬só que de buena gana renunciaría hasta a sus idea¬les con tal de tenerla a ella allí, bajo ese techo que había convocado esa noche a tantos enemigos y amigos, ¡a tantos extraños, en suma!
II
Apenas el viejo oidor se había calado las ga¬fas de su peligroso amigo, cuando ya comenzó a notar que no eran como para él. Y no sólo porque se aviniesen mal a su nariz moderada, sino porque los espejuelos debían de ser de un número mucho más alto, y tanto, que en fuerza de aumen¬tarle la vista se la volvían turbia y llorona. Recor¬dó lo que decían generalmente de que el conspi¬rador tenía la vista larga, en contraposición con él que hacía la vista gorda, y por tan extraño mo¬do trató de explicar el hecho de que apenas había dado unos cuantos pasos, cuando ya había perdi¬do de vista al Cal y Canto, como si se hubiera evaporado. "Debe de ser, pensaba, que estos ante¬ojos van adelante de mis pies, y que ya no veo aquello por donde todavía ando...”. También su¬puso que los anteojos contribuían a marearle, y de buena gana se los hubiese quitado, si no fuera que sin su auxilio no veía gota.
Marchaba por una calle que en el primer momento desconoció, pero que después supuso debía de ser la de la Nevería. Lo que más le intrigaba era encontrar tantas pulperías abiertas y cruzarse con tantos transeúntes, que además le eran desco¬nocidos y que no debían de conocerle por cuanto ni le saludaban ni le cedían la acera. ¡Vaya una aventura de Año Nuevo! reflexionaba el oidor abriendo tanto ojo como quien ve visiones. La multitud le codeaba, pero sin hacer ruido, como si se tratara de un sueño, y el pobre hombre llegó a temerse que estuviera dormido... ¡diablo!, o muerto quién sabe y en el otro mundo.
No, aquel no era su Santiago, su buena y ca¬tólica ciudad española. Vio extraños vehículos que volaban dando graznidos como los gansos, y oyó entrecruzarse un campanilleo que al principio creyó que debía de ser que traían a Nuestro Amo; pero, ¿a quién podían llevárselo a esa hora? El oi¬dor desplegó su gran pañuelo de hierbas para arro¬dillarse, pero antes quiso aprovecharlo en restre¬gar los malhadados anteojos. Pasó como una ex¬halación un carromato que brillaba como un oro. Entonces, completamente desorientado, absoluta¬mente perplejo, el bueno de don Tomás Alvarez de Acevedo echó a andar persignándose y repa¬sando todos los casos de encantamiento de que había oído hablar. Aquel debía de ser uno y de los más sonados. ¿Qué pensaría su doña Tomasa, de su tardanza? ¿Cómo hallar su aristocrática calle de Santo Domingo entre aquella batahola? ¡Y no era que estuviese oscuro, porque un resplandor infernal como el del trópico hacía día de aquella noche! Un resplandor que estaba en todas partes y en ninguna, como si lloviese de lo alto. Don To¬más levantó los ojos y se quedó helado.
¡Oh, seguramente aquello era el juicio final!
El firmamento estaba cuajado de estrellas de to¬dos colores que caían como una lluvia. Y la multi¬tud de fantasmas también alzaba la cabeza, y reían los malditos con su risa silenciosa. El oidor creyó volverse loco.
¡Esto no puede seguir así, se dijo, pellizcán¬dose, esto no puede seguir! Por otra parte, ¿a quién preguntarle que no se me enoje? Debo de estar borracho perdido. Ese diablo de don José Antonio le ha puesto demonios a su vino. ¡Sáca¬me, Señor, de este trance y te aseguro para tu altar mi, bastón con puño de' oro! ¡Virgen Santí¬sima, quién había de pensarlo!".
En esto y batiendo la calle con su manteo vio que caminaba delante de él un sacerdote. Un poco antes don Tomás hubiera podido extrañarse de que las gentes tampoco se le descubriesen al Mi¬nistro del Señor, pero en la actualidad ya estaba curado de espantos menores y sólo pensó en que podría interrogarle, y apresuró el paso. ¿Cuál no sería su asombro al encontrarse lado a lado de un jesuita?
- ¡Mi reverendo padre! -exclamó el oidor; teniendo su tricornio en las manos-, ¿cómo es posible? ¿pero desde cuándo ha vuelto a Chile la Compañía? ¿Está bueno el abate Molina?
El sacerdote -le miraba de hito en hito. Des¬pués trató de apartarle de su camino y de proseguir
-¡Vaya con Dios! No cuadra bien a un an¬ciano vestirse de máscara por más que sea Año Nuevo!
-¿Eh? -balbuceó el oidor, y se miró el traje. Sólo entonces vino a darse cuenta de que los que pasaban cerca de él, apare¬cidos o vivos, vestían de un modo muy diferente.
-Creedme... -empezó.
-¿Qué quiere, en fin? -interrumpió el jesuita.
-¿Qué quiero? Pues, diablo... !Oh, Dios me perdone! Quiero, con todos los diablos, que me echéis los que llevo en el cuerpo ¡Excusadme, soy un poseído, padre mío!
El padre se había hecho a un lado con él para dejar pasar a la gente. Su aspecto se había dulci¬ficado, sonrió como se sonríe a un niño y cogió del brazo al viejo.
-¿Dónde vive, hermano?
-En la calle Santo Domingo, cerca del Consulado.
-¡Oh, pero si se ha pasado, si ya estamos por llegar a la plaza Independencia!
-¿Independencia...? -El oidor sintió una irresistible necesidad de ver algo conocido. La plaza, si era la de Armas, él tenía que reconocerla por la fuerza, y arrastró a su acompañante. Pero sólo vio un mar de gente, tal como un mar inmenso encajonado entre cuatro filas de pa¬lacios que brillaban con miles de lamparillas. -Pero, ¿es que se va a colgar a alguien? -exclamó el oidor.
- ¡Colgar! -repitió el otro como un eco.
- ¿Que no ve que hay fuegos artificiales?
- ¿O se trata de una riña de gallos?
- ¡Vamos! -dijo el jesuita sonriendo- ¿Quiere o no quiere que lo vaya a dejar a su casa? ¿Cómo se llama, hermano?
El oidor dio sus nombres y sus títulos.
- Bueno, bueno -murmuró el jesuita-. Al principio le había tomado por un histrión disfrazado, pero ahora veo que usted es un... No conozco a su familia. Hace un siglo, por la época del te¬rremoto, hubo un Alvarez que hacía remitidos y un Acevedo que componía música. ¿Tal vez serían sus abuelos?
- ¡Mis abuelos! Mi abuelo, que alcanzó efectivamente al Temblor Grande, fue regente de la Audiencia, y mi otro abuelo... ¡Músico! ¡Vaya una idea!
- Precisamente, ahí tenemos un concierto que sale -interrumpió el sacerdote.
Don Tomás recordó vagamente el clavicor¬dio que había visto en casa de don José Antonio y la guitarra que su mujer sabía hacer hablar. Por un curioso fenómeno sentía que a medida que pa¬saba de uno a otro asombro, el suyo disminuía y hasta se halló alegre y confortado con el encuen¬tro.
- ¿Conque la Compañía de Jesús ha vuelto? -dijo, recayendo en su tema-. ¿Y desde cuándo, querido padre?
- ¡Oh, ya va para doscientos años!
Don Tomás se quedó parado y con la boca abierta. No podía concebir que un sacerdote se burlase de él. Lo miró severamente y le preguntó casi con irreverencia:
-¿Entonces... a qué año iríamos a entrar? En ese instante miles de campanas parecie¬ron echarse al vuelo para interrumpir aquella pe¬sadilla de don Tomás, que hasta entonces había sido sorda y más o menos silenciosa. Llovía del cielo fuego de todos colores, como si se hubiese roto un arco iris, y un vocerío como de una bata¬lla resonó en el espacio.
- ¡Bien venido el mil novecientos noventa y siete! -dijo religiosamente el jesuita.
- Querríais decir el mil setecientos noventa y siete.
- Bien venido -repitió el fraile, desenten¬diéndose.
¿Por qué sólo en aquel momento vislumbró la verdad el oidor? Ello es que se echó a llorar a mares.
- ¡Señor mío, mi querido señor! -trataba de decir el sacerdote.
Pero don Tomás tenía para rato, como si llo¬rase sobre su propio cadáver. Había comprendido que habían pasado doscientos años desde su des¬pedida de don José Antonio, y se encontraba en medio de una ciudad del siglo XX.
- ¿Pero, por lo menos, estoy en Chile, su paternidad?
- Sí, hijo mío.
- ¿Y en Santiago, su paternidad?
- Sí, hijo mío.
- ¿Y todavía existe la calle Santo Domingo?
- Sí, hijo mío.
- Pero, ¿para qué? -volvió a gemir el desventurado-, si de los Alvarez de Acevedo ya no quedo sino yo, un alma en pena. ¡Cómo habrán despilfarrado mi hacienda! Y pensar que un nie¬to mío ha compuesto música y que otro ha hecho eso que llamáis remitidos. Y, decid, ¿sobre qué eran esos embutidos?
- Política, hijo mío.
- ¿Realista, al menos?
- ¡Realista! -lamentó el padre- ¡Qué iba a serlo, si ya ni reyes quedan! En cuanto al músico, celebraba las hazañas de nuestros gloriosos araucanos.
-¡Virgen, ellos, gloriosos araucanos! -vo¬ciferó don Tomás en el colmo del desatino-, ¿pe¬ro quién, entonces, gobierna a Chile?
- El presidente.
- ¿De la audiencia?
- ¿Eh?, ¡de la República, querrá usted decir!
Don Tomás no quiso saber más; ¡luego, en esas manos había caído su pobre patria! Ya no se necesitaba preguntar si se había entronizado el progreso. Esos horribles vehículos, ese hormigue¬ro, ese barullo, esas indecentes estrellas, todo eso era el progreso, que no sólo había transformado la tierra sino que también el cielo.
-Pero, ¿cómo está la Compañía, padre mío?
-Bien, bien, hijo... -replicó el jesuita, con alguna vacilación.
- ¿Y nuestro Santo Padre de Roma?
- Tal cual.
-¡Menos mal! -murmuró don Tomás- ¡Todavía hay Dios! Ahora, dejadme, abandonad¬me. No tengo donde ir. Alojaré en la calle.
Y en la calle debe de haber alojado, porque a la mañana siguiente, cuando el sereno hacía su ronda y anunciaba el tiempo: “¡ Alabado sea Dios, las seis y media y sereno!", en el portal de la casa del procurador del Cabildo, don Juan Antonio Ovalle, encontró acurrucado a todo un Don To¬más Alvarez de Acevedó, oidor de la Real Audien¬cia... ¡Felizmente había perdido ya las antiparras, las pícaras antiparras del conspirador!
¡Pobres antiguallas montadas en acero y con lentes de un poderoso aumento! ¿Por qué no se las busca? Hoy que usamos anteojos de oro ahu¬mados, tal vez fuera un remedio "encontrarlas, po¬nérselas, y no volverlas a soltar.

lunes, 19 de septiembre de 2011

Entrevista realizada por Angeles Níuñes dela Multiversidad Franciscana de Montevideo

Entrevista a LUIS WEINSTEIN (Lucho), nacido en Chile en 1931, médico psiquiatra con especialidad en salud pública y antropología médica, educador comunitario, escritor (poeta y ensayista), de orientación humanista y transdisciplinaria.
Sus inquietudes creativas y de investigación, desde su juventud, se han volcado hacia búsquedas sobre el sentido de vida, el proyecto personal y el cambio socio-cultural.
Ha publicado más de treinta libros entre los cuales hay dos editados en Uruguay, ambos por Nordan: Salud y Autogestión (1988), primera edición Dosbe, Madrid, (1978); y el Desarrollo de la Salud y la Salud del Desarrollo (1995). Entre sus últimos títulos se cuentan El Jardín del Asombro y el Color Azul (Cuatro Vientos, Santiago 2003), Hacia el Homo Sapiens (Universidad Bolivariana, Santiago 2006) Palabras Amigas (Ed Caballo de Mar, Santiago, 2008), Algunas y Algunos( Ed Universidad Bolivariana 2009 , El Derecho a ser Humano (Ed Manual Ediciones 2009) y La Ética como eje de la calidad de Vida ( Ed Manual Ediciones, 2010).

1) Chile y su gente han sufrido grandes daños y pérdidas de vidas humanas y materiales por el terremoto y posteriores tsunamis acaecidos a principios de este año 2010. ¿Cómo podría describir esta experiencia desde el dolor popular y desde la organización de los movimientos sociales?
Ha sido una experiencia muy dolorosa en dos planos básicos.
Por una parte, en relación a la destrucción de hogares, de proyectos, a las pérdidas humanas, a los heridos, en que, naturalmente, han sufrido más los desposeídos en lo económico y en el acceso a lo mediático y los favores del poder.
En segundo lugar, en lo que se refiere a la reacción ética del país como un todo, se puso en evidencia nuestra pobreza solidaria.
Sí, hay algunas campañas de ayuda, pero con el correr del tiempo ellas mismas se van debilitando y quedan trabajando unos pocos, en su mayoría jóvenes idealistas , en gran medida miembros de grupos de filiación religiosa , espiritual.

2) Usted fue una persona muy cercana a su colega el Dr. Salvador Allende, tanto en su forma de encarar la medicina como en la militancia socio-política, ¿qué se conserva de la izquierda chilena de entonces en los movimientos sociales de hoy?
En tiempos de Salvador Allende existía una gran perspectiva social, de izquierda: construir una nueva sociedad y llegar a ello de un modo hasta cierto punto inédito, profundizando la democracia.
En la actualidad, hay una elite política que administra un poder, el gubernamental, ayer ; el de ser oposición, hoy.
Por otra parte, en forma difusa, incipiente, en gran diversidad, se dan sueños, proyectos, vínculos, iniciativas personales, grupales, de nuevos movimientos culturales..., con propuestas de transformación que asumen lo social en una perspectiva cultural , espiritual, ética y epistemológica más amplia. Me refiero al campo abigarrado de los grupos de mujeres, de tercera edad , de jóvenes, de trabajo comunitario cultural, ecológico, de búsquedas de nuevos derroteros en salud, en educación, en espiritualidad. Creo que se dan los gérmenes de un nuevo paradigma, más allá de la política tradicional y de la post modernidad...al que Allende , con su ética, con su inteligencia, con su sentido de la política saludable, creo que habría adherido, con toda su gran humanidad.

3) ¿Qué lectura hace usted del triunfo del gobierno de Sebastián Piñeda respecto a los sectores populares?
Se ha ido dando un fenómeno sociocultural muy complejo. Por un lado, el afianzamiento del capitalismo y su hibridaje con el desarrollo espectacular de la tecnología. La dictadura tuvo éxito en su propuesta económica, cultural y la Concertación no planteó alternativas de fondo.
El economicismo, el comprar y vender, el endeudarse, el ganar, el consumir, el ver al otro como cliente o competidor, el ocio enfrentado con una vida de espectador...pasaron a ser hegemónicos, transversales, propios de pobladores , obreros, sectores medios y altos, de conservadores .. . y socialistas.
Piñera, figura mediática, triunfador en esta cultura del éxito, especialmente del éxito económico, miembro de la derecha civilizada que no fue partidaria del régimen militar, pero sí se benefició del mismo..., sumó votos a una derecha que nunca dejó de se fuerte y permitió expresar en votos lo que ya sucedía en las conciencias.
En resumen, dentro de un aparente consenso por el capitalismo, se eligió a alguien con éxito como capitalista. A un político inteligente, ávido de poder con contactos con el centro político que acopla bien el individualismo más desenfrenado con un bien trabajado populismo mediático.

4) Usted tiene una larga trayectoria como médico dedicado a la salud pública con énfasis en lo comunitario, ¿cómo ha sido ese proceso en Chile y en otros países?
Como usted dice, un largo camino… Por una cortesía elemental con el lector habría que intentar una síntesis, arriesgarnos por unos senderos de posible interés como son los propios de los primeros pasos, el del marco referencial, el de la relación con los pares.
Mi primer recuerdo de actividad comunitaria es bastante anterior a mi trabajo profesional. Mi hermana, a los 7 años, formó lo que ella llamaba Escuela… una agrupación de niños campesinos, de un predio familiar al que visitábamos en vacaciones. Allí, yo me desempeñé como ayudante… no se bien de qué, ya que tenía 5 años. El proyecto no duró mucho, porque mi hermano decidió constituir un nuevo grupo, con niños de la familia, organizando el llamado Tararí. Yo me rebelé, disidente prematuro y dí inicio al Tirirí, antecedente de muchas agrupaciones alternativas…
Pronto me interesé por la política, especialmente la internacional, buen ejemplo de niño de familia judía de los años 30. En los viejos sótanos del colegio, disputábamos los leales, pro republicanos españoles, con los rebeldes identificados con los franquistas.
Alrededor de los 14 años viene, adviene, mi primer trabajo voluntario en población. Empiezo a recorrer el barrio invitando a los niños hijos de cuidadores de sitios o habitantes de campamentos de emergencia a conversar en grupo, a contar de sus vidas y a hacer dibujos relacionados con su cotidianidad. Estuve varios años en eso, como proyecto individual alternando con lecturas que iban de la metafísica a la acción social y mis escritos de adolescente.
Entrando a la carrera de medicina, se produce un conflicto entre dos grandes sectores, divididos por ideas, izquierdistas y miembros de la acción católica. Un compañero propone una salida. Trabajemos juntos con, para otros, en una población. Nos dirigimos a un campamento marginal situado en un barrio bastante céntrico de Santiago. Se me designa como encargado de educación. La labor se enraíza en la comunidad, llegan a colaborar
cercanos de otras carreras. Desde entonces, tengo un gran respeto por el autor de la propuesta de resolver las dificultades en las percepciones de ideas y cosas trabajando juntos. A ese compañero le decíamos Chicho y ha llegado a ser conocido en muchas partes con el nombre de Humberto Maturana.
Hice la carrera de medicina escribiendo, leyendo, trabajando en comunidad, actuando en política, asistiendo como voluntario al Hospital Psiquiátrico. No me interesé por los estudios, a excepción de las asignaturas de psiquiatría y salud pública.
Al recibirme de médico me esperaba una oferta de trabajo muy próxima a mis intereses: ser el encargado de salud mental en un proyecto de trabajo comunitario orientado a demostrar las ventajas de una medicina integrada con perspectivas al trabajo de equipo en el corazón de la comunidad, el Centro de Demostración de Medicina Integral. Allí, empiezo a sistematizar mis ideas, fantasías, sentimientos sobre el tema de la integración. La integración en uno mismo, con los cercanos, en el trabajo de equipo, con la comunidad, en la concepción del ser humano, de la realidad.
Fue mi primer trabajo profesional y me dio el impulso a seguir, la seguridad de que el trabajar con las personas es algo mío. Fueron años, interrumpidos por un viaje de estudios de salud pública en Gran Bretaña (58-66), que se me incorporaron, se volvieron cuerpo. Tal vez, la enseñaza fundamental fue la de sentir que el primer elemento a integrar era la intimidad , el encuentro y la visión universal, multiversal. Una psicóloga, Margarita Ovalle, acaba de publicar un libro llamado Intimidad y Multiverso que prologué desde un fluido reencuentro con esas experiencias del Centro de Demostración.
La trayectoria es larga… cumplí 50 años de médico. Participé en más de 20 grupos inter y transdisciplinarios, en una gran diversidad de proyectos, antes de la Unidad Popular, en ese período, en el exilio, en el incilio, en el retorno a la democracia representativa… Me declaro incapaz de infringir al lector una catarata indigerible de nombres y conceptos. Iremos tratando de saldar esta deuda pendiente con aportes en las respuestas a las preguntas siguientes.
La integración en medicina fue siendo sucesivamente absorbida, coaptada, abducida… por la visión de la salud integral, del desarrollo a escala humana, de la visión integrada del ser humano y de la realidad.
El marco referencial se fue ampliando y complejizando, pero ya en el Centro de Demostración decíamos que la medicina no era más que un componente, un afluente de la salud.

La ampliación del marco referencial ha ido a la par con la convergencia, la progresiva sinergia de mis propios intereses. Desde niño estuve tanto en lo filosófico como en lo social y lo poético; poco a poco ellos pasaron de ser intereses paralelos a integrarse, a ser parte de mi paradigma básico.
Creo ser un trabajador de la salud con trayectoria como educador, impulsador de proyectos comunitarios, escritor y psicoterapeuta.
En el trabajo comunitario del día a día, siento haber encontrado pares que me legitiman, que valoran mis experiencias.
En lo que he escrito, y es mucho, de ensayos y poesía, he sido reconocido por algunas personas. En el medio médico, como un buen poeta y por trabajadores sociales como alguien que aporta algo en lo teórico. No me quejo. Recuerdo el consejo taoista de ser como el agua, avanzar, en este caso dialogar… por donde se pueda.

5) Sus ensayos, poesías y narraciones son testimonios, creaciones y marcos de referencia para el paradigma de la integración, de la complejidad, el de la humanización, el de apertura a la ecología, que nos abren al mundo comunitario del desarrollo humano, ¿cómo hacemos para trazar esos caminos?
Siento que hay un punto central: el abrirse al cambio, el adquirir conciencia de su importancia, su presunta facilitación y los obstáculos correspondientes y el contar con voluntad de desarrollarse.
Mi percepción es que ello se facilita en grupos bien comunicados, donde reina la confianza, en un contexto en que tanto se reflexiona, como se favorece la intuición y la imaginación, todo en un clima cálido de no competencia, de apertura a la diversidad.

6) En el año 2005 la Federación Mundial de Médicos lo premió por cumplir con los ideales de la profesión de reunir ciencia, ética y dedicación a la tarea, ¿qué debe hacer una médica o un médico joven para integrar su saber académico con una ecología profunda de la vida, desarrollando capacidades humanas en la noción de salud integral?
Para mí el inicio es el diálogo, con la propia biografía y las sub-personalidades de cada uno, con los otros, con el paradigma reinante...

Los valores están dentro de uno, ocultos o a flor de piel. El principal vehículo de enseñanza es el ejemplo en el moverse en la intimidad y el respeto, en el desapego y en el asumir la complejidad y el misterio, en el ir actualizando las potencialidades.

7) ¿Qué significado tiene lo creativo, especialmente la poesía en su vida cotidiana y en las redes que ha creado, y de las que participa a lo largo y ancho del mundo?
Para mí la poesía es un ámbito, un estado del ser que facilita el vivir el misterio integrado a la inmanencia, a la cotidianidad. Es una vía para la espiritualidad integrada a la vida y a la acción social, la poesía, más allá o más acá del poema.

8) Háblenos de Las Coincidencias y del Hospital San José.
El San José es un antiguo hospital convertido en un centro de proyectos sociales, culturales, espirituales, en una gran diversidad. Está el Hogar de Cristo, un Centro Evangélico, una Universidad de la Masonería. Personalmente pertenezco a un centro llamado Centro de Estudios de la Calidad de Vida, que trabaja en una visión de la calidad de vida relacionada con la salud, más allá de la medicina, la salud asociada a la ciencia, al arte, a la espiritualidad, a los proyectos de vida, a la acción social.
El Centro desarrolla una línea de convergencia entre las diferentes medicinas el arte y la espiritualidad.
Yo trabajo allí guiando un programa de formación de líderes culturales comunitarios.
Las Coincidencias es un Centro de Desarrollo Humano que yo coordino. Está situado en la localidad costera de Isla Negra, el lugar en que Neruda vivió sus últimos años. Es parte del llamado litoral de los poetas o de la poesía, porque además de Neruda hay lugares vecinos asociados a Nicanor Parra (Las Cruces) y a Vicente Huidobro (Cartagena).
Las Coincidencias se ubica como parte del litoral de la poesía, de la poesía de la vida, más allá o más acá de los poemas y de los grandes poetas, impulsando el que residentes y visitantes se acerquen a la dimensión poética de la vida mediante cursos, encuentros y un contexto que es una especie de jardín de poesía.

9) En una sociedad consumista, ¿sigue siendo posible crear vínculos amorosos, generar esperanza, tender redes de trabajos solidarios?
El encuentro, la belleza, la intuición, la imaginación… son partes del ser humano.

10) En su primera infancia, ¿hubo alguien que lo marcó profundamente que no fuera su familia?, ¿quién?¿por qué?
La persona más importante fue la señora que nos cuidaba, un ser muy recto, comprometido, muy espiritual, que pertenecía a un coro protestante.

11) ¿Cómo se explica que, a veces, conocemos gente con la que tenemos tantas resonancias que parecería que hubiésemos caminado juntos desde siempre?
No lo sé… Me consta que existe la telepatía, que podemos ser intuitivos, que tenemos figuras en nuestro inconsciente colectivo que proyectamos a personas del mundo.

12) Sus libros son muy bellos y profundos, es un gran conocedor de lo más humano del ser humano, y también del desarrollo de una espiritualidad trascendente, ¿qué lo inspira a escribir?
Nunca lo supe. Empecé a escribir de chico sin que nadie me lo propusiera. Cuando escribo suelo pasar a un estado psíquico especial, como en otra realidad, muy conectado conmigo, lleno de ocurrencias que, por el contrario, me parecen nuevas.

13) ¿Cuáles son sus escritores preferidos? ¿Sus pintores? ¿Sus músicos?
Escritores: van cambiando, entre los más constantes Dostoievski, Jiménez, Machado, García Lorca, León Felipe, Borges.
Entre los pintores: Rembrandt, Chagall, Dalí.
Entre los músicos: Beethoven.

14) ¿Por qué no deberíamos perder nunca la capacidad de asombro ni de hacer preguntas?
Heidegger dice que somos puestos (arrojados) en el mundo, para mí en el mundo, lo esencial es que nuestra realidad es inabarcable, no consistente, no podemos contestar la pregunta de Leibnitz, Schelling, Heidegger y de muchos niños y adolescentes de... por qué hay… Esa es nuestra realidad. Un mundo que parece coherente, previsible, pero que evidencia no tener fundamentos… porque... no sabemos por qué… existe. Preguntar es lo propio del ser humano que responde a su condición habitante de una realidad cuya condición última se nos escapa.


Ángeles Núñez Echenique
Educadora. Miembro del equipo de coordinación de MFAL
angelesnunez5@gmail.com





Entrevista al Dr. Luis Weinstein por Ángeles Núñez Echenique.