Conversando desde la Amistad(24)
Oscar Alfaro
Conversando con un gran
poeta
Alfred Asis integrado a los
esfuerzos por contribuir a un mundo de Paz,
Amistad y Poesía , ha promocionado los libros de mil poemas a ,respectivamente, Pablo Neruda, César
Vallejo Y Miguel
Hernández,.
Ahora nos invita a un nuevo proyecto : Mil poemas para el
poeta boliviano Oscar Alfaro.
Oscar Alfaro es un poeta
educador de San Lorenzo, Tarija, Bolivia
. Un poeta de los niños.
Oscar Alfaro, el poeta de los niños
Por RENE AGUILERA FIERRO (*)
Oscar Alfaro, nació en San Lorenzo (Tarija – Bolivia), el 5 de septiembre de
1921, fueron sus padres, don Darío Gonzáles y Carmen Alfaro. Realizó sus
primeros estudios en la Escuela “Eustaquio Méndez” de su pueblo natal, la
enseñanza media es completada en el Colegio Nacional “San Luis” de la ciudad de
Tarija. Durante sus estudios, fue electo Secretario Ejecutivo de la Federación
de Estudiantes de Secundaria, por aquel entonces, ya abrazaba la ideología
socialista. Posteriormente, se traslada a la ciudad de La Paz a fin de seguir
la carrera de Derecho en la Universidad Mayor de “San Andrés”, según el poeta
Carlos Aróstegui Arce, “Alfaro no tenía vocación para la profesión libre, le
interesó más la vida y, se lanzó a la vida intelectual, periodismo y la
poesía”.
Su espíritu acostumbrado al paisaje de su tierra, había adquirido alas propias
con sellos de libertad y, desde muy temprana edad, desarrolló su capacidad
creativa en contacto con la naturaleza, pues, su infancia y parte de su
juventud pasó en la pintoresca y embriagadoras tierras de San Lorenzo, el
embrujo de los pájaros, la fragancia a tierra mojada y el encanto de los campos
cultivados, los animales paseando por la plaza del pueblo, atraparon de
ensoñación al poeta, asimismo, San Lorenzo, la tierra de sus amores es la cuna
del Coronel Eustaquio Méndez, caudillo de la Independencia Americana, máximo
héroe del Departamento de Tarija; por ello, cada calle colonial, cada esquina
es historia viva, la población esta circundada de monumentos y atractivos
naturales que encandilan por su belleza al propio y al extraño, tal como los
incomparables chorros de Jurina, las pozas de Coimata y su cascada de perlas o
el balneario natural de Corana, sería interminable mencionar a todos.
Oscar Alfaro, era delgado de contextura, de hablar suave y bajo; se nutrió de
aquel ambiente campestre, puro y fresco. No obstante, vivió apretado por la
pobreza hogareña, pero su madre, doña Carmen Alfaro pudo costearle los estudios
con sacrificio y duro trabajo personal, pues, Oscar era hijo natural, luego en
la edad adulta, su padre quiso reconocerlo, pero el vate rehusó aceptar el
apellido, prefirió continuar con el que le había brindado su madre. El poeta
vivió esa vida de privaciones y en agradecimiento a los desvelos de su
progenitora, tomó su apellido y lo hizo grande, como debió ser el alma de su
madre. Aprendió el español de sus mayores y cinceló en su alma todas las
respuestas que su pequeño corazón le dictaba; sufrió las injusticias en carne propia,
fue testigo del trato social inhumano de la época. El niño creció, pero jamás
olvidó aquellas vivencias que luego encenderían la chispa de rebeldía,
convertidas en versos de denuncia.
Su canto llegó más allá de su andar, sus poemas anidan el sentimiento de las
aves, la idiosincrasia del campesino, estudió a los pájaros y ubicó su poesía
en la gracia de los animales, manejado siempre en los elementales principios de
justicia. El medio telúrico lo absorbió intensamente que se desgranó en música
y en rocío de estrellas.
En cierta época, se desempeñó como maestro de literatura en el magisterio
boliviano y docente de lenguaje en la Normal Rural de Maestros de Canasmoro;
una alumna, la señora Carmen Antelo de Molina, cuenta que el año 1952,
ingresaron a la Normal 8 ó 10 Agentes de Seguridad del Gobierno, lo tomaron
preso y se lo llevaron, mientras los alumnos lo acompañaron buen trecho del
camino reclamando su libertad, era el precio por ser Comunista. En otra
ocasión, se cuenta que se había enamorado perdidamente de una bellísima
chapaca, llamada Elvira Gareca y Villa, campesina de la comunidad de Sella, la
que poco tiempo después, fue electa Reina de la Primavera, en cuyo homenaje
escribió un poema que fue muy repetido por aquellos tiempos. Oscar Alfaro usaba
gafas claras con espejuelos redondos y, su barba inferior, le daban el toque de
joven intelectual, era de andar calmo, un tanto encorvado para su edad, gustaba
vestir un traje azul que resaltaba su delgada figura.
El escritor Luis Ríos Quiroga, al respecto al compromiso social, dice que “la
literatura infantil resulta tarea difícil y, es obra de auténticos escritores y
de verdaderos creadores de belleza, en un mundo donde el niño es protagonista
del hambre y, testigo de odios y rencores”.
El poeta, al trasladarse a la ciudad de La Paz, Sede de Gobierno boliviano,
sabía claramente el rumbo a tomar, por ello, su pluma trazó una elipse en el
firmamento literario, por ello, los intelectuales de su época no pudieron si no
reconocerla, su poesía hizo carne en el público lector, tanto por su sencillez
como por su pureza. Corría el año 1944, cuando es invitado a participar del
Grupo Literario “Gesta Bárbara”, célebre por reunir a los más destacados
intelectuales, cuyas tertulias marcaron un hito en las letras bolivianas.
La consagración de Oscar Alfaro, viene con su libro “Cien poemas para niños”,
edición corregida y aumentada de su anterior obra “Alfabeto de estrellas”. El
orgullo boliviano, Franz Tamayo dice “la poesía de Oscar Alfaro es muy digna
del nuevo genio poético de nuestras juventudes. Mientras que Juana de
Ibarborou, manifiesta “la poesía de Oscar Alfaro es rica en colorido y
folklore, en lirismo y sentido poético humano”. El crítico boliviano, Juan
Quirós, se expresa de Oscar Alfaro “sorprende la habilidad que exhibe para
adaptarse a la mentalidad y comprensión de sus pequeños lectores”. Lo propio
comenta Alcira Cardona, la consagrada poetisa boliviana “Oscar Alfaro, se
constituye en un rincón húmedo de rocío, donde el niño encuentra la frescura
del musgo y la alegría de los pájaros”.
El pensamiento de Oscar Alfaro, como su vida misma, trasunta las fronteras del
tiempo en el alma de los niños de cada época, su lírica es de carácter
universal.
El poeta en la ciudad de La Paz, sin trabajo fijo, se dedicó al periodismo, a
programas de radio y a vender sus obras en las escuelas y colegios, así como en
las oficinas de la ciudad; su transitar con sus libros se hizo característico y
familiar.
El Segundo Congreso Nacional de Poetas y escritores, realizado en la ciudad de
Cochabamba (Bolivia), le tributó un digno homenaje a su memoria y a su obra
literaria, puesto que está considerado como uno de los grandes poetas del siglo
XX.
Oscar Alfaro, dejó de existir el 25 de diciembre de 1963 en la ciudad de La
Paz, fue un ataque al corazón que le cegó la vida, el reloj marcaba las 02:15
de la madrugada, contaba con 42 años de edad, no obstante, su producción había
sido lo suficientemente fructífera, tal que la cimiente jamás sea interrumpida
en su ciclo de efervescencia humanística.
La esposa, doña Fanny Mendizábal luego del deceso del vate, hizo esfuerzos por
difundir las obras de su extinto esposo, visitando todos los rincones de
Bolivia, siguiendo la ruta, las huellas que dejó Oscar Alfaro. El poeta
potosino Luis Fuentes Rodríguez expresaba muy sentido “la muerte de Oscar
Alfaro, fue considerada como una catástrofe nacional en el campo de las letras
bolivianas”.
Oscar Alfaro a escrito: “Canciones de lluvia y tierra” (1948); “Bajo el sol de
Tarija” (1949); “Cajita de música” (1949); “Alfabeto de estrellas” (1950);
“Cien poemas para niños” (1955; “Cuentos infantiles” (1962; “La escuela de
Fiesta” (1963; “Cuentos Chapacos” (1964); “La copla vivida” (1966); “El circo
de papel” (1970); “El verso en broma” y otras que posteriormente fueron
editadas por su esposa, varios de estos libros han sido traducidos al quechua y
al ruso, difundidos en este país.
Los restos de Oscar Alfaro, descansan en el cementerio General de la ciudad de
La Paz y, junto a él, está su madre, en su lápida se puede leer: “Oscar Alfaro,
Navidad de 1963” y en la parte superior derecha dice “Carmen, 12/07/1971”.
Actualmente en Bolivia, sus versos han sido musicalizados y llevados al disco,
sus poemas son declamados por grandes y chicos; en todo el territorio boliviano,
Escuelas, colegios, parques y calles llevan su nombre con orgullo, asimismo,
concursos y festivales literarios.
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(*) René Aguilera Fierro, ingeniero forestal poeta, escritor, tallador en
madrea, consultor ambiental, catedrático universitario y Periodista
profesional. Autor de veinte obras literarias y de varios libros técnicos.
Promotor de nuevos valores artísticos, conductor de programas culturales en
Radioemisoras locales de Tarija. Anualmente Organiza los célebres “Coloquios
Literarios” y los “Encuentros Internacionales de Escritores”.
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Ronda de Paz
Contra la muerte y la guerra,
blancas rondas de escolares
envuelven como collares
el globo azul de la tierra.
Son los chiquillos felices
que ignoran las distinciones
de razas y religiones
de credos y de países.
Desprecian el fanatismo
de los hombres inhumanos
que matan a sus hermanos
en nombre del patriotismo.
Un coro de corazones
empapa todos los vientos
de risas y de canciones
de luces y sentimientos.
Y con un amor profundo,
los niños universales
en cadenas musicales
unen los pueblos del mundo.
Tengo una sed infinita
Mocita, cuando me miras,
te juro que yo quisiera
beberme de un solo sorbo
tus ojitos de uva negra.
¡Ay! mi gentil gitanilla,
bella y dulce, blanda y buena;
Derrámate al alma mía
como una lluvia de estrellas
Tengo una sed infinita
de niñas verdes y frescas,
quiero un río de ternuras
para anegar mi tristeza
Gitanilla, la más linda
de las mozas tarijeñas,
voy a tomarte un trago
en esta tarde morena
Porque me han dicho que tú eres
aquella copa soberbia,
donde el Señor ha vertido
toda el alma de esta tierra.
Y he de llevarte a mis labios,
vaso azul de mi bohemia
para morir embriagado
por la dulzura suprema.
Viaje al Pasado