miércoles, 22 de mayo de 2019

El Árbol 56


El Árbol 56
Jorge Teillier
Un Desconocido Silba en el Bosque
Un desconocido silba en el bosque.
Los patios se llenan de niebla.
El padre lee un cuento de hadas
y el hermano muerto escucha tras la puerta.

Se apaga en la ventana
la bujía que nos señalaba el camino.
No hallábamos la hora de volver a casa,
pero nos detenemos sin saber dónde ir
cuando un desconocido silba en el bosque.

Detrás de nuestros párpados surge el invierno
trayendo una nieve que no es de este mundo
y que borra nuestras huellas y las huellas del sol
cuando un desconocido silba en el bosque.

Debíamos decir que ya no nos esperen,
pero hemos cambiado de lenguaje
y nadie podrá comprender a los que oímos
a un desconocido silbar en el bosque.



martes, 21 de mayo de 2019

Fábulas Abiertas 19


Fábulas Abiertas 19
La Eternidad y el Tiempo.
La pareja es complementaria . Ella inspira, elije, ,contempla y, suavemente , da de mamar la realidad, manteniendo , amorosamente, ciertas constantes , entre ellas la tibieza y la hipnosis propias de la familiaridad.
Él ,es cercano al existir, al obrar de sus hijos, la materia, las cosas, los minerales, los vegetales, los animales, los humanos, los brotes post humano

En la complicidad de la pareja está hacer el amor sin mayor remilgo, sin falsos pudores, diversa y creativamente, contando para ello con todo el universo, con los multiversos. Los existentes y los posibles.


Al parecer ,la Tierra les pone románticos
y ella llega al climax con la maternidad humana, cuando se asoma al llanto de un niño, cuando éste escucha un cuento como cruzando la frontera de lo sagrado, cuando madre y niño entran , misterio adentro, al asombro de ser .


lunes, 20 de mayo de 2019

Fábulas Abiertas 18


Fábulas Abiertas 18
El sentimiento dramático de la vida
Federico llegó complacido a casa. Había adquirido unos tomates grandes , exuberantes, de un rojo granate muy especial. Llegó a casa justo a tiempo para la merienda , un desayuno tardío , relajado. Puso el precioso hallazgo en manos de Guillermina, su mujer La señora abrió con premura el paquete y advirtió , de inmediato, grandes manchas obscuras en varios de los muy entusiastas vegetales.
Vaciló un momento, estaba feliz de ver el gozo de su marido con la reciente adquisición, pero le parecía intolerable el engaño de verdulero . No hizo comentarios, beso con alegría a su marido , pero luego , discretamente , partió al teléfono y marcó el número del verdulero para increparlo.
No alcanzó a hacerlo. En ese momento llamaron y escuchó la voz anhelante de una amiga que le comunicaba que estaba embarazada. Al felicitarla, sintió que algo se despejaba, la aflicción por los tomates se iba alejando como una nubecilla errática. Algo la impulsó a abrir su cuaderno de notas y escribir. Parecía que una mano del más allá le dictaba: cuando uno dramatiza lo cotidiano , va dejando de escuchar ese leve murmullo del consueta del teatro grande , el que está detrás de los tomates , los desayunos, los embarazos, el guión tenue, profundo que vamos desarrollando entre dos movimientos de telón .