miércoles, 30 de enero de 2019

El Árbol 25


                             El Árbol 25.
                              Alfred Asis

Oda a Douglas Tompkins (QEPD)
Douglas dió inicio a un gran semillero de alerces
y otras especies en el Parque Pumalín
preservando la biodiversidad y creando
nuevos parques nacionales en el sur de Chile
El Alerce 
Bendito entre los árboles
un día te encontré
enorme y altivo
elevando tus brazos al cielo,
abrazando las nubes y destellos
del sol y de la creación.
Luego te vi en mueble
sin mover tus alas rotas
sin tu raíz al suelo
en brillos de vetas y dorados
clavado tu cuerpo y aceitado
cambiando tu imagen del reinado.

Cubriste los techos y muros
en el viento se sintió tu lamento
de haber quedado estático sin movimiento.
Pero un día llego a ti la dicha
de ver a tus hijos crecer
entre praderas escondidas llego el ser
de dos magníficos del mundo
que te dan de comer y beber
que te cuidan como niños sin perecer.
Gracias a ellos
pronto tus brazos llegaran al cielo
rozaran las nubes y en sus destellos
bailaran al viento
meciéndose desde el suelo
hasta el azul intenso.
Douglas fallece en accidente en kayak
en el Lago Carrera
el 8 de Diciembre del 2015

martes, 29 de enero de 2019

El Árbol 24


El Ártbol 24
Alfred Asis
Bosques del sur

Sur de lluvias castigado
de los bosques siempre verdes
colonizadores de parajes y el prado
árboles centenarios inertes

Alerce de selva virgen
Canelo sagrado de Araucanía
Piñones te protegen
alimento de tus manos

Ulmos, Cipreses al cielo
Coigues, Mañíos y Avellanos
y la tierra estuvo en celo
por mostrar sus copihues rojos,
sangre araucana
majestuosos capullos
de los bosques del mañana.
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lunes, 28 de enero de 2019

El Árbol 23


      El  Árbol 23

ANTONIO MACHADO

Árbol, buen árbol, que tras la borrasca
te erguiste en desnudez y desaliento,
sobre una gran alfombra de hojarasca
que removía indiferente el viento...

Hoy he visto en tus ramas la primera
hoja verde, mojada de rocío,
como un regalo de la primavera,
buen árbol del estío.

Y en esa verde punta
que está brotando en ti de no sé dónde,
hay algo que en silencio me pregunta
o silenciosamente me responde.

Sí, buen árbol; ya he visto como truecas
el fango en flor, y sé lo que me dices;
ya sé que con tus propias hojas secas
se han nutrido de nuevo tus raíces.

Y así también un día,
este amor que murió calladamente,
renacerá de mi melancolía
en otro amor, igual y diferente.

No; tu augurio risueño,
tu instinto vegetal no se equivoca:
Soñaré en otra almohada el mismo sueño,
y daré el mismo beso en otra boca.

Y, en cordial semejanza,
buen árbol, quizá pronto te recuerde,
cuando brote en mi vida una esperanza
que se parezca un poco a tu hoja verde...